Nos Queda La Palabra

octubre 2, 2010

…pour la fête du mensonge.

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VOY A ENTRAR AL OLVIDO
 
 
Voici le masque pour la fête du mensonge.
 
                                         Henri de Régnier
 
 
Hermano, si me río de la vida y sus cosas
notarás en mi risa cierto rezo de angustias,
sentirás las espinas que hay en todas las rosas,
 comprenderás que casi todas mis flores están mustias.
Hoy pongo a los cipreses de mi sendero, ahora,
una doliente gracia contradictoria y llena
de la azul ironía que aprendí de la Aurora
que es hija de los rojos Crepúsculos de pena.
Se apagaron aquellos ojos que me sonrieron
diabólicos y brujos detrás de una ventana,
y esta tarde yo he visto que en mi jardín murieron
pobres rosadas rosas que enterraré mañana.
Indiferentemente tiene mi herida abierta
el dorado veneno que me dio esa mujer:
Voy a entrar al olvido por la mágica puerta
que abrirá ese loco divino: Baudelaire!

                                                   

                                                          Borja Arturo 

 

Fuente l Edufuturo.com

septiembre 6, 2010

…triste réveil des songes!

 

“No oigas el ruiseñor. O la totovía.
Dentro de ti es
donde toda la música es ave.”

 

Reclinas la cara en la melancolía… Eugénio de Andrade

 

Fuente l A Media Voz

 

***

Hymne

À la très chère, à la très belle
Qui remplit mon coeur de clarté,
À l’ange, À l’idole immortelle,
Salut en l’immortalité!

Elle se répand dans ma vie
Comme un air imprégné de sel,
Et dans mon âme inassouvie
Verse le goût de l’éternel.

Sachet toujours frais qui parfume
L’atmosphère d’un cher réduit,
Encensoir oublié qui fume
En secret à travers la nuit,

Comment, amour incorruptible,
T’exprimer avec vérité?
Grain de musc qui gis, invisible,
Au fond de mon éternité!

À la très bonne, à la très belle
Qui fait ma joie et ma santé,
À l’ange, à l’idole immortelle,
Salut en l’immortalité!

Charles Baudelaire

 

Fuente l fleursdumal.org 

.

sanmariecom

Mischa Maisky : Après un rêve by Gabriel Fauré

 

Après un rêve

(Romain Bussine)

Dans un sommeil que charmait ton image
Je rêvais le bonheur, ardent mirage;
Tes yeux étaient plus doux, ta voix pure et sonore,
Tu rayonnais comme un ciel éclairé par l’aurore.
Tu m’appelais et je quittais la terre
Pour m’enfuir avec toi vers la lumière;
Les cieux pour nous, entr’ouvraient leurs nues,
Splendeurs inconnues, lueurs divines entrevues…

Hélas!Hélas, triste réveil des songes!
Je t’appelle, ô nuit, rends-moi tes mensonges;
Reviens, reviens radieuse,
Reviens, ô nuit mystérieuse!

 

Fuente l G. Fauré: Après un rêve, Op. 7 nº 1. Audición y Apreciación Musical

 

Vía l Una  propuesta inestimable de Joaquín RuizCuarteto Assai )

 

junio 9, 2010

…una langosta con una cinta azul

 

“Soy un rayo nacido del grito, feliz meteorito de alguna explosión“…

Luis Pastor 

 

 jaragn

Amar es combatir

Luis Pastor

Madrid, 1937,
en la Plaza del Ángel las mujeres
cosían y cantaban con sus hijos,
después sonó la alarma y hubo gritos,
casas arrodilladas en el polvo,
torres hendidas, frentes esculpidas
y el huracán de los motores, fijo:
(…)

voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto,

vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueño de esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños,

tu falda de maíz ondula y canta,
tu falda de cristal, tu falda de agua,
tus labios, tus cabellos, tus miradas,
toda la noche llueves, todo el día
abres mi pecho con tus dedos de agua,
cierras mis ojos con tu boca de agua,
sobre mis huesos llueves, en mi pecho
hunde raíces de agua un árbol líquido,

voy por tu talle como por un río,
voy por tu cuerpo como por un bosque,
como por un sendero en la montaña
que en un abismo brusco se termina
voy por tus pensamientos afilados
y a la salida de tu blanca frente
mi sombra despeñada se destroza,
recojo mis fragmentos uno a uno
y prosigo sin cuerpo, busco a tientas,

(…)

amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan las alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro;

 

Piedra de sol

Octavio Paz

                                  La treizième revient…c’est encor la première;
                            et c’est toujours la seule-ou c’est le seul moment;
                                  car es-tu reine, ô toi, la première ou dernière?
                                             es-tu roi, toi le seul ou le dernier amant?
                                                                     Gérard de Nerval (Arthémis)

un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:
                                  un caminar tranquilo
de estrella o primavera sin premura,
agua que con los párpados cerrados
mana toda la noche profecías,
unánime presencia en oleaje,
ola tras ola hasta cubrirlo todo,
verde soberanía sin ocaso
como el deslumbramiento de las alas
cuando se abren en mitad del cielo,

un caminar entre las espesuras
de los días futuros y el aciago
fulgor de la desdicha como un ave
petrificando el bosque con su canto
y las felicidades inminentes
entre las ramas que se desvanecen,
horas de luz que pican ya los pájaros,
presagios que se escapan de la mano,

una presencia como un canto súbito,
como el viento cantando en el incendio,
una mirada que sostiene en vilo
al mundo con sus mares y sus montes,
cuerpo de luz filtrado por un ágata,
piernas de luz, vientre de luz, bahías,
roca solar, cuerpo color de nube,
color de día rápido que salta,
la hora centellea y tiene cuerpo,
el mundo ya es visible por tu cuerpo,
es transparente por tu transparencia,

voy entre galerías de sonidos,
fluyo entre las presencias resonantes,
voy por las transparencias como un ciego,
un reflejo me borra, nazco en otro,
oh bosque de pilares encantados,
bajo los arcos de la luz penetro
los corredores de un otoño diáfano,

voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto,

vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueño de esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños,

tu falda de maíz ondula y canta,
tu falda de cristal, tu falda de agua,
tus labios, tus cabellos, tus miradas,
toda la noche llueves, todo el día
abres mi pecho con tus dedos de agua,
cierras mis ojos con tu boca de agua,
sobre mis huesos llueves, en mi pecho
hunde raíces de agua un árbol líquido,

voy por tu talle como por un río,
voy por tu cuerpo como por un bosque,
como por un sendero en la montaña
que en un abismo brusco se termina
voy por tus pensamientos afilados
y a la salida de tu blanca frente
mi sombra despeñada se destroza,
recojo mis fragmentos uno a uno
y prosigo sin cuerpo, busco a tientas,

corredores sin fin de la memoria,
puertas abiertas a un salón vacío
donde se pudren todos lo veranos,
las joyas de la sed arden al fondo,
rostro desvanecido al recordarlo,
mano que se deshace si la toco,
cabelleras de arañas en tumulto
sobre sonrisas de hace muchos años,

a la salida de mi frente busco,
busco sin encontrar, busco un instante,
un rostro de relámpago y tormenta
corriendo entre los árboles nocturnos,
rostro de lluvia en un jardín a obscuras,
agua tenaz que fluye a mi costado,

busco sin encontrar, escribo a solas,
no hay nadie, cae el día, cae el año,
caigo en el instante, caigo al fondo,
invisible camino sobre espejos
que repiten mi imagen destrozada,
piso días, instantes caminados,
piso los pensamientos de mi sombra,
piso mi sombra en busca de un instante,

busco una fecha viva como un pájaro,
busco el sol de las cinco de la tarde
templado por los muros de tezontle:
la hora maduraba sus racimos
y al abrirse salían las muchachas
de su entraña rosada y se esparcían
por los patios de piedra del colegio,
alta como el otoño caminaba
envuelta por la luz bajo la arcada
y el espacio al ceñirla la vestía
de un piel más dorada y transparente,

tigre color de luz, pardo venado
por los alrededores de la noche,
entrevista muchacha reclinada
en los balcones verdes de la lluvia,
adolescente rostro innumerable,
he olvidado tu nombre, Melusina,
Laura, Isabel, Perséfona, María,
tienes todos los rostros y ninguno,
eres todas las horas y ninguna,
te pareces al árbol y a la nube,
eres todos los pájaros y un astro,
te pareces al filo de la espada
y a la copa de sangre del verdugo,
yedra que avanza, envuelve y desarraiga
al alma y la divide de sí misma,

escritura de fuego sobre el jade,
grieta en la roca, reina de serpientes,
columna de vapor, fuente en la peña,
circo lunar, peñasco de las águilas,
grano de anís, espina diminuta
y mortal que da penas inmortales,
pastora de los valles submarinos
y guardiana del valle de los muertos,
liana que cuelga del cantil del vértigo,
enredadera, planta venenosa,
flor de resurrección, uva de vida,
señora de la flauta y del relámpago,
terraza del jazmín, sal en la herida,
ramo de rosas para el fusilado,
nieve en agosto, luna del patíbulo,
escritura del mar sobre el basalto,
escritura del viento en el desierto,
testamento del sol, granada, espiga,

rostro de llamas, rostro devorado,
adolescente rostro perseguido
años fantasmas, días circulares
que dan al mismo patio, al mismo muro,
arde el instante y son un solo rostro
los sucesivos rostros de la llama,
todos los nombres son un solo nombre
todos los rostros son un solo rostro,
todos los siglos son un solo instante
y por todos los siglos de los siglos
cierra el paso al futuro un par de ojos,

no hay nada frente a mí, sólo un instante
rescatado esta noche, contra un sueño
de ayuntadas imágenes soñado,
duramente esculpido contra el sueño,
arrancado a la nada de esta noche,
a pulso levantado letra a letra,
mientras afuera el tiempo se desboca
y golpea las puertas de mi alma
el mundo con su horario carnicero,

sólo un instante mientras las ciudades,
los nombres, lo sabores, lo vivido,
se desmoronan en mi frente ciega,
mientras la pesadumbre de la noche
mi pensamiento humilla y mi esqueleto,
y mi sangre camina más despacio
y mis dientes se aflojan y mis ojos
se nublan y los días y los años
sus horrores vacíos acumulan,

mientras el tiempo cierra su abanico
y no hay nada detrás de sus imágenes
el instante se abisma y sobrenada
rodeado de muerte, amenazado
por la noche y su lúgubre bostezo,
amenazado por la algarabía
de la muerte vivaz y enmascarada
el instante se abisma y se penetra,
como un puño se cierra, como un fruto
que madura hacia dentro de sí mismo
y a sí mismo se bebe y se derrama
el instante translúcido se cierra
y madura hacia dentro, echa raíces,
crece dentro de mí, me ocupa todo,
me expulsa su follaje delirante,
mis pensamientos sólo son su pájaros,
su mercurio circula por mis venas,
árbol mental, frutos sabor de tiempo,

oh vida por vivir y ya vivida,
tiempo que vuelve en una marejada
y se retira sin volver el rostro,
lo que pasó no fue pero está siendo
y silenciosamente desemboca
en otro instante que se desvanece:

frente a la tarde de salitre y piedra
armada de navajas invisibles
una roja escritura indescifrable
escribes en mi piel y esas heridas
como un traje de llamas me recubren,
ardo sin consumirme, busco el agua
y en tus ojos no hay agua, son de piedra,
y tus pechos, tu vientre, tus caderas
son de piedra, tu boca sabe a polvo,
tu boca sabe a tiempo emponzoñado,
tu cuerpo sabe a pozo sin salida,
pasadizo de espejos que repiten
los ojos del sediento, pasadizo
que vuelve siempre al punto de partida,
y tú me llevas ciego de la mano
por esas galerías obstinadas
hacia el centro del círculo y te yergues
como un fulgor que se congela en hacha,
como luz que desuella, fascinante
como el cadalso para el condenado,
flexible como el látigo y esbelta
como un arma gemela de la luna,
y tus palabras afiladas cavan
mi pecho y me despueblan y vacían,
uno a uno me arrancas los recuerdos,
he olvidado mi nombre, mis amigos
gruñen entre los cerdos o se pudren
comidos por el sol en un barranco,

no hay nada en mí sino una larga herida,
una oquedad que ya nadie recorre,
presente sin ventanas, pensamiento
que vuelve, se repite, se refleja
y se pierde en su misma transparencia,
conciencia traspasada por un ojo
que se mira mirarse hasta anegarse
de claridad:
                         yo vi tu atroz escama,
Melusina, brillar verdosa al alba,
dormías enroscada entre las sábanas
y al despertar gritaste como un pájaro
y caíste sin fin, quebrada y blanca,
nada quedó de ti sino tu grito,
y al cabo de los siglos me descubro
con tos y mala vista, barajando
viejas fotos:
                         no hay nadie, no eres nadie,
un montón de ceniza y una escoba,
un cuchillo mellado y un plumero,
un pellejo colgado de unos huesos,
un racimo ya seco, un hoyo negro
y en el fondo del hoyo los dos ojos
de una niña ahogada hace mil años,

miradas enterradas en un pozo,
miradas que nos ven desde el principio,
mirada niña de la madre vieja
que ve en el hijo grande un padre joven,
mirada madre de la niña sola
que ve en el padre grande un hijo niño,
miradas que nos miran desde el fondo
de la vida y son trampas de la muerte
¿o es al revés: caer en esos ojos
es volver a la vida verdadera?,

¡caer, volver, soñarme y que me sueñen
otros ojos futuros, otra vida,
otras nubes, morirme de otra muerte!
esta noche me basta, y este instante
que no acaba de abrirse y revelarme
dónde estuve, quién fui, cómo te llamas,
cómo me llamo yo:
                                        ¿hacía planes
para el verano? -y todos los veranos-
en Christopher Street, hace diez años,
con Filis que tenía dos hoyuelos
donde bebían luz los gorriones?,
¿por la Reforma Carmen me decía
«no pesa el aire, aquí siempre es octubre»,
o se lo dijo a otro que he perdido
o yo lo invento y nadie me lo ha dicho?,
¿caminé por la noche de Oaxaca,
inmensa y verdinegra como un árbol,
hablando solo como el viento loco
y al llegar a mi cuarto ?siempre un cuarto?
no me reconocieron los espejos?,
¿desde el hotel Vernet vimos al alba
bailar con los castaños ? “ya es muy tarde”
decías al peinarte y yo veía
manchas en la pared, sin decir nada?,
¿subimos juntos a la torre, vimos
caer la tarde desde el arrecife?
¿comimos uvas en Bidart?, ¿compramos
gardenias en Perote?,
                                             nombres, sitios,
calles y calles, rostros, plazas, calles,
estaciones, un parque, cuartos solos,
manchas en la pared, alguien se peina,
alguien canta a mi lado, alguien se viste,
cuartos, lugares, calles, nombres, cuartos,

Madrid, 1937,
en la Plaza del Ángel las mujeres
cosían y cantaban con sus hijos,
después sonó la alarma y hubo gritos,
casas arrodilladas en el polvo,
torres hendidas, frentes esculpidas
y el huracán de los motores, fijo:
los dos se desnudaron y se amaron
por defender nuestra porción eterna,
nuestra ración de tiempo y paraíso,
tocar nuestra raíz y recobrarnos,
recobrar nuestra herencia arrebatada
por ladrones de vida hace mil siglos,
los dos se desnudaron y besaron
porque las desnudeces enlazadas
saltan el tiempo y son invulnerables,
nada las toca, vuelven al principio,
no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres,
verdad de dos en sólo un cuerpo y alma,
oh ser total…
                            cuartos a la deriva
entre ciudades que se van a pique,
cuartos y calles, nombres como heridas,
el cuarto con ventanas a otros cuartos
con el mismo papel descolorido
donde un hombre en camisa lee el periódico
o plancha una mujer; el cuarto claro
que visitan las ramas de un durazno;
el otro cuarto: afuera siempre llueve
y hay un patio y tres niños oxidados;
cuartos que son navíos que se mecen
en un golfo de luz; o submarinos:
el silencio se esparce en olas verdes,
todo lo que tocamos fosforece;
mausoleos de lujo, ya roídos
los retratos, raídos los tapetes;
trampas, celdas, cavernas encantadas,
pajareras y cuartos numerados,
todos se transfiguran, todos vuelan,
cada moldura es nube, cada puerta
da al mar, al campo, al aire, cada mesa
es un festín; cerrados como conchas
el tiempo inútilmente los asedia,
no hay tiempo ya, ni muro: ¡espacio, espacio,
abre la mano, coge esta riqueza,
corta los frutos, come de la vida,
tiéndete al pie del árbol, bebe el agua!,

todo se transfigura y es sagrado,
es el centro del mundo cada cuarto,
es la primera noche, el primer día,
el mundo nace cuando dos se besan,
gota de luz de entrañas transparentes
el cuarto como un fruto se entreabre
o estalla como un astro taciturno
y las leyes comidas de ratones,
las rejas de los bancos y las cárceles,
las rejas de papel, las alambradas,
los timbres y las púas y los pinchos,
el sermón monocorde de las armas,
el escorpión meloso y con bonete,
el tigre con chistera, presidente
del Club Vegetariano y la Cruz Roja,
el burro pedagogo, el cocodrilo
metido a redentor, padre de pueblos,
el Jefe, el tiburón, el arquitecto
del porvenir, el cerdo uniformado,
el hijo predilecto de la Iglesia
que se lava la negra dentadura
con el agua bendita y toma clases
de inglés y democracia, las paredes
invisibles, las máscaras podridas
que dividen al hombre de los hombres,
al hombre de sí mismo,
                                                 se derrumban
por un instante inmenso y vislumbramos
nuestra unidad perdida, el desamparo
que es ser hombres, la gloria que es ser hombres
y compartir el pan, el sol, la muerte,
el olvidado asombro de estar vivos;

amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan las alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro;
                                               el mundo cambia
si dos se miran y se reconocen,
amar es desnudarse de los nombres:
“déjame ser tu puta”, son palabras
de Eloísa, mas él cedió a las leyes,
la tomó por esposa y como premio
lo castraron después;
                                             mejor el crimen,
los amantes suicidas, el incesto
de los hermanos como dos espejos
enamorados de su semejanza,
mejor comer el pan envenenado,
el adulterio en lechos de ceniza,
los amores feroces, el delirio,
su yedra ponzoñosa, el sodomita
que lleva por clavel en la solapa
un gargajo, mejor ser lapidado
en las plazas que dar vuelta a la noria
que exprime la substancia de la vida,
cambia la eternidad en horas huecas,
los minutos en cárceles, el tiempo
en monedas de cobre y mierda abstracta;

mejor la castidad, flor invisible
que se mece en los tallos del silencio,
el difícil diamante de los santos
que filtra los deseos, sacia al tiempo,
nupcias de la quietud y el movimiento,
canta la soledad en su corola,
pétalo de cristal en cada hora,
el mundo se despoja de sus máscaras
y en su centro, vibrante transparencia,
lo que llamamos Dios, el ser sin nombre,
se contempla en la nada, el ser sin rostro
emerge de sí mismo, sol de soles,
plenitud de presencias y de nombres;

sigo mi desvarío, cuartos, calles,
camino a tientas por los corredores
del tiempo y subo y bajo sus peldaños
y sus paredes palpo y no me muevo,
vuelvo donde empecé, busco tu rostro,
camino por las calles de mí mismo
bajo un sol sin edad, y tú a mi lado
caminas como un árbol, como un río
caminas y me hablas como un río,
creces como una espiga entre mis manos,
lates como una ardilla entre mis manos,
vuelas como mil pájaros, tu risa
me ha cubierto de espumas, tu cabeza
es un astro pequeño entre mis manos,
el mundo reverdece si sonríes
comiendo una naranja,
                                                el mundo cambia
si dos, vertiginosos y enlazados,
caen sobre las yerba: el cielo baja,
los árboles ascienden, el espacio
sólo es luz y silencio, sólo espacio
abierto para el águila del ojo,
pasa la blanca tribu de las nubes,
rompe amarras el cuerpo, zarpa el alma,
perdemos nuestros nombres y flotamos
a la deriva entre el azul y el verde,
tiempo total donde no pasa nada
sino su propio transcurrir dichoso,

no pasa nada, callas, parpadeas
(silencio: cruzó un ángel este instante
grande como la vida de cien soles),
¿no pasa nada, sólo un parpadeo?
y el festín, el destierro, el primer crimen,
la quijada del asno, el ruido opaco
y la mirada incrédula del muerto
al caer en el llano ceniciento,
Agamenón y su mugido inmenso
y el repetido grito de Casandra
más fuerte que los gritos de las olas,
Sócrates en cadenas” (el sol nace,
morir es despertar: “Critón, un gallo
a Esculapio, ya sano de la vida”),
el chacal que diserta entre las ruinas
de Nínive, la sombra que vio Bruto
antes de la batalla, Moctezuma
en el lecho de espinas de su insomnio,
el viaje en la carretera hacia la muerte
?el viaje interminable mas contado
por Robespierre minuto tras minuto,
la mandíbula rota entre las manos?,
Churruca en su barrica como un trono
escarlata, los pasos ya contados
de Lincoln al salir hacia el teatro,
el estertor de Trotsky y sus quejidos
de jabalí, Madero y su mirada
que nadie contestó: ¿por qué me matan?,
los carajos, los ayes, los silencios
del criminal, el santo, el pobre diablo,
cementerio de frases y de anécdotas
que los perros retóricos escarban,
el delirio, el relincho, el ruido obscuro
que hacemos al morir y ese jadeo
que la vida que nace y el sonido
de huesos machacados en la riña
y la boca de espuma del profeta
y su grito y el grito del verdugo
y el grito de la víctima…
                                                   son llamas
los ojos y son llamas lo que miran,
llama la oreja y el sonido llama,
brasa los labios y tizón la lengua,
el tacto y lo que toca, el pensamiento
y lo pensado, llama el que lo piensa,
todo se quema, el universo es llama,
arde la misma nada que no es nada
sino un pensar en llamas, al fin humo:
no hay verdugo ni víctima…
                                                           ¿y el grito
en la tarde del viernes?, y el silencio
que se cubre de signos, el silencio
que dice sin decir, ¿no dice nada?,
¿no son nada los gritos de los hombres?,
¿no pasa nada cuando pasa el tiempo?

no pasa nada, sólo un parpadeo
del sol, un movimiento apenas, nada,
no hay redención, no vuelve atrás el tiempo,
los muerto están fijos en su muerte
y no pueden morirse de otra muerte,
intocables, clavados en su gesto,
desde su soledad, desde su muerte
sin remedio nos miran sin mirarnos,
su muerte ya es la estatua de su vida,
un siempre estar ya nada para siempre,
cada minuto es nada para siempre,
un rey fantasma rige sus latidos
y tu gesto final, tu dura máscara
labra sobre tu rostro cambiante:
el monumento somos de una vida
ajena y no vivida, apenas nuestra,

-¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,
¿cuando somos de veras lo que somos?,
bien mirado no somos, nunca somos
a solas sino vértigo y vacío,
muecas en el espejo, horror y vómito,
nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, todos somos
la vida ?pan de sol para los otros,
los otros todos que nosotros somos?,
soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,
la vida es otra, siempre allá, más lejos,
fuera de ti, de mí, siempre horizonte,
vida que nos desvive y enajena,
que nos inventa un rostro y lo desgasta,
hambre de ser, oh muerte, pan de todos,

Eloísa, Perséfona, María,
muestra tu rostro al fin para que vea
mi cara verdadera, la del otro,
mi cara de nosotros siempre todos,
cara de árbol y de panadero,
de chofer y de nube y de marino,
cara de sol y arroyo y Pedro y Pablo,
cara de solitario colectivo,
despiértame, ya nazco:
                                                 vida y muerte
pactan en ti, señora de la noche,
torre de claridad, reina del alba,
virgen lunar, madre del agua madre,
cuerpo del mundo, casa de la muerte,
caigo sin fin desde mi nacimiento,
caigo en mí mismo sin tocar mi fondo,
recógeme en tus ojos, junta el polvo
disperso y reconcilia mis cenizas,
ata mis huesos divididos, sopla
sobre mi ser, entiérrame en tu tierra,
tu silencio dé paz al pensamiento
contra sí mismo airado;
                                                 abre la mano,
señora de semillas que son días,
el día es inmortal, asciende, crece,
acaba de nacer y nunca acaba,
cada día es nacer, un nacimiento
es cada amanecer y yo amanezco,
amanecemos todos, amanece
el sol cara de sol, Juan amanece
con su cara de Juan cara de todos,

puerta del ser, despiértame, amanece,
déjame ver el rostro de este día,
déjame ver el rostro de esta noche,
todo se comunica y transfigura,
arco de sangre, puente de latidos,
llévame al otro lado de esta noche,
adonde yo soy tú somos nosotros,
al reino de pronombres enlazados,

puerta del ser: abre tu ser, despierta,
aprende a ser también, labra tu cara,
trabaja tus facciones, ten un rostro
para mirar mi rostro y que te mire,
para mirar la vida hasta la muerte,
rostro de mar, de pan, de roca y fuente,
manantial que disuelve nuestros rostros
en el rostro sin nombre, el ser sin rostro,
indecible presencia de presencias…

quiero seguir, ir más allá, y no puedo:
se despeñó el instante en otro y otro,
dormí sueños de piedra que no sueña
y al cabo de los años como piedras
oí cantar mi sangre encarcelada,
con un rumor de luz el mar cantaba,
una a una cedían las murallas,
todas las puertas se desmoronaban
y el sol entraba a saco por mi frente,
despegaba mis párpados cerrados,
desprendía mi ser de su envoltura,
me arrancaba de mí, me separaba
de mi bruto dormir siglos de piedra
y su magia de espejos revivía
un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:

México, 1957

 

  

Fuente l  A media voz

Palabras clave l “Octavio Paz y el debate sobre “Piedra de sol” .Víctor Manuel Mendiola.

                                 Clarín.com

     

 

“Si un escritor, en las antípodas de las claras y fáciles acuarelas, ha tratado de definirse laboriosamente ante sí mismo, de esclarecer unos matices turbios, unas leyes profundas, unas impresiones casi inasibles del alma humana, es Gerard de Nerval”

Marcel Proust

 

Fuente l  Los diagnósticos de Gerard de Nerval: La influencia de la locura en la genialidad literaria
                 The influence of madness in the literary production of Gerard de Nerval
                 Marcelo Miranda C.  –  M. Leonor Bustamante C.
                  ©  2010  Sociedad Médica de Santiago
                 SciELO.org
               

 

…” el mundo es real y tangible”.

Felicidades, Luis

 

mayo 21, 2010

…y el beneficio rescatará la ofensa.

 

“Hay cosas que para saberlas no basta con haberlas aprendido.”

Lucio Anneo Séneca

 

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Los Embajadores Criollos

Alma, corazón y vida

(Adrián Flores Albán)

Recuerdo aquella vez que yo te conocí,
recuerdo aquella tarde
pero no me acuerdo
ni como te vi.

Pero si te diré que yo me enamoré,
de esos tus lindos ojos
y tus labios rojos
que no olvidaré.

Oye esta canción que lleva
alma corazón y vida,
estas tres cositas nada más te doy.

Porque no tengo fortuna,
estas tres cosas te ofrezco
alma, corazón y vida y nada más.

Alma para conquistarte,
corazón para quererte,
y vida para vivirla junto a tí

Alma para conquistarte,
corazón para quererte,
y vida para vivirla junto a tí

 

XXXIV

Necesario es abstenerse de la ira, sea contra el igual, sea contra el superior, sea contra el inferior. El resultado de la lucha con el igual es problemático; luchar con el superior es insensato, y vil con el inferior. Despreciable e infeliz es el que devuelve el mordisco: el ratón y la hormiga amenazan la mano que les coge: los seres débiles se creen ofendidos en cuanto se les toca. Nos calmará el recuerdo de los favores recibidos en otro tiempo de aquel contra quien nos irritamos, y el beneficio rescatará la ofensa. Recordemos también la reputación que nos formará nuestra fama de dulzura, y cuántos amigos útiles proporciona la clemencia. No tengamos ira contra los hijos de nuestros enemigos públicos y privados. Uno de los ejemplos de la crueldad de Sila fue haber expulsado de los cargos públicos a los hijos de los proscritos. Nada más injusto que hacer pasar a los hijos el odio que se tuvo a los padres. Preguntémonos, cuando nos cueste trabajo perdonar, si nos convendría que fuesen todos inexorables con nosotros. ¡Cuántas veces implora perdón el que lo negó! ¡Cuántas veces cae a los pies del que rechazó con los suyos! ¿Qué hay más noble que transformar la ira en amistad? ¿Qué aliados más fieles tuvo el pueblo romano que aquellos que por mucho tiempo fueron sus enemigos más encarnizados? ¿Qué sería hoy del Imperio si afortunada previsión no hubiese confundido vencidos y vencedores? ¿Se irrita alguno? atráele tú con beneficios. La lucha cesa en cuanto uno de los dos abandona el puesto: para combatir se necesitan dos. Si se traba pelea, mézclase la ira; triunfa aquel que retrocede primero; el vencedor es vencido. Te ha golpeado, retírate. Al devolverle los golpes, le proporcionarás ocasión de darte más y con excusa; ni podrás desembarazarte de él cuando quieras. ¿Quién querría herir con tal fuerza al enemigo que dejase la mano en la llaga sin poder retirarla? Arma de esta clase es la ira; difícilmente se retira.

 

De la ira
Libro segundo

de Séneca
Wikisource

 

abril 9, 2010

…qui me faisait languir.

 

On dit qu’il faut couler les exécrables choses
Dans le puits de l’oubli et au sépulchre encloses,
Et que par les escrits le mal ressuscité
Infectera les mœurs de la postérité ;
Mais le vice n’a point pour mère la science,
Et la vertu n’est pas fille de l’ignorance.
.
 Théodore Agrippa d’Aubigné, cit. de Baudelaire, Les Fleurs du Mal, 1857.

 

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Léo Ferré
 
 

La vie antérieure
Baudelaire

J’ai longtemps habité sous de vastes portiques
Que les soleils marins teignaient de mille feux,
Et que leurs grands piliers, droits et majestueux,
Rendaient pareils, le soir, aux grottes basaltiques.
.
Les houles, en roulant les images des cieux,
Mêlaient d’une façon solennelle et mystique
Les tout-puissants accords de leur riche musique
Au couleurs du couchant reflété par mes yeux.
.
C’est là que j’ai vécu dans les voluptés calmes,
Au milieu de l’azur, des vagues, des splendeurs,
Et des esclaves nus, tout imprégnés d’odeurs,
.
Qui me rafraîchissaient le front avec des palmes,
Et dont l’unique soin était d’approfondir
Le secret douloureux qui me faisait languir.

 

Cita l Charles Baudelaire : Les Fleurs du mal (Revue des Deux Mondes, 1855)
           Wikisource

 

febrero 17, 2010

¡Mi salario, mi salario…!

   

Scène VII. – Sganarelle.

– Sganarelle –

Ah mes gages ! mes gages ! Voilà, par sa mort, un chacun
satisfait. Ciel offensé, lois violées, filles séduites, familles
déshonorées, parents outragés, femmes mises à mal, maris
poussés à bout, tout le monde est content ; il n’y a que
moi seul de malheureux. Mes gages, mes gages, mes gages !

FIN DU FESTIN DE PIERRE.

Don Juan, ou le Festin de pierre de Molière

Texto l Projecto Gutenbreg

               Web site copyright © 2003-2009 Project Gutenberg Literary Archive Foundation

 

  

Antonblok  

 

«-¿Ahora cómo se llama? – No lo recuerdo bien. A lo mejor, Juan Pérez»
G. Torrente Ballester

 

Palabras clave l  CAUCE. Nº 16. Domingo Benito, María Teresa (pdf)
                                   Don Juan , un mito vigente. 
                                   Centro Virtual Cervantes

  

   

 

diciembre 31, 2009

… on the thin ice of the New Day.

Antonio Soler
El espiritista melancólico (fragmento)
Ver que te vas como viniste. Que no has estado en otra parte, pero ni en esta tampoco, en ningún lado, como una planta a la que le ha dado el viento, el sol, y ya está. Que ayer abriste los ojos y mañana los vas a cerrar sin haber visto nada, nada de verdad. La tierra en la que tienes metidos los pies. Y tampoco.
 

 

JOANandTULL

 Jethro Tull live on 10th Feb. 1977 at Golders Green Hippodrome

Skating Away On The Thin Ice Of The New Day

Meanwhile back in the year One,
when you belonged to no-one,
you didn’t stand a chance son,
if your pants were undone.
‘Cause you were bred for humanity
and sold to society
one day you’ll wake up
in the Present Day
a million generations removed from expectations of being who you really want to be.
Skating away, skating away,
skating away on the thin ice of the New Day.
So as you push off from the shore,
won’t you turn your head once more
and make your peace with everyone?
For those who choose to stay,
will live just one more day
to do the things they should have done.
And as you cross the wilderness,
spinning in your emptiness:
you feel you have to pray.
Looking for a sign that the Universal Mind has written you into the Passion Play.
Skating away, skating away,
skating away on the thin ice of the New Day.

And as you cross the circle line,
the ice-wall creaks behind
you’re a rabbit on the run.
And the silver splinters fly
in the corner of your eye
shining in the setting sun.
Well, do you ever get the feeling that the story’s too damn real and in the present tense?
Or that everybody’s on the stage, and it seems like you’re the only person sitting in the audience?
Skating away, skating away,
skating away on the thin ice of the New Day.
Skating away, skating away , skating away

 

Fragmento l El Poder de la Palabra- Copyright © 1998-2009, Todos los derechos reservados
Letra          l  Letrasmania.com – Copyright © 2009 – All Rights Reserved

 

“Gozad de la tierra que un
bien cierto encierra;
gozad, porque no estáis aún
bajo la tierra.”

 

Palabras de Rubén Darío, qué hago mías…

 

¡Feliz año 2010!

 

noviembre 30, 2009

Não somos nós os que…

  

Vivem em nós inúmeros,
Se penso ou sinto, ignoro
Quem é que pensa ou sente.
Sou sòmente o lugar
Onde se sente ou se pensa.

Tenho mais almas que uma
Há mais eus do que eu mesmo.
Existo todavia
Indiferente a todos.
Faço-os calar: eu falo.

Os impulses cruzados
Do que sinto ou nao sinto
Disputam em quem sou. Ignoro-os.
Nada ditam
A quem me sei: eu ´screvo.

Fernando Pessoa

 

 

“Ô toi que j´eusse aimée… »

Y ahora una digresión: consideremos

esa variante del amor que nunca

puede llamarse amor.

Son aislados instantes sin futuro.

En la ciudad donde estaré tres días

nos encontramos.

Hablamos cien palabras.

Pero un brillo en los ojos, un silencio

o el roce de las manos que se despiden

prende la luz de la imaginación.

Sin motivo ni causa uno supone

que llegó pronto o tarde y se lamenta

(“No habernos conocido…”).

Y sin quererlo ni saberlo entraste

en un célibe harén de sombra y humo.

Intocable,

incorruptible al yugo del amor,

viva en lo que llamó De Rougemont

la posesión por pérdida.

 

José Emilio Pacheco. De Irás y no volverás, 1969-1972.

 

 “La poesía no es de nadie:

 se hace entre todos” .

Julián Hernández (1893- 1955)

 

agosto 31, 2009

…el veneno del hastío.

 

Charles_Baudelaire_by_Manet

De La Fanfarlo
Por Charles Baudelaire
Traducción de Nydia Lamarque 1º edición, 1961, México, Editorial Aguilar.

(…) Nos hemos dedicado de tal manera a sofisticar nuestro corazón, hemos abusado tanto del microscopio para estudiar las repugnantes excrecencias y las vergonzosas verrugas de que está cubierto, y que agrandamos a voluntad, que es imposible que hablemos la lengua de los demás hombres. Ellos viven para vivir, y nosotros, ay de mí, vivimos para saber. En eso reside todo el misterio. La edad cambia sólo la voz, y hace caer solamente los dientes y los cabellos; nosotros hemos alterado el acento de la naturaleza, hemos extirpado uno a uno los virginales pudores que erizaban nuestro fuero íntimo de hombres decentes. Hemos hecho psicología, como los locos, que aumentan su locura esforzándose por comprenderla. Los años sólo invalidan los miembros, y nosotros hemos deformado las pasiones. Desdichados, tres veces desdichados los padres achacosos que nos hicieron raquíticos y sin suerte, ¡predestinados como estamos a no engendrar más que hijos muertos!
    —¡Más Cornejas! —contestó ella—; ¡vamos, deme el brazo y admiremos esas pobres flores a quienes hace tan felices la primavera!
    En vez de admirar las flores, Samuel Cramer, que había caído en trance de elocuencia, comenzó a poner en prosa y a declamar algunas malas estrofas compuestas en su primer estilo. La dama lo dejaba hacer.
    —¡Qué diferencia y cuán poco subsiste del mismo hombre, excepto el recuerdo! Pero el recuerdo no es más que un nuevo sufrimiento. ¡Hermoso tiempo aquel en que la mañana no despertaba jamás nuestras rodillas entumecidas o quebrantadas por la fatiga de los sueños, en que nuestros ojos claros reían a la naturaleza entera, en que nuestra alma no razonaba sino que vivía y gozaba; en que nuestros suspiros se exhalaban dulcemente, sin ruido y sin orgullo! ¡Cuántas veces, en los ocios de la imaginación, he vuelto a ver alguna de esas hermosas veladas otoñales, en las que las jóvenes almas hacen progresos comparables a los de esos árboles que crecen varios codos con la velocidad del rayo! Entonces veo, siento, entiendo; la luna despierta las grandes mariposas; el viento cálido abre las damas-de-noche y se adormece el agua de los vastos estanques. Oiga usted con el alma los valses súbitos de un piano misterioso. Los perfumes de la tormenta entran por las ventanas; es la hora en que los jardines están llenos de vestiduras rosadas y blancas que no temen mojarse. ¡Los matorrales complacientes enganchan las fugitivas faldas, los cabellos castaños y los bucles rubios se mezclan en torbellino! ¿Se acuerda usted aún, señora, de los enormes almiares de heno, por los que se bajaba tan rápidamente, de la vieja nodriza, tan lenta para perseguirla, y de la campana tan pronta a llamarla bajo la mirada de su tía, en el gran comedor?
    La señora de Cosmelly interrumpió a Samuel con un suspiro, quiso abrir la boca, para rogarle sin duda que se detuviera, pero él había retomado ya la palabra.
    —Lo más desolador —dijo— es que todo amor tiene siempre mal fin, tanto más malo, cuanto más divino, más alado fuera en sus comienzos. No hay sueño, por ideal que sea, al que no se vuelva a encontrar con un rorro glotón colgado del pecho; no hay retiro, no hay casita tan deliciosa o ignorada como para que no venga a abatirla el azadón. Y por lo menos esta destrucción es sólo material: pero hay otra, más implacable y más secreta, que ataca las cosas invisibles. Figúrese usted que en el momento en que se apoya en el ser de su elección para decirle: “¡Volemos juntos a buscar el fondo del cielo!”, una voz implacable y seria se insinúe en su oído para decirle que nuestras pasiones son mendaces, que nuestra miopía nos hace ver hermosos los rostros y nuestra ignorancia bellas las almas, y que llega fatalmente un día en que, para la mirada más clarividente, el ídolo no es ya más que un objeto, no de odio, ¡sino de desprecio y de estupor!
    —Por favor, señor —dijo la señora de Cosmelly.
    Evidentemente, estaba emocionada; Samuel advirtió que había puesto el dedo en una antigua llaga y siguió insistiendo con crueldad.
    —Señora —dijo—, los padecimientos saludables del recuerdo tienen sus encantos, y en esa embriaguez del dolor se encuentra a veces un alivio. Ante esa fúnebre advertencia, todas las almas leales exclamarán: “Señor, sácame de aquí con mi sueño intacto y puro; quiero devolver a la naturaleza mi pasión con toda su virginidad, y ostentar en otro mundo mi intocada corona.” Por lo demás, los resultados de la desilusión son terribles. Los hijos enfermizos, engendrados por el amor agonizante, son el triste libertinaje y la odiosa impotencia; el libertinaje del espíritu, la impotencia del corazón, que hacen que el uno viva sólo por curiosidad y que el otro sucumba de cansancio cada día. Todos nos parecemos más o menos a un viajero que hubiera recorrido un vastísimo país y contemplara, cada tarde el sol, que antes doraba soberbiamente los gratos detalles de ¡a ruta, ponerse en un monótono horizonte. El viajero se sienta con resignación, en sucias colinas, cubiertas de desconocidos residuos, y dice a los aromas de los brezos que es inútil que asciendan hacia un vacío; a las raras y míseras semillas, que es inútil que germinen en un suelo agostado; a los pájaros, que creen que alguien bendice sus enlaces, que yerran al construir sus nidos en una comarca azotada por fríos y violentos huracanes. Y vuelve a emprender tristemente su ruta hacia un desierto que sabe semejante al que acaba de recorrer, escoltado por el pálido fantasma que se llama Razón, que ilumina la aridez de su camino con una pálida linterna y que para aplacar la renaciente sed de pasión que de cuando en cuando lo domina, le escancia el veneno del hastío.

Fuente l  La Máquina del Tiempo

mayo 8, 2009

Peut-être !

 

Salambó con Matho_Théodore Riviére
Théodore Rivière (1857-1912)
Salambó con Matho: ¡Te quiero, Te quiero! 1895
© photo RMN, Hervé Lewandowski
Menciones legales © Musée d’Orsay 2006

 

 C’était l’époque où les colombes de Carthage émigraient en Sicile, dans la montagne d’Eryx, autour du temple de Vénus. Avant leur départ, durant plusieurs jours, elles se cherchaient, s’appelaient pour se réunir ; enfin elles s’envolèrent un soir ; le vent les poussait, et cette grosse nuée blanche glissait dans le ciel, au-dessus de la mer, très haut.

Une couleur de sang occupait l’horizon. Elles semblaient descendre vers les flots, peu à peu ; puis elles disparurent comme englouties et tombant d’elles-mêmes dans la gueule du soleil. Salammbô, qui les regardait s’éloigner, baissa la tête, et Taanach, croyant deviner son chagrin, lui dit alors doucement :

— ” Mais elles reviendront, Maîtresse. ”

— ” Oui ! Je le sais. ”

— ” Et tu les reverras. ”

— ” Peut-être ! ” fit-elle en soupirant.

Salammbô.  Le Serpent. Gustave Flaubert

 

Enlace:  ABU : la Bibliothèque Universelle

Copyright (C) 1999 Association de Bibliophiles Universels
 

Vía l Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

…¡ Baudelaire quedará contento !

Gustave Flaubert

 

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