Nos Queda La Palabra

julio 17, 2010

…in your sweet dreams

 

(…)

La hermosura que el haber vivido

Pudo ser, unirá al alma

La muerte así, en un presente inmóvil,

Como el fauno en su mármol extasiado

Es uno con la música.

.

E iremos por el prado a las aguas, donde olvido,

Sin gesto el gozo, muda la palabra,

Vendrá desde tu labio hasta mi labio,

Fundirá en una sombra nuestras sombras.

.

El éxtasis. De Vivir sin estar viviendo. Luis Cernuda

.

Atticus70

Billie Holiday & Her Orchestra – Please Keep Me In Your Dreams

(NewYork, January 12, 1937)

Please keep me in your dreams
in your sweet dreams let me hold you
when through your window
the breeze comes swingin’
it’s just bringin’ this love song that i’m singin’
please keep me in your dreams
my kiss it seems must have told you
my heart you’ll borrow until tomorrow
so please keep me in your dreams

 

 

abril 7, 2010

…del lado de acá de los montes

 

quiero ver rayos contrayéndose

Miguel Hernández

 

Toyopyonkopyon

Nessun Dorma

Eric Clapton & Jeff Beck
Air Canada Centre
Toronto
February 21, 2010

 

1 
Soneto
 

 

La nave que surcando el Ponto pasa
 ligera y fuerte como viento y peña,

el bravo mar con ocasión pequeña

rompe, sorbe, deshace, ahoga, arrasa.

   La ciudad fuerte o respetada casa

que de tratar las nubes se desdeña,

con breve curso el Tiempo nos la enseña

rota, humilde, asolada, yerma y rasa.

   La ignorancia mortal que se alimenta

de bárbara ambición y se presume

potente, firme, estable, altiva, osada,

   baje la rueda,

que en un punto la muerte la resume

en humo, en polvo, en viento, en sombra, en nada.

 
 [Ms. de Évora, pp. 680-681]
  
  

 Francisco de Quevedo

 

Fuente l Libros del Silencio (Archivo pdf)

Palabras clave l Libros del Silencio (Facebook)

  

Vía l Poesía inédita. Francisco de Quevedo.          Algún día en alguna parte

 

…”cágome en el Amor y en su hermosura.”

Francisco de Quevedo 

 

La lectura de los diarios, siempre penosa desde el punto de vista estético, lo es también con frecuencia desde el moral, aún para quien tenga pocas preocupaciones morales.

(…)

¡Tantos nobles ideales caídos entre el estiércol, tantas ansias verdaderas extraviadas entre la escoria!

 Fernando Pessoa. Libro del desasosiego.

 

marzo 20, 2010

Hacia el último cielo…

 

(…)

Tan sólo un breve espacio

De amor esperanzado,

 

Antes que el plazo acabe

De vivir, a tu imagen

 

Tan querida me vuelvo

Aquí, en el pensamiento.

 

Y aunque tú no has de verlas,

Para hablar con tu ausencia

 

Estas líneas escribo

Únicamente por estar contigo.

 

Para ti, para nadie. Poemas para un cuerpo. Luis Cernuda

 

 

 

 Todo esto por amor

Derriban gigantes de los bosques para hacer un durmiente,

Derriban los instintos como flores,

Deseos como estrellas,

Para hacer sólo un hombre con su estigma de hombre.

 

Qué derriben también imperios de una noche,

Monarquías de un beso,

No significa nada;

Que derriben los ojos, que derriben las manos como

             estatuas vacías,

Acaso dice menos.

 

Mas este amor cerrado por ver sólo su forma,

Sus formas entre las brumas escarlata

Quiere imponer la vida, como otoño ascendiendo tantas

             hojas

Hacia el último cielo,

Donde estrellas sus labios dan a otras estrellas,

Donde mis ojos, estos ojos,

Se despiertan en otros.

 

De Un río, un amor (1929). Luis Cernuda.

 

 

Entonces hubo suspiros, tanto más hondos cuanto más ahogados,

y miradas de reojo, tanto más dulces cuanto ocultas,

y rubores, aunque no los rubores de la culpa.

 

Don Juan, C.I. est, est. 74. Lord Byron

 

Pequeños acontecimientos. Rojo y negro. Stendhal

 

 

 

saoriminami

Esta Tarde Vi Llover – Trio Los Panchos

 (Autor: Armando Manzanero)

 

Amigo,  hermano. Compañero

No, no es el amor quien muere. 

 

 

febrero 6, 2010

«Surge amica mea et veni»

 

 «Cuando iba Jaime Gil de Biedma a Roma solíamos pasear por la Via Apia, donde todavía tengo un amante que me espera (…) Mi enamorado (…) sigue allí, es una estatua».

María Zambrano

 

La llama 

     Asisitida por mi alma antigua, por mi alma primera al fin recobrada, y por tanto tiempo perdida. Ella, la perdidiza, al fin volvió por mí. Yentonces comprendí que ella había sido la enamorada. Y yo había pasado por la vida tan sólo de paso, lejana de mí misma .Y de ella venían las palabras sin dueño que todos bebían sin dejarme apenas nada a cambio. Yo era la voz de esa antigua alma. Y ella, a medida que consumaba su amor, allá, donde yo no podía verla; me iba iniciando a través del dolor del abandono. Por eso nadie podía amarme mientras yo iba sabiendo del amor. Y yo misma tampoco amaba. Sólo una noche hasta el alba. Y allí quedé esperando. Me despertaba con la aurora, si es que había dormido. Y creía que ya había llegado, yo, ella, él… Salía el Sol y el día caía como una condena sobre mí. No, no todavía.

Zambrano, M.:  Diotima de Mantinea, en Hacia un saber sobre el alma, Madrid,
Ed. Alianza, 1989, p. 197

Cita  l  Roma, matria nutricia de María Zambrano

                Por Rogelio Blanco Martínez

                Cervantes Virtual

Texto l  A media voz

Palabras clave l    Algún día en alguna parte l María Zambrano 

.

.

Yo sé que ver y oir a un triste enfada
cuando se viene y va de la alegría
como un mar meridiano a una bahía,
a una región esquiva y desolada.

.

Lo que he sufrido y nada todo es nada
para lo que me queda todavía
que sufrir el rigor de esta agonía
de andar de este cuchillo a aquella espada.

.

Me callaré, me apartaré si puedo
con mi constante pena instante, plena,
a donde ni has de oírme ni de de verte.

.

Me voy, me voy, me voy, pero me quedo,
pero me voy, desierto y sin arena:
adios, amor, adios hasta la muerte.

 

El rayo que no cesa. Miguel Hernández.

 

Foto: Maruja Mallo en su estudio. Madrid, 1936 

 

Imagen l Mujeres en el Arte

 

 

enero 9, 2010

…algo más lejos en la nada

 

15 de enero

Debería abrir una lata. O prepararme un baño. Pero entonces seguiría dando vueltas con mi pensamiento. Si escribo, me ocupo en algo, eso me permite huir. ¿Cuántas horas sin comer? ¿Cuántos días sin lavarme?  (…) , me he encerrado, han llamado al timbre en dos oportunidades, han llamado por teléfono con frecuencia, no respondo nunca, salvo a las ocho de la noche, a Maurice. Llama todos los días, puntualmente, con voz ansiosa:

-¿Qué has hecho hoy?

Contesto que que voy a ver a Isabel, Diana o Colette, que he estado en un concierto, en el cine.

-¿Y qué haces esta noche?

Digo que voy a ver a Diana o Isabelle, que iré al teatro. Insiste:

-¿Estás bien? ¿Duermes bien?

Lo tranquilizo y pregunto como está la nieve: nada extraordinario; y el tiempo tampoco brillante. Hay morosidad en su voz, como si ejecutara en Courchevel una obligación bastante agotadora. Y sé que tan pronto como cuelgue llegará riendo al bar en que Noëllie lo espera y beberán Martinis mientras comentan con animación los incidentes del día.

Eso es lo que he querido, ¿no es cierto?

He elegido enterrarme en mi sepulcro; ya no veo el día ni la noche; cuando ando demasiado mal, cuando todo se vuelve intolerable, trago alcohol, sedantes o somníferos. Cuando va un poco mejor, tomo estimulantes y me zambullo en una novela policiaca: estoy bien abastecida. Cuando el silencio me ahoga, enciendo la radio y me llegan de un planeta lejano voces que apenas comprendo: ese mundo tiene su tiempo, sus horas, sus leyes, su lenguaje, sus preocupaciones, diversiones que me son radicalmetne extraños. ¡A qué grado de abandono se puede llegar cuando se está totalmente sólo, encerrado! La habitación apesta a tabaco y a alcohol, hay ceniza por todas partes, estoy sucia, las sábanas estan sucias, el cielo está sucio, los cristales están sucios, esta suciedad es un caparazón que me protege, no saldré de ella nunca más. Sería fácil deslizarse algo más lejos en la nada, hasta el punto sin retorno. En mi cajón tengo lo que hace falta. ¿Pero no quiero, no quiero! ¡Tengo cuarenta y cuatro años, es demasiado pronto para morir, es injusto! Ya no puedo vivir más. No quiero morir.

Durante dos semanas no he escrito nada en este cuaderno porque me he releído. Y he visto que las palabras no dicen nada. Las rabias, las pesadillas, el horror escapan a las palabras. Pongo cosas en el papel cuando recupero fuerzas. En la desesperación o en la esperanza. Pero la decepción, el embrutecimiento, la descomposición no están anotadas en estas páginas. Y además ¡mienten tanto, se equivocan tanto! ¡Cómo he sido manipulada! Despacio, despacio, Maurice me llevó a decirle: “¡Elige!”, a fin de contestarme: “No renunciaré a Noëllie.” ¡Oh!, no voy a volver a comentar esta historia. No hay una sola linea de este diario que requiera una corrección o un desmentido. Por ejemplo, si lo empecé, en las Salinas, no es a causa de una juventud repentinamente recuperada ni para poblar mi soledad, sino para conjurar una cierta ansiedad que no se confesaba. Estaba oculta en el fondo del silencio y del calor de esa inquietante siesta, ligada a las morosidades de Maurice a su partida. Sí, a todo lo largo de estas páginas yo pensaba lo que escribía y pensaba lo contrario; y  al releerlas me siento completamente perdida. Hay frases que me hacen ruborizar de vergüenza… “Siempre quise la verdad, si la obtuve es porque la quería”. ¡Puede alguien engañarse hasta ese punto respecto a su vida! ¿Todo el mundo es tan ciego o soy tonta entre las tontas? No solamente una tonta. Yo me mentía. ¡Cómo me he mentido! Me relataba que Noëllie no contaba para nada, que Maurice me prefería y sabía perfectamente que era falso. Volví a tomar la pluma no para volver hacia atrás sino porque el vacio era tan inmenso en mí, a mi alrededor, que era preciso este gesto de mi mano para asegurarme de que aún estaba viva.

 

 La mujer rota. Simone de Beauvoir

 

He querido hacer escuchar aquí las voces de tres mujeres que se debaten con palabras en situaciones sin salida. Una tropieza con una ineluctable fatalidad, la de la edad. La segunda conjura por medio de un monólogo parafrenético la soledad adonde la ha arrojado su egoísmo exacerbado. La mujer rota es la víctima estupefacta de la vida que ella misma se eligió: una dependencia conyugal que la deja despojada de todo y de sus ser mismo cuando el amor le es rehusado. Sería en vano buscar moralejas en estos relatos: proponer lecciones , no; mi intención ha sido totalmente diferente. No se vive más que una sola vida, pero, por la simpatía, a veces es posible salirse de de la propia piel. He querido comunicar a mis lectores ciertas experiencias de las cuales participé de esa manera. Me siento solidaria de las mujeres que han asumido su vida y luchan por logar sus objetivos; pero eso no me impide -al contrario- interesarme por aquellas que, de un modo u otro, han fracasado.

  Simone de Beauvoir

 

Fuente original

Simone de Beauvoir

La mujer rota

Título original:

L´age de la discretion   Monologue   La femme rompue

Traducción de Dolores Sierra y N. Sánchez

Revisión de J. Sanjosé-Carvajosa

 

© Editions Gallimard, 1968

© Edhsa, 1980

 

 

Simone de Beauvoir, foto tomada de: http://www.cityofwomen.org

 

Foto l La Jornada Semanal  

Víal  Algún día en alguna parte: Las otras mujeres de Simone de Beauvoir.

 

septiembre 26, 2009

lo que ha ardido…

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Spleen 

  

INMORTALIDAD DE LA NADA

Todo lo consumado en el amor
no será nunca gesta de gusanos.

Los despojos del mar roen apenas
los ojos que jamás
-porque te vieron-,
                    jamás
se comerá la tierra al fin del todo.

Yo he devorado tú
me has devorado
en un único incendio.

Abandona cuidados:
lo que ha ardido
ya nada tiene que temer del tiempo.

Fuente original

Muestra , corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan, de Angel González, perteneciente a la colección Beltenebros, de Ediciones Turner. 1977. Nº476.
Copyright Angel González / Ediciones Turner

 

agosto 29, 2009

si te es posible…

Filed under: Uncategorized — Etiquetas: , , , , , , , , , — labalaustra @ 11:37 pm

 

El tiempo que te quede libre
(Jose Angel Espinoza “Ferrusquilla”)
Maria Dolores Pradera 

El tiempo que te quede libre
si te es posible,
dedícalo a mí.
 

A cambio de mi vida entera
o lo que me queda
y que te ofrezco yo.

Atiende preferentemente
a toda esa gente
que te pide amor.

Pero el tiempo que te quede libre
si te es posible
dedícalo a mí.

El tiempo que te quede libre
si te es posible
dedícalo a mi.

No importa que sean dos minutos
o si es uno solo
yo seré feliz;
con tal de que vivamos juntos
lo mejor de todo
dedicado a mi.

Y luego cuando te reclamen
y otra vez te llamen
volveré a decir:
el tiempo que te quede libre
si te es posible dedícalo a mi.

El tiempo que te quede libre
si te es posible dedícalo a mi.

No importa que sean dos minutos
o si es uno solo
yo seré feliz;
con tal de que vivamos juntos
lo mejor de todo
dedicado a mi.

Y luego cuando te reclamen
y otra vez te llamen
volveré a decir:
el tiempo que te quede libre
si te es posible dedícalo a mi.

El tiempo que te quede libre
si te es posible dedícalo a mi.

 

Tu bolero…

 

noviembre 6, 2008

Te despertaste tú…

Filed under: Uncategorized — Etiquetas: , , , , , , , — labalaustra @ 7:50 pm

Y así pasaron muchas horas…

septiembre 11, 2008

Nos lo podemos permitir…

Filed under: Uncategorized — Etiquetas: , , , , , , — labalaustra @ 2:37 pm

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