Nos Queda La Palabra

febrero 27, 2012

…llevar , quiero …

Filed under: Uncategorized — Etiquetas: , , , — labalaustra @ 10:29 am

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…llevar, quiero, el mundo en el alma; dejar que me impregne, deseo…

*

 alsuz

Maurice André, "Autumn Leaves"
 

In memoriam

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Gracias por …vuestras 85 000 visitas…

…por tanto y más.

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junio 7, 2011

Tengo que fabricar vida…

Filed under: Uncategorized — Etiquetas: , , , — labalaustra @ 11:12 pm

 

“Tengo que fabricar vida con tanta muerte. Y la mejor forma de conseguirlo es la escritura. En eso estoy: solo puedo vivir asumiendo esta muerte mediante la escritura, pero la escritura me prohíbe literalmente vivir”.

La escritura o la vida. Jorge Semprún

 

In memorian

abril 30, 2011

Hasta siempre…maestro.

Filed under: Uncategorized — Etiquetas: , , — labalaustra @ 1:28 pm

 

“En la historia del pensamiento nos encontramos a menudo con la ingenuidad de atribuir a Dios nuestros prejuicios éticos o estéticos.
Cuando encontramos alguna ley natural que nos halaga o satisface, nos sentimos inclinados a pensar que es una prueba de la existencia de Dios; vanidosamente, el hombre piensa que sólo una divinidad puede conformar sus gustos.
Cuando Maupertuis descubrió el principio de la Mínima Acción, sostuvo que era la mejor prueba de la existencia de un Espíritu Ordenador. No veo por qué —sin embargo— algo que satisface la pobre y limitada mente del hombre ha de ser forzosamente obra de dioses.
Vanidad semejante a la que experimentamos cuando un autor nos parece inteligente porque piensa como nosotros…”

Uno y el Universo
Ernesto Sabato

 

In memorian 

 

diciembre 31, 2010

…la lengua garganta adentro

 

“Hay un aborregamiento de la sociedad actual.  No escribo para agradar. Escribo para desasosegar”.

José Saramago

 

-¿Y qué preparas ahora? -le preguntó a Abel Joaquín un día en que, habiendo ido a ver al niño, se encontraron en el cuarto de estudio de aquél.

-Pues ahora voy a pintar un cuadro de historia, o, mejor, de Antiguo Testamento, y me estoy documentando… -¿Cómo? ¿Buscando modelos de aquella época?

-No; leyendo la Biblia y comentarios a ella.

-Bien digo yo que tú eres un pintor científico…

-Y tú un médico artista, ¿no es eso?

-¡Peor que un pintor científico… literato! ¡Cuida de no hacer con el pincel literatura!

-Gracias por el consejo.

¿Y cuál va a ser el asunto de tu cuadro?

-La muerte de Abel por Caín, el primer fratricidio. Joaquín palideció aún más, y mirando fijamente a su primer amigo le preguntó a media voz:

-¿Y cómo se te ha ocurrido eso?

-Muy sencillo -contestó Abel, sin haberse percatado del ánimo de su amigo-; es la sugestión del nombre. Como me llamo Abel… Dos estudios de desnudo…

-Sí, desnudo del cuerpo… Y aun del alma…

-¿Pero piensas pintar sus almas?

– ¡Claro está! El alma de Caín, de la envidia, y el alma de Abel…

– ¿El alma de qué?

-En eso estoy ahora. No acierto a dar con la expresión, con el alma de Abel. Porque quiero pintarle antes de morir, derribado en tierra y herido de muerte por su hermano. Aquí tengo el Génesis y el Caín de lord Byron. ¿Lo conoces?

-No, no conozco el Caín de lord Byron. ¿Y qué has sacado de la Biblia?

-Poca cosa… Verás -y tomando un libro, leyó-: conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y parió a Caín, y dijo: He adquirido varón por Jehová. Y después parió a su hermano Abel, y fue Abel pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció, andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová y Abel trajo de los primogénitos de sus ovejas y de su grosura. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda, mas no miró propicio a Caín y a la ofrenda…”

-Y eso, ¿por qué? … -interrumpió Joaquín-¿Por qué miró Dios con agrado la ofrenda de Abel y con desdén la de Caín?

-No lo explica aquí…

-¿Y no te lo has preguntado tú antes de ponerte a pintar tu cuadro?

-Aún no… Acaso porque Dios veía ya en Caín el futuro matador de su hermano…, al envidioso…

-Entonces es que le había hecho envidioso, es que le había dado un bebedizo. Sigue leyendo.

– Y ensañóse Caín en gran manera y decayó su semblan­te. Y entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado? ¿Y por qué se ha demudado tu rostro? Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado? ; y si no hicieres bien, el pecado está a tu puerta. Ahí está que te desea, pero tú le dominarás…”

-Y le venció el pecado -interrumpió Joaquín- porque Dios le había dejado de su mano. ¡Sigue!

-“Y habló Caín a su hermano Abel, y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y le mató. Y Jehová dijo a Caín…”

– ¡Basta! No leas más. No me interesa lo que Jehová dijo a Caín luego que la cosa no tenía ya remedio.

Apoyó Joaquín los codos en la mesa, la cara entre las palmas de la mano, y clavando una mirada helada y punzante en la mirada de Abel, sin saber de qué alarmado, le dijo:

-¿No has oído nunca una especie de broma que gastan con los niños que aprenden de memoria la Historia sagrada cuando les preguntan: “¿Quién mató a Caín? “

– i No!

-Pues sí, les preguntan eso, y los niños, confundiéndose, suelen decir: “Su hermano Abel.”

-No sabía eso.

-Pues ahora lo sabes. Y dime tú, que vas a pintar esa escena bíblica… ¡y tan bíblica! , ¿no se te ha ocurrido pensar que si Caín no mata a Abel habría sido éste el que habría acabado matando a su hermano?

-¿Y cómo se te puede ocurrir eso?

-Las ovejas de Abel eran adeptas a Dios, y Abel, el pastor, hallaba gracia a los ojos del Señor, pero los frutos de la tierra de Caín, del labrador, no gustaban a Dios, ni tenía para El gracia Caín. El agraciado, el favorito de Dios era Abel…; el desgraciado, Caín.

-¿Y qué culpa tenía Abel de eso?

-¡Ah! , pero ¿tú crees que los afortunados, los agracia­dos, los favoritos, no tienen culpa de ello? La tienen de no ocultar, y ocultar como una vergüenza, que lo es, todo favor gratuito, todo privilegio no ganado por propios méritos, de no ocultar esa gracia en vez de hacer ostentación de ella. Porque no me cabe duda de que Abel restregaría a los hocicos de Caín su gracia, le azuzaría con el humo de sus ovejas sacrificadas a Dios. Los que se creen justos suelen ser unos arrogantes que van a deprimir a los otros con la ostentación de su justicia. Ya dijo quien lo dijera que no hay canalla mayor que las personas honradas…

-¿Y tú sabes -le preguntó Abel, sobrecogido por la gravedad de la conversación- que Abel se jactara de su gracia? -No me cabe duda, ni de que no tuvo respeto a su hermano mayor, ni pidió al Señor gracia también para él. Y sé más, y es que los abelitas han inventado el infierno para los cainitas porque si no su gloria les resultaría insípida. Su goce está en ver, libres de padecimientos, padecer a los otros…

– ¡Ay, Joaquín, qué malo estás!

-Sí, nadie es médico de sí mismo. Y ahora dame ese Caín de lord Byron, que quiero leerlo.

-¡Tómalo! -Y dime, ¿no te inspira tu mujer algo para ese cuadro? , ¿no te da alguna idea?

-¿Mi mujer? En esta tragedia no hubo mujer. -En toda tragedia la hay, Abel.

-Sería acaso Eva…

-Acaso… La que les dio la misma leche: el bebedizo…

 

Texto íntegro l  Abel Sánchez . Miguel de Unamuno

                             bibliotecasvirtuales.com

 

octubre 29, 2010

Porque no hay otro…

 

Teme el día en el que un tren no te emocione ya…

 

jaumedurgell

 Homenaje a  Marcelino Camacho, fundador de las Comisiones Obreras, pilar de la lucha por los derechos de los trabajadores en los tiempos más duros, imagen también de la lucha por las libertades y la democracia.

La Internacional

 

¡Arriba, parias de la Tierra!

¡En pie, famélica legión!

Atruena la razón en marcha:

es el fin de la opresión.

Del pasado hay que hacer añicos.

¡Legión esclava en pie a vencer!

El mundo va a cambiar de base.

Los nada de hoy todo han de ser.

Agrupémonos todos,

en la lucha final.

El género humano

es la Internacional. (Bis)

Ni en dioses, reyes ni tribunos,

está el supremo salvador.

Nosotros mismos realicemos

el esfuerzo redentor.

Para hacer que el tirano caiga

y el mundo siervo liberar,

soplemos la potente fragua

que el hombre libre ha de forjar.

Agrupémonos todos,

en la lucha final.

El género humano

es la Internacional. (Bis)

La ley nos burla y el Estado

oprime y sangra al productor;

nos da derechos irrisorios

no hay deberes del señor.

Basta ya de tutela odiosa,

que la igualdad ley ha de ser:

“No más deberes sin derechos,

ningún derecho sin deber”.

Agrupémonos todos,

en la lucha final.

El género humano

es la Internacional. (Bis).

 

(…)

Ya puedes, amorosa fiera hambrienta,

pastar mi corazón, trágica grama,

si te gusta lo amargo de su asunto.

 

Un amor hacia todo me atormenta

como a ti, y hacia todo se derrama

mi corazón vestido de difunto.

 

El rayo que no cesa. Miguel Hernández.

 

¿Recuerdas, Josefina…

¿Recuerdas, Josefina, aquella anécdota que Marcelino contaba de aquella mujer , como tú, maravillosa, Oliva, la que otrora fuera guardabarrera, sobre aquellas guerreras que a escondidas cosía,  al amparo de una vela, con las lonetas desgastadas de los asientos de los viejos ferrocarriles?  Trabajando en la vía para alimentar a sus hijos, con su compañero desaparecido, sin otro sustento que su aliento, exhausta por el frío de las montañas, no podía mirar hacia otro lado si en las dehesas, en busca de alguna jara, se encontraba con un muchacho aterido que había huido hacia el  monte…

Un día recibió una carta que empañó nuestros ojos llenos ya de olvido. Una carta de agradecimiento infinito,  escrita, por la hija de uno de aquellos muchachos,  en cumplimiento  del último deseo de un hombre que luchó por su pueblo …

Esa carta, qué Oliva no llegó a leer nunca, por la que siempre sentiremos también infinito agradecimiento, está ahora latiendo en el corazón de cuántos quisimos, admiramos y encontramos en Marcelino a un hombre bueno, humilde, trabajador, combativo, un hombre honesto y cercano  qué un día soñó con ser ferroviario…

Gracias, Josefina. Te queremos. Y no permitiremos que quiénes todavía pueden recordar olviden.

Gracias, Josefina.  Gracias por recordarnos, al igual que hizo siempre Marcelino con su ejemplo, que nunca debemos dejar de rebelarnos contra las injusticias y  las desigualdades y por animarnos a no estar dormidos….

Gracias por tu auxilio, tu cariño, tu solidaridad…

Y no. No, Josefina. Nada habéis hecho mal…si hay quiénes persisten, como así es,  en permanecer impasibles no es por lo que habéis hecho, es por lo que otros no hicieron. Sólo merecen despertar y será en ésto y en pasarnos muy pronto  a verte, para tomar ese delicioso café tuyo, en lo que pondremos todo nuestro empeño.

 

Porque no hay otro… 

volveremos a recorrer el mismo camino.  

Gracias, Marcelino. Gracias… Gracias. Por todo…

 

 

A Marcelino…y a Oliva, Diego, Justa, Beatriz,  Luis, Jesús, Félix, Vences,  Paco, José…

In Memorian 

 

octubre 21, 2010

Comme la plume inutile…

 

“La mejor poesía escrita es aquella que no se escribe.”

Alphonse de Lamartine

 

francine20000

Pensée des morts – Georges Brassens

 

Pensée des morts
Alphonse de Lamartine (1790-1869)

Voilà les feuilles sans sève
Qui tombent sur le gazon,
Voilà le vent qui s’élève
Et gémit dans le vallon,
Voilà l’errante hirondelle.
Qui rase du bout de l’aile:
L’eau dormante des marais,
Voilà l’enfant des chaumières
Qui glane sur les bruyères
Le bois tombé des forêts.

 

L’onde n’a plus le murmure,
Dont elle enchantait les bois ;
Sous des rameaux sans verdure.
Les oiseaux n’ont plus de voix ;
Le soir est près de l’aurore,
L’astre à peine vient d’éclore
Qu’il va terminer son tour,
Il jette par intervalle
Une heure de clarté pâle
Qu’on appelle encore un jour.

L’aube n’a plus de zéphire
Sous ses nuages dorés,
La pourpre du soir expire
Sur les flots décolorés.
La mer solitaire et vide
N’est plus qu’un désert aride
Où l’oeil cherche en vain l’esquif,
Et sur la grève plus sourde
La vague orageuse et lourde
N’a qu’un murmure plaintif.

La brebis sur les collines
Ne trouve plus le gazon,
Son agneau laisse aux épines
Les débris de sa toison,
La flûte aux accords champêtres
Ne réjouit plus les hêtres
Des airs de joie ou d’amour,
Toute herbe aux champs est glanée:
Ainsi finit une année,
Ainsi finissent nos jours!

C’est la saison où tout tombe
Aux coups redoublés des vents;
Un vent qui vient de la tombe
Moissonne aussi les vivants:
Ils tombent alors par mille,
Comme la plume inutile
Que l’aigle abandonne aux airs,
Lorsque des plumes nouvelles
Viennent réchauffer ses ailes
À l’approche des hivers.

C’est alors que ma paupière
Vous vit pâlir et mourir,
Tendres fruits qu’à la lumière
Dieu n’a pas laissé mûrir!
Quoique jeune sur la terre,
Je suis déjà solitaire
Parmi ceux de ma saison,
Et quand je dis en moi-même:
“Où sont ceux que ton coeur aime?
Je regarde le gazon.”

Leur tombe est sur la colline,
Mon pied la sait ; la voilà!
Mais leur essence divine,
Mais eux, Seigneur, sont-ils là?
Jusqu’à l’indien rivage
Le ramier porte un message
Qu’il rapporte à nos climats ;
La voile passe et repasse,
Mais de son étroit espace
Leur âme ne revient pas.

Ah! quand les vents de l’automne
Sifflent dans les rameaux morts,
Quand le brin d’herbe frissonne,
Quand le pin rend ses accords,
Quand la cloche des ténèbres
Balance ses glas funèbres,
La nuit, à travers les bois,
A chaque vent qui s’élève,
A chaque flot sur la grève,
Je dis: N’es-tu pas leur voix?

Du moins si leur voix si pure
Est trop vague pour nos sens,
Leur âme en secret murmure
De plus intimes accents ;
Au fond des coeurs qui sommeillent,
Leurs souvenirs qui s’éveillent
Se pressent de tous côtés,
Comme d’arides feuillages
Que rapportent les orages
Au tronc qui les a portés!

C’est une mère ravie
A ses enfants dispersés,
Qui leur tend de l’autre vie
Ces bras qui les ont bercés ;
Des baisers sont sur sa bouche,
Sur ce sein qui fut leur couche
Son coeur les rappelle à soi ;
Des pleurs voilent son sourire,
Et son regard semble dire:
Vous aime-t-on comme moi?

C’est une jeune fiancée
Qui, le front ceint du bandeau,
N’emporta qu’une pensée
De sa jeunesse au tombeau ;
Triste, hélas! dans le ciel même,
Pour revoir celui qu’elle aime
Elle revient sur ses pas,
Et lui dit: Ma tombe est verte!
Sur cette terre déserte
Qu’attends-tu? Je n’y suis pas!

C’est un ami de l’enfance,
Qu’aux jours sombres du malheur
Nous prêta la Providence
Pour appuyer notre coeur ;
Il n’est plus ; notre âme est veuve,
Il nous suit dans notre épreuve
Et nous dit avec pitié:
Ami, si ton âme est pleine,
De ta joie ou de ta peine
Qui portera la moitié?

C’est l’ombre pâle d’un père
Qui mourut en nous nommant ;
C’est une soeur, c’est un frère,
Qui nous devance un moment ;
Sous notre heureuse demeure,
Avec celui qui les pleure,
Hélas! ils dormaient hier!
Et notre coeur doute encore,
Que le ver déjà dévore
Cette chair de notre chair !

L’enfant dont la mort cruelle
Vient de vider le berceau,
Qui tomba de la mamelle
Au lit glacé du tombeau ;
Tous ceux enfin dont la vie
Un jour ou l’autre ravie,
Emporte une part de nous,
Murmurent sous la poussière:
Vous qui voyez la lumière,
Vous souvenez-vous de nous?

Ah! vous pleurer est le bonheur suprême
Mânes chéris de quiconque a des pleurs!
Vous oublier c’est s’oublier soi-même:
N’êtes-vous pas un débris de nos coeurs?

En avançant dans notre obscur voyage,
Du doux passé l’horizon est plus beau,
En deux moitiés notre âme se partage,
Et la meilleure appartient au tombeau!

Dieu du pardon! leur Dieu! Dieu de leurs pères!
Toi que leur bouche a si souvent nommé!
Entends pour eux les larmes de leurs frères!
Prions pour eux, nous qu’ils ont tant aimé!

Ils t’ont prié pendant leur courte vie,
Ils ont souri quand tu les as frappés!
Ils ont crié: Que ta main soit bénie!
Dieu, tout espoir! les aurais-tu trompés?

Et cependant pourquoi ce long silence?
Nous auraient-ils oubliés sans retour?
N’aiment-ils plus? Ah! ce doute t’offense!
Et toi, mon Dieu, n’es-tu pas tout amour?

Mais, s’ils parlaient à l’ami qui les pleure,
S’ils nous disaient comment ils sont heureux,
De tes desseins nous devancerions l’heure,
Avant ton jour nous volerions vers eux.

Où vivent-ils? Quel astre, à leur paupière
Répand un jour plus durable et plus doux?
Vont-ils peupler ces îles de lumière?
Ou planent-ils entre le ciel et nous?

Sont-ils noyés dans l’éternelle flamme?
Ont-ils perdu ces doux noms d’ici-bas,
Ces noms de soeur et d’amante et de femme?
A ces appels ne répondront-ils pas?

Non, non, mon Dieu, si la céleste gloire
Leur eût ravi tout souvenir humain,
Tu nous aurais enlevé leur mémoire ;
Nos pleurs sur eux couleraient-ils en vain?

Ah! dans ton sein que leur âme se noie!
Mais garde-nous nos places dans leur cour ;
Eux qui jadis ont goûté notre joie,
Pouvons-nous être heureux sans leur bonheur?

Etends sur eux la main de ta clémence,
Ils ont péché; mais le ciel est un don!
Ils ont souffert; c’est une autre innocence!
Ils ont aimé; c’est le sceau du pardon!

Ils furent ce que nous sommes,
Poussière, jouet du vent!
Fragiles comme des hommes,
Faibles comme le néant!
Si leurs pieds souvent glissèrent,
Si leurs lèvres transgressèrent
Quelque lettre de ta loi,
Ô Père! ô juge suprême!
Ah! ne les vois pas eux-mêmes,
Ne regarde en eux que toi!

Si tu scrutes la poussière,
Elle s’enfuit à ta voix!
Si tu touches la lumière,
Elle ternira tes doigts!
Si ton oeil divin les sonde,
Les colonnes de ce monde
Et des cieux chancelleront:
Si tu dis à l’innocence:
Monte et plaide en ma présence!
Tes vertus se voileront.

Mais toi, Seigneur, tu possèdes
Ta propre immortalité !
Tout le bonheur que tu cèdes
Accroît ta félicité!
Tu dis au soleil d’éclore,
Et le jour ruisselle encore!
Tu dis au temps d’enfanter,
Et l’éternité docile,
Jetant les siècles par mille,
Les répand sans les compter!

Les mondes que tu répares
Devant toi vont rajeunir,
Et jamais tu ne sépares
Le passé de l’avenir ;
Tu vis! et tu vis! les âges,
Inégaux pour tes ouvrages,
Sont tous égaux sous ta main ;
Et jamais ta voix ne nomme,
Hélas! ces trois mots de l’homme:
Hier, aujourd’hui, demain!

Ô Père de la nature,
Source, abîme de tout bien,
Rien à toi ne se mesure,
Ah! ne te mesure à rien!
Mets, à divine clémence,
Mets ton poids dans la balance,
Si tu pèses le néant!
Triomphe, à vertu suprême!
En te contemplant toi-même,
Triomphe en nous pardonnant!

 

 Fuente l Poemas en francés

Cita l Wikiquote (Alphonse de Lamartine)

“Libre soy, siénteme libre.
Sólo por amor.”

(Antes del odio). El hombre acecha. Miguel Hernández

A Mari Carmen Cuesta. In Memorian.

 

septiembre 19, 2010

…”and learn to fly”

 

Qué sea como un viento… “

 

Ari721

Paul McCartney – BlackBird 

 

” No el amor sino los alrededores …”  

Fernando Pessoa

 

 

…”y una lágrima limpia
por lo que nunca fue
 

aunque jamás
perdida la esperanza.”

 

José Antonio Labordeta

In Memorian

 

 Habrá un día…
Abuelo… ¡ Aúpa !

 

septiembre 11, 2010

…¡ qué duda cabe !

  

shadow20999

Los imbeciles no sufren

Fernando Fernán Gómez….

 

La Silla de Fernando (2006) de Luis Alegre y David Trueba.

  

junio 25, 2010

… “una cigüeña en Vallecas”.

 

“El cristianismo histórico es lo contrario de lo que fue Jesús.”

J.M. Díez-Alegría

 

Terminada mi modesta exposición, me dirigí (imaginativamente) al Señor, en estos términos:
—Señor Jesús, esto es lo que yo he podido sacar en limpio sobre los intentos de Carlos Marx.

En mi soñado coloquio, Jesús me respondió así:
—Pues mira, hombre, yo te digo de veras que ese Carlos de Tréveris no está lejos del Reino de Dios. Si te encuentras con él, no dejes de darle recuerdos de mi parte.
Esto imagino yo. Otros lo verán de otro modo. Allá ellos.
Pero, por favor, que no digan que baje fuego del cielo sobre nosotros. Ni bombas atómicas.
Ese no es el espíritu de Jesús.

 

Recuerdos a Marx de parte de Jesús.

Rebajas teológicas de otoño.

José María Díez-Alegría

Texto íntegro l Biblioteca Servicios Koinonía

 

¡Oh tarde luminosa!
El aire está encantado.
La blanca cigüeña
dormita volando,
y las golondrinas se cruzan, tendidas
las alas agudas al viento dorado,
y en la tarde risueña se alejan
volando, soñando…
   Y hay una que torna como la saeta,
las alas agudas tendidas al aire sombrío,
buscando su negro rincón del tejado.
   La blanca cigüeña,
como un garabato,
tranquila y disforme, ¡tan disparatada!,
sobre el campanario.

                                    Antonio Machado

 

Fuente l Wikisource

 

 musicamaina

Noche oscura

Juan de la Cruz

 Canciones del alma que se goza de haber
llegado al alto estado de la perfección,
que es la unión con Dios, por el camino
de la negación espiritual.

1. En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

2. A oscuras, y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!
a oscuras, y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

3. En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.

4. Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

5. ¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada:
oh noche que juntaste
Amado con Amada.
Amada en el Amado transformada!

6. En mi pecho florido,
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

7. El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

8. Quedéme, y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

 

Textol Ciudad Seva

 

DÍEZ-ALEGRÍA, José María:  Rebajas teológicas de otoño   (pdf 562 kb)


Esta obra recoge una serie de artículos de temática diversa, teológico-pastoral. Desde el Jesús histórico a María de Nazaret, del Santo Oficio a la infalibilidad papal, del divorcio al aborto. Siempre en una línea liberadora y pregresista, comprometida y crítica, desenfadada y sincera.
 
DÍEZ-ALEGRÍA, José María:  Teología en broma y en serio   (pdf 5.489 kb)


Colección de artículos teológicos pero desenfadados, llenos de profundidad, expresados con lo que mejor combina con el amor: el humor. Dieciocho temas, variados, centrales, claros e incisivo.
 
DÍEZ-ALEGRÍA, José María:  Teología en broma y en serio   (pdf 333 kb)


Versión sólo texto.
 
DÍEZ-ALEGRÍA, José María:  ¡Yo creo en la esperanza! El Credo que ha dado sentido a mi vida   (pdf 560 kb)
La obra más famosa del autor, libro publicado en su momento sin censura eclesiástica, contra la voluntad de sus superiores jesuitas, como un deber de conciencia que el autor estimó estar por encima de cualquier ley eclesiástica de control, publicación que costó al autor la salida de la Compañía de Jesús. Es la primera edición digital del libro, elaborada por los Servicios Koinonía, con permiso y por la voluntad del autor, para ser puesta a disposición pública.

.

Fuente l  Servicios Koinonía

junio 18, 2010

José, ¿a dónde?…

Filed under: Uncategorized — Etiquetas: , — labalaustra @ 1:45 pm

 

 

¿Y ahora, José?
La fiesta se acabó,
la luz se apagó,
el pueblo perdió,
la noche enfrió,
¿y ahora, José?
¿y ahora, usted?
¿Usted que es sin nombre,
que se burla de los otros,
usted que hace versos,
que ama, protesta?
¿Y ahora, José?

Está sin mujer,
está sin discurso,
está sin cariño,
ya no puede beber,
ya no puede fumar,
ya no puede escupir,
la noche enfrió,
no veo el día,
no veo el tranvía,
no veo la risa,
no veo la utopía
y todo acabó
y todo huyó
y todo burló,
¿y ahora, José?

¿Y ahora, José?
su dulce palabra,
su instante de fiebre,
su gula y ayuno,
su biblioteca,
su labranza de oro,
su terno de vidrio,
su incoherencia,
su odio – ¿y ahora?

Con la llave en la mano
quiere abrir la puerta,
no existe puerta;
quiere morir en el mar,
pero el mar se secó;
quiere ir a Minas,
Minas no hay más.
José, ¿y ahora?

Si usted gritara,
si usted gimiera,
si usted tocara
el vals vienés,
si usted durmiera,
si usted se cansara,
si usted muriera…
Pero usted no muere,
¡usted es duro, José!

Solito en lo oscuro
sin teogonía,
cual bachaco,
sin pared alguna
para recostarse,
sin caballo negro
que huya al galope,
¡usted marcha, José!
José, ¿a dónde?

José.  Carlos Drummond de Andrade.

 

Hasta siempre,  queridísimo José…

 

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