Nos Queda La Palabra

enero 18, 2011

…en el milagro de la evocación

 

(…)

 la oración, noche a noche tartamudeada,
por aquella perdida, desamorada,
que hace ya cinco meses dejó el hogar.

                      Por la ausente. Evaristo Carriego

 

cantandotangos

 Orquesta Típica Aníbal Troilo – Edmundo Rivero –

 El último organito – Tango

 

EL ÚLTIMO ORGANITO

 

Las ruedas embarradas del último organito

Vendrán desde la tarde buscando el arrabal,

Con un caballo flaco y un rengo y un monito

Y un coro de muchachas vestidas de percal.

Con pasos apagados elegirá la esquina

Donde se mezclan luces de luna y almacén,

Para que bailen valses detrás de la hornacina

La pálida marquesa y el pálido marqués.

.

El último organito irá de puerta en puerta

Hasta encontrar la casa de la vecina muerta,

De la vecina aquella que se cansó de amar;

Y allí molerá tangos para que llore el ciego

El ciego inconsolable del verso de Carriego

Que fuma, fuma y fuma, sentado en el umbral.

.

Tendrá una caja blanca, el último organito

Y el asma del otoño sacudirá su son,

Y adornarán sus tablas cabezas de angelitos

Y el eco de su piano será como un adiós.

Saludarán su ausencia las novias encerradas

Abriendo las persianas detrás de su canción,

Y el último organito se perderá en la nada

Y el alma del suburbio se quedará sin voz.

.

Letra : Homero Manzi  (Homero Nicolás Manzione Prestera)

Música : Acho Manzi  (Homero Luis Manzione)

.

Fuente  l hermanotango

                   Autor: Eduardo Hugo Sibilin

                  Copyright © 2000 [hermanotango]. All rights reserved.

 

.

” Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo; “

Melancolía. Cantos de Vida y Esperanza. Rubén Darío

 

 

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febrero 22, 2010

No puedo cantar, ni quiero…

 

jaumequalsevol

 

LA SAETA

Antonio Machado

¿Quién me presta una escalera
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

Saeta popular

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!

¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

 

Aparición pública de Antonio Machado
(Foto: BALAS Y POETAS . José Luis Morante Martín)

 

“Cuando alguien me preguntó, hace ya muchos años, ¿ piensa usted que el poeta debe escribir para el pueblo, o permanecer en su torre de marfil – era el tópico al uso de aquellos días- consagrado a una actividad aristocrática en esferas de la cultura sólo accesibles a una minoría selecta?,  yo contesté con estas palabras, que a muchos le parecieron ingenuas: ” Escribir para el pueblo –decía un maestro– ¡qué más quisiera yo! Deseoso de escribir para el pueblo, aprendí de él cuanto pude, mucho menos, claro está, de lo que él sabe. Escribir para el pueblo es, por de pronto,  escribir para el hombre de nuestra raza, de nuestra tierra, de nuestra habla, tres cosas inagotables que no acabamos nunca de conocer. Y es mucho más, porque escribir para el pueblo nos obliga a rebasar las fronteras de nuestra patria, escribir para los hombres de otras razas, de otras tierras, de otras lenguas. Escribir para el pueblo es llamarse Cervantes, en España; Shakespeare, en Inglaterra; Tolstoi, en Rusia. Es el milagro de los genios de la palabra.”

 

Antonio Machado

 

Fuente l Sobre la defensa y la difusión de la cultura

                  El poeta y el pueblo
                  La Vanguardia
                  Edición del viernes, 16 de  julio 1937

                 Hemeroteca. LAVANGUARDIA.es

 

enero 25, 2010

…lentamente en el mundo.

 

 

LUIS DE CAMOENS

 

Irme quiero, madre,

a aquella galera,

con el marinero

a ser marinera.

 

Madre, si me fuere,

do quiera que vo,

no lo quiero yo,

que el Amor lo quiere.

Aquel niño fiero

hace que me mueva

por un marinero

a ser marinera.

 

Él, que todo puede,

madre, no podrá,

pues el alma va,

que el cuerpo se quede.

Con él, por quien muero,

voy,  porque no muera:

que si es marinero,

seré marinera.

 

Es tirana ley

del niño señor,

que por un amor

se deseche un rey.

Pues desta manera

quiero irme, quiero,

por un marinero

a ser marinera.

 

Decid, ondas,  ¿cuándo

vistes vos doncella,

siendo tierna y bella,

andar navegando?

Mas ¿qué no se espera

daquel niño fiero?

Vea yo quien quiero:

sea marinera.

 

 

Fuente original

Cancionero y romancero español (1969)

Dámaso Alonso

 

© Salvat Editores S.A.

© Alianza Editorial S.A.

 

agosto 3, 2009

…la paloma de Venus vuela sobre la Esfinge

Poema del otoño
Rubén Darío, 1908
A Mariano Miguel de Val
Tú, que estás la barba en la mano
meditabundo,
¿has dejado pasar, hermano,
la flor del mundo?
Te lamentas de los ayeres
con quejas vanas:
¡aún hay promesas de placeres
en los mañanas!
Aún puedes casar la olorosa
rosa y el lis,
y hay mirtos para tu orgullosa
cabeza gris.
El alma ahíta cruel inmola
lo que la alegra,
como Zingua, reina de Angola,
lúbrica negra.
Tú has gozado de la hora amable,
y oyes después
la imprecación del formidable
Eclesiastés.
El domingo de amor te hechiza;
mas mira cómo
llega el miércoles de ceniza;
Memento, homo…
Por eso hacia el florido monte
las almas van,
y se explican Anacreonte
y Omar Kayam.
Huyendo del mal, de improviso
se entra en el mal,
por la puerta del paraíso
artificial.
Y no obstante la vida es bella,
por poseer
la perla, la rosa, la estrella
y la mujer.
Lucifer brilla. Canta el ronco
mar. Y se pierde
Silvano, oculto tras el tronco
del haya verde.
Y sentimos la vida pura,
clara, real,
cuando la envuelve la dulzura
primaveral.
¿Para qué las envidias viles
y las injurias,
cuando retuercen sus reptiles
pálidas furias?
¿Para qué los odios funestos
de los ingratos?
¿Para qué los lívidos gestos
de los Pilatos?
¡Si lo terreno acaba, en suma,
cielo e infierno,
y nuestras vidas son la espuma
de un mar eterno!
Lavemos bien de nuestra veste
la amarga prosa;
soñemos en una celeste
mística rosa.
Cojamos la flor del instante;
¡la melodía
de la mágica alondra cante
la miel del día!
Amor a su fiesta convida
y nos corona.
Todos tenemos en la vida
nuestra Verona.
Aun en la hora crepuscular
canta una voz:
«Ruth, risueña, viene a espigar
para Booz!»
Mas coged la flor del instante,
cuando en Oriente
nace el alba para el fragante
adolescente.
¡Oh! Niño que con Eros juegas,
niños lozanos,
danzad como las ninfas griegas
y los silvanos.
El viejo tiempo todo roe
y va de prisa;
sabed vencerle, Cintia, Cloe
y Cidalisa.
Trocad por rosas azahares,
que suena el son
de aquel Cantar de los Cantares
de Salomón.
Príapo vela en los jardines
que Cipris huella;
Hécate hace aullar a los mastines;
mas Diana es bella;
y apenas envuelta en los velos
de la ilusión,
baja a los bosques de los cielos
por Endimión.
¡Adolescencia! Amor te dora
con su virtud;
goza del beso de la aurora,
¡oh juventud!
¡Desventurado el que ha cogido
tarde la flor!
Y ¡ay de aquel que nunca ha sabido
lo que es amor!
Yo he visto en tierra tropical
la sangre arder,
como en un cáliz de cristal,
en la mujer
Y en todas partes la que ama
y se consume
como una flor hecha de llama
y de perfume.
Abrasaos en esa llama
y respirad
ese perfume que embalsama
la Humanidad.
Gozad de la carne, ese bien
que hoy nos hechiza,
y después se tornará en
polvo y ceniza.
Gozad del sol, de la pagana
luz de sus fuegos;
gozad del sol, porque mañana
estaréis ciegos.
Gozad de la dulce armonía
que a Apolo invoca;
gozad del canto, porque un día
no tendréis boca.
Gozad de la tierra que un
bien cierto encierra;
gozad, porque no estáis aún
bajo la tierra.
Apartad el temor que os hiela
y que os restringe;
la paloma de Venus vuela
sobre la Esfinge.
Aún vencen muerte, tiempo y hado
las amorosas;
en las tumbas se han encontrado
mirtos y rosas.
Aún Anadiódema en sus lidias
nos da su ayuda;
aún resurge en la obra de Fidias
Friné desnuda.
Vive el bíblico Adán robusto,
de sangre humana,
y aún siente nuestra lengua el gusto
de la manzana.
Y hace de este globo viviente
fuerza y acción
la universal y omnipotente
fecundación.
El corazón del cielo late
por la victoria
de este vivir, que es un combate
y es una gloria.
Pues aunque hay pena y nos agravia
el sino adverso,
en nosotros corre la savia
del universo.
Nuestro cráneo guarda el vibrar
de tierra y sol,
como el ruido de la mar
el caracol.
La sal del mar en nuestras venas
va a borbotones;
tenemos sangre de sirenas
y de tritones.
A nosotros encinas, lauros,
frondas espesas;
tenemos carne de centauros
y satiresas.
En nosotros la vida vierte
fuerza y calor.
¡Vamos al reino de la Muerte
por el camino del Amor!

  

abril 24, 2009

aumentando el valor que lo aquilata

 

 Bajan de la nieve,
madre,
llorando suben del mar.
¿Quién los cogerá?

 emilio-prados-such

Despedida de las Brigadas Internacionales

De tanto estar mi voz a vuestro lado
y a vuestro lado estar mi sombra
y de mirar tan Juntos en la muerte
el mismo cielo azul cada mañana, ‘
tan íntimos andáis ya por mi sangre
y bajo mi memoria recibidos,
que no os llamaré hermanos en mi tierra:
sois más, pues que habitáis mi propio cuerpo.

Por él habéis andado y perseguido
esa gloria feliz que, ya lograda,
es libertad que nuestro amor domina.
Fuera también pisáis las mismas flores.
Y hoy nos separan: nuestra España hermosa
deja salir un río de nobleza
que otras veces fue sangre enardecida:
¡ay!, ¿qué otra pena el tiempo le depara?

Hoy la razón aleja en nuestra vida
lo que persigue el sueño generoso
y el sano pensamiento no consigue;
pero quizás el sueño será alzado
y como el agua sube hasta la nube
que ambicionó por sus profundas cuevas,
escalando el dolor llama tras llama
el sueño será al fin razón del día.

Entonces volveréis. Será un remanso
sobre Europa mi patria, y sus estrellas,
con la paz más ceñidas sobre el suelo,
alumbrarán las tumbas de los héroes.

Juntos aquí reposan, como juntos vivimos
los que aún la muerte tiene preparados
al duro sacrificio de la guerra.
Juntos habréis de estar con los que queden.

Que vuestro corazón lleve el paisaje
que tanto habéis mirado y defendido
y cada olivo en flor, cada granado
por vuestra causa viva y os espere.

Estáis en mí, conmigo y sois mi sangre
dentro del arca frágil de mi cuerpo,
pero cada español lo mismo dice
hoy que os ve desfilar junto a su mano.

 

COPLA

¡Que el agua es llanto!
(Canta la piedra.)

¡Llanto es la piedra!
(El agua canta.)

¡La estrella es llanto!
(Canta la noche.)

¡Llanto es la noche!
(Canta la estrella.)

Y junto al agua y la piedra:
-¿Se te ha olvidado tu sombra?
Me va cantando la tierra.

 

….con la herencia que deja tu partida. 

Emilio Prados

Obra poética

http://www.spsu.edu/sis/nuhfer-halten/webconcordances/prados/emilos%20prados.txt.WebConcordanceAlpha/c2.htm

 

 Imagen l fundación Cultural Miguel Hernández

 

grummeper

Canciones de las Brigadas Internacionales

Lincoln-Bataillon

(In dem Tal dort am Rio Jarama…)

 Text: Ernst Busch
Musik: “The Red River Valley”

In dem Tal dort am Rio Jarama
Schlugen wir unsre blutigste Schlacht.
Doch wir haben, auf Tod und Verderben
Die Faschisten zum Stehen gebracht.

Zeigt uns wie man mit alten Gewehren
Einen Panzer-Angriff heil übersteht!
Zeigt uns wie man in offner Feldschlacht
Einem Tiefflieger-Angriff entgeht.

Ja, wir haben die Stellung verlassen;
Denn es half auch kein: Oh, Herr mon Dieu!
Kameraden der Inter-Brigaden
Unsern Toten ein letztes Adieu!

Eines Teges da stehn Campesinos
Als Sieger auf spanischem Feld!
Und das tal dort am Rio Jarama
Wird gehören dem Mann, ders bestellt!

 

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