Nos Queda La Palabra

enero 19, 2011

Semelhante aos deuses…

 

Semelhante aos deuses me parece

Semelhante aos deuses me parece
o homem que diante de ti se senta
e, tão doce, a tua voz escuta,

ou amoroso riso – que tanta agita
meu coração de súbito, pois basta ver-te
para que nem atine com o que diga,

ou a língua se me torne inerte.
Um subtil fogo me arrepia a pele,
deixam de ver meus olhos, zunem meus ouvidos,

o suor inunda-me o corpo de frio,
e tremendo toda, mais verde que as ervas,
julgo que a morte não pode tardar.

                            Poemas e Fragmentos de Safo

Tradução de Eugénio de Andrade

 

 “La naturaleza está muy presente en mi poesía. En lo que se refiere al paisaje, el mío es sin duda el del sur, del Mediterráneo. No soy orgulloso ni humilde, pertenezco a ese género de seres que, como Rilke decía del poeta, odia todo lo que no sea exactitud”.

Eugénio de Andrade

 

 

 

Semejante a los dioses me parece
ese hombre que ahora se sienta frente a ti
y tu dulce voz a su lado escucha
mientras tu le hablas 

Y siente tu amable risa. Todo esto, te lo juro,
en mi pecho hace saltar el alma a pedazos;
pues te miro, apenas, y las palabras
ya no salen de mi boca
tengo rota la lengua, y, suave, por la piel
un fuego me corre al punto,
con mis ojos ya nada veo y oigo
sólo un zumbido

Destilo un sudor frío y un temblor
me recorre entera, cual la paja amarilla soy
y mi muerte siento cercana
Pero todo habrá que sufrirlo, incluso…
 

                                                                                  Safo

 

graemek1

Big Brother & The Holding Company

All Is Loneliness (Janis Joplin)

   
   All is Loneliness      

All is loneliness
Loneliness here for me
Loneliness here for me.

All is loneliness
Loneliness here for me
Loneliness here for me.

All is loneliness
Loneliness here for me
Loneliness here for me.

All is loneliness
Loneliness here for me
Loneliness here for me.

All is loneliness
Loneliness here for me
Loneliness here for me
Loneliness here for me
Loneliness here for me.

Loneliness come on bother me
Want me ’round my door.
I get loneliness
I get loneliness
I get loneliness
I get loneliness
Loneliness, heck I said loneliness
Lord, loneliness, yeah, I said loneliness.

I said loneliness come on by my bed
Gonna worry me ’round on my door-mat.
I said loneliness come and found me,
I said you found me whole.
Yeah and now loneliness
Lordy lordy loneliness
Lordy lordy loneliness
Lordy lordy loneliness
Yeah, loneliness

Oh loneliness
Oh loneliness
Oh loneliness
Oh loneliness
Oh loneliness
Oh loneliness
Oh loneliness

Ah loneliness
Ah loneliness
Loneliness
Loneliness
Loneliness
Loneliness.

Every day when I walk home
I see loneliness
When I waited for my baby.
You know I open my front door,
I said mr. loneliness is waiting for me at home
Lordy, lord at home, lord at home, lo-o-o-rd at home.

You know, I get home every day, lord,
There ain’t nobody waiting there, man
And I ain’t got no girlfriends, and I ain’t got no boyfriends, man.
I ain’t got no any kind of friends, man, I ain’t got no…
My tv set doesn’t work, my radio doesn’t work, man.
I come home there’s nothing
Nothing, man, there’s no animals moving,
There’s nothing, man
Walk in that door seems like I’m sitting there every day, man.

Lord, loneliness
Lord, loneliness
Ah, ah, loneliness
Loneliness
Loneliness
Loneliness
Loneliness
Lord.

All right!

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Letra l PoemHunter.com

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***

 “La izquierda a la que pertenezco rechazará siempre la iniquidad y todas las formas de represión: tendrá en cuenta las nuevas realidades, no sólo del hombre con el hombre, sino también del hombre con las cosas; redistribuirá con mano justa no sólo los bienes de la tierra, sino también las verdades y los poderes. A la izquierda a la que pertenezco sabrá que una de esas verdades es el cuerpo, que uno de esos poderes es el deseo. Y nunca olvidará que el hombre tiene derecho al placer”.

Eugénio de Andrade

 

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Fuentes  l EL PAIS.com

                    Artículo de Margarida Pinto.

                    Lisboa – 14/06/2005

 

                Extremadura al día

                Artículo de Pilar Fernández Rodríguez 

                03/01/2006

 

                     Fundação Eugénio de Andrade

 

 

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diciembre 14, 2010

…con la luz de la mañana

 

 «Yo soy el barbero de Picasso y canto las letras que el artista malagueño escribió, cante jondo»

Enrique Morente

 

porverita

Con las guitarras de Juan y Pepe Habichuela, los tangos de Morente, en una actuación el la Plaza de los Aljibes de La Alhambra de Granada (1994), adaptación del poema “La fonte que mane y correde San Juan de la Cruz.
 

La fonte que mane y corre

San Juan de la Cruz

.

Aquella eterna fonte está escondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche

Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen de ella tiene,
aunque es de noche.

Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben de ella,
aunque es de noche.

Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
aunque es de noche.

Su claridad nunca es oscurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.

Sé ser tan caudalosos sus corrientes.
que infiernos, cielos riegan y las gentes,
aunque es de noche.

El corriente que nace de esta fuente
bien sé que es tan capaz y omnipotente,
aunque es de noche.

El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede,
aunque es de noche.

Aquesta eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
aunque es de noche.

Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a oscuras
porque es de noche.

Aquesta viva fuente que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.

 

Fuente l A media voz

 

 

El flamenco sin límites

El 1 de agosto de 1970, en la página 41 de la revista Triunfo, Paco Almazán daba noticia de un homenaje que se le tributaría al cantaor Pepe de la Matrona, con motivo de la celebración de la 1ª Porra de Archidona, festival flamenco que creara ese año José Luis Ortiz Nuevo. En ese homenaje participaban Morente y Menese. El 16 de agosto, en el 600 familiar llegamos a Archidona mi mujer y yo.
Hace mes y medio tuvimos a Ortiz Nuevo en el curso sobre flamenco en la Sede de la Universidad y hoy el Aula de la CAM nos gratifica con la actuación Morente. Se inscriben en el registro 37 años. ¿Qué ha pasado desde entonces? Pues que Enrique Morente es la levadura que fermenta, la bisagra desde la que gira el desarrollo del cante flamenco. Y esto dicho con palabras inmediatas, con metáforas de signo muy sencillo y legible.
Le trajimos a cantar a Alicante, en la calle San Fernando, en 1973, cuando le acompañaba a la guitarra Manzanita, para seguir muy afecto a esta ciudad hasta en cinco ocasiones, bien en los Encuentros de Flamenco en el Aula de Cultura, bien cantando saetas en el Barrio de Santa Cruz, bien interpretando la misa flamenca en Santa María. En todas esas ocasiones, un referente nuevo había incorporado a la masa constitutiva del flamenco. Cantó en el 71 al oriolano Miguel antes que lo hiciera Serrat; en el 77 sustituyó a la guitarra por órgano sintético para entonar la siguiriya al tiempo que le premiaban con el Nacional de Música por su ortodoxia para con Chacón; paseó por los teatros y el cine, musicó desde Bergamín a Lope de Vega y en el 96 hizo temblar las murallas del templo viajando con el Federico neoyorkino hacia un hito revolucionario en el flamenco: “OMEGA”.
El flamenco, como universo de signos donde la música se convierte en un “medio de unión simbólica y un acontecimiento social de identificación” permeable desde que, a mediados del siglo XIX se hiciera luz visible, nos parece a muchos protagonista de “modelo comunicativo en proceso abierto , en el que el mensaje varía según los códigos, los códigos entran en acción según las ideologías y las circunstancias, y todo el sistema de signos se va reestructurando continuamente sobre la base de la experiencia de descodificación que el proceso instituye” (Umberto Eco).
Pues bien, con motivo de una intervención de Morente en el III Encuentro de Flamenco (1975) en el Aula de Cultura (de la entonces Caja de Ahorros del Sureste de España) dejamos constancia de que era el tiempo de “la conjunción más fructífera que se le ha dado pasar al cante: con situaciones objetivas radicalmente nuevas en el ámbito de la estructura social; el inicio de una clarificación y transparencia en la misión de los aparatos ideológicos y, finalmente, la práctica introductoria de una creativa artística en gestación, que se atreve a la remodelación de las formas expresivas”, concluyendo que la factura creativa de Enrique Morente participaba de esos tres principios sustentadores del cante jondo.
En ese universo de signos, Morente ha incidido en los valores conceptuales incorporando condiciones de reconocimiento a fórmulas personales para diversos cantes (materia que precisamente está analizando Balbino Gutiérrez, a quien tendremos la semana próxima en el curso de la Sede), dejando obsoleta la falacia sobre pureza-heterodoxia, manejando la argumentación persuasiva del buscador, del curioso hipersensible avanzando los tiempos, (recuerdo la ocasión en que -hace ya muchos años- mi hijo Pablo le enfrascó con Tom Waits y Van Morrison). Enrique Morente es hoy el activo obligado para quienes vemos el flamenco como arte.

José A. Martínez Bernicola es profesor de la Universidad de Alicante.
 

 

Fuente l Información.es

                    (Jueves 28 de febrero de 2008)

 

Ay, mare…”cuando se mecen las ramas”…

In memorian

 

 

enero 28, 2010

…queriendo a los que quiero.

 

esta ofelia no es la prisionera de su propia voluntad
ella sigue a su cuerpo
espléndido como un golpe de vino en medio de
los hombres
su cuerpo estilo renacimiento lleno de sol de
Italia pasa por buenos aires
ofelia yo en tus pechos fundaría ciudades y
ciudades de besos
hermosas libres con su sombra a repartir con los
amantes mundiales
ofelia por tus pechos pasa como un temblor de
caballadas a medianoche por Florencia
tus pechos altos duros come il palazzo vecchio
una tarde del verano de 1957
iba yo por Florencia rodeado de tus pechos sin
saberlo
era igual la delicia la turbación el miedo
las sombras empezaban a andar por las callejas
con un olor desconocido
algo como tus pechos después de haber amado
eras oscura ofelia para entonces y enormemente
triste
una adivinación una catástrofe
un oleaje de olvido después de la ternura
una especie de culpa sin castigo
de furia en paz con su gran guerra
andabas por Florencia con tus pechos yendo
viniendo por las sombras
con saudade de mí seguramente
tu hombro izquierdo digamos
lloraba a tus espaldas o largaba sus ansias lentas
en el crepúsculo y ellas venían a mi sangre
o era un temblor como un presagio
gracias te sean dadas ojos míos
yo les beso las manos bésoles muy los pies
gracias narices mías muchas gracias oídos con
que escucho los ruidos de la ofelia
antes apenas era una ciudad de Italia
sus tiros me llenaban de otra desgracia el
corazón.

Juan Gelman

Incluido en Debí decir te amo. Sus mejores poemas de amor. Antología Personal. Juan Gelman.
Editorial Planeta. Poesía Planeta. Madrid. 1997.

 

Fuente l Poesía en español

.

“¿Quién dice que la poesía es inútil?”

Juan Gelman, premio Cervantes, es considerado uno de los más importantes poetas en lengua española. Aquí habla de su vida, su infancia, su juventud, su familia, su nieta y el oficio de escribir maravillas en forma de verso

Por Rodolfo Braceli
Para LA NACION – Buenos Aires, 2010

La conversación, esta conversación, empezó en 1965. Entretanto, media vida. O un pestañeo de tiempo, si es el sol el que mira.
(…)
Traigo yo un par de fotos del encuentro de hace 44 años. Se las mostraré más tarde. Empiezo con una pregunta grave:
-¿Cómo te llevás, Juan, con eso que llamamos “el tiempo”?
-El único consuelo es que envejece con uno.
-Los años vienen más cortos, ¿nos están afanando? A vos, ¿cuántos meses te duró este año?
-Esto depende de lo que pase, viejo, a mí me resultó muy largo. Es lo que llaman el tiempo psicológico. Pero si pienso que voy a cumplir 80, digo ¡pucha, qué rápido pasó!
-¿Cómo es eso de tener 80?
-Lo estoy averiguando.
-¿Te jode si hablamos lo menos posible de literatura?
-De lo que quieras. Vos preguntá.
(…)
-¿Te recordás naciendo?
-¡Por supuesto! Lo que me costó. Parece que mi madre estaba bien conmigo y no me dejaba afuera. Estuvo veintiséis horas en lo que se llamaba la cama dura, hasta que yo, peleando un poco, pude salir, con cinco kilos y medio. Me llamaban el torito de la sala y según mi mamá, me quiso robar una monja.
-Una monja, casualmente.
-Creo que esto pertenece a la leyenda familiar.
-Por ahí no es leyenda. Alguna vez Bradbury me contó que chequeó con su madre cosas que él recordaba de su cuarto día. Por ejemplo, al doctor que se inclinaba sobre él con el bisturí para la circuncisión.
-No sé, no sé…
-¿Te suena a mentira?
-Más bien me resulta no cierto.
(…)
-Para muchos no de carne, de fútbol somos. ¿El fútbol te interesa?
-Sí, claro, por supuesto.
-Seguro hincha de Atlanta.
-Sí, hombre, no me lo recuerdes. Siempre de Atlanta, ¡aunque ganara!
(…)
-¿Y tu mamá?
-Ella apoyó esta pequeña empresa. Mi padre enfermó, años padeció lo que supongo que era un cáncer, porque lo tuvieron que operar, y ella sostuvo la casa. Por otra parte, era una mujer culta, leía mucho. No sé cómo hacía, pero a mi hermana y a mí nos llevaba una vez por año al Colón, al paraíso. No sé, juntaría los centavitos. Ahí escuché a lo mejor de la época. Un acontecimiento para los hijos era. Cuando las cosas mejoraron, nos puso a estudiar piano y demás… me llevaba al cine…
-Siempre hay una película iniciática.
-Sí, me acuerdo que me llevó a ver… esa película del panadero que quiere suicidarse porque lo engaña la mujer… También me llevaba al teatro. En su juventud estudiaba medicina; se produce la revolución rusa y cambia todo. Y mi papá también era un hombre culto, participó en la revolución rusa de 1905. Cosa que nunca me dijeron en casa pero que yo averigüé con la familia en Moscú, cuando fui. Él era uno de esos obreros activistas del centro de Europa y del Este, que sabían de todo: política, economía, historia, literatura, lingüística… Dirigentes obreros así raro que haya.
(…)
-No te queda otra que ser ciudadano del mundo.
-Vos sabés que eso no existe, porque, mirá, yo no creo que exista tampoco el amor a la humanidad.
-¿Y aquello del amor universal?
-Uno no puede querer a la humanidad entera, no existe el amor universal; no puedo querer a los militares que mataron a mi hijo. Entonces mi amor es bastante selectivo.
(…)
-¿Cuál fue el libro que primero te sacudió?
-Mirá, leía las cosas escolares, pero a los 8 o 9 años empecé con los clásicos españoles, no Quevedo sino los poetas del siglo XIX. El primer libro que me produjo una emoción muy grande fue Humillados y ofendidos, de Dostoievski, que tenía mi hermano… Él tenía una habitación arriba, con una escalera de hierro. Un domingo se fue y subí y le saqué ese libro. Me senté en la escalera y me lo leí de arriba a abajo. Después estuve en cama dos días con fiebre. Tenía 14 años. Y no era que estuviera resfriado ni nada por el estilo. Eso fue una conmoción tremenda. Seguramente tuve lecturas superiores, pero ésa fue la que… no sé, me impresionó de un modo muy particular.
-¿En qué momento te das cuenta de tu vínculo con la poesía?
-Vos sabés que eso no es fácil, ¿no? En el Colegio Nacional de Buenos Aires conocí al que después se convirtió en una especie de hermano, Marcelo Ravoni, un poeta italiano que ya falleció. Nos mostrábamos las cosas, pero, bueno, uno entonces no pensaba que iba a ser poeta ni nada por el estilo.
(…)
-Aparte del emprendimiento familiar, ¿por dónde se te dio?
-Mirá, cuando tenía 19, trabajé para una revista de las aseguradoras. Iba adonde pasaba algo, a ver si tenían seguro o no. En general tenían. Pero una vez me tocó ir al puerto porque se había incendiado una lancha que era de dos hermanos; llego y estaban de lo más alicaídos. Ahí les digo: “Ustedes tenían seguro, ¿no?” “Se venció ayer”, me dicen. Volví con esa historia, agobiado, y el director se restregó las manos y “¡Fantástico, escribila ya!”. La escribí y me fui. Terrible.
-Más que amarillo, periodismo sádico.
-Sí, crónicas sádicas… Voy a pedir otro café… (Hace una seña, “Cortado con espuma de leche, por favor. Y agua”.) Bueno, después trabajé de camionero.
(…)
-¿Cuándo te das cuenta de que lo tuyo es la poesía?
-Con este amigo Marcelo, a los 17, merodeaba por revistas literarias. Había un grupo de poetas que andaban por los 23, incluso habían publicado; se reunían en un café, les presentábamos poemas ¡y siempre desaprobaban los míos! Entonces un día dije esto no puede ser, tan malo no soy. Escribí uno y se lo atribuí a un poeta hebreo del siglo XII. Llegué al café y les dije “Miiiren, traje este poema; no sé si lo quieren leer…” “Sí, sí, cómo no.” Se deshicieron en elogios. Ahí me di cuenta de varias cosas y de la más importante: lo único que vale es la escritura. Nada más. Me di cuenta de la vanidad que rodea a toda esta historia.
-Hablando de la utilidad de la poesía se dice que sirve para “levantar mujeres”. ¿Vos le diste ese uso alguna vez?
-Cuando tenía 9 años. Quería enganchar a una vecinita de 11 y yo le mandaba poemas de Almafuerte como si fueran míos.
-¿Y?
-No pasaba nada, entonces dije bueno voy a escribir yo.
-¿Y?
-Nada, pero yo seguí. Me consta que hay gente que ha usado mi poesía. Yo escribí un poema que se llama “Ofelia” y que empieza diciendo “Esta Ofelia no es la prisionera de su propia voluntad…”. Un día me invita un cubano, en México, a una fiesta, y voy con mi mujer. Se acercan dos mujeres a saludarla y me dice una: “Le quiero presentar a mi esposo, porque después va a contarle algo”. Y viene el tipo y me cuenta: que él primero había conocido a la amiga de su mujer, la que estaba ahí con ella, y le había enchufado el poema con su nombre, suponete, Patricia: “Esta Patricia no es la prisionera…”. La cosa no caminó. Después conoció a la que fue su mujer, no sabía que eran amigas, y le enchufa el poema: “Esta Carolina no es la prisionera…”. Ja, otra que me pasó fue una vez que justo salió un libro de Benedetti y uno mío, entonces nos hicieron una entrevista radial, pero en un café. Nos piden que cada uno lea un poema. Él leyó el suyo; yo, el mío, de amor. Termina la entrevista. Se me acerca una chica y me dice: “¿Ese poema es suyo?”. Digo sí. “¡Hijo de puta!” “Mire, disculpe, el poema no será muy bueno pero yo soy un hombre decente.” “No -me dice-, hijo de puta el novio que tuve, que me lo mandó como que era de él.”
-A veces uno no puede usar ni su propio poema.
-Pero a mí eso me alegra, porque ¿quién dice que la poesía no sirve, que la poesía es inútil? Además, en el siglo II un filósofo chino, no me acuerdo el nombre, decía que todo el mundo habla de la utilidad de lo útil, pero nadie repara en la utilidad de lo inútil.
-Volvamos al eterno “para qué sirve la poesía”.
-Ésa es una pregunta que se hizo, sobre todo, Hölderlin: ¿para qué poetas en estos tiempos mezquinos y miserables?
-Justamente.
-Sí, justamente.
-La abundancia de poetas abonará la teoría de las compensaciones.
-Mirá, los poemas son botellas al mar que por ahí llegan a la playa de un alma.
-Un alma, nada menos.
(…)
-Según pasan los años, ¿tus obsesiones se han ido modificando?
-Mirá, no se han modificado. Yo creo que todos los artistas pueden cambiar la expresión de sus obsesiones, pero por lo menos en mi caso, las obsesiones no cambian. Siempre tengo la imagen de sor Juana Inés de la Cruz de la espiral como definición de la belleza. Es decir, como si desde el punto donde esa espiral se inicia, también una obsesión se inicia en ese punto y da lugar a la espiral. Después, como si se mirara desde sus distintos puntos, cada vez más alto, cada vez más lejos, a la derecha, a la izquierda y todo lo demás… Mis obsesiones siguen siendo la niñez, el otoño, la muerte, el amor, la justicia social, la revolución. Pero además los hechos hacen que la calidad de la obsesión, su intensidad, se modifique; una cosa era cuando yo creía que estaba haciendo la revolución y otra cosa es lo que veo que pasó y está pasando. Entonces, en mi libro más reciente hay un poema que dice: “la revolución se paró en algún lado”.
-¿Se paró o se bajó del mundo?
-Yo no he dicho eso, he dicho que se paró en algún lado… Yo ya sé que yo no la voy a vivir ni la voy a hacer.
-Pero sentís que alguna vez va a suceder.
-Después de tantos fracasos y errores, lo único que puedo decir es que es imposible mutilar en los seres humanos la capacidad de sueños, el deseo de cambio… Hay épocas muy grises, como la actual, que vivimos desde hace años y que viviremos unos años más todavía. Pero la historia enseña que al final algo cambia. Yo creo que en cada caso se cambia de una manera diferente y eso no lo puedo predecir. A pesar de todo el esfuerzo que este mundo globalizado, entre comillas, hace para manufacturar nuestra subjetividad a nivel mundial, para amansarnos, para convertirnos en tierra fértil para los autoritarismos… a pesar de todo yo creo que hay momentos en los que la gente dice basta. La historia muestra eso. ¿Cuándo, cómo, dónde va a ocurrir? No lo sé.
-Eso que llamamos condición humana, ¿ha avanzado al menos un centímetro? Hay hasta genocidios preventivos…
-Yo también digo ¿cómo es posible? Eso no creo que haya cambiado mucho, han cambiado sistemas sociales, pero no sé, no sé… He leído a Freud que habla del instinto de muerte y una cantidad de cosas como componente de la subjetividad humana. No lo veo ese cambio. Desde el comienzo de la historia que conocemos, esto viene ocurriendo. Si es posible que deje de ocurrir, no lo sé.
(…)
-¿La suposición del después de la muerte te sirve de algún consuelo?
-Bueno, yo no creo en la otra vida.
-¿Y si la hubiese?
-Bienvenida, no me voy a negar.
-Con Dios, ¿cómo te llevás?
-Hay una creencia que respeto, de mucha gente. Pero yo no creo en Dios, creo que es la creación de los hombres y no al revés… Soy ateo.
-Ateo, ¿nunca agnóstico?
-No, ateo. Lo que no quita que los místicos que te mencioné o toda esa indagación, empezando por la Biblia, siempre me ha interesado. Es un tema serio, más allá de la creencia o no creencia.
(…)
-En los años 70 se solía elegir entre Neruda y Vallejo. Vos ibas por Vallejo.
-Mirá, yo creo que Neruda es, evidentemente, un gran poeta. Pero hay poesía más afín a uno o menos afín. Hay grandes poetas que yo leo y no me tocan nada; no es culpa de ellos, es culpa mía. No hay que hablar de culpas en esto. Es una cuestión de afinidad espiritual, experiencia y todo eso.
-Ya Adán y Eva, parece, discutían qué es poesía. Para algunos, la palabra menos pensada. Para otros, la más pensada.
-Yo te hablo de mí: la escritura de un poema empieza por el primer verso, y hay que poder encontrarlo. Y después ya sigue sigue, sigue, sigue y cuando estás en un poema no es lo mismo que cuando lo terminaste o lo dejaste y lo ves desde otro lugar.
-¿Te das cuenta cuando te sucede el poema?
-Cuando estás en el poema, no sabés bien qué estás diciendo… simplemente me doy cuenta de que lo escribo, pero no de lo que escribo. Y después, cuando uno lo lee, dice bueno, esto está más o menos, esto suena mal, o este poema no se logró y va a la basura.
-¿El trabajo de corrección sobre el texto puede llegar a ser otra etapa de la inspiración?
-En mí no. Corrijo poco; es decir, tiro aquello que me parece que no salió. El poema está o no está. Y después soy consciente de que tiene imperfecciones pero no me pongo a componerlo.
-Entrarías así en la fabricación del poema.
-Claro, pero, te hablo de mí, hay otros poetas que no, y no es que sean malos poetas, todo lo contrario, son muy buenos y es probable que si yo me dedicara a corregir, mis cosas saldrían mejor. Pero a mí lo que me interesa es el acto de la poesía, y siento que lo traiciono si me pongo a corregir mucho… Como el que escribe es otro, cuando yo corrijo siento que estoy corrigiendo a otro. Y eso no se hace.
(…)
-Graham Greene insistía en que la naturaleza humana no es blanca y negra, sino negra y gris. Para Gelman, ¿cómo es?
-Negra, gris y de todos los colores, hasta los que no existen en la naturaleza.
-Cuando te nombran como un “poeta político”, ¿cómo te suena?
-¿Dirías que Arquíloco fue un poeta político? Y sin embargo, escribió poemas pacifistas. ¿Dirías que Shakespeare fue un poeta político? Y sin embargo, nadie como él indagó las crueldades y las infamias de la lucha por el poder. No me estoy comparando, desde luego, no hay que hacer comparaciones, como decía Gardel. Creo que la poesía es palabra calcinada, que su único tema es la poesía.
-Entonces se puede hablar de todo en la poesía.
-Se puede hablar de todo. Hasta de amor.
-¿Cómo imaginás la literatura argentina si Borges no hubiera nacido?
-No me la puedo imaginar. Como no me la puedo imaginar sin Cortázar y tantos otros. La literatura es un tejido. Si alguno falta, queda un agujero.
(…)
Ya en la vereda, caminamos por Castro Barros. Una cuadra y doblamos por Don Bosco, paredes sembradas con escrituras en aerosol. Su semblante lo dice: a Gelman esta ciudad le produce alegría. Mientras el fotógrafo hace, me pongo a conversar con hebras entresacadas de un libro suyo. Gelman se retrata en una línea:
-“Miro mi corazón hinchado de desgracias…”
-Pese a todo, pese a tanto, Juan, con nosotros el amor.
-“Somos los que encendimos el amor para que dure, para que sobreviva a toda soledad. Hemos quemado el miedo, hemos mirado frente a frente al dolor antes de merecer esta esperanza.”
-La esperanza, ¿derecho o deber? ¿Podemos elegir?
-“Si me dieran a elegir, yo elegiría esta salud de saber que estamos muy enfermos, esta dicha de andar tan infelices.”
-¿Sólo eso?
-“Si me dieran a elegir, yo elegiría esta inocencia de no ser inocente, esta pureza en que ando por impuro… este amor con que odio, esta esperanza que come panes desesperados.”
(…)
¿Podría ser ahora, Juan, que suspendiéramos toda palabra dicha en voz alta, dicha en grito o dicha en escritura?
¿Podría ser que nos diéramos aquí mismo un abrazo a pleno sol en la plena noche?
A este encuentro le queda todavía media hora. Luego nos llevará un viejo Peugeot 404 modelo 69. La ciudad atorada, espesa de autos y bocinazos. Pero la alegría del poeta no amaina. Imperdonable lo mío, empecé con pregunta grave, concluyo con otra semejante:
-Hace un rato, Juan, me dijiste que la muerte te molestaba. No me dijiste por qué.
-Porque no me va a permitir que siga queriendo a los que quiero.

  

© LA NACION

 

Entrevista íntegra :

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