Nos Queda La Palabra

febrero 22, 2011

El rojo sol de un sueño…

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El rojo sol de un sueño en el Oriente asoma.
Luz en sueños. ¿No tiemblas, andante peregrino?
Pasado el llano verde, en la florida loma,
acaso está el cercano final de tu camino.
  Tú no verás del trigo la espiga sazonada
y de macizas pomas cargado el manzanar,
ni de la vid rugosa la uva aurirrosada
ha de exprimir su alegre licor en tu lagar.
  Cuando el primer aroma exhalen los jazmines
y cuando más palpiten las rosas del amor,
una mañana de oro que alumbre los jardines,
¿no huirá, como una nube dispersa, el sueño en flor?
  Campo recién florido y verde, ¡quién pudiera soñar aún
largo tiempo en esas pequeñitas
corolas azuladas que manchan la pradera,
y en esas diminutas primeras margaritas.

 

                                         Antonio Machado

 

 

Carta a Antonio Machado

Por José Saramago

Antonio Machado murió hoy hace setenta años. En el cementerio de Collioure, donde sus resto descansan, un buzón de corres recibe todos los días cartas que le escriben personas dotadas de un infatigable amor que se niega a aceptar que el poeta de “Campos de Castilla” esté muerto. Tienen razón, pocos están tan vivos. Con el texto que viene a continuación, escrito cuando el 50º aniversario de la muerte de Machado, y para el Congreso Internacional que tuvo lugar en Turín, organizado por Pablo Luis Ávila y Giancarlo Depretis, tomo mi modesta lugar en la fila. Una carta más para don Antonio.

Me acuerdo, tan nítidamente como si fuera hoy, de un hombre que se llamó Antonio Machado. En ese tiempo yo tenía catorce años e iba a la escuela para aprender un oficio que de poco iba a servirme. Había guerra en España. A los combatientes de un lado les dieron el nombre de rojos, mientras que los del otro lado, por las bondades que de ellos oía contar, debían tener un color así como el del cielo cuando hace buen tiempo. Al dictador de mi país le gustaba tanto ese ejército azul que dio orden a los periódicos para que publicaran las noticias de modo que hicieran creer a los ingenuos que los combates siempre terminaban con victorias de sus amigos. Yo tenía un mapa donde clavaba banderitas hechas con alfileres y papel de seda. Era la línea del frente. Este hecho prueba que conocía a Antonio Machado, aunque no lo había leído, lo que es disculpable si tenemos en cuenta mi poca edad. Un día, al darme cuenta de que andaba siendo engañado por los oficiales del ejército portugués que dirigían la censura de la prensa, tiré el mapa y las banderas. Me dejé llevar por una actitud irreflexiva, de impaciencia juvenil, que Antonio Machado no merecía y de la que hoy me arrepiento. Los años fueron pasando. En cierto memento, no recuerdo cuando ni como, descubrí que el tal hombre era poeta, y tan feliz me sentí que, sin ningún propósito de vanagloria futura, me puse a leer todo cuanto escribió. Fue entonces cuando supe que ya había muerto, y, naturalmente, coloqué una bandera en Collioure. Es tiempo, si no me equivoco, de poner esa bandera en el corazón de España. Los restos pueden quedarse donde están.

 

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Fuente l El Cuaderno de Saramago

 

 

 

enero 22, 2011

“Até amanhá”

 

 

“…Desde que, hacia mis cuarenta años, percibí la inseguridad de algunos principios de la ciencia admitida (desde que se me desmitificó la ciencia y la vi como lo que es, no un edificio concluso sino una tarea a realizar) mi pensamiento adquirió una cualidad nueva: …he tenido la tendencia, no a negar la convicción propia, sino a tratar de apoyarla en el pensamiento general admitido. Siempre he procurado una crítica constructiva que buscara poseer a fondo no las lagunas y debilidades de lo que leo (lo que en general es fácil) sino el fondo de verdad descubierto…”

Faustino Cordón

 

 

Cocinar hizo al hombre.

Faustino Cordón Bonet.

(Barcelona, Editorial Tusquets, 1979, 170 pp.).

Cocinar hizo al hombre es un libro atípico, porque no responde exclusivamente, como los demás de F. Cordón, al esfuerzo por profundizar en un problema biológico determinado, sino que es más bien un ensayo de divulgación de sus ideas sobre el origen del hombre entre el público culto no especializado.

En el capítulo primero (“Un problema de filosofía natural”) se aborda el problema del origen del hombre, proporcionando las nociones imprescindibles para entender la evolución de los animales y su medio, y resaltando la necesidad de aplicar a los seres vivos que constituyen el nivel animal las dos leyes evolutivas que conciernen al mecanismo por el que el medio de una especie determina la evolución de la misma: el gobierno de la evolución por los seres vivos de nivel de integración energético-material más alto; y la modificación directa por el medio -en la evolución de los seres vivos de cada nivel- de la conducta del ser vivo (como lo congruente con él), de su configuración somática en función de la misma, y, sólo finalmente, de la selección de las estirpes más capaces.

En los capítulos segundo, tercero y cuarto (“De cómo un mono fue expulsado del árbol”; “El mono se puso de pie y adaptó el útil”; y “La cocina enseñó a hablar, y así modeló al hombre”) se explica la historia evolutiva próxima de la que surgió el hombre, con sus tres episodios históricos básicos, aplicando las nociones y las leyes evolutivas adelantadas en el primero. De ese modo se enriquece lo expuesto en Conversaciones con Faustino Cordón con nuevos datos y precisiones conceptuales y teóricas, especialmente en lo concerniente a la naturaleza y la dificultad de la actividad culinaria y a la trascendencia evolutiva de la cocina para el porvenir del homínido, al constituirle en autótrofo y ponerle en condiciones de adquirir la capacidad de hablar, de devenir hombre.

El tema de “La cocina bajo la palabra” se desarrolla más ampliamente en el capitulo quinto. En principio, la cocina transforma cualitativamente la actividad culinaria previa del homínido: posibilita el progreso de la actividad animal desde el objetivo animal (dependiente del apremio del hambre, del azar y de la acción directa) al proyecto previo (dependiente de la cooperación en el grupo, y al abrigo de lo fortuito y sobre todo de la interferencia entre las especies); y acaba dando origen a la palabra, que, en cierto sentido, confiere la facultad de proyectar, para sí y para los demás, acciones complejas cuyas últimas fases no estén informadas directamente por los datos de los sentidos. Desde que surge, la palabra fomenta el progreso de la práctica culinaria hasta constituir el primer tesoro de conocimientos empíricos transmitido por los pueblos primitivos. Por lo demás, la dialéctica entre el progreso de la palabra (con su aplicación a toda actividad previa y con el aumento de los recursos idiomáticos) y la complicación de las pautas de cooperación (en función de proyectos de cooperación cada vez más amplios), culmina con la transformación de la horda del homínido en una sociedad humana y con la hegemonía del hombre sobre las demás especies animales.

Por último, en el capitulo sexto “El futuro de la cocina“, se contrapone el hedonismo y la felicidad a la luz de la definición de la naturaleza del hombre por su origen.

Faustino Cordón: claves de su pensamiento.

 

Rafael Jerez Mir

 

 

Prólogo al “Origen de las especies por selección natural”, de Charles Darwin

Faustino Cordón

Historia de la bioquímica  

(Madrid, Compañía Literaria S.l., 1997, 319 pp).

Faustino Cordón

 

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Fuente l Faustino Cordón Bonet (Web)

 

 

¡ Cuándo, las palabras…

 

 

enero 19, 2011

Semelhante aos deuses…

 

Semelhante aos deuses me parece

Semelhante aos deuses me parece
o homem que diante de ti se senta
e, tão doce, a tua voz escuta,

ou amoroso riso – que tanta agita
meu coração de súbito, pois basta ver-te
para que nem atine com o que diga,

ou a língua se me torne inerte.
Um subtil fogo me arrepia a pele,
deixam de ver meus olhos, zunem meus ouvidos,

o suor inunda-me o corpo de frio,
e tremendo toda, mais verde que as ervas,
julgo que a morte não pode tardar.

                            Poemas e Fragmentos de Safo

Tradução de Eugénio de Andrade

 

 “La naturaleza está muy presente en mi poesía. En lo que se refiere al paisaje, el mío es sin duda el del sur, del Mediterráneo. No soy orgulloso ni humilde, pertenezco a ese género de seres que, como Rilke decía del poeta, odia todo lo que no sea exactitud”.

Eugénio de Andrade

 

 

 

Semejante a los dioses me parece
ese hombre que ahora se sienta frente a ti
y tu dulce voz a su lado escucha
mientras tu le hablas 

Y siente tu amable risa. Todo esto, te lo juro,
en mi pecho hace saltar el alma a pedazos;
pues te miro, apenas, y las palabras
ya no salen de mi boca
tengo rota la lengua, y, suave, por la piel
un fuego me corre al punto,
con mis ojos ya nada veo y oigo
sólo un zumbido

Destilo un sudor frío y un temblor
me recorre entera, cual la paja amarilla soy
y mi muerte siento cercana
Pero todo habrá que sufrirlo, incluso…
 

                                                                                  Safo

 

graemek1

Big Brother & The Holding Company

All Is Loneliness (Janis Joplin)

   
   All is Loneliness      

All is loneliness
Loneliness here for me
Loneliness here for me.

All is loneliness
Loneliness here for me
Loneliness here for me.

All is loneliness
Loneliness here for me
Loneliness here for me.

All is loneliness
Loneliness here for me
Loneliness here for me.

All is loneliness
Loneliness here for me
Loneliness here for me
Loneliness here for me
Loneliness here for me.

Loneliness come on bother me
Want me ’round my door.
I get loneliness
I get loneliness
I get loneliness
I get loneliness
Loneliness, heck I said loneliness
Lord, loneliness, yeah, I said loneliness.

I said loneliness come on by my bed
Gonna worry me ’round on my door-mat.
I said loneliness come and found me,
I said you found me whole.
Yeah and now loneliness
Lordy lordy loneliness
Lordy lordy loneliness
Lordy lordy loneliness
Yeah, loneliness

Oh loneliness
Oh loneliness
Oh loneliness
Oh loneliness
Oh loneliness
Oh loneliness
Oh loneliness

Ah loneliness
Ah loneliness
Loneliness
Loneliness
Loneliness
Loneliness.

Every day when I walk home
I see loneliness
When I waited for my baby.
You know I open my front door,
I said mr. loneliness is waiting for me at home
Lordy, lord at home, lord at home, lo-o-o-rd at home.

You know, I get home every day, lord,
There ain’t nobody waiting there, man
And I ain’t got no girlfriends, and I ain’t got no boyfriends, man.
I ain’t got no any kind of friends, man, I ain’t got no…
My tv set doesn’t work, my radio doesn’t work, man.
I come home there’s nothing
Nothing, man, there’s no animals moving,
There’s nothing, man
Walk in that door seems like I’m sitting there every day, man.

Lord, loneliness
Lord, loneliness
Ah, ah, loneliness
Loneliness
Loneliness
Loneliness
Loneliness
Lord.

All right!

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Letra l PoemHunter.com

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***

 “La izquierda a la que pertenezco rechazará siempre la iniquidad y todas las formas de represión: tendrá en cuenta las nuevas realidades, no sólo del hombre con el hombre, sino también del hombre con las cosas; redistribuirá con mano justa no sólo los bienes de la tierra, sino también las verdades y los poderes. A la izquierda a la que pertenezco sabrá que una de esas verdades es el cuerpo, que uno de esos poderes es el deseo. Y nunca olvidará que el hombre tiene derecho al placer”.

Eugénio de Andrade

 

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Fuentes  l EL PAIS.com

                    Artículo de Margarida Pinto.

                    Lisboa – 14/06/2005

 

                Extremadura al día

                Artículo de Pilar Fernández Rodríguez 

                03/01/2006

 

                     Fundação Eugénio de Andrade

 

 

diciembre 31, 2010

…la lengua garganta adentro

 

“Hay un aborregamiento de la sociedad actual.  No escribo para agradar. Escribo para desasosegar”.

José Saramago

 

-¿Y qué preparas ahora? -le preguntó a Abel Joaquín un día en que, habiendo ido a ver al niño, se encontraron en el cuarto de estudio de aquél.

-Pues ahora voy a pintar un cuadro de historia, o, mejor, de Antiguo Testamento, y me estoy documentando… -¿Cómo? ¿Buscando modelos de aquella época?

-No; leyendo la Biblia y comentarios a ella.

-Bien digo yo que tú eres un pintor científico…

-Y tú un médico artista, ¿no es eso?

-¡Peor que un pintor científico… literato! ¡Cuida de no hacer con el pincel literatura!

-Gracias por el consejo.

¿Y cuál va a ser el asunto de tu cuadro?

-La muerte de Abel por Caín, el primer fratricidio. Joaquín palideció aún más, y mirando fijamente a su primer amigo le preguntó a media voz:

-¿Y cómo se te ha ocurrido eso?

-Muy sencillo -contestó Abel, sin haberse percatado del ánimo de su amigo-; es la sugestión del nombre. Como me llamo Abel… Dos estudios de desnudo…

-Sí, desnudo del cuerpo… Y aun del alma…

-¿Pero piensas pintar sus almas?

– ¡Claro está! El alma de Caín, de la envidia, y el alma de Abel…

– ¿El alma de qué?

-En eso estoy ahora. No acierto a dar con la expresión, con el alma de Abel. Porque quiero pintarle antes de morir, derribado en tierra y herido de muerte por su hermano. Aquí tengo el Génesis y el Caín de lord Byron. ¿Lo conoces?

-No, no conozco el Caín de lord Byron. ¿Y qué has sacado de la Biblia?

-Poca cosa… Verás -y tomando un libro, leyó-: conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y parió a Caín, y dijo: He adquirido varón por Jehová. Y después parió a su hermano Abel, y fue Abel pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció, andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová y Abel trajo de los primogénitos de sus ovejas y de su grosura. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda, mas no miró propicio a Caín y a la ofrenda…”

-Y eso, ¿por qué? … -interrumpió Joaquín-¿Por qué miró Dios con agrado la ofrenda de Abel y con desdén la de Caín?

-No lo explica aquí…

-¿Y no te lo has preguntado tú antes de ponerte a pintar tu cuadro?

-Aún no… Acaso porque Dios veía ya en Caín el futuro matador de su hermano…, al envidioso…

-Entonces es que le había hecho envidioso, es que le había dado un bebedizo. Sigue leyendo.

– Y ensañóse Caín en gran manera y decayó su semblan­te. Y entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado? ¿Y por qué se ha demudado tu rostro? Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado? ; y si no hicieres bien, el pecado está a tu puerta. Ahí está que te desea, pero tú le dominarás…”

-Y le venció el pecado -interrumpió Joaquín- porque Dios le había dejado de su mano. ¡Sigue!

-“Y habló Caín a su hermano Abel, y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y le mató. Y Jehová dijo a Caín…”

– ¡Basta! No leas más. No me interesa lo que Jehová dijo a Caín luego que la cosa no tenía ya remedio.

Apoyó Joaquín los codos en la mesa, la cara entre las palmas de la mano, y clavando una mirada helada y punzante en la mirada de Abel, sin saber de qué alarmado, le dijo:

-¿No has oído nunca una especie de broma que gastan con los niños que aprenden de memoria la Historia sagrada cuando les preguntan: “¿Quién mató a Caín? “

– i No!

-Pues sí, les preguntan eso, y los niños, confundiéndose, suelen decir: “Su hermano Abel.”

-No sabía eso.

-Pues ahora lo sabes. Y dime tú, que vas a pintar esa escena bíblica… ¡y tan bíblica! , ¿no se te ha ocurrido pensar que si Caín no mata a Abel habría sido éste el que habría acabado matando a su hermano?

-¿Y cómo se te puede ocurrir eso?

-Las ovejas de Abel eran adeptas a Dios, y Abel, el pastor, hallaba gracia a los ojos del Señor, pero los frutos de la tierra de Caín, del labrador, no gustaban a Dios, ni tenía para El gracia Caín. El agraciado, el favorito de Dios era Abel…; el desgraciado, Caín.

-¿Y qué culpa tenía Abel de eso?

-¡Ah! , pero ¿tú crees que los afortunados, los agracia­dos, los favoritos, no tienen culpa de ello? La tienen de no ocultar, y ocultar como una vergüenza, que lo es, todo favor gratuito, todo privilegio no ganado por propios méritos, de no ocultar esa gracia en vez de hacer ostentación de ella. Porque no me cabe duda de que Abel restregaría a los hocicos de Caín su gracia, le azuzaría con el humo de sus ovejas sacrificadas a Dios. Los que se creen justos suelen ser unos arrogantes que van a deprimir a los otros con la ostentación de su justicia. Ya dijo quien lo dijera que no hay canalla mayor que las personas honradas…

-¿Y tú sabes -le preguntó Abel, sobrecogido por la gravedad de la conversación- que Abel se jactara de su gracia? -No me cabe duda, ni de que no tuvo respeto a su hermano mayor, ni pidió al Señor gracia también para él. Y sé más, y es que los abelitas han inventado el infierno para los cainitas porque si no su gloria les resultaría insípida. Su goce está en ver, libres de padecimientos, padecer a los otros…

– ¡Ay, Joaquín, qué malo estás!

-Sí, nadie es médico de sí mismo. Y ahora dame ese Caín de lord Byron, que quiero leerlo.

-¡Tómalo! -Y dime, ¿no te inspira tu mujer algo para ese cuadro? , ¿no te da alguna idea?

-¿Mi mujer? En esta tragedia no hubo mujer. -En toda tragedia la hay, Abel.

-Sería acaso Eva…

-Acaso… La que les dio la misma leche: el bebedizo…

 

Texto íntegro l  Abel Sánchez . Miguel de Unamuno

                             bibliotecasvirtuales.com

 

septiembre 15, 2010

de un mundo que no olvida…

  

“La carta que estaba allí tirada era para mí. (…) Iba a cambiar el rumbo de mi vida. “

Nada. Carmen Laforet.

 

 

franlopezu

 The Beatles

Please Mr. Postman

Wait, oh yes wait a minute mister postman
Wait, wait mister postman

Mister postman look and see
You got a letter in your bag for me
I been waiting such a long time
Since I heard from that girl of mine

There must be some word today
From my girlfriend so far away
Please mister postman look and see
If there’s a letter, a letter for me
I been standing here waiting mister postman
So patiently
For just a card or just a letter
Saying she’s returning home to me

So many days you passed me by
See the tear standing in my eye
You didn’t stop to make me feel better
By leaving me a card or a letter

You gotta wait a minute, wait a minute
You gotta wait a minute, wait a minute
You gotta wait a minute, wait a minute
You gotta check it and see, one more time for me

Wait
Wait
Wait
Deliver the letter, the sooner the better

Wait

 

 

HOMENAJE

A la Residencia de Estudiantes

SIN palabras, ni gesto, el pensamiento
se agrandaba: era flor que nos abría…

El gran álamo, el único -¿el maestro
anterior?-, siempre fiel y junto al agua,
presidía, observaba, era equilibrio
en cada instante necesario. Allí,
sobre el canal y casi al pie del puente,
hacia el lado interior -cerca del alma-
juzgó y juzga.

Una vez, el pensamiento,
respiración y luz abrió a un muchacho
oscuro y, por un cuerpo perseguido,
siendo sol: ¡entró en él a iluminarlo!
Su sangre oculta -propia- sintió ajena…
Y, un día, cruzó el puente.

“¡Adiós!” -el álamo
le dijo, desde adentro, al pasar-: “¡Mírame!…”
Miró el muchacho y vio moverse al agua.
“¡Adiós!”, dijo el reflejo al pie del árbol,
en vértice y central, fusión de un mundo
que no olvida…
(¡Fui, yo!)
-Pero ¿el maestro?…
-El anterior. El fiel.
¡Aún vive el álamo!

                           Emilio Prados

 

 

 Fuente l Vicente Aleixandre. Web Concordance

 

…or just a letter ”  !    😉

 

septiembre 13, 2010

…deixado de comprometer-se.

 

Sombra y sol llenan mi vida…
sombra y sol se compaginan

 Miguel Oñate

 

Essa concreta figura

Por Fundação José Saramago

Não se pode voltar ao debate sobre literatura e compromisso sem que pareça que estamos a falar de restos fósseis. Limito-me a propor que regressemos ao autor, a essa concreta figura de homem ou mulher que está por trás dos livros e sem a qual a literatura não seria nada. O problema não está em que tenham desaparecido as causas que motivam o compromisso, mas sim que o escritor tenha deixado de comprometer-se.

“Saramago: ‘La posibilidad de lo imposible, los sueños e ilusiones, son la materia de mi escritura”, ABC, Madrid, 20 de Abril de 1989

 

Esta entrada foi publicada em Setembro 13, 2010 às 8:58 am e está arquivada em Outros Cadernos de Saramago. Pode seguir as respostas a esta entrada através do feed de RSS 2.0. Tanto os comentários como os pings estão actualmente fechados.

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Un homenaje a José Saramago clausura “Las Conversas de Formentor 2010” 13.09.10
Fuente l  Fundação José Saramago

 

 

agosto 31, 2010

…a mis manos llegará”.

 

“Si luchamos podemos perder

Si no lo hacemos estamos perdidos”

 

Palabras leídas en la entrada de  la Casa de Berrugo

 

  A nosotros se nos quiere como consumidores y poco más…

José Saramago

 

Fuente l Lanzarote , la isla estrellada,  de Manuel Mora Morales. AmazonasFilms    (Youtube)
 
***  

 

 ”Lo que tenga que servir, a mis manos llegará”.

 José Saramago

 

… el último pajarillo que sollozante pedía auxilio atrapado en el respiradero de ventilación era un inmaturo al que le delataba el plumón que todavía, levemente, asomaba entre sus alas.

 

El día no había empezado a despuntar así que lo instalamos en una pequeña terraza tapiada,  rodeado de cestas y macetas, con el corazón aún atezado por el manotazo ineludible que la muerte acababa de asestarnos…

 

Las imágenes, los recuerdos, las sonrisas, las conversaciones, los poemas recitados, el compromiso inalienable, las palabras acariciadoras,  brincaban , fluían, se ordenaban, se amontonaban , abriendose paso hasta el cerebro aún exhausto.

 

Dos pajarillos acudieron al reclamo insistente apenas pasados algunos minutos…

 

¡Lavanderas!… ¡Son lavanderas! , grité en mi corazón, conteniendo la respiración.

 

Las lavanderas no se fían mucho de los humanos así que evitamos hacernos notar por temor a que se asustaran y enseguida empezaron a alimentar a su  polluelo…

 

¡ Contamos más de cincuenta entradas y salidas al nido a lo largo del día!

 

Al ir a comprobar si se trataba de la lavandera blanca enlutada o de la común en la Guía de Aves de Omega , leímos, no sin sorpresa- pues antes nunca habíamos reparado en ningún comentario parecido ( hay que tener en cuenta que es una guía de campo, para identificación in situ) – que los autores afirmaban que en África se considera de buena suerte que las lavanderas aniden en la aldea y de mala suerte si no lo hacen.

 

De  todo lo que acontezca en lo sucesivo considero improbable que pueda algo tener que ver con las incansables lavanderas ( creo ésto con la misma convicción con la que desisto de buscar en un rezo el beneficio de algún ser supremo ) pero no puedo evitar acordarme de José y es entonces cuando sus palabras regresan una y otra vez…

África tenía que venir…las lavanderas tenían que llegar.

 

De “África”.  Junio de 2010.

 

A José Saramago,  hijo de sus obras.

In Memorian

Una despedida que durará toda la vida… 

 

  LuzdelSueveProd

Lavandera blanca ( Motacilla alba )

 

Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera… 

Miguel Hernández. El Hambre.  El Hombre Acecha (1937-1939)

 

Para pensar…

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ÁFRICA NO EXISTE. L’Afrique n’existe pas. Africa does not exist.

 Entrevista de Manuel Mora Morales a EL-HADJI AMADOU NDOYE, profesor senegalés de Literatura Española Moderna en la Universidad CHEIKH ANTE DIOP DE DAKAR- Facultad de Letras y Ciencias Humanas..

 

agosto 10, 2010

Una cierta inocencia

 

 

Una cierta inocencia

Por José Saramago

Durante muchos años Jorge Amado quiso y supo ser la voz, el sentido y la alegría de Brasil. Pocas veces un escritor se ha convertido, como él, en el espejo y el retrato de un pueblo entero. Una parte importante del mundo lector extranjero comenzó a conocer Brasil cuando comenzó a leer a Jorge Amado. Y para muchas personas fue una sorpresa descubrir en los libros de Jorge Amado, con la más transparente de las evidencias, la compleja heterogeneidad, no solo racial, sino cultural de la sociedad brasileña. La generalizada y estereotipada visión de que Brasil era reducible a la suma mecánica de las poblaciones blancas, negras, mulatas e indígenas, perspectiva ésa que, en todo caso, ya venía sendo progresivamente corregida, aunque de manera desigual, por las dinámicas del desarrollo en los múltiples sectores y actividades sociales del país, recibió, con la obra de Jorge Amado, el más solemne y al mismo tiempo apreciable desmentido. No ignorábamos la emigración portuguesa histórica ni, en diferente escala y en épocas diferentes, la alemana e la italiana, pero fue Jorge Amado quien nos puso delante de los ojos lo poco que sabíamos sobre la materia. El abanico étnico que refrescaba la tierra brasileña era mucho más rico y diversificado de lo que las percepciones europeas, siempre contaminadas por los hábitos selectivos del colonialismo, pretendían dar a entender: por fin, también había que contar con la multitud de turcos, sirios, libaneses e tutti quanti que, a partir del siglo XIX y durante el siglo XX, prácticamente hasta los tiempos actuales, dejaron sus países de origen para entregarse, en cuerpo y alma, a las seducciones, pero también a los peligros, de eldorado brasileño. Y también para que Jorge Amado les abriese de par en par las puertas de sus libros.

Tomo como ejemplo de lo que vengo diciendo un pequeño y delicioso libro cuyo título – “El descubrimiento de América por los turcos” – es capaz de movilizar de inmediato la atención del más apático de los lectores. Ahí se cuenta, en principio, la historia de dos turcos, que no eran turcos, dice Jorge Amado, sino árabes, Raduan Murad e Jamil Bichara, que decidieron emigrar a América a la conquista de dinero y de mujeres. Muy pronto, sin embargo, la historia, que parecía prometer unidad, se subdividió en otras historias en que entran decenas de personajes, hombres violentos, putañeros y borrachines, mujeres tan sedientas de sexo como de felicidad doméstica, todo esto en el distrito de Itabuna (Bahia), donde Jorge Amado (¿coincidencia?) precisamente tuvo a bien nacer. Esta picaresca brasileña no es menos violenta que la ibérica. Estamos en tierra de jagunços, de roças de cacau que eram minas de oro, de peleas resueltas a golpes de navaja, de coroneles que ejercían sin ley un poder que nadie es capaz de comprender cómo les llegó, de prostíbulos donde las prostitutas son disputadas como las más puras de las esposas. Esta gente no piensa más que en fornicar, acumular dinero, amantes y borracheras. Son carne para el Juicio Final, para la condenación eterna. Y, pese a todo, a lo largo de esta historia turbulenta y de mal consejo, se respira (ante el desconcierto del lector) una especie de inocencia, tan natural como el viento que sopla o el agua que corre, tan espontánea como la hierva que nace después de la lluvia. Prodigio del arte de narrar, “El descubrimiento de América por los turcos”, no obstante, su brevedad casi esquemática y su aparente sencillez, merece ocupar un lugar al lado de los grandes murales novelescos, como “Jubiabá”, ”La tienda de los milagros” o “Tierras del sin fin”. Se dice que por el dedo se conoce al gigante. Ahí está, pues, el dedo del gigante, el dedo de Jorge Amado.

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©José Saramago 2010

Fuente l Otros Cuadernos de Saramago

julio 30, 2010

We all shine on…

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Juicio propio

Por Fundação José Saramago

 

Soy cada vez menos proselitista. Que vaya cada uno donde pueda con sus propios medios: guías y gurús son malas compañías.

Jornal do Brasil, 27 enero 1994

 

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Fuente l Otros Cuadernos de Saramago

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jigowatts

 Instant Karma – John Lennon

 

 

junio 24, 2010

…como el de Kafka o el de Proust.

 

 

Querido Ernesto, entre el temor y el temblor transcurren nuestras vidas, y la tuya no podía ser excepción. Pero tal vez no se encuentre en los días de hoy una situación tan dramática como la tuya, la de alguien que, siendo tan humano, se niega a absolver a su propia especie, alguien que a si mismo no se perdona nunca su condición de hombre. No todos te agradecerán la violencia. Yo te pido que no la desarmes. Cien años, casi. Estoy seguro de que al siglo pasado se le podrá llamar también el siglo de Sabato, como el de Kafka o el de Proust.

 

Fragmento extraído de El cuaderno de Saramago.

©José Saramago 2010

 

“Alejandra” (1966)

He vuelto a aquel banco del Parque Lezama.
Lo mismo que entonces se oye en la noche
la sorda sirena de un barco lejano.
Mis ojos nublados te buscan en vano.

Después de diez años, he vuelto a tí solo,
soñando aquel tiempo, oyendo aquel barco,
el tiempo y la lluvia, el viento y la muerte:
ya todos llevaron, ya nada dejaron …

Entre soledades y hondos dolores
en vagas regiones de negros malvones
estás, Alejandra, por cuáles caminos,
con grave tristeza, oh muerta princesa!

He vuelto a aquel banco del Parque Lezama.
Lo mismo que entonces se oye en la noche
la sorda sirena de un barco lejano.
Mis ojos nublados te buscan en vano.

Ahora tan solo la bruma de otoño.
Un viejo que duerme… las hojas caídas…
El tiempo y la lluvia, el viento y la muerte:
Ya todos llevaron, ya nada dejaron …

 

Letra: Ernesto Sabato
Música: Aníbal Troilo

 

Fuente l Sabato y el Tango, por Ariel Fleischer

                 Asterión XXI

  

Gonzalito200

Canción: Introducción A Héroes Y Tumbas
Autor: Astor Piazzolla
Álbum: Tango Contemporáneo (1963)

 

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