Nos Queda La Palabra

julio 7, 2010

Ich ließ mich nicht abweisen!

 

 “La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.”

William Faulkner

 

cezig

Gustav Mahler

“Urlicht” (Des Knaben Wunderhorn / Le cor merveilleux de l’enfant)

 
O Röschen rot!
Der Mensch liegt in größter Not!
Der Mensch liegt in größter Pein!
Je lieber möcht´ ich im Himmel sein.
Da kam ich auf einem breiten Weg,
Da kam ein Engelein und wollt’ mich abweisen.
Ach nein! Ich ließ mich nicht abweisen!
Ich bin von Gott und will wieder zu Gott!
Der liebe Gott wird mir ein Lichtchen geben,
Wird leuchten mir bis in das ewig selig Leben!

 

***

O red rosebud!
Man lies in deepest need!
Man lies in deepest pain!
Oh how I would rather be in heaven.
There, I came upon a broad path;
There, came a little angel and wanted to send me away.
Ah no! I would not let myself be sent away!
I am from God and will return to God!
The loving God will give me a little light,
Which will light me into that eternal blissful life!

 

Vía l Una  propuesta inestimable de Joaquín Ruiz ( Cuarteto Assai )

 

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abril 22, 2010

En un balde de zinc…

 

(…)

Dios al fin accidente

hace en la viña y en las mieses nido…

 LA MORADA-amarilla. Miguel Hernández

 

 

UN DIBUJO DE ABRIL PARA MARÍA ZAMBRANO

José Miguel Ullán

Avant l’aurore, dans la forêt triangulare
                                                          Alfred Jarry

La exactitud vivida de lo que contemplamos
en la blanca mirada del agua
no nos deja ser el destino
-pero nos da, sin levantar la mano,
la mansa sensación de ir acercándonos
al felino escondite de aquel encuentro:

Menos borroso que una hermandad,
ventana.
Y más anónimo que un lirio,
espejo

Un manantial, una hermandad republicana {alguien
tenía que decirlo), un lirio
-y la voz temblorosa
(«la poesía va contra la justicia»)
de la primera luz,
al despertar perdida
en la corazonada discontinua del bosque.

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Fuente l POETAS DEL MUNDO-ANTOLOGÍAS por Fernando Sabido Sánchez- WordPress

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  cedecom

Carlos Castilla del Pino

(1922-2009)

-Tesis. CedeCom. Entrevista. San Roque, 2003-

http://www.cedecom.es/

 

…sentado en los escalones de la casa donde nació, recuerda su incipiente vocación de niño por la medicina y desvela lo que parece una sencilla receta: uno ha de encontrar qué sentido tiene su vida, y descubrir qué facultades tiene para poder darle sentido a esa vida.
 

” …como un simple demócrata.”

Carlos Castilla del Pino

 

27 de abril a las 13 horas: EN TORNO A CARLOS CASTILLA DEL PINO

Inauguración de la exposición bibliográfica

“LA BIBLIOTECA DE CARLOS CASTILLA DEL PINO”
(Del 27 de abril al 21 de mayo)
CONFERENCIA. Juan Ángel Vela del Campo, Carlos Castilla del Pino, el humanismo posible.
BIBLIOTECA MAIMÓNIDES, CAMPUS DE RABANALES
 

Fuente l Fundación Castilla del Pino

 

(…)

So let this be my doom, if I forget

That there’s still spring to shake and break my sleep.

 

Colinas de Misisipi: Mi epitafio. William Faulkner

 

agosto 27, 2009

…sino la palabra

24 de abril

Es preciso haber sentido la manía de la autodestrucción. No hablo del suicidio: gente como nosotros, enamorada de la vida, de lo imprevisto, del placer de “contarla”, sólo puede llegar al suicidio por imprudencia. Y además, el suicidio aparece ya como uno de esos heroísmos míticos, de esas fabulosas afirmaciones de una dignidad del hombre ante el destino, que interesan estatuariamente, pero que nos dejan abandonados a nosotros mismos.
El autodestructor es un tipo más desesperado y utilitario al tiempo. El autodestructor se esfuerza por descubrir en su interior cualquier lacra, cualquier cobardía, y por favorecer estas disposiciones a la anulación, buscándolas, embriagándose con ellas, disfrutándolas. El autodestructor está en definitiva más seguro de sí que cualquier vencedor del pasado, sabe que el hilo del apego al mañana, a lo posible, al prodigioso futuro, es un cable más fuerte -tratándose del último empujón- que no sé cuál fe o integridad.
El autodestructor es sobre todo un comediante y un dueño de sí. No desperdicia ninguna oportunidad de sentirse y de probarse. Es un optimista. Lo espera todo de la vida, y se va afinando para producir bajo las manos del caso futuro los sonidos más agudos o significativos.
El autodestructor no puede soportar la soledad. Pero vive en un continuo peligro: que lo sorprenda una manía de construcción, de ordenación, un imperativo moral. Entonces sufre sin remisión, y podría incluso matarse.

Es preciso observar bien esto: en nuestros tiempos el suicidio es un modo de desaparecer, se comete tímidamente, silenciosamente, chatamente. No es ya un hacer, es un padecer.
¿Quién sabe si volverá aún al mundo el suicidio optimista?

Expresar en forma de arte, con finalidad catártica, una tragedia interior, sólo puede hacerlo el artista que a través de la tragedia vivida estaba ya tendiendo sutilmente sus hilos constructivos, desarrollaba una incubación creadora, en suma. No existe la tempestad sufrida locamente y después liberación a través de la obra, so pena de suicidio. Tan cierto es esto que los artistas que se han matado de veras por sus trágicos casos, suelen ser ligeros cantores, aficionados a sensaciones, que nada insinuaron jamás en sus cancioneros del profundo cáncer que los roía. De lo cual se aprende que el único modo de huir del abismo es mirarlo y medirlo y sondearlo y bajar a él.

Es de una desolación tonificante -como una mañana invernal- el padecer una injusticia. Eso hace retoñar, según nuestros más celosos deseos, la fascinación de la vida; devuelve el sentido de nuestro valor frente a las cosas; adula. Mientras que sufrir por puro azar, por una desgracia, es envilecedor. Lo he probado, y quisiera que la injusticia que la ingratitud hubieran sido mayores. Esto llama vivir y, a los veintiocho años, no ser precoces.

Para la humildad. Es tan raro, sin embargo, sufrir una hermosa y total injusticia. Son tan tortuosos nuestros actos. En general, siempre encontramos que un poco de culpa la tenemos también nosotros, y adiós mañana invernal.

 

El oficio de vivir. Cesare Pavese

 

Eres como una tierra
que ninguno ha nombrado.
Ya nada esperas
sino la palabra
que brotará de lo hondo
como un fruto entre ramas.
Hay un viento que te alcanza.
Cosas secas y muertas
te abruman y andan en el viento.
Cuerpos, voces antiguas.
Tiemblas en el verano.  

 

Cesare Pavese . Eres como una tierra…  Versión de Rodolfo Alonso
 

 

Te has asomado a la balaustra. Has arrojado tus sueños fortalecidos al pie del precipicio y te has lanzado al abismo.
Nadie de quién te observa te alcanza a ver más allá de su mirada.
(…)
No dulcifiques el gesto. Endurece la verdad.
El abismo, no permitas que lo olvide, está, aquí en la balaustra, siempre a nuestra espalda.

 

De Silencios. Madrid. Julio, 2001.

 

agosto 25, 2009

La Casa de las Flores

 

Overture

House of Flowers (1954)

varadero1839

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DDOOSS. Entrevista a Truman Capote. 

Asociación de Amigos del Arte y  la Cultura de Valladolid

 

-¿Qué escritores han influido más en usted?

-Que yo sepa conscientemente, nunca me he sentido bajo ninguna influencia literaria directa, aunque varios críticos me han informado que mis primeras obras están en deuda con Faulkner y Eudora Welty y Carson McCullers. Es posible. Yo soy un gran admirador de los tres, y de Katherine Anne Porter también. Pero no creo, cuando los examino cuidadosamente, que tengan mucho en común entre si, ni conmigo, excepto que todos nacimos en el Sur. El momento ideal, si es que no el único, para sucumbir a Thomas Wolfe es entre los trece y los dieciséis años. Wolfe me parecía un gran genio entonces, y todavía me lo parece, aunque ya no puedo leer una sola línea suya. Del mismo modo han muerto otras pasiones juveniles: Poe, Dickens, Stevenson. Los amo en el recuerdo, pero los encuentro ilegibles. Los entusiasmos que permanecen constantes son: Flaubert, Turguénev, Chéjov, Jane Austen, James, E. M. Forster, Maupassant, Rilke, Proust, Shaw, Willa Cather… oh, la lista es demasiado larga, así que la terminaré con James Agee, un hermoso escritor cuya muerte hace más de dos años fue una verdadera pérdida. La obra de Agee, por cierto, fue muy influida por el cine. Yo creo que la mayoría de los escritores jóvenes han aprendido y tomado mucho del aspecto visual, estructural, de la técnica cinematográfica. Ese ha sido mi caso.

-¿Podría usted mencionar algunos de sus hábitos de trabajo? ¿ Usa usted un escritorio? ¿Escribe a máquina?

-Soy un autor completamente horizontal. No puedo pensar a menos que esté acostado, ya sea en la cama o en un diván y con un cigarrillo y café a la mano. Tengo que estar chupando y sorbiendo. A medida que avanza la tarde, cambio de café a té de menta y de jerez a martinis. No, no uso máquina de escribir. No al comienzo. Escribo mi primera versión a mano (con lápiz).

Después hago una revisión completa, también a mano. Esencialmente, me considero un estilista, y los estilistas son notoriamente proclives a dejarse obsesionar por la colocación de una coma y por el peso de un punto y coma. Las obsesiones de este tipo, y el tiempo que me quitan, me irritan hasta lo indecible.

-¿Hay recursos que uno pueda utilizar para mejorar la técnica?

-El único recurso que conozco es el trabajo. La creación literaria tiene leyes de perspectiva, de luz y sombra, al igual que la pintura o la música. Si uno nace conociéndolas, magnífico. Si no, hay que aprenderlas. A continuación hay que reordenarlas a conveniencia de uno. Aun Joyce, el más radical enemigo de las reglas entre nosotros, era un artífice consumado; pudo escribir Ulysses porque escribió Dubliners (Dublinenses). Hay demasiados escritores que parecen pensar que escribir cuentos no es más que una manera de ejercitar la mano. Bueno, en esos casos es seguro que lo único que están ejercitando es la mano.

-¿Cuáles son algunas de sus extravagancias personales?

-Supongo que mi creencia en las supersticiones podría considerarse una extravagancia. No puedo dejar de sumar todos los números: hay algunas personas a las que nunca llamo por teléfono porque sus números suman una cifra de mal agüero. También rechazo ciertos cuartos de hoteles por la misma razón. No tolero la presencia de rosas amarillas, lo cual es algo triste porque son mis flores favoritas. No puedo soportar tres colillas en el mismo cenicero. No viajo en un avión con dos monjas. No comienzo ni termino nada un viernes. La lista sería interminable. Pero derivo una especie de curiosa comodidad obedeciendo estos conceptos primitivos.

Leer entrevista completa…

 

Ottilie podía   haber sido la muchacha más feliz de Port-au-Prince.

La Casa de las Flores, Truman Capote.

 

Leer La casa de las flores, de Truman Capote (en Librodot.com)

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