Nos Queda La Palabra

septiembre 25, 2010

…por los hondos caminos de la guitarra

 

Cold in hand blues 

y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo

             Alejandra Pizarnik

*

(cuenta suspendida)
Actualización
(08.10.10)
 

Symphony No. 14 Shostakovich – II Mov. Malagueña Allegretto

 nikolaos333

(En el canal de nikolaos333 se encuentra disponible  el texto original de Lorca  traducido al inglés, editado en los comentarios)

Gyorgy Lehel, direttore

Adrienne Csengery, soprano

Peter Koves, basso

Orchestra da Camara de Losanna

 

Malagueña 

La muerte
entra y sale
de la taberna.

Pasan caballos negros
y gente siniestra
por los hondos caminos
de la guitarra.

Y hay un olor a sal
y a sangre de hembra,
en los nardos febriles
de la marina.

La muerte
entra y sale
y sale y entra
la muerte
de la taberna.

 

                                                Federico García Lorca

 

Cita l A Media Voz (Alejandra Pizarnik)

Texto l Federico García Lorca. Poema del Cante Jondo. Tres Ciudades.

               Net Contribution by Eric Laermans

Enlaces de interés l  

Wikipedia l Symphony No. 14 (Shostakovich)

WordPress l  The Exhaustive Shostakovich

                      Six Romances on Texts by Japanese Poets, op. 21, for tenor and orchestra  (1928-1932)

Entradas relacionadas l Nos queda la palabra (Shostakovich)

.

agosto 31, 2010

…a mis manos llegará”.

 

“Si luchamos podemos perder

Si no lo hacemos estamos perdidos”

 

Palabras leídas en la entrada de  la Casa de Berrugo

 

  A nosotros se nos quiere como consumidores y poco más…

José Saramago

 

Fuente l Lanzarote , la isla estrellada,  de Manuel Mora Morales. AmazonasFilms    (Youtube)
 
***  

 

 ”Lo que tenga que servir, a mis manos llegará”.

 José Saramago

 

… el último pajarillo que sollozante pedía auxilio atrapado en el respiradero de ventilación era un inmaturo al que le delataba el plumón que todavía, levemente, asomaba entre sus alas.

 

El día no había empezado a despuntar así que lo instalamos en una pequeña terraza tapiada,  rodeado de cestas y macetas, con el corazón aún atezado por el manotazo ineludible que la muerte acababa de asestarnos…

 

Las imágenes, los recuerdos, las sonrisas, las conversaciones, los poemas recitados, el compromiso inalienable, las palabras acariciadoras,  brincaban , fluían, se ordenaban, se amontonaban , abriendose paso hasta el cerebro aún exhausto.

 

Dos pajarillos acudieron al reclamo insistente apenas pasados algunos minutos…

 

¡Lavanderas!… ¡Son lavanderas! , grité en mi corazón, conteniendo la respiración.

 

Las lavanderas no se fían mucho de los humanos así que evitamos hacernos notar por temor a que se asustaran y enseguida empezaron a alimentar a su  polluelo…

 

¡ Contamos más de cincuenta entradas y salidas al nido a lo largo del día!

 

Al ir a comprobar si se trataba de la lavandera blanca enlutada o de la común en la Guía de Aves de Omega , leímos, no sin sorpresa- pues antes nunca habíamos reparado en ningún comentario parecido ( hay que tener en cuenta que es una guía de campo, para identificación in situ) – que los autores afirmaban que en África se considera de buena suerte que las lavanderas aniden en la aldea y de mala suerte si no lo hacen.

 

De  todo lo que acontezca en lo sucesivo considero improbable que pueda algo tener que ver con las incansables lavanderas ( creo ésto con la misma convicción con la que desisto de buscar en un rezo el beneficio de algún ser supremo ) pero no puedo evitar acordarme de José y es entonces cuando sus palabras regresan una y otra vez…

África tenía que venir…las lavanderas tenían que llegar.

 

De “África”.  Junio de 2010.

 

A José Saramago,  hijo de sus obras.

In Memorian

Una despedida que durará toda la vida… 

 

  LuzdelSueveProd

Lavandera blanca ( Motacilla alba )

 

Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera… 

Miguel Hernández. El Hambre.  El Hombre Acecha (1937-1939)

 

Para pensar…

.
***
ÁFRICA NO EXISTE. L’Afrique n’existe pas. Africa does not exist.

 Entrevista de Manuel Mora Morales a EL-HADJI AMADOU NDOYE, profesor senegalés de Literatura Española Moderna en la Universidad CHEIKH ANTE DIOP DE DAKAR- Facultad de Letras y Ciencias Humanas..

 

julio 17, 2010

…in your sweet dreams

 

(…)

La hermosura que el haber vivido

Pudo ser, unirá al alma

La muerte así, en un presente inmóvil,

Como el fauno en su mármol extasiado

Es uno con la música.

.

E iremos por el prado a las aguas, donde olvido,

Sin gesto el gozo, muda la palabra,

Vendrá desde tu labio hasta mi labio,

Fundirá en una sombra nuestras sombras.

.

El éxtasis. De Vivir sin estar viviendo. Luis Cernuda

.

Atticus70

Billie Holiday & Her Orchestra – Please Keep Me In Your Dreams

(NewYork, January 12, 1937)

Please keep me in your dreams
in your sweet dreams let me hold you
when through your window
the breeze comes swingin’
it’s just bringin’ this love song that i’m singin’
please keep me in your dreams
my kiss it seems must have told you
my heart you’ll borrow until tomorrow
so please keep me in your dreams

 

 

junio 7, 2010

…sino el árbol libre

Filed under: Literatura, Música, Uncategorized — Etiquetas: , , , , , , , — labalaustra @ 9:46 pm

 

” Yo me quiero morir como se muere
todos los años el jardín, y luego
renacer de igual modo que renace
todos los años el jardín. Se han ido
los pájaros; volaron, pero no tenían alas.
No me quiero morir como las hojas,
ni quiero ser el árbol de perenne
verdor adusto, ni el arbusto dócil
cortado en seto, sino el árbol libre,
desnudo atleta que en el suelo ahínca
las fuertes plantas y en el aire tuerce
los recios brazos; no el verdor eterno
sino la fronda renovada, el fruto
cuando el año lo envíe. Aquí me tienes,
Señor, desnudo como el árbol. Dame
tu bautismo de lluvias y tu crisma
de sol, y dame vestiduras nuevas,
inmaculadas. El jardín de invierno
callado está: mi corazón callado.
Habla tú; luego, vísteme de hojas.
Algo de tus palabras, al moverse,
repetirán, como inspiradas lenguas.”

 

                                  Oración en el jardín. Enrique Díez Canedo

 

Fuente l El Poder de la Palabra
                www.epdlp.com

 

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Octopus’s Garden

The Beatles

 

“Oh what joy for every girl and boy
Knowing they’re happy and they’re safe
(Happy and they’re safe)

We would be so happy you and me
No one there to tell us what to do
I’d like to be under the sea
In an octopus’ garden with you.”

 

 

junio 4, 2010

…sólo que no para nosotros.

 

 Recuerdo una conversación con Kafka a propósito de la Europa contemporánea y de la decadencia de la humanidad, escribió.
“Somos”, dijo, “pensamientos nihilísticos, pensamientos suicidas que surgen en la cabeza de Dios.”
Ante todo, eso me recordó la imagen del mundo de la Gnosis: Dios como demiurgo malvado con el mundo como su pecado original.
“Oh no”, replicó, “Nuestro mundo no es más que un mal humor de Dios, uno de esos malos días.”
¿Existe entonces esperanza fuera de esta manifestación del mundo que conocemos?”
El sonrió. “Oh, bastante esperanza, infinita esperanza, sólo que no para nosotros”. “

Franz Kafka.  Max Brod.

Texto l El Poder de la Palabra
                  www.epdlp.com

 

Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba:
Para guardarse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones mas fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bién quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con inocente alegría.
Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.
En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas les hizo olvidar toda canción.
Ulises, (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él se hallaba a salvo. Fugazmente, vió primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.
Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.
Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.
La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.
 El silencio de las sirenas
de Franz Kafka
Fuentel Wikisource

 

“No habrá paz en esa región mientras, por una parte, Israel no reconozca sin ambages que los palestinos tienen derecho a un hogar nacional y, por otra, mientras los Estados árabes y especialmente los dirigentes palestinos no acepten de buen grado y para siempre la existencia de Israel.”

 Revuelta y resurección. Tiempo nublado. Octavio Paz.

 

Fuente original

Tiempo nublado. Octavio Paz

 © Octavio Paz

©1986 : Editorial Seix Barral, S.A.

 

abril 7, 2010

…del lado de acá de los montes

 

quiero ver rayos contrayéndose

Miguel Hernández

 

Toyopyonkopyon

Nessun Dorma

Eric Clapton & Jeff Beck
Air Canada Centre
Toronto
February 21, 2010

 

1 
Soneto
 

 

La nave que surcando el Ponto pasa
 ligera y fuerte como viento y peña,

el bravo mar con ocasión pequeña

rompe, sorbe, deshace, ahoga, arrasa.

   La ciudad fuerte o respetada casa

que de tratar las nubes se desdeña,

con breve curso el Tiempo nos la enseña

rota, humilde, asolada, yerma y rasa.

   La ignorancia mortal que se alimenta

de bárbara ambición y se presume

potente, firme, estable, altiva, osada,

   baje la rueda,

que en un punto la muerte la resume

en humo, en polvo, en viento, en sombra, en nada.

 
 [Ms. de Évora, pp. 680-681]
  
  

 Francisco de Quevedo

 

Fuente l Libros del Silencio (Archivo pdf)

Palabras clave l Libros del Silencio (Facebook)

  

Vía l Poesía inédita. Francisco de Quevedo.          Algún día en alguna parte

 

…”cágome en el Amor y en su hermosura.”

Francisco de Quevedo 

 

La lectura de los diarios, siempre penosa desde el punto de vista estético, lo es también con frecuencia desde el moral, aún para quien tenga pocas preocupaciones morales.

(…)

¡Tantos nobles ideales caídos entre el estiércol, tantas ansias verdaderas extraviadas entre la escoria!

 Fernando Pessoa. Libro del desasosiego.

 

marzo 20, 2010

Hacia el último cielo…

 

(…)

Tan sólo un breve espacio

De amor esperanzado,

 

Antes que el plazo acabe

De vivir, a tu imagen

 

Tan querida me vuelvo

Aquí, en el pensamiento.

 

Y aunque tú no has de verlas,

Para hablar con tu ausencia

 

Estas líneas escribo

Únicamente por estar contigo.

 

Para ti, para nadie. Poemas para un cuerpo. Luis Cernuda

 

 

 

 Todo esto por amor

Derriban gigantes de los bosques para hacer un durmiente,

Derriban los instintos como flores,

Deseos como estrellas,

Para hacer sólo un hombre con su estigma de hombre.

 

Qué derriben también imperios de una noche,

Monarquías de un beso,

No significa nada;

Que derriben los ojos, que derriben las manos como

             estatuas vacías,

Acaso dice menos.

 

Mas este amor cerrado por ver sólo su forma,

Sus formas entre las brumas escarlata

Quiere imponer la vida, como otoño ascendiendo tantas

             hojas

Hacia el último cielo,

Donde estrellas sus labios dan a otras estrellas,

Donde mis ojos, estos ojos,

Se despiertan en otros.

 

De Un río, un amor (1929). Luis Cernuda.

 

 

Entonces hubo suspiros, tanto más hondos cuanto más ahogados,

y miradas de reojo, tanto más dulces cuanto ocultas,

y rubores, aunque no los rubores de la culpa.

 

Don Juan, C.I. est, est. 74. Lord Byron

 

Pequeños acontecimientos. Rojo y negro. Stendhal

 

 

 

saoriminami

Esta Tarde Vi Llover – Trio Los Panchos

 (Autor: Armando Manzanero)

 

Amigo,  hermano. Compañero

No, no es el amor quien muere. 

 

 

febrero 6, 2010

«Surge amica mea et veni»

 

 «Cuando iba Jaime Gil de Biedma a Roma solíamos pasear por la Via Apia, donde todavía tengo un amante que me espera (…) Mi enamorado (…) sigue allí, es una estatua».

María Zambrano

 

La llama 

     Asisitida por mi alma antigua, por mi alma primera al fin recobrada, y por tanto tiempo perdida. Ella, la perdidiza, al fin volvió por mí. Yentonces comprendí que ella había sido la enamorada. Y yo había pasado por la vida tan sólo de paso, lejana de mí misma .Y de ella venían las palabras sin dueño que todos bebían sin dejarme apenas nada a cambio. Yo era la voz de esa antigua alma. Y ella, a medida que consumaba su amor, allá, donde yo no podía verla; me iba iniciando a través del dolor del abandono. Por eso nadie podía amarme mientras yo iba sabiendo del amor. Y yo misma tampoco amaba. Sólo una noche hasta el alba. Y allí quedé esperando. Me despertaba con la aurora, si es que había dormido. Y creía que ya había llegado, yo, ella, él… Salía el Sol y el día caía como una condena sobre mí. No, no todavía.

Zambrano, M.:  Diotima de Mantinea, en Hacia un saber sobre el alma, Madrid,
Ed. Alianza, 1989, p. 197

Cita  l  Roma, matria nutricia de María Zambrano

                Por Rogelio Blanco Martínez

                Cervantes Virtual

Texto l  A media voz

Palabras clave l    Algún día en alguna parte l María Zambrano 

.

.

Yo sé que ver y oir a un triste enfada
cuando se viene y va de la alegría
como un mar meridiano a una bahía,
a una región esquiva y desolada.

.

Lo que he sufrido y nada todo es nada
para lo que me queda todavía
que sufrir el rigor de esta agonía
de andar de este cuchillo a aquella espada.

.

Me callaré, me apartaré si puedo
con mi constante pena instante, plena,
a donde ni has de oírme ni de de verte.

.

Me voy, me voy, me voy, pero me quedo,
pero me voy, desierto y sin arena:
adios, amor, adios hasta la muerte.

 

El rayo que no cesa. Miguel Hernández.

 

Foto: Maruja Mallo en su estudio. Madrid, 1936 

 

Imagen l Mujeres en el Arte

 

 

enero 31, 2010

…uma coisa que está comigo.

 

Alberto Caeiro – O amor é uma companhia

El amor es una compañía.
Ya no sé andar solo por los caminos,
porque ya no puedo andar solo.
Un pensamiento visible me hace andar más deprisa
y ver menos, y al mismo tiempo disfrutar de ir viéndolo todo.
Incluso la ausencia de ella es una cosa que está conmigo.
Y ella me gusta tanto que no sé cómo desearla.Si no la veo, la imagino y soy fuerte como los árboles altos.
Pero si la veo tiemblo, no sé que ha sido de lo que siento en su ausencia.
Todo yo soy cualquier fuerza que me abandona.
Toda la realidad me mira como a un girasol con el rostro de ella en el medio.
O amor é uma companhia.
Já não sei andar só pelos caminhos,
Porque já não posso andar só.
Um pensamento visível faz-me andar mais depressa
E ver menos, e ao mesmo tempo gostar bem de ir vendo tudo.
Mesmo a ausência dela é uma coisa que está comigo.
E eu gosto tanto dela que não sei como a desejar.Se a não vejo, imagino-a e sou forte como as árvores altas.
Mas se a vejo tremo, não sei o que é feito do que sinto na ausência dela.
Todo eu sou qualquer força que me abandona.
Toda a realidade olha para mim como um girassol com a cara dela no meio.

10-7-1930
“O Pastor Amoroso”. In Poemas de Alberto Caeiro. Fernando Pessoa. (Nota explicativa e notas de João Gaspar Simões e Luiz de Montalvor.) Lisboa: Ática, 1946 (10ª ed. 1993). pp.100.

Extraído de la bitácora “Un Año con Pessoa”  de Carlos Ciro

  Pessoas de Pessoa    (http://pessoasdepessoa.wordpress.com/)

Versiones
Todas las versiones españolas de textos pessoanos (de y sobre Pessoa) que aparecen en este blog han sido realizadas por el creador del Blog, Carlos Ciro. Los textos originales citados pueden, en general, encontrarse en el dominio público en diversos puntos del ciberespacio

septiembre 28, 2009

el más triste de los hombres

 

Al principio, Bartleby escribió extraordinariamente. Como si hubiera padecido un ayuno de algo que copiar, parecía hartarse con mis documentos. No se detenía para la digestión. Trabajaba día y noche, copiando, a la luz del día y a la luz de las velas. Yo, encantado con su aplicación, me hubiera encantado aún más si él hubiera sido un trabajador alegre. Pero escribía silenciosa, pálida, mecánicamente.

Una de las indispensables tareas del escribiente es verificar la fidelidad de la copia, palabra por palabra. Cuando hay dos o más amanuenses en una oficina, se ayudan mutuamente en este examen, uno leyendo la copia, el otro siguiendo el original. Es un asunto cansador, insípido y letárgico. Comprendo que para temperamentos sanguíneos, resultaría intolerable. Por ejemplo, no me imagino al ardoroso Byron, sentado junto a Bartleby, resignado a cotejar un expediente de quinientas páginas, escritas con letra apretada.

Yo ayudaba en persona a confrontar algún documento breve, llamando a Turkey o a Nippers con este propósito. Uno de mis fines al colocar a Bartleby tan a mano, detrás del biombo, era aprovechar sus servicios en estas ocasiones triviales. Al tercer día de su estada, y antes de que fuera necesario examinar lo escrito por él, la prisa por completar un trabajito que tenía entre manos, me hizo llamar súbitamente a Bartleby. En el apuro y en la justificada expectativa de una obediencia inmediata, yo estaba en el escritorio con la cabeza inclinada sobre el original y con la copia en la mano derecha algo nerviosamente extendida, de modo que, al surgir de su retiro, Bartleby pudiera tomarla y seguir el trabajo sin dilaciones.

En esta actitud estaba cuando le dije lo que debía hacer, esto es, examinar un breve escrito conmigo. Imaginen mi sorpresa, mi consternación, cuando sin moverse de su ángulo, Bartleby, con una voz singularmente suave y firme, replicó:

-Preferiría no hacerlo.

Me quedé un rato en silencio perfecto, ordenando mis atónitas facultades. Primero, se me ocurrió que mis oídos me engañaban o que Bartleby no había entendido mis palabras. Repetí la orden con la mayor claridad posible; pero con claridad se repitió la respuesta:

-Preferiría no hacerlo.

-Preferiría no hacerlo -repetí como un eco, poniéndome de pie, excitadísimo y cruzando el cuarto a grandes pasos-. ¿Qué quiere decir con eso? Está loco. Necesito que me ayude a confrontar esta página: tómela -y se la alcancé.

-Preferiría no hacerlo -dijo.

Lo miré con atención. Su rostro estaba tranquilo; sus ojos grises, vagamente serenos. Ni un rasgo denotaba agitación. Si hubiera habido en su actitud la menor incomodidad, enojo, impaciencia o impertinencia, en otras palabras si hubiera habido en él cualquier manifestación normalmente humana, yo lo hubiera despedido en forma violenta. Pero, dadas las circunstancias, hubiera sido como poner en la calle a mi pálido busto en yeso de Cicerón.

 

Fragmento de Bartleby, el escribiente, de Herman Melville.

 

Fuente l Ciudad Seva. (Texto completo)

 

“I would prefer not to”

 

 

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