Nos Queda La Palabra

diciembre 14, 2010

…con la luz de la mañana

 

 «Yo soy el barbero de Picasso y canto las letras que el artista malagueño escribió, cante jondo»

Enrique Morente

 

porverita

Con las guitarras de Juan y Pepe Habichuela, los tangos de Morente, en una actuación el la Plaza de los Aljibes de La Alhambra de Granada (1994), adaptación del poema “La fonte que mane y correde San Juan de la Cruz.
 

La fonte que mane y corre

San Juan de la Cruz

.

Aquella eterna fonte está escondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche

Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen de ella tiene,
aunque es de noche.

Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben de ella,
aunque es de noche.

Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
aunque es de noche.

Su claridad nunca es oscurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.

Sé ser tan caudalosos sus corrientes.
que infiernos, cielos riegan y las gentes,
aunque es de noche.

El corriente que nace de esta fuente
bien sé que es tan capaz y omnipotente,
aunque es de noche.

El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede,
aunque es de noche.

Aquesta eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
aunque es de noche.

Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a oscuras
porque es de noche.

Aquesta viva fuente que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.

 

Fuente l A media voz

 

 

El flamenco sin límites

El 1 de agosto de 1970, en la página 41 de la revista Triunfo, Paco Almazán daba noticia de un homenaje que se le tributaría al cantaor Pepe de la Matrona, con motivo de la celebración de la 1ª Porra de Archidona, festival flamenco que creara ese año José Luis Ortiz Nuevo. En ese homenaje participaban Morente y Menese. El 16 de agosto, en el 600 familiar llegamos a Archidona mi mujer y yo.
Hace mes y medio tuvimos a Ortiz Nuevo en el curso sobre flamenco en la Sede de la Universidad y hoy el Aula de la CAM nos gratifica con la actuación Morente. Se inscriben en el registro 37 años. ¿Qué ha pasado desde entonces? Pues que Enrique Morente es la levadura que fermenta, la bisagra desde la que gira el desarrollo del cante flamenco. Y esto dicho con palabras inmediatas, con metáforas de signo muy sencillo y legible.
Le trajimos a cantar a Alicante, en la calle San Fernando, en 1973, cuando le acompañaba a la guitarra Manzanita, para seguir muy afecto a esta ciudad hasta en cinco ocasiones, bien en los Encuentros de Flamenco en el Aula de Cultura, bien cantando saetas en el Barrio de Santa Cruz, bien interpretando la misa flamenca en Santa María. En todas esas ocasiones, un referente nuevo había incorporado a la masa constitutiva del flamenco. Cantó en el 71 al oriolano Miguel antes que lo hiciera Serrat; en el 77 sustituyó a la guitarra por órgano sintético para entonar la siguiriya al tiempo que le premiaban con el Nacional de Música por su ortodoxia para con Chacón; paseó por los teatros y el cine, musicó desde Bergamín a Lope de Vega y en el 96 hizo temblar las murallas del templo viajando con el Federico neoyorkino hacia un hito revolucionario en el flamenco: “OMEGA”.
El flamenco, como universo de signos donde la música se convierte en un “medio de unión simbólica y un acontecimiento social de identificación” permeable desde que, a mediados del siglo XIX se hiciera luz visible, nos parece a muchos protagonista de “modelo comunicativo en proceso abierto , en el que el mensaje varía según los códigos, los códigos entran en acción según las ideologías y las circunstancias, y todo el sistema de signos se va reestructurando continuamente sobre la base de la experiencia de descodificación que el proceso instituye” (Umberto Eco).
Pues bien, con motivo de una intervención de Morente en el III Encuentro de Flamenco (1975) en el Aula de Cultura (de la entonces Caja de Ahorros del Sureste de España) dejamos constancia de que era el tiempo de “la conjunción más fructífera que se le ha dado pasar al cante: con situaciones objetivas radicalmente nuevas en el ámbito de la estructura social; el inicio de una clarificación y transparencia en la misión de los aparatos ideológicos y, finalmente, la práctica introductoria de una creativa artística en gestación, que se atreve a la remodelación de las formas expresivas”, concluyendo que la factura creativa de Enrique Morente participaba de esos tres principios sustentadores del cante jondo.
En ese universo de signos, Morente ha incidido en los valores conceptuales incorporando condiciones de reconocimiento a fórmulas personales para diversos cantes (materia que precisamente está analizando Balbino Gutiérrez, a quien tendremos la semana próxima en el curso de la Sede), dejando obsoleta la falacia sobre pureza-heterodoxia, manejando la argumentación persuasiva del buscador, del curioso hipersensible avanzando los tiempos, (recuerdo la ocasión en que -hace ya muchos años- mi hijo Pablo le enfrascó con Tom Waits y Van Morrison). Enrique Morente es hoy el activo obligado para quienes vemos el flamenco como arte.

José A. Martínez Bernicola es profesor de la Universidad de Alicante.
 

 

Fuente l Información.es

                    (Jueves 28 de febrero de 2008)

 

Ay, mare…”cuando se mecen las ramas”…

In memorian

 

 

octubre 29, 2010

Porque no hay otro…

 

Teme el día en el que un tren no te emocione ya…

 

jaumedurgell

 Homenaje a  Marcelino Camacho, fundador de las Comisiones Obreras, pilar de la lucha por los derechos de los trabajadores en los tiempos más duros, imagen también de la lucha por las libertades y la democracia.

La Internacional

 

¡Arriba, parias de la Tierra!

¡En pie, famélica legión!

Atruena la razón en marcha:

es el fin de la opresión.

Del pasado hay que hacer añicos.

¡Legión esclava en pie a vencer!

El mundo va a cambiar de base.

Los nada de hoy todo han de ser.

Agrupémonos todos,

en la lucha final.

El género humano

es la Internacional. (Bis)

Ni en dioses, reyes ni tribunos,

está el supremo salvador.

Nosotros mismos realicemos

el esfuerzo redentor.

Para hacer que el tirano caiga

y el mundo siervo liberar,

soplemos la potente fragua

que el hombre libre ha de forjar.

Agrupémonos todos,

en la lucha final.

El género humano

es la Internacional. (Bis)

La ley nos burla y el Estado

oprime y sangra al productor;

nos da derechos irrisorios

no hay deberes del señor.

Basta ya de tutela odiosa,

que la igualdad ley ha de ser:

“No más deberes sin derechos,

ningún derecho sin deber”.

Agrupémonos todos,

en la lucha final.

El género humano

es la Internacional. (Bis).

 

(…)

Ya puedes, amorosa fiera hambrienta,

pastar mi corazón, trágica grama,

si te gusta lo amargo de su asunto.

 

Un amor hacia todo me atormenta

como a ti, y hacia todo se derrama

mi corazón vestido de difunto.

 

El rayo que no cesa. Miguel Hernández.

 

¿Recuerdas, Josefina…

¿Recuerdas, Josefina, aquella anécdota que Marcelino contaba de aquella mujer , como tú, maravillosa, Oliva, la que otrora fuera guardabarrera, sobre aquellas guerreras que a escondidas cosía,  al amparo de una vela, con las lonetas desgastadas de los asientos de los viejos ferrocarriles?  Trabajando en la vía para alimentar a sus hijos, con su compañero desaparecido, sin otro sustento que su aliento, exhausta por el frío de las montañas, no podía mirar hacia otro lado si en las dehesas, en busca de alguna jara, se encontraba con un muchacho aterido que había huido hacia el  monte…

Un día recibió una carta que empañó nuestros ojos llenos ya de olvido. Una carta de agradecimiento infinito,  escrita, por la hija de uno de aquellos muchachos,  en cumplimiento  del último deseo de un hombre que luchó por su pueblo …

Esa carta, qué Oliva no llegó a leer nunca, por la que siempre sentiremos también infinito agradecimiento, está ahora latiendo en el corazón de cuántos quisimos, admiramos y encontramos en Marcelino a un hombre bueno, humilde, trabajador, combativo, un hombre honesto y cercano  qué un día soñó con ser ferroviario…

Gracias, Josefina. Te queremos. Y no permitiremos que quiénes todavía pueden recordar olviden.

Gracias, Josefina.  Gracias por recordarnos, al igual que hizo siempre Marcelino con su ejemplo, que nunca debemos dejar de rebelarnos contra las injusticias y  las desigualdades y por animarnos a no estar dormidos….

Gracias por tu auxilio, tu cariño, tu solidaridad…

Y no. No, Josefina. Nada habéis hecho mal…si hay quiénes persisten, como así es,  en permanecer impasibles no es por lo que habéis hecho, es por lo que otros no hicieron. Sólo merecen despertar y será en ésto y en pasarnos muy pronto  a verte, para tomar ese delicioso café tuyo, en lo que pondremos todo nuestro empeño.

 

Porque no hay otro… 

volveremos a recorrer el mismo camino.  

Gracias, Marcelino. Gracias… Gracias. Por todo…

 

 

A Marcelino…y a Oliva, Diego, Justa, Beatriz,  Luis, Jesús, Félix, Vences,  Paco, José…

In Memorian 

 

octubre 21, 2010

Comme la plume inutile…

 

“La mejor poesía escrita es aquella que no se escribe.”

Alphonse de Lamartine

 

francine20000

Pensée des morts – Georges Brassens

 

Pensée des morts
Alphonse de Lamartine (1790-1869)

Voilà les feuilles sans sève
Qui tombent sur le gazon,
Voilà le vent qui s’élève
Et gémit dans le vallon,
Voilà l’errante hirondelle.
Qui rase du bout de l’aile:
L’eau dormante des marais,
Voilà l’enfant des chaumières
Qui glane sur les bruyères
Le bois tombé des forêts.

 

L’onde n’a plus le murmure,
Dont elle enchantait les bois ;
Sous des rameaux sans verdure.
Les oiseaux n’ont plus de voix ;
Le soir est près de l’aurore,
L’astre à peine vient d’éclore
Qu’il va terminer son tour,
Il jette par intervalle
Une heure de clarté pâle
Qu’on appelle encore un jour.

L’aube n’a plus de zéphire
Sous ses nuages dorés,
La pourpre du soir expire
Sur les flots décolorés.
La mer solitaire et vide
N’est plus qu’un désert aride
Où l’oeil cherche en vain l’esquif,
Et sur la grève plus sourde
La vague orageuse et lourde
N’a qu’un murmure plaintif.

La brebis sur les collines
Ne trouve plus le gazon,
Son agneau laisse aux épines
Les débris de sa toison,
La flûte aux accords champêtres
Ne réjouit plus les hêtres
Des airs de joie ou d’amour,
Toute herbe aux champs est glanée:
Ainsi finit une année,
Ainsi finissent nos jours!

C’est la saison où tout tombe
Aux coups redoublés des vents;
Un vent qui vient de la tombe
Moissonne aussi les vivants:
Ils tombent alors par mille,
Comme la plume inutile
Que l’aigle abandonne aux airs,
Lorsque des plumes nouvelles
Viennent réchauffer ses ailes
À l’approche des hivers.

C’est alors que ma paupière
Vous vit pâlir et mourir,
Tendres fruits qu’à la lumière
Dieu n’a pas laissé mûrir!
Quoique jeune sur la terre,
Je suis déjà solitaire
Parmi ceux de ma saison,
Et quand je dis en moi-même:
“Où sont ceux que ton coeur aime?
Je regarde le gazon.”

Leur tombe est sur la colline,
Mon pied la sait ; la voilà!
Mais leur essence divine,
Mais eux, Seigneur, sont-ils là?
Jusqu’à l’indien rivage
Le ramier porte un message
Qu’il rapporte à nos climats ;
La voile passe et repasse,
Mais de son étroit espace
Leur âme ne revient pas.

Ah! quand les vents de l’automne
Sifflent dans les rameaux morts,
Quand le brin d’herbe frissonne,
Quand le pin rend ses accords,
Quand la cloche des ténèbres
Balance ses glas funèbres,
La nuit, à travers les bois,
A chaque vent qui s’élève,
A chaque flot sur la grève,
Je dis: N’es-tu pas leur voix?

Du moins si leur voix si pure
Est trop vague pour nos sens,
Leur âme en secret murmure
De plus intimes accents ;
Au fond des coeurs qui sommeillent,
Leurs souvenirs qui s’éveillent
Se pressent de tous côtés,
Comme d’arides feuillages
Que rapportent les orages
Au tronc qui les a portés!

C’est une mère ravie
A ses enfants dispersés,
Qui leur tend de l’autre vie
Ces bras qui les ont bercés ;
Des baisers sont sur sa bouche,
Sur ce sein qui fut leur couche
Son coeur les rappelle à soi ;
Des pleurs voilent son sourire,
Et son regard semble dire:
Vous aime-t-on comme moi?

C’est une jeune fiancée
Qui, le front ceint du bandeau,
N’emporta qu’une pensée
De sa jeunesse au tombeau ;
Triste, hélas! dans le ciel même,
Pour revoir celui qu’elle aime
Elle revient sur ses pas,
Et lui dit: Ma tombe est verte!
Sur cette terre déserte
Qu’attends-tu? Je n’y suis pas!

C’est un ami de l’enfance,
Qu’aux jours sombres du malheur
Nous prêta la Providence
Pour appuyer notre coeur ;
Il n’est plus ; notre âme est veuve,
Il nous suit dans notre épreuve
Et nous dit avec pitié:
Ami, si ton âme est pleine,
De ta joie ou de ta peine
Qui portera la moitié?

C’est l’ombre pâle d’un père
Qui mourut en nous nommant ;
C’est une soeur, c’est un frère,
Qui nous devance un moment ;
Sous notre heureuse demeure,
Avec celui qui les pleure,
Hélas! ils dormaient hier!
Et notre coeur doute encore,
Que le ver déjà dévore
Cette chair de notre chair !

L’enfant dont la mort cruelle
Vient de vider le berceau,
Qui tomba de la mamelle
Au lit glacé du tombeau ;
Tous ceux enfin dont la vie
Un jour ou l’autre ravie,
Emporte une part de nous,
Murmurent sous la poussière:
Vous qui voyez la lumière,
Vous souvenez-vous de nous?

Ah! vous pleurer est le bonheur suprême
Mânes chéris de quiconque a des pleurs!
Vous oublier c’est s’oublier soi-même:
N’êtes-vous pas un débris de nos coeurs?

En avançant dans notre obscur voyage,
Du doux passé l’horizon est plus beau,
En deux moitiés notre âme se partage,
Et la meilleure appartient au tombeau!

Dieu du pardon! leur Dieu! Dieu de leurs pères!
Toi que leur bouche a si souvent nommé!
Entends pour eux les larmes de leurs frères!
Prions pour eux, nous qu’ils ont tant aimé!

Ils t’ont prié pendant leur courte vie,
Ils ont souri quand tu les as frappés!
Ils ont crié: Que ta main soit bénie!
Dieu, tout espoir! les aurais-tu trompés?

Et cependant pourquoi ce long silence?
Nous auraient-ils oubliés sans retour?
N’aiment-ils plus? Ah! ce doute t’offense!
Et toi, mon Dieu, n’es-tu pas tout amour?

Mais, s’ils parlaient à l’ami qui les pleure,
S’ils nous disaient comment ils sont heureux,
De tes desseins nous devancerions l’heure,
Avant ton jour nous volerions vers eux.

Où vivent-ils? Quel astre, à leur paupière
Répand un jour plus durable et plus doux?
Vont-ils peupler ces îles de lumière?
Ou planent-ils entre le ciel et nous?

Sont-ils noyés dans l’éternelle flamme?
Ont-ils perdu ces doux noms d’ici-bas,
Ces noms de soeur et d’amante et de femme?
A ces appels ne répondront-ils pas?

Non, non, mon Dieu, si la céleste gloire
Leur eût ravi tout souvenir humain,
Tu nous aurais enlevé leur mémoire ;
Nos pleurs sur eux couleraient-ils en vain?

Ah! dans ton sein que leur âme se noie!
Mais garde-nous nos places dans leur cour ;
Eux qui jadis ont goûté notre joie,
Pouvons-nous être heureux sans leur bonheur?

Etends sur eux la main de ta clémence,
Ils ont péché; mais le ciel est un don!
Ils ont souffert; c’est une autre innocence!
Ils ont aimé; c’est le sceau du pardon!

Ils furent ce que nous sommes,
Poussière, jouet du vent!
Fragiles comme des hommes,
Faibles comme le néant!
Si leurs pieds souvent glissèrent,
Si leurs lèvres transgressèrent
Quelque lettre de ta loi,
Ô Père! ô juge suprême!
Ah! ne les vois pas eux-mêmes,
Ne regarde en eux que toi!

Si tu scrutes la poussière,
Elle s’enfuit à ta voix!
Si tu touches la lumière,
Elle ternira tes doigts!
Si ton oeil divin les sonde,
Les colonnes de ce monde
Et des cieux chancelleront:
Si tu dis à l’innocence:
Monte et plaide en ma présence!
Tes vertus se voileront.

Mais toi, Seigneur, tu possèdes
Ta propre immortalité !
Tout le bonheur que tu cèdes
Accroît ta félicité!
Tu dis au soleil d’éclore,
Et le jour ruisselle encore!
Tu dis au temps d’enfanter,
Et l’éternité docile,
Jetant les siècles par mille,
Les répand sans les compter!

Les mondes que tu répares
Devant toi vont rajeunir,
Et jamais tu ne sépares
Le passé de l’avenir ;
Tu vis! et tu vis! les âges,
Inégaux pour tes ouvrages,
Sont tous égaux sous ta main ;
Et jamais ta voix ne nomme,
Hélas! ces trois mots de l’homme:
Hier, aujourd’hui, demain!

Ô Père de la nature,
Source, abîme de tout bien,
Rien à toi ne se mesure,
Ah! ne te mesure à rien!
Mets, à divine clémence,
Mets ton poids dans la balance,
Si tu pèses le néant!
Triomphe, à vertu suprême!
En te contemplant toi-même,
Triomphe en nous pardonnant!

 

 Fuente l Poemas en francés

Cita l Wikiquote (Alphonse de Lamartine)

“Libre soy, siénteme libre.
Sólo por amor.”

(Antes del odio). El hombre acecha. Miguel Hernández

A Mari Carmen Cuesta. In Memorian.

 

octubre 5, 2010

Nunca medraron los bueyes…

 

 Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.

 Miguel Hernández

 

FlamencoZaragoza

Manuel Gerena – Vientos del Pueblo me Llevan

Nuevo Libro-CD:

Homenaje Centenario de Miguel Henández (Mi maestro del verso)

Manuel Gerena

www.manuelgerena.com

VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

 

 

Fuente l LosPoetas.com

 

Cerdán Tato investiga el proceso contra Miguel Hernández

El próximo miércoles, día 6, se presentará en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Elche (20 h) el libro El otro sumarísimo contra Miguel Hernández, de Enrique Cerdán Tato, autor que cuenta con un espacio propio en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Coincidiendo con el centenario del nacimiento del poeta oriolano, Cerdán Tato indaga en el procedimiento sumarísimo 4.487 que, según el autor, “pone de manifiesto que a Miguel Hernández se le abrió un juicio paralelo por adhesión a la rebelión lleno de irregularidades, no sólo ilegítimo, sino también ilegal, y que sólo se archivó tras su muerte”. 

La obra, editada por el Ayuntamiento de Elche, combina las reproducciones de los documentos descubiertos con los comentarios del autor, así como con otras referencias al proceso 21.001 y correspondencia. El libro también ayuda a esclarecer algunos datos biográficos de los últimos años del poeta, como la fecha de la detención de Miguel Hernández. 

 

Fuente l El Blog de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

 

Hay libros que nos acompañarán siempre con sus secretos. Perito en lunas de Miguel Hernández es uno de ellos. Lo escribió el poeta de Orihuela en su primera juventud. Fue su obra inicial y no tuvo el impacto que él esperaba y el texto merecía. En 1932, un joven se lanzó por los caminos que el hermetismo gongorino le señalaba. Hizo una obra tardía, que apareció en enero de 1933, en el marco todavía de la conmemoración del tercer centenario de Góngora en 1927. La mímesis hermética se situaba a veces en lo incomprensible y el propio Miguel tuvo que poner títulos en un ejemplar de Federico Andreu Riera para que éste entendiese los poemas.

(…)

El libro de Ramón Fernández se sitúa por tanto en la interpretación minuciosa del hermetismo gongorista hernandiano y es un ejercicio de honestidad intelectual manifiesta. Ha leído mucho de lo que se ha escrito sobre aquel libro, ha reflexionado sobre cada poema y el resultado es la interpretación nueva, a veces arriesgada, pero siempre posible, de sus significados ocultos. Me cabe por tanto felicitar al autor de esta interpretación y animar a su lectura.

 

José Carlos Rovira

 

Texto íntegro l     Simbología secreta de “Perito en Lunas” de Miguel Hernández
                                        Ensayo e ilustraciones de Ramón Fernández Palmeral

                                        Prólogo de José Carlos Rovira     

                                        Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

 

 

“¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula? “

  

agosto 31, 2010

…a mis manos llegará”.

 

“Si luchamos podemos perder

Si no lo hacemos estamos perdidos”

 

Palabras leídas en la entrada de  la Casa de Berrugo

 

  A nosotros se nos quiere como consumidores y poco más…

José Saramago

 

Fuente l Lanzarote , la isla estrellada,  de Manuel Mora Morales. AmazonasFilms    (Youtube)
 
***  

 

 ”Lo que tenga que servir, a mis manos llegará”.

 José Saramago

 

… el último pajarillo que sollozante pedía auxilio atrapado en el respiradero de ventilación era un inmaturo al que le delataba el plumón que todavía, levemente, asomaba entre sus alas.

 

El día no había empezado a despuntar así que lo instalamos en una pequeña terraza tapiada,  rodeado de cestas y macetas, con el corazón aún atezado por el manotazo ineludible que la muerte acababa de asestarnos…

 

Las imágenes, los recuerdos, las sonrisas, las conversaciones, los poemas recitados, el compromiso inalienable, las palabras acariciadoras,  brincaban , fluían, se ordenaban, se amontonaban , abriendose paso hasta el cerebro aún exhausto.

 

Dos pajarillos acudieron al reclamo insistente apenas pasados algunos minutos…

 

¡Lavanderas!… ¡Son lavanderas! , grité en mi corazón, conteniendo la respiración.

 

Las lavanderas no se fían mucho de los humanos así que evitamos hacernos notar por temor a que se asustaran y enseguida empezaron a alimentar a su  polluelo…

 

¡ Contamos más de cincuenta entradas y salidas al nido a lo largo del día!

 

Al ir a comprobar si se trataba de la lavandera blanca enlutada o de la común en la Guía de Aves de Omega , leímos, no sin sorpresa- pues antes nunca habíamos reparado en ningún comentario parecido ( hay que tener en cuenta que es una guía de campo, para identificación in situ) – que los autores afirmaban que en África se considera de buena suerte que las lavanderas aniden en la aldea y de mala suerte si no lo hacen.

 

De  todo lo que acontezca en lo sucesivo considero improbable que pueda algo tener que ver con las incansables lavanderas ( creo ésto con la misma convicción con la que desisto de buscar en un rezo el beneficio de algún ser supremo ) pero no puedo evitar acordarme de José y es entonces cuando sus palabras regresan una y otra vez…

África tenía que venir…las lavanderas tenían que llegar.

 

De “África”.  Junio de 2010.

 

A José Saramago,  hijo de sus obras.

In Memorian

Una despedida que durará toda la vida… 

 

  LuzdelSueveProd

Lavandera blanca ( Motacilla alba )

 

Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera… 

Miguel Hernández. El Hambre.  El Hombre Acecha (1937-1939)

 

Para pensar…

.
***
ÁFRICA NO EXISTE. L’Afrique n’existe pas. Africa does not exist.

 Entrevista de Manuel Mora Morales a EL-HADJI AMADOU NDOYE, profesor senegalés de Literatura Española Moderna en la Universidad CHEIKH ANTE DIOP DE DAKAR- Facultad de Letras y Ciencias Humanas..

 

julio 12, 2010

…que es el pan de mi vida.

 

Hoy el amor es muerte,

y el hombre acecha al hombre.

Miguel Hernández

 
LA NOCHE EN LA ISLA
 
Toda la noche he dormido contigo
junto al mar, en la isla.
Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño,
entre el fuego y el agua.
 
Tal vez muy tarde
nuestros sueños se unieron
en lo alto o en el fondo,
arriba como ramas que un mismo viento mueve,
abajo como rojas raíces que se tocan.
 
Tal vez tu sueño
se separó del mío
y por el mar oscuro
me buscaba como antes,
cuando aún no existías,
cuando sin divisarse navegué por tu lado,
y tus ojos buscaban lo que ahora
-pan, vino, amor y cólera-
te doy a manos llenas
porque tú eres la copa
que esperaba los dones de mi vida.
 
He dormido contigo
toda la noche mientras
la oscura tierra gira
con vivos y con muertos,
y al despertar de pronto
en medio de la sombra
mi brazo rodeaba tu cintura.
Ni la noche, ni el sueño
pudieron separarnos.
 
He dormido contigo
y al despertar tu boca
salida de tu sueño
me dio el sabor de tierra,
de agua marina, de algas,
del fondo de tu vida,
y recibí tu beso
mojado por la aurora
como si me llegara
del mar que nos rodea.

 

 

Fuente l Los versos del Capitán. Pablo Neruda.

                 Ciudad Seva

 

raulphotographe

Paco Ibañez interpreta a Pablo Neruda.
Pablo Neruda: “Para mi corazón basta tu pecho…”

 

“…eternamente en fuga como la ola.”

 

julio 4, 2010

…en un clamor de victoria y guitarras

   

¡Oh excelso muro, oh torres coronadas
de honor, de majestad, de gallardía! …
.
                        A Córdoba. Luis de Góngora

  

 *

Diez años atrás, al morir Miguel Hernández rodando por los calabozos de la crueldad falangista, ante la indiferencia de los poetas sometidos al gusano entorchado, escribí yo en México una elegía a su gloria de poeta y a su muerte de español enterizo, que después entró a formar parte de uno de mis libros. Ha pasado el tiempo, las cadenas que oprimen a España se han apretado más sobre su cuerpo, y la voz de Miguel Hernández, lejos de apagarse, sigue creciendo, creciendo, como alimentada por una savia juvenil. Vivo está el poeta como cuando cantaba desde el hondón de su sangre ribereña, y vivo está el pueblo que lo vio subir al árbol de la poesía, a pesar de los martirios que sobre él han caído. Y en esta fusión de vida, de vidas inagotables y altas, está la íntima razón de la esperanza: nuestro mañana deslumbrante, en cuyos destellos seguirá brillando, entre su pueblo liberado, la frente del poeta, como la paloma en el cielo estival.

Miguel fue entre nosotros el mejor. Y, al decir nosotros, me refiero a los poetas y escritores españoles de mi generación. El más entrañable, el más sincero, el más heroico también. Distante del señoritismo poético, que abrevábase, entonces como ahora, en las virtuosidades de la técnica y no en el latido del hombre, lo genuino de España afloraba en su verso con una violencia y una diafanidad de borbotón serrano, y la experiencia sub­jetiva, que en él era íntima comunión con la naturaleza y con los humil­des hombres del terrón, se volcaba generosamente hacia afuera buscando la ronda de manos fraternales.

De la mano áurea de nuestros grandes clásicos -Garcilaso, Lope, Góngora, Quevedo- llegó Miguel a la poesía. Era en la edad rural de su iniciación, en la natal y levantina Orihuela. Lecturas y rebaños. El despertar a un mundo mágico, desde el aciago mundo del trabajo, con la raíz hincada en la soledad vegetal. Un sosegado y verde río llenaba de esme­raldas errátiles sus pupilas. “Lo fugitivo permanece y dura”, que dijo transido de eternidad el otro gran poeta de la Torre de Juan Abad. Al fondo unos montes como descarnados por amarillos desgarrones, montes secos y violentos…

 

 Juan Rejano. El Nacional, (México), 14 de diciembre 1952

(Fragmento) Biblioteca Hernandiana , documento 5. pág.116,  recopilación de Alberto Enrique Perea.

 

Escribe Rejano “…escribí yo en México una elegía a su gloria de poeta y a su muerte de español enterizo, que después entró a formar parte de uno de mis libros”. aquí la elegía:

AL MORIR EL POETA MIGUEL HERNÁNDEZ

               (1942)

DOS TIEMPOS DE LLANTO

                            1

Como un terrón que escapa del surco hacia los cielos,

cargado de asperezas y fragancias,

apareciste, hermano.

Contigo se elevaron la espiga y la paloma,

el íntimo perfume del romero,

el balido inocente de la oveja más tierna.

Te recuerdo invadido de rumores

 como un olivar triste,

con la frente combada hacia la aurora

y un clavel horadándote las manos.

Te recuerdo de miel y espino seco.

En tus abarcas de pastor llevabas

todo el rocío virgen, todo el fuego

increado del alba;

en tu zamarra un áspero rumor de encinas graves

y más adentro,

sobre tu corazón, la voz del río

donde, embriagado ruiseñor, creciste.

Oh, cantor milagroso de la ternura agreste,

un mastín te guardaba la osamenta

 y a la puerta encrespada de tus venas

 suspiraba una alondra.

 Eras una raíz tan amorosa,

erguida con tal furia entre los hombres,

que se te oía correr la sangre hermosa

 como un galope de caballos jóvenes

sujetos por un freno de alhelíes.

Un temblor de amapolas y trigales maduros

se asomaba a tus ojos

y una violenta sed te rodeaba,

una sed escondida

en los siglos de llanto,

en el hombre, en la piedra, en las retamas

que a nuestros campos dieron

su inmemorial tristeza.

Tierra tú mismo te nombraste, tierra,

y de la tierra fuiste a despertar al pueblo,

a ceñirle coronas,

a restañarle heridas

cuando la soledad y la agonía

como rosas de espanto a su sien se asomaban.

Ay, tu gloria fue entonces,

tus matinales nupcias con lo eterno.

Nadie puede decir cuándo morimos

para nacer al alba perdurable,

pero en aquella unión de sangre y tierra

te brotaron entrañas en la entraña,

alas crecieron de la pana honrada

que tu cuerpo vestía,

y tu canción se alzó sobre la muerte,

heroica, deslumbrante,

porque a la muerte misma se ofrendaba.

Solitario cabrero del verbo apasionado,

allí sigues viviendo, en ese instante

conmovido respiras,

sueñas,

cantas.

No has muerto, no pudieron

matarle los que a golpes de rencor te mataron.

La tierra no perece, y tú eres tierra,

toda la noble tierra de España que ahora cubre

tantos sueños tronchados.

Tú eres, niño de fuego, la esperanza.

                               2

Como un lucero herido que a la tierra desciende

después de dar su luz al mundo ciego,

partiste hacia las sombras.

Mírame aquí cantando con mis lágrimas

tu ausencia irreparable,

los enlutados ecos de tu canto.

Entre mis manos guardo su fulgor que no cesa :

España, tu gemido de fruto desangrado.

 Juan Rejano 1942.  

 

 (Tambien en el Nacional el 29-XI-42,  en “Libro de los homenajes” 1961, y otras ediciones)
    Del Archivo Histórico de Radio España Independiente, fue entregada en los 80 en el Archivo Central del P.C.E.: en ella y precedida de unas palabras de Juan Rejano figura la voz de Miguel Hernández recitando la Canción del esposo soldado.

 

BIBLIOGRAFIA DE JUAN REJANO

1921 “Pandereta andaluza”.
1928 “El Modernísmo en la literatura y en el arte” (ensayo).
1943 “Fidelidad del Sueño”.
1944 “El poeta y su pueblo”.
1944 “El Genil y los Olivos”.
1944 “El poeta y su pueblo. Un símbolo Andaluz: Federico García Lorca”.
1945 “La esfinge Mestiza. Crónica menor de México”.
1947 “Víspera heroica. Canto a las guerrillas de España”.
1948 “El Oscuro límite”.
1949 “Noche adentro”.
1949 “Oda Española”.
1950 “Constelación menor”.
1953 “Poemas de la Nueva Polonia”.
1953 “Poemas de Adam Mickewicz”.
1955 “Canciones de la Paz”.
1956 “La respuesta. En memoria de Antonio Machado”.
1958 Prologa” EL CIERVO”, de León Felipe.
1959 “Diario de China”.
1960 “El Río y la Paloma”.
1961 “Libro de los homenajes”.
1963 “Elegía rota para un himno. En la muerte de Julián Grimau”.
1966 “El Jazmín y la Llama”.
1971 “Antonio Rodríguez Luna”.
1975 “Alas de Tierra” (selección antológica).
1976 “Antología” (póstuma).
1976 “La tarde” (póstuma).
1977 “Elegías Mexicanas” (póstuma).
1977 “Poesías” (póstuma).
1978 “La Mirada del Hombre” (Antología póstuma).
1983 “Antología de la ausencia” (póstuma).
1987 “Poemas” (póstuma).
1988 “La mirada del hombre” (póstuma).
1989 “Siete poemas inéditos” (póstuma).
1989 “Acordes. Las cuatro estaciones” (póstuma).
1991 “Antología poética” (póstuma).
1991 “Diario de China” (póstuma).
1993 “Entre dos reinos”(contiene los poemas “Entre dos reinos”, “El Genil”,
“Los olivos” y “Plenitud”). (póstuma).
 

 NOTAS

1) -La edición del libro homenaje a Juan Rejano de Litoral y el Ayuntamiento de Málaga, deja mucho que desear. No le consta año de publicación,no tiene Depósito Legal, carece de índice de poemas y nombres de personas que participaron en este homenaje, nombres que en justo reconocimiento me permito recoger.

 Nombres para un homenaje a Juan Rejano [1980].

 Textos:

Pablo Neruda

José Herrera Petere

Rafael Alberti

Dolores Ibarruri

Jorge Guillén

Francisco Ayala

Manuel Andújar

Jacinto Luis Guereña

Javier Villán

Simón García Montero

Francisco Giner de los Ríos

María Teresa Hernández

José Luis Cano

Etelvina Astrada

Aurora de Albornoz

Mariano Roldán

Alfonso Yuste Alvarez

Enrique de Rivas

Teresinka Pereisa

Antonio Rodríguez Jiménez.

Juvenal Soto

Juan Carlos Millán Rejano

Francisco Peinado

Ilustradores:

Picasso

José Bergamín

Miguel  Prieto

Lorenzo Saval

Rafael Pérez Estrada

Santiago

Elvira Gascón

Manuel Ángeles Gascón

Santarén

José Antonio Díaz del Teixidor

Darío Carmona

Ana Casals

López de Moral

 2).- Nombres que aparecen en  el diario “El Sol”, correspondiente al 19 de noviembre de 1936: José Bergamín, Manuel Altolaguirre, Luis Cernuda, Miguel Prieto, Alberto Sánchez, Salvador Bacarisse, Gabriel García Maroto, María Teresa León, Rafael Dieste, Arturo Souto, Arturo Serrano Plaja, Felipe Camarero, Rafael Alberti y Emilio Prados.

 …………………………………………………………………

 

Fuente l  Miguel Hernández en Juan Rejano , por Juan Fernández Palmeral

                  Revista Perito 

Los derechos de los trabajos publicados en este sitio corresponden a sus respectivos autores. A su vez, todos los textos reflejan, única y exclusivamente,  las opiniones de sus autores. Se permiten las copias sin fines lucrativos o editoriales.
 
***
 LinnieK9

Alicia de Larrocha was filmed at the Alhambra by Larry Weinstein and Nev Fichman in the late 1980s.

Nights in the Gardens of Spain, Manuel de Falla, Part 3
Symphonic impressions for piano and orchestra.

1. In the Generalife

2. Distant dance

3. In the Gardens of the Sierra de Córdoba

Alicia de Larrocha, piano

Orchestre Symphonique de Montréal
Charles Dutoit, conductor

 

“Lo fugitivo permanece y dura”…

 

 

abril 28, 2010

…y el mundo en mí germina

Filed under: Cultura, Educación, Uncategorized — Etiquetas: , , , — labalaustra @ 2:49 pm

 

¿Libertades de campos?

¿Celdas de paraisos?

.

Me despojo del cuerpo…

.

Me venzo, mi enemigo.

 

CUERPO – y alma. Miguel Hernández

 

Dibujo de Buero (1938)

Dibujo de Buero (1938)

 

A ANTONIO BUERO VALLEJO

                                                               con más conciencia

.

Cuando voy  al teatro, preguntándome en Buero,

se levanta el telón como una guillotina

que perdona a mi España de perpetuo silencio,

y escucho lo posible, y el mundo en mí germina,

su milagro es el mío: Comprendo lo que es bueno.

.

Entre los accesorios, debajo de una silla,

no escondido, a la vista de los espectadores

que no se enteran nunca de lo que tanto grita,

busco el amor oculto, busco el lacrado sobre

con la carta secreta de un posible suicida.

.

Las últimas verdades, lo que siempre se calla,

el golpe de conciencia contra lo terco opaco,

lo que eleva a tragedia los aparentes dramas,

y esa nada, ese cáncer, esa luz o el espanto,

¡ay, pasa por las obras de Buero en filigrana!

.

Aquí está todo abierto. ¡ Pasen, señores, pasen!

Aquí está lo que piensan; también lo que no piensan:

La alegría en el cero y el éxtasis en el aire.

Verán lo que les pasa y a la vez la comedia

con que a medias palabras se cantan las verdades.

.

No hay trampa. Y sin embargo, caben muchos niveles

de hondura, de sentido, de muerte, de conciencia.

Los altos y los bajos coinciden y comprenden.

Los altos reconocen, los bajos se acrecientan

y todo es como un golpe de amor contra la muerte.

.

Pero yo siempre busco la carta del suicida.

Cacheo a los actores. Busco por los rincones,

Sacudo las alfombras. Pregunto al tramoyista.

Me da miedo que Buero trate de tú a los dioses.

Me da miedo que Buero sea sólo un nihilista.

.

Mas ¿cómo puede serlo quien crea y quien propaga?

¿Cómo se acierta el hecho de lo bello y lo expuesto?

¿Será como jugando con los dados a nada?

¿No será como el hombre mortal, mas siempre terco,

sacrifica su vida por salvar la palabra?

.

(De Motores Económicos, 1960)

Otras cartas. Las cartas boca arriba. Gabriel Celaya

 

Fuente original

LAS CARTAS BOCA ARRIBA

Gabriel Celaya

© Ediciones TURNER S.A., Madrid, 1974.

 

Imagen l    “Buero será su obra…”
                       Mariano de Paco

                       © Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

 

abril 26, 2010

…al único amor que no muere.

  

( …) 

“No olvidemos que los “garcilasistas” desconocían todas las lenguas extranjeras, y creían -en serio- que Aleixandre era un camelo.” 

Las cartas boca arriba. Noticia. Gabriel Celaya 

 

 

Al cielo 

El puro azul ennoblece
mi corazón. Sólo tú, ámbito altísimo
inaccesible a mis labios, das paz y calma plenas
al agitado corazón con que estos años vivo.
Reciente la historia de mi juventud, alegre todavía
y dolorosa ya, mi sangre se agita, recorre su cárcel
y, roja de oscura hermosura, asalta el muro
débil del pecho, pidiendo tu vista,
cielo feliz que en la mañana rutilas,
que asciendes entero y majestuoso presides
mi frente clara, donde mis ojos te besan.
Luego declinas, ¡oh sereno, oh puro don de la altura!,
cielo intocable que siempre me pides, sin cansancio, mis besos,
como de cada mortal, virginal, solicitas.
Sólo por ti mi frente pervive al sucio embate de la sangre.
Interiormente combatido de la presencia dolorida y feroz,
recuerdo impío de tanto amor y de tanta belleza,
una larga espada tendida como sangre recorre
mis venas, y sólo tú, cielo agreste, intocado,
das calma a este acero sin tregua que me yergue en el mundo.
Baja, baja dulce para mí y da paz a mi vida.
Hazte blando a mi frente como una mano tangible
y oiga yo como un trueno que sea dulce una voz
que, azul, sin celajes, clame largamente en mi cabellera.
Hundido en ti, besado del azul poderoso y materno,
mis labios sumidos en tu celeste luz apurada
sientan tu roce meridiano, y mis ojos
ebrios de tu estelar pensamiento te amen,
mientras así peinado suavemente por el soplo de los astros,
mis oídos escuchan al único amor que no muere.
 

                                                          

                                                                           Vicente Aleixandre 

Fuente l A Media Voz 

 

 

Vicente Aleixandre
Declaraciones a El País
(1984)
 

En esta casa, desde la que le hablo a Ud., vivo yo desde el año 1927. Siempre digo, como un recuerdo querido, que a esta casa vine siendo un poeta inédito. Después, en ella, he ido haciendo las cosas de mi vida a través de los sucesivos años.
Esta casa tiene un pequeño jardincito, donde yo por las mañanas, con un pequeño capote que tengo para esto, paseo por el jardín y leo un largo rato. Entonces aprovecho y cuido un cedro, no digamos pequeño, porque es muy grande hoy día. Pero yo lo planté hace ya 30 años, y este cedro es un arbolito que era de 30 centímetros cuando yo lo planté y hoy tiene una cantidad de metros inmensa. Lo tenemos que podar constantemente porque, si no, se come y derriba la casa. 

 

Fuente l La soledad de Velintonia. Asunción García Iglesias 
                   Algunos textos sobre Velintonia…
                  Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre 

  

 …”Yo le evoco en aquella primera temporada como una fuerza de primavera metida en la primavera: abril, mayo, junio. Primavera de campo.  En esos casi comienzos de verano, cuando han brotado los árboles y el aire brilla con potestad de cielo y la naturaleza parece poderle a la ciudad, Miguel era más Miguel que nunca. También él, al ritmo natural, semejaba arribado en esa onda de verdad que enverdecía Madrid y lo coloreaba.” 
 Vicente Aleixandre. Evocación de Miguel Hernández

 

Fuente l Vicente Aleixandre. Evocación de Miguel Hernández (pdf)

                  Coetáneos de Miguel Hernández. 

                  Vicente Aleixandre Merlo 

                  ©Fundación Cultural Miguel Hernández   

 

abril 22, 2010

En un balde de zinc…

 

(…)

Dios al fin accidente

hace en la viña y en las mieses nido…

 LA MORADA-amarilla. Miguel Hernández

 

 

UN DIBUJO DE ABRIL PARA MARÍA ZAMBRANO

José Miguel Ullán

Avant l’aurore, dans la forêt triangulare
                                                          Alfred Jarry

La exactitud vivida de lo que contemplamos
en la blanca mirada del agua
no nos deja ser el destino
-pero nos da, sin levantar la mano,
la mansa sensación de ir acercándonos
al felino escondite de aquel encuentro:

Menos borroso que una hermandad,
ventana.
Y más anónimo que un lirio,
espejo

Un manantial, una hermandad republicana {alguien
tenía que decirlo), un lirio
-y la voz temblorosa
(«la poesía va contra la justicia»)
de la primera luz,
al despertar perdida
en la corazonada discontinua del bosque.

.

Fuente l POETAS DEL MUNDO-ANTOLOGÍAS por Fernando Sabido Sánchez- WordPress

.

  cedecom

Carlos Castilla del Pino

(1922-2009)

-Tesis. CedeCom. Entrevista. San Roque, 2003-

http://www.cedecom.es/

 

…sentado en los escalones de la casa donde nació, recuerda su incipiente vocación de niño por la medicina y desvela lo que parece una sencilla receta: uno ha de encontrar qué sentido tiene su vida, y descubrir qué facultades tiene para poder darle sentido a esa vida.
 

” …como un simple demócrata.”

Carlos Castilla del Pino

 

27 de abril a las 13 horas: EN TORNO A CARLOS CASTILLA DEL PINO

Inauguración de la exposición bibliográfica

“LA BIBLIOTECA DE CARLOS CASTILLA DEL PINO”
(Del 27 de abril al 21 de mayo)
CONFERENCIA. Juan Ángel Vela del Campo, Carlos Castilla del Pino, el humanismo posible.
BIBLIOTECA MAIMÓNIDES, CAMPUS DE RABANALES
 

Fuente l Fundación Castilla del Pino

 

(…)

So let this be my doom, if I forget

That there’s still spring to shake and break my sleep.

 

Colinas de Misisipi: Mi epitafio. William Faulkner

 
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