Nos Queda La Palabra

marzo 21, 2011

… que hoy sueño en el mañana

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Despedida

 

Quizás, cuando me muera,

dirán: Era un poeta.

Y el mundo, siempre bello, brillará sin conciencia.

 

Quizás tú no recuerdes

quién fui, mas en ti suenen

los anónimos versos que un día puse en ciernes.

 

Quizás no quede nada

de mí, ni una palabra,

ni una de estas palabras que hoy sueño en el mañana.

 

Pero visto o no visto,

pero dicho o no dicho,

yo estaré en vuestra sombra, ¡oh hermosamente vivos!

 

Yo seguiré siguiendo,

yo seguiré muriendo,

seré, no sé bien cómo, parte del gran concierto.

 

 

Gabriel Celaya

 
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diciembre 29, 2010

…como el dios en el cisne.

 
 
 
 Los titiriteros (“Familia de saltimbanquis”) (1905)
Óleo sobre lienzo. 212 x 229 cm.
Colección Chester Dale. The National Gallery of Art. Washington – USA
  
 (…)
Finalmente ya no nos necesitan, los que partieron
temprano, uno se desteta dulcemente de lo terrestre, como
uno se emancipa con ternura de los senos de la madre.
Pero nosotros, que necesitamos tan grandes secretos,
nosotros que tan frecuentemente obtenemos del duelo
progresos dichosos, ¿podríamos existir sin ellos?
¿Es inútil el mito de que, en la antigüedad, durante
las lamentaciones fúnebres por Linos, [5]
una atrevida música primitiva se abrió paso en la árida materia
inerte; y entonces, por primera vez, en el espacio
sobresaltado, en el que un muchacho casi divino de pronto
se perdió para siempre, el vacío produjo esa vibración
que ahora nos entusiasma y nos consuela y ayuda?
 
Las elegías de Duíno . Primera elegía. Rainer María Rilke.
 [5] Mito griego semejante en unos aspectos al de Adonis, y en otros al de Orfeo, pero relativo a la música fúnebre. Linos es el semidiós de la lamentación, la música y la elegía fúnebres. Murió de muerte terrible —asesinado por Apolo o por Hércules, o destrozado por perros, según varias leyendas—; al morir, su terrible lamentación dio nacimiento a la música; o bien, la naturaleza entera, al llorar su muerte, creó la música (Iliada, XVIII, 570).
Texto íntegro  l   Rainer María Rilke                          
                          LAS ELEGIAS DE DUINO (1922)

Versión y notas de José Joaquín Blanco
Publicado en La iguana del ojete (Invierno, 1993)

                                 LibreriaHispana.com
 
Imagen l Deseoaprender.com
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mayo 4, 2010

…lo que no tiene nombre.

 

jaumequalsevol

— 16 de diciembre de 2008 —

Serrat interpreta este tema musicado por Paco Ibáñez sobre un poema de Gabriel Celaya.

 

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Cuando ya nada se espera personalmente
exaltante,
más se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,
que golpea las tinieblas.

Cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades;
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades,
amorosas crueldades.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto
para ser y tanto somos, dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno,
Estamos tocando el fondo,
estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural para los neutrales
que lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido,
partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mi a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto y canto y cantando más allá de mis penas
de mis penas personales,
me ensancho, me ensancho.

Quiero daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso, con técnica que puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España,
a España en sus aceros.

No es una poesía gota a gota pensada,
No es un bello producto. No es un fruto
perfecto,
es lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejen
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un
adorno.
Estamos tocando el fondo,
Estamos tocando el fondo.

 

 

abril 28, 2010

…y el mundo en mí germina

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¿Libertades de campos?

¿Celdas de paraisos?

.

Me despojo del cuerpo…

.

Me venzo, mi enemigo.

 

CUERPO – y alma. Miguel Hernández

 

Dibujo de Buero (1938)

Dibujo de Buero (1938)

 

A ANTONIO BUERO VALLEJO

                                                               con más conciencia

.

Cuando voy  al teatro, preguntándome en Buero,

se levanta el telón como una guillotina

que perdona a mi España de perpetuo silencio,

y escucho lo posible, y el mundo en mí germina,

su milagro es el mío: Comprendo lo que es bueno.

.

Entre los accesorios, debajo de una silla,

no escondido, a la vista de los espectadores

que no se enteran nunca de lo que tanto grita,

busco el amor oculto, busco el lacrado sobre

con la carta secreta de un posible suicida.

.

Las últimas verdades, lo que siempre se calla,

el golpe de conciencia contra lo terco opaco,

lo que eleva a tragedia los aparentes dramas,

y esa nada, ese cáncer, esa luz o el espanto,

¡ay, pasa por las obras de Buero en filigrana!

.

Aquí está todo abierto. ¡ Pasen, señores, pasen!

Aquí está lo que piensan; también lo que no piensan:

La alegría en el cero y el éxtasis en el aire.

Verán lo que les pasa y a la vez la comedia

con que a medias palabras se cantan las verdades.

.

No hay trampa. Y sin embargo, caben muchos niveles

de hondura, de sentido, de muerte, de conciencia.

Los altos y los bajos coinciden y comprenden.

Los altos reconocen, los bajos se acrecientan

y todo es como un golpe de amor contra la muerte.

.

Pero yo siempre busco la carta del suicida.

Cacheo a los actores. Busco por los rincones,

Sacudo las alfombras. Pregunto al tramoyista.

Me da miedo que Buero trate de tú a los dioses.

Me da miedo que Buero sea sólo un nihilista.

.

Mas ¿cómo puede serlo quien crea y quien propaga?

¿Cómo se acierta el hecho de lo bello y lo expuesto?

¿Será como jugando con los dados a nada?

¿No será como el hombre mortal, mas siempre terco,

sacrifica su vida por salvar la palabra?

.

(De Motores Económicos, 1960)

Otras cartas. Las cartas boca arriba. Gabriel Celaya

 

Fuente original

LAS CARTAS BOCA ARRIBA

Gabriel Celaya

© Ediciones TURNER S.A., Madrid, 1974.

 

Imagen l    “Buero será su obra…”
                       Mariano de Paco

                       © Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

 

abril 26, 2010

…al único amor que no muere.

  

( …) 

“No olvidemos que los “garcilasistas” desconocían todas las lenguas extranjeras, y creían -en serio- que Aleixandre era un camelo.” 

Las cartas boca arriba. Noticia. Gabriel Celaya 

 

 

Al cielo 

El puro azul ennoblece
mi corazón. Sólo tú, ámbito altísimo
inaccesible a mis labios, das paz y calma plenas
al agitado corazón con que estos años vivo.
Reciente la historia de mi juventud, alegre todavía
y dolorosa ya, mi sangre se agita, recorre su cárcel
y, roja de oscura hermosura, asalta el muro
débil del pecho, pidiendo tu vista,
cielo feliz que en la mañana rutilas,
que asciendes entero y majestuoso presides
mi frente clara, donde mis ojos te besan.
Luego declinas, ¡oh sereno, oh puro don de la altura!,
cielo intocable que siempre me pides, sin cansancio, mis besos,
como de cada mortal, virginal, solicitas.
Sólo por ti mi frente pervive al sucio embate de la sangre.
Interiormente combatido de la presencia dolorida y feroz,
recuerdo impío de tanto amor y de tanta belleza,
una larga espada tendida como sangre recorre
mis venas, y sólo tú, cielo agreste, intocado,
das calma a este acero sin tregua que me yergue en el mundo.
Baja, baja dulce para mí y da paz a mi vida.
Hazte blando a mi frente como una mano tangible
y oiga yo como un trueno que sea dulce una voz
que, azul, sin celajes, clame largamente en mi cabellera.
Hundido en ti, besado del azul poderoso y materno,
mis labios sumidos en tu celeste luz apurada
sientan tu roce meridiano, y mis ojos
ebrios de tu estelar pensamiento te amen,
mientras así peinado suavemente por el soplo de los astros,
mis oídos escuchan al único amor que no muere.
 

                                                          

                                                                           Vicente Aleixandre 

Fuente l A Media Voz 

 

 

Vicente Aleixandre
Declaraciones a El País
(1984)
 

En esta casa, desde la que le hablo a Ud., vivo yo desde el año 1927. Siempre digo, como un recuerdo querido, que a esta casa vine siendo un poeta inédito. Después, en ella, he ido haciendo las cosas de mi vida a través de los sucesivos años.
Esta casa tiene un pequeño jardincito, donde yo por las mañanas, con un pequeño capote que tengo para esto, paseo por el jardín y leo un largo rato. Entonces aprovecho y cuido un cedro, no digamos pequeño, porque es muy grande hoy día. Pero yo lo planté hace ya 30 años, y este cedro es un arbolito que era de 30 centímetros cuando yo lo planté y hoy tiene una cantidad de metros inmensa. Lo tenemos que podar constantemente porque, si no, se come y derriba la casa. 

 

Fuente l La soledad de Velintonia. Asunción García Iglesias 
                   Algunos textos sobre Velintonia…
                  Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre 

  

 …”Yo le evoco en aquella primera temporada como una fuerza de primavera metida en la primavera: abril, mayo, junio. Primavera de campo.  En esos casi comienzos de verano, cuando han brotado los árboles y el aire brilla con potestad de cielo y la naturaleza parece poderle a la ciudad, Miguel era más Miguel que nunca. También él, al ritmo natural, semejaba arribado en esa onda de verdad que enverdecía Madrid y lo coloreaba.” 
 Vicente Aleixandre. Evocación de Miguel Hernández

 

Fuente l Vicente Aleixandre. Evocación de Miguel Hernández (pdf)

                  Coetáneos de Miguel Hernández. 

                  Vicente Aleixandre Merlo 

                  ©Fundación Cultural Miguel Hernández   

 

marzo 18, 2010

…a lo inmóvil que vibra.

 

-Emoción-

 

 Los dibujos de G. Celaya

48 estados de ánimo:

         Actividad     Borrachera    Desesperación  Espanto   Hipocresia  Luz   Perspicacia

         Romanticismo     Admiración    Brutalidad   Desilusión   Esperanza    Indiferencia

             Memoria      Pesadilla      Sensualidad      Altivez     Colombina     Dificultad

         Excitación   Indignación     Monotonía     Pierrot   Sorpresa    Arlequín   Chic

Emoción

         Fatiga    Insistencia   Orden  Precisión  Trabajo  Astucia   Confusión  Energía

         Fiebre   Inspiración   Pasión    Rabia    Tranquilidad    Benevolencia   Dejadez

                  Esfuerzo   Franqueza   Intuición   Peligro   Resolución   Voluntad

 

 

En el Origen nada existía sino Atman.
Miró en torno a sí, y sólo se vio a sí mismo.
Entonces tuvo miedo: por eso el hombre tiene miedo cuando
 está solo.
Después pensó: «¿De qué tener miedo, puesto que nada existe
sino yo?»
Pero estaba triste: por eso el hombre está triste cuando está
solo.
Entonces deseó un segundo ser.

                                                                                              Upanishad-Brihadaranyaka.

 

EL AMOR Y LA TIERRA

El amor y la tierra se abrazan sollozando,
y la arcilla y el ansia, y el hombre nuevo nace.
-¿De dónde vienes, dime ; di, amigo, adónde vienes?
(Unos pájaros largos volaban sobre el llano.)

-¿De dónde vienes, dime?
                                                              -De un ansia atormentada,
de vidas que prometen, y duelen, y no brotan,
con un paso cansado y un peso resignado
a reposar tranquilo en tu oscuro silencio.

Tierra, no palpites, guárdame en tu tumba.
Traigo los labios blancos de avidez y de espanto.
Mi dolor es tan grande como aquella esperanza
me dio tanto amor y hoy me pesa tan hondo.

Creía que unos brazos en cruz abren los mares,
que unos ojos dan luz al cielo estremecido,
que unos labios que tiemblan pronuncian ya palabras.
Creía que las cosas nacen sólo del ansia.

Ahora vengo cansado, dulcísimo y sumiso,
con un peso de gritos que no han podido huir,
y te encuentro a ti, tierra, y en tu oscuro latido

perpetúo la angustia que heredé de tus muertos.

El amor y la tierra se abrazaban convulsos;
se abrazaban las ansias palpitantes e informes
y la tierra que sube mojada, espesa y fría
y abandona en mi cuerpo su eternidad sin alma:

su yerta eternidad de extensión desolada,
de cielo en desvarío que no encuentra sus nubes,
de una luz que se sufre como muerte desnuda
que despoja de gritos y sueños confundidos.

-¿De dónde vienes, dime ; di, amigo, adónde vienes?
-De una vida que duele porque ignora sus gritos
vengo a tu muerte, tierra, de eternidad dormida ;
de un correr detenido a lo inmóvil que vibra.

Mis brazos se han abierto con deseo de alas
y hoy abrazan la tierra, cuna y tumba del ansia.
Un hombre nuevo nace sobre otros hombres muertos.
Hombres muertos descansan bajo el hombre que nace.

Voy por el mundo y canto. Voy por el mundo y lloro.
De tanto como amo no comprendo las cosas:
esta vida voraz que me espanta y me llama,
me da dolor y rabia, y me aterra, y me absorbe.

Tierra, guárdame contigo, con tu muerte caliente,
con tu sueño materno de gritos sofocados ;
que un puñado de barro me tapone esta boca
que se abre y se abre, y no encuentra su grito.

Celaya, Gabriel
La soledad cerrada / Rafael Múgica.- San Sebastián: Gráfico-Editora, 1947.- 93 p.; 17 cm.- (Cuadernos de poesía “Norte”)

 

A Gabriel

 

Fuente l Gabriel Celaya

                http://www.gabrielcelaya.com/index.php

     2007 Kultura Zuzendaritza Nagusia – Gipuzkoako Foru Aldundia.

diciembre 16, 2009

…y es bastante si se sabe

A RAFAEL ALBERTI

A veces-lo confieso-, como un niño

lloro a solas y pienso en el fracaso:

Esta vida gastada en calderilla,

la espuma de unas olas de aparato.

.

Llorar es no entender. Sí. Lo comprendo.

Pero yo estoy mirando el precipicio

de los años que pasan y no cuentan,

y  todo ante este horror se vuelve grito.

.

Puede ser cualquier gesto no explicable

o llanto y risa juntos: El gemido

de una hiena en la noche. Y el recuerdo

que entra por la espiral en el abismo.

.

Me han dicho que tú lloras fácilmente.

Yo lloro sin saber lo que me digo.

Y río como creo que tú ríes

en el trueno de un vino con amigos.

.

La desesperación de la alegría,

el caer y caer en la nostalgia,

los hipnóticos giros de los buitres

en torno a una carroña que así imantan.

.

De todo lo intentado,  ¿qué nos queda?

Una tranquilidad hasta la muerte.

Hicimos cuanto estuvo a nuestro alcance

y  hoy va, bien afluido, en la corriente.

.

Nos quedan además unos amores

perdidos y ganados con la vida:

Amigos esparcidos y sin nombre

que un poema feliz no ganó un día.

.

Mas nos queda también una amargura,

Porque un día nacimos como dioses

y  todo lo que dimos ha quedado

en nobleza de sólo pobres hombres.

.

Entonces, renunciamos a la lucha

y  para ser felices como Lope

pedimos, y es bastante si se sabe,

“dos libros, tres pinturas, cuatro flores”.

.

(Poema no recogido en libro.)

 

Otras cartas. Las cartas boca arriba. Gabriel Celaya

 

Fuente original

LAS CARTAS BOCA ARRIBA

Gabriel Celaya

© Ediciones TURNER S.A., Madrid, 1974.

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