Nos Queda La Palabra

octubre 7, 2010

Bajo la triste luz lila…

 

Wellesz

Darius Milhaud (1892-1974): The Bells, Symphonic Suite after Edgar Allan Poe, Op.256 (1946)

1. Overture
2. Silver Bells

Russian State Symphony Orchestra diretta da Gennady Rozhdestvensky

 

The Bells
Edgar Allan Poe

I

Hear the sledges with the bells –
Silver bells!
What a world of merriment their melody foretells!
How they tinkle, tinkle, tinkle,
In the icy air of night!
While the stars that oversprinkle
All the heavens seem to twinkle
With a crystalline delight;
Keeping time, time, time,
In a sort of Runic rhyme,
To the tintinnabulation that so musically wells
From the bells, bells, bells, bells,
Bells, bells, bells –
From the jingling and the tinkling of the bells.

II

Hear the mellow wedding bells –
Golden bells!
What a world of happiness their harmony foretells!
Through the balmy air of night
How they ring out their delight!
From the molten-golden notes,
And all in tune,
What a liquid ditty floats
To the turtle-dove that listens, while she gloats
On the moon!
Oh, from out the sounding cells
What a gush of euphony voluminously wells!
How it swells!
How it dwells
On the Future! -how it tells
Of the rapture that impels
To the swinging and the ringing
Of the bells, bells, bells,
Of the bells, bells, bells, bells,
Bells, bells, bells –
To the rhyming and the chiming of the bells!

III

Hear the loud alarum bells –
Brazen bells!
What a tale of terror, now, their turbulency tells!
In the startled ear of night
How they scream out their affright!
Too much horrified to speak,
They can only shriek, shriek,
Out of tune,
In a clamorous appealing to the mercy of the fire,
In a mad expostulation with the deaf and frantic fire,
Leaping higher, higher, higher,
With a desperate desire,
And a resolute endeavor
Now -now to sit or never,
By the side of the pale-faced moon.
Oh, the bells, bells, bells!
What a tale their terror tells
Of despair!
How they clang, and clash, and roar!
What a horror they outpour
On the bosom of the palpitating air!
Yet the ear it fully knows,
By the twanging
And the clanging,
How the danger ebbs and flows;
Yet the ear distinctly tells,
In the jangling
And the wrangling,
How the danger sinks and swells,
By the sinking or the swelling in the anger of the bells –
Of the bells,
Of the bells, bells, bells, bells,
Bells, bells, bells –
In the clamor and the clangor of the bells!

IV

Hear the tolling of the bells –
Iron bells!
What a world of solemn thought their monody compels!
In the silence of the night,
How we shiver with affright
At the melancholy menace of their tone!
For every sound that floats
From the rust within their throats
Is a groan.
And the people -ah, the people –
They that dwell up in the steeple,
All alone,
And who tolling, tolling, tolling,
In that muffled monotone,
Feel a glory in so rolling
On the human heart a stone –
They are neither man nor woman –
They are neither brute nor human –
They are Ghouls:
And their king it is who tolls;
And he rolls, rolls, rolls,
Rolls
A paean from the bells!
And his merry bosom swells
With the paean of the bells!
And he dances, and he yells;
Keeping time, time, time,
In a sort of Runic rhyme,
To the paean of the bells,
Of the bells –
Keeping time, time, time,
In a sort of Runic rhyme,
To the throbbing of the bells,
Of the bells, bells, bells –
To the sobbing of the bells;
Keeping time, time, time,
As he knells, knells, knells,
In a happy Runic rhyme,
To the rolling of the bells,
Of the bells, bells, bells –
To the tolling of the bells,
Of the bells, bells, bells, bells,
Bells, bells, bells –
To the moaning and the groaning of the bells.

 

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The Bells by Edgar Allan Poe

 

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diciembre 4, 2009

…contra toda resistencia.

 
  

VII

Roma, 14 de mayo de 1904

Mi querido señor Kappus:

Ha pasado mucho tiempo desde que recibí su última carta. No me lo tome a mal: primero ha sido el trabajo; luego molestia, y, por fin, enfermedad, lo que siempre me mantenía alejado de responderle, pues yo quería que mi respuesta le llegara desde días buenos y tranquilos. Ahora me siento algo mejor (el comienzo de la primavera, con sus cambios malos y arbitrarios, ha sido aquí también duro de sentir) y puedo saludarle, querido señor Kappus, y decirle -lo hago de muy cordial buena gana- algunas cosas sobre su carta, lo mejor que sepa.

 Ya ve usted: he copiado su soneto porque he encontrado que es hermoso y sencillo, y ha nacido en esa forma en que se desarrolla con tan tranquilo decoro. Estos  versos son los mejores que he podido leer de usted. Y ahora le doy esta copia, porque sé que es importante, y está lleno de nueva experiencia, volver ha encontrar un trabajo propio en letra ajena. Lea usted los versos como si fueran ajenos, y sentirá en lo más íntimo hasta que punto son suyos. Ha sido un gozo para mí leer varias veces este soneto y su carta; le doy las gracias por ambas cosas.

 Y no habría de dejarse engañar usted en su soledad por el hecho de que haya algo que desee salir de ella. Precisamente ese deseo, si lo usa usted tranquilamente y con calma y como una herramienta, le ayudará a ensanchar su soledad sobre la ancha tierra. La gente (con ayuda de convenciones) lo ha disuelto todo hacia lo fácil, y hacia el lado más fácil de lo fácil; pero está claro que nosotros debemos mantenernos en lo difícil: todo lo que vive se mantiene aquí, todo lo de la naturaleza crece y se defiende a su manera,  y es algo propio partiendo de sí mismo, intenta  serlo a toda costa y contra toda resistencia. Sabemos poco, pero el que hayamos de mantenernos en lo difícil es una seguridad que no nos abandonará; es bueno estar solo, pues la soledad es difícil; que algo sea difícil debe ser una razón más para que lo hagamos.

(…)

Cartas a un joven poeta.Rainer Maria Rilke

 

Fuente original

Rainer Maria Rilke:

Cartas a un joven poeta

Traducción de José María Valverde

El Libro de Bolsillo. Alianza Editorial Madrid

 

“Nulla aesthetica sine ethica. Ergo apaga y vámonos.” 
Para José Luis
esta “lección magistral”

 

“La torre de Babel cae sobre el poeta”

José María Valverde

Maduro ya de edad y de poesía
te has mudado a un país de lengua ajena,
y no es vivir. Lo que ellos aquí dicen,
como respirar, fácil, rico, exacto,
tú intentas remedarlo con esfuerzo,
y oyes tu voz, ridícula y extraña,
fallar lo que aquí un niño siempre acierta,
hasta acabar diciendo algo no tuyo.
Ahora te es ajeno hasta el paisaje:
no te habla a ti: hasta el pájaro y el árbol
y el río te escatiman las leyendas
que aquí envuelven sus nombres -en ti, rótulos-.
En vano te sonríen los demás,
corteses, y aun amigos, animándote
desde la lengua en que ellos son los amos:
no aciertas a quererles: se te olvidan:
el fondo de tu espíritu no late
si no vive en la lengua que es tu historia.
(Ser de palabra, 1973)

 

 

Palabras clave l  José María Valverde: ser de palabras. Ángel Campos Pámpano.

                                 Universidad de Extremadura

 

 

octubre 7, 2009

…el mundo no piensa.

 

“El mundo está detenido ante el hambre que asola a los pueblos. Mientras haya desequilibrio económico, el mundo no piensa. Yo lo tengo visto. Van dos hombres por la orilla de un río. Uno es rico, otro es pobre. Uno lleva la barriga llena, y el otro pone sucio el aire con sus bostezos. Y el rico dice: ‘¡Oh, qué barca más linda se ve por el agua! Mire, mire usted el lirio que florece en la orilla’. Y el pobre reza: ‘Tengo hambre, no veo nada. Tengo hambre, mucha hambre’. Natural. El día que el hambre desaparezca, va a producirse en el mundo la explosión espiritual más grande que jamás conoció la humanidad. Nunca jamás se podrán figurar los hombres la alegría que estallará el día de la gran revolución. ¿Verdad que te estoy hablando en socialista puro?”

Federico García Lorca
Entrevista en La Voz, Madrid, 7 de abril de 1936.

 

Días felices

By José Saramago

El excelente artículo de Umberto Eco titulado “Un blogero llamado Saramago” que fue publicado hace algunos días en “La Repubblica”, apareció hoy en “El País” y saldrá mañana en las páginas del “Diario de Noticias”. Ese conjunto de textos breves, al que bauticé para la edición en libro con el nombre discreto de “El Cuaderno”, nació con suerte. Traducido ya al castellano, al catalán y al italiano, ha encontrado ahora el mejor de los valedores posibles en la persona de Umberto Eco, cuya perspicaz análisis viene sabiamente temperada por la gracia de la escritura y por la sutileza del humor. No tengo derecho a alargarme, mucho menos a comentar lo que Eco escribió. Me basta la felicidad que siento. En el pasar de todos estos años, otros libros míos fueron acogidos con generosidad y simpatía, pero ninguno como éste. Soy, en este momento, el más agradecido de los escritores.

06 de Octubre de 2009

Esta entrada fue publicada el a las Octubre 7, 2009 y está archivada bajo las categorías El cuaderno de Saramago.

 

“Se ha hablado del ateísmo militante de Saramago. En efecto, sus polémicas no se dirigen contra Dios: una vez admitido que su “eternidad es sólo la de un eterno no ser”, Saramago podría haberse quedado tranquilo. Su hastío se dirige contra las religiones […] Saramago ha azotado a las religiones como germen de conflictos: “Las religiones, todas sin excepción, no servirán nunca para acercar y reconciliar a los hombres; todo lo contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de una monstruosa violencia física y espiritual” ….

 

Umberto Eco,  prólogo a El Cuaderno , de José Saramago.

 

Fuente l  Radiocable (inagotable)

 

 Además, como se ha observado ya en el contexto de la Câd Goddeu, las judias se utilizaban en los tiempos clásicos como talismán homeopático contra las brujas y los espíritus: se ponía una judia en la boca y se la escupía al visitante; y en las fiestas romanas de las Lemurias cada cabeza de familia arrojaba judias negras para los Lemures, o espectros, mientras decía: “Con éstas me redimo a mí mismo y a mi familia”.

 

Fuente original

The White Golddess- A Historical Grammar of Poetic Mytch. Robert Graves

© Robert Graves, 1948

© Ed. cast.: Alianza Editorial S.A. Madrid.1983

 

 

Robert Graves cita a Ovidio  identificando a Cardea ,  en su obra “La Diosa Blanca”:

“Su poder consiste en abrir lo que está cerrado y en cerrar lo que está abierto.”

 

 A veces nada…

 

A Lu… “forjadora de utopías”…

 

 

agosto 25, 2009

La Casa de las Flores

 

Overture

House of Flowers (1954)

varadero1839

DISCLAIMER: All rights reserved to the production companies and music labels that distributed and produced the music and performance respectively. I’ve only added the footage as a tribute for historical, entertainment, and creative purposes with no financial gain. Please consider purchasing the DVD respectfully. Copyright infringement not intended. 

  

DDOOSS. Entrevista a Truman Capote. 

Asociación de Amigos del Arte y  la Cultura de Valladolid

 

-¿Qué escritores han influido más en usted?

-Que yo sepa conscientemente, nunca me he sentido bajo ninguna influencia literaria directa, aunque varios críticos me han informado que mis primeras obras están en deuda con Faulkner y Eudora Welty y Carson McCullers. Es posible. Yo soy un gran admirador de los tres, y de Katherine Anne Porter también. Pero no creo, cuando los examino cuidadosamente, que tengan mucho en común entre si, ni conmigo, excepto que todos nacimos en el Sur. El momento ideal, si es que no el único, para sucumbir a Thomas Wolfe es entre los trece y los dieciséis años. Wolfe me parecía un gran genio entonces, y todavía me lo parece, aunque ya no puedo leer una sola línea suya. Del mismo modo han muerto otras pasiones juveniles: Poe, Dickens, Stevenson. Los amo en el recuerdo, pero los encuentro ilegibles. Los entusiasmos que permanecen constantes son: Flaubert, Turguénev, Chéjov, Jane Austen, James, E. M. Forster, Maupassant, Rilke, Proust, Shaw, Willa Cather… oh, la lista es demasiado larga, así que la terminaré con James Agee, un hermoso escritor cuya muerte hace más de dos años fue una verdadera pérdida. La obra de Agee, por cierto, fue muy influida por el cine. Yo creo que la mayoría de los escritores jóvenes han aprendido y tomado mucho del aspecto visual, estructural, de la técnica cinematográfica. Ese ha sido mi caso.

-¿Podría usted mencionar algunos de sus hábitos de trabajo? ¿ Usa usted un escritorio? ¿Escribe a máquina?

-Soy un autor completamente horizontal. No puedo pensar a menos que esté acostado, ya sea en la cama o en un diván y con un cigarrillo y café a la mano. Tengo que estar chupando y sorbiendo. A medida que avanza la tarde, cambio de café a té de menta y de jerez a martinis. No, no uso máquina de escribir. No al comienzo. Escribo mi primera versión a mano (con lápiz).

Después hago una revisión completa, también a mano. Esencialmente, me considero un estilista, y los estilistas son notoriamente proclives a dejarse obsesionar por la colocación de una coma y por el peso de un punto y coma. Las obsesiones de este tipo, y el tiempo que me quitan, me irritan hasta lo indecible.

-¿Hay recursos que uno pueda utilizar para mejorar la técnica?

-El único recurso que conozco es el trabajo. La creación literaria tiene leyes de perspectiva, de luz y sombra, al igual que la pintura o la música. Si uno nace conociéndolas, magnífico. Si no, hay que aprenderlas. A continuación hay que reordenarlas a conveniencia de uno. Aun Joyce, el más radical enemigo de las reglas entre nosotros, era un artífice consumado; pudo escribir Ulysses porque escribió Dubliners (Dublinenses). Hay demasiados escritores que parecen pensar que escribir cuentos no es más que una manera de ejercitar la mano. Bueno, en esos casos es seguro que lo único que están ejercitando es la mano.

-¿Cuáles son algunas de sus extravagancias personales?

-Supongo que mi creencia en las supersticiones podría considerarse una extravagancia. No puedo dejar de sumar todos los números: hay algunas personas a las que nunca llamo por teléfono porque sus números suman una cifra de mal agüero. También rechazo ciertos cuartos de hoteles por la misma razón. No tolero la presencia de rosas amarillas, lo cual es algo triste porque son mis flores favoritas. No puedo soportar tres colillas en el mismo cenicero. No viajo en un avión con dos monjas. No comienzo ni termino nada un viernes. La lista sería interminable. Pero derivo una especie de curiosa comodidad obedeciendo estos conceptos primitivos.

Leer entrevista completa…

 

Ottilie podía   haber sido la muchacha más feliz de Port-au-Prince.

La Casa de las Flores, Truman Capote.

 

Leer La casa de las flores, de Truman Capote (en Librodot.com)

mayo 15, 2009

¡Cada vez más fuerte, más fuerte!

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 The Tell-Tale Heart (1953)
Director: Ted Parmelee.
Intérpretes: James Mason (Narrador-voz)

 

El corazón delator
Edgar Allan Poe

Traducción de Julio Cortázar

Ciudad Seva

enero 19, 2009

Libertar-se-á… nunca mais!

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Autorretrato
Autorretrato

 

O corvo

Numa meia-noite agreste, quando eu lia, lento e triste,
Vagos curiosos tomos de ciências ancestrais,
E já quase adormecia, ouvi o que parecia
O som de alguém que batia levemente a meus umbrais.
“Uma visita”, eu me disse, “está batendo a meus umbrais.
É só isto, e nada mais.”

Ah, que bem disso me lembro! Era no frio dezembro
E o fogo, morrendo negro, urdia sombras desiguais.
Como eu qu’ria a madrugada, toda a noite aos livros dada
P’ra esquecer (em vão!) a amada, hoje entre hostes celestiais –
Essa cujo nome sabem as hostes celestiais,
Mas sem nome aqui jamais!

Como, a tremer frio e frouxo, cada reposteiro roxo
Me incutia, urdia estranhos terrores nunca antes tais!
Mas, a mim mesmo infundindo força, eu ia repetindo:
“É uma visita pedindo entrada aqui em meus umbrais;
Uma visita tardia pede entrada em meus umbrais.
É só isto, e nada mais”.

E, mais forte num instante, já nem tardo ou hesitante,
“Senhor”, eu disse, “ou senhora, decerto me desculpais;
Mas eu ia adormecendo, quando viestes batendo
Tão levemente, batendo, batendo por meus umbrais,
Que mal ouvi…” E abri largos, franqueando-os, meus umbrais.
Noite, noite e nada mais.

A treva enorme fitando, fiquei perdido receando,
Dúbio e tais sonhos sonhando que os ninguém sonhou iguais.
Mas a noite era infinita, a paz profunda e maldita,
E a única palavra dita foi um nome cheio de ais –
Eu o disse, o nome dela, e o eco disse aos meus ais,
Isto só e nada mais.

Para dentro então volvendo, toda a alma em mim ardendo,
Não tardou que ouvisse novo som batendo mais e mais.
“Por certo”, disse eu, “aquela bulha é na minha janela.
Vamos ver o que está nela, e o que são estes sinais.
Meu coração se distraía pesquisando estes sinais.
É o vento, e nada mais.”

Abri então a vidraça, e eis que, com muita negaça,
Entrou grave e nobre um Corvo dos bons tempos ancestrais.
Não fez nenhum cumprimento, não parou nem um momento,
Mas com ar solene e lento pousou sobre os meus umbrais,
Num alvo busto de Atena que há por sobre meus umbrais,
Foi, pousou, e nada mais.

E esta ave estranha e escura fez sorrir minha amargura
Com o solene decoro de seus ares rituais.
“Tens o aspecto tosquiado”, disse eu, “mas de nobre e ousado,
Ó velho Corvo emigrado lá das trevas infernais!
Dize-me qual o teu nome lá nas trevas infernais.”
Disse o Corvo, “Nunca mais”.

Pasmei de ouvir este raro pássaro falar tão claro,
Inda que pouco sentido tivessem palavras tais.
Mas deve ser concedido que ninguém terá havido
Que uma ave tenha tido pousada nos seus umbrais,
Ave ou bicho sobre o busto que há por sobre seus umbrais,
Com o nome “Nunca mais”.

Mas o Corvo, sobre o busto, nada mais dissera, augusto,
Que essa frase, qual se nela a alma lhe ficasse em ais.
Nem mais voz nem movimento fez, e eu, em meu pensamento
Perdido, murmurei lento, “Amigos, sonhos – mortais
Todos – todos já se foram. Amanhã também te vais.”
Disse o Corvo, “Nunca mais”.

A alma súbito movida por frase tão bem cabida,
“Por certo”, disse eu, “são estas suas vozes usuais.
Aprendeu-as de algum dono, que a desgraça e o abandono
Seguiram até que o entono da alma se quebrou em ais,
E o bordão de desesp’rança de seu canto cheio de ais
Era este ‘Nunca mais'”.

Mas, fazendo inda a ave escura sorrir a minha amargura,
Sentei-me defronte dela, do alvo busto e meus umbrais;
E, enterrado na cadeira, pensei de muita maneira
Que qu’ria esta ave agoureira dos maus tempos ancestrais,
Esta ave negra e agoureira dos maus tempos ancestrais,
Com aquele “Nunca mais”.

Comigo isto discorrendo, mas nem sílaba dizendo
À ave que na minha alma cravava os olhos fatais,
Isto e mais ia cismando, a cabeça reclinando
No veludo onde a luz punha vagas sobras desiguais,
Naquele veludo onde ela, entre as sobras desiguais,
Reclinar-se-á nunca mais!

Fez-se então o ar mais denso, como cheio dum incenso
Que anjos dessem, cujos leves passos soam musicais.
“Maldito!”, a mim disse, “deu-te Deus, por anjos concedeu-te
O esquecimento; valeu-te. Toma-o, esquece, com teus ais,
O nome da que não esqueces, e que faz esses teus ais!”
Disse o Corvo, “Nunca mais”.

“Profeta”, disse eu, “profeta – ou demônio ou ave preta! –
Fosse diabo ou tempestade quem te trouxe a meus umbrais,
A este luto e este degredo, a esta noite e este segredo,
A esta casa de ânsia e medo, dize a esta alma a quem atrais
Se há um bálsamo longínquo para esta alma a quem atrais!”
Disse o Corvo, “Nunca mais”.

“Profeta”, disse eu, “profeta – ou demônio ou ave preta! –
Pelo Deus ante quem ambos somos fracos e mortais,
Dize a esta alma entristecida, se no Éden de outra vida,
Verá essa hoje perdida entre hostes celestiais,
Essa cujo nome sabem as hostes celestiais!”
Disse o Corvo, “Nunca mais”.

“Que esse grito nos aparte, ave ou diabo!”, eu disse. “Parte!
Torna à noite e à tempestade! Torna às trevas infernais!
Não deixes pena que ateste a mentira que disseste!
Minha solidão me reste! Tira-te de meus umbrais!
Tira o vulto de meu peito e a sombra de meus umbrais!”
Disse o Corvo, “Nunca mais”.

E o Corvo, na noite infinda, está ainda, está ainda,
No alvo busto de Atena que há por sobre os meus umbrais.
Seu olhar tem a medonha cor de um demônio que sonha,
E a luz lança-lhe a tristonha sombra no chão mais e mais.
E a minhalma dessa sombra que no chão há mais e mais,
Libertar-se-á… nunca mais!

 “The Raven” , de Edgar Allan Poe, por Fernando Pessoa.

 

Fuente: La Máquina del Tiempo

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