Nos Queda La Palabra

abril 7, 2010

…del lado de acá de los montes

 

quiero ver rayos contrayéndose

Miguel Hernández

 

Toyopyonkopyon

Nessun Dorma

Eric Clapton & Jeff Beck
Air Canada Centre
Toronto
February 21, 2010

 

1 
Soneto
 

 

La nave que surcando el Ponto pasa
 ligera y fuerte como viento y peña,

el bravo mar con ocasión pequeña

rompe, sorbe, deshace, ahoga, arrasa.

   La ciudad fuerte o respetada casa

que de tratar las nubes se desdeña,

con breve curso el Tiempo nos la enseña

rota, humilde, asolada, yerma y rasa.

   La ignorancia mortal que se alimenta

de bárbara ambición y se presume

potente, firme, estable, altiva, osada,

   baje la rueda,

que en un punto la muerte la resume

en humo, en polvo, en viento, en sombra, en nada.

 
 [Ms. de Évora, pp. 680-681]
  
  

 Francisco de Quevedo

 

Fuente l Libros del Silencio (Archivo pdf)

Palabras clave l Libros del Silencio (Facebook)

  

Vía l Poesía inédita. Francisco de Quevedo.          Algún día en alguna parte

 

…”cágome en el Amor y en su hermosura.”

Francisco de Quevedo 

 

La lectura de los diarios, siempre penosa desde el punto de vista estético, lo es también con frecuencia desde el moral, aún para quien tenga pocas preocupaciones morales.

(…)

¡Tantos nobles ideales caídos entre el estiércol, tantas ansias verdaderas extraviadas entre la escoria!

 Fernando Pessoa. Libro del desasosiego.

 
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febrero 6, 2010

«Surge amica mea et veni»

 

 «Cuando iba Jaime Gil de Biedma a Roma solíamos pasear por la Via Apia, donde todavía tengo un amante que me espera (…) Mi enamorado (…) sigue allí, es una estatua».

María Zambrano

 

La llama 

     Asisitida por mi alma antigua, por mi alma primera al fin recobrada, y por tanto tiempo perdida. Ella, la perdidiza, al fin volvió por mí. Yentonces comprendí que ella había sido la enamorada. Y yo había pasado por la vida tan sólo de paso, lejana de mí misma .Y de ella venían las palabras sin dueño que todos bebían sin dejarme apenas nada a cambio. Yo era la voz de esa antigua alma. Y ella, a medida que consumaba su amor, allá, donde yo no podía verla; me iba iniciando a través del dolor del abandono. Por eso nadie podía amarme mientras yo iba sabiendo del amor. Y yo misma tampoco amaba. Sólo una noche hasta el alba. Y allí quedé esperando. Me despertaba con la aurora, si es que había dormido. Y creía que ya había llegado, yo, ella, él… Salía el Sol y el día caía como una condena sobre mí. No, no todavía.

Zambrano, M.:  Diotima de Mantinea, en Hacia un saber sobre el alma, Madrid,
Ed. Alianza, 1989, p. 197

Cita  l  Roma, matria nutricia de María Zambrano

                Por Rogelio Blanco Martínez

                Cervantes Virtual

Texto l  A media voz

Palabras clave l    Algún día en alguna parte l María Zambrano 

.

.

Yo sé que ver y oir a un triste enfada
cuando se viene y va de la alegría
como un mar meridiano a una bahía,
a una región esquiva y desolada.

.

Lo que he sufrido y nada todo es nada
para lo que me queda todavía
que sufrir el rigor de esta agonía
de andar de este cuchillo a aquella espada.

.

Me callaré, me apartaré si puedo
con mi constante pena instante, plena,
a donde ni has de oírme ni de de verte.

.

Me voy, me voy, me voy, pero me quedo,
pero me voy, desierto y sin arena:
adios, amor, adios hasta la muerte.

 

El rayo que no cesa. Miguel Hernández.

 

Foto: Maruja Mallo en su estudio. Madrid, 1936 

 

Imagen l Mujeres en el Arte

 

 

marzo 18, 2009

“Haz lo que quieras”

 

 “Do what thou wilt shall be the whole of the law.
Love is the law, love under will.”

 

 « Malditos seréis, todos malditos, hasta la decimotercera generación»

Jacques de Molay

 

A lo amarillo de la rosa eterna,                                                    

que se degrada y se extiende y transmina

loas al sol que siempre es primavera,                                        

 

como a aquel que se calla y quiere hablar

me llevó Beatriz y dijo: «¡Mira

el gran convento de las vestes blancas!    

Divina Comedia,  Dante Alighieri

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