Nos Queda La Palabra

enero 11, 2011

La Colina de los Chopos

 

“¡Ah, los tremendos viejos surrealistas!”

Antonio Martínez Sarrión

 

garciatorrente

La orquesta West Eastern Divan dirigida por Daniel Barenboim interpretando la Sinfonía nº 7 en La mayor de Beethoven en la Mezquita de Córdoba… 

 

***

Con la llegada de la democracia Pepín pudo reanudar la relación con amigos muy queridos de los años de la Residencia, como Luis Buñuel, Rafael Alberti, Jesús Val y Gay, Rosita García Ascot…Siguió acudiendo a tertulias en los cafés Lyon, Teide, Gijón…Viajó a Toledo para ver a Fernando Chueca en su casa-museo de Muñárriz; y se vio a menudo con Juan Benet.

A partir de la recuperación de la Residencia, el nombre de Pepín comenzó a sonar como uno de los pocos que vivió intensamente la época dorada de La Colina de los Chopos, cuando a ella iban a hacer música Francis Poulene, Ricardo Viñes, Darius Milhaud, Manuel de Falla, Wanda Landowska, Maurice Ravel, Igor Stravinsky, Joaquín Turina, Conrado del Campo, Ernesto y Rodolfo Halffter, Julián Bautista, Rafael Benedito, Gustavo Durán, Salvador Bacarisse, Gustavo Pittaluga, Jesús Corvino, Sedano, Martínez Torner, Lola de la Torre…Cuando allí daban cursos Pedro Salinas, Jorge Guillén, Dámaso Alonso y conferencias Unamuno, Azorín, Ortega, D´Ors, Díez-Canedo, Federico de Onís o Luis de Zulueta. Donde había un laboratorio de fisiología y de anatomía patológica con científicos como Juan Negrín, Hernández Guerra, Corral, García Valdecasas, Rafael Méndez, Severo Ochoa, Grande, Blas Cabrera, Achúcarro, Abelardo Gallego o Pío del Río Ortega y su discípulo Leopoldo López García. En aquellos años uno podía encontrarse en el comedor a Antonio Machado, Ramón Menéndez Pidal, Américo Castro, Rafael Lapesa, Eugenio D´Ors, Paul Valéry, G.K. Chesterton, Marie Sklodowska (Madame Curie), incluso al mismísimo  Albert Einstein,  cuya visita llevó a Blas Cabrera a publicar Principios de la relatividad.

Fueron residentes, entre muchos otros, el cardiólogo Luis Calandre, el filólogo Antonio G. Solainde, el geólogo Pedro Castro, el psiquiatra Miguel Prados, el químico J. Renedo. Y el educadísismo, escéptico, amigo de sus amigos, irreductible en su ejemplar sentido moral, agitador del surrealismo, noctámbulo impenitente, bebedor de buena cerveza, inventor de neologismos, wagneriano de pro y admirador incondicional de Beethoven, es decir, José Bello Lasierra, autor, entre otros escritos, del primero y del último de los capítulos de la novela dadaísta Lucas Grupo o el héroe andorrano, hasta ahora perdidos. Su escasa y desconocida obra llevó a Bergamín a considerarlo “padre extraliterario”  de los surrealistas españoles, y en cierto modo lo fue.

 

Introducción a un texto surrealista de Pepín Bello.
Andrés Ruiz Tarazona

 

Burgos, 22 de Mayo de 1952

Querido Alfonso: el miércoles llegó Wagner. Con anterioridad me había escrito anunciándome su llegada y su estancia aquí conmigo durante unos días. Excuso decirte mi alegría. Bajé a esperarle. Vino en el mixto de Miranda a las tres y media de la madrugada. El encuentro en la estación puedes imaginarte que no carecía de emoción para mí. Él no me conocía. Yo a él… ¡quién desconoce al gran Ricardo Wagner!  En cuanto le vi en la ventanilla me acerqué con el corazón palpitante.

(…)

Visita de Richard Wagner a Burgos. José “Pepín” Bello.
 

 

Fuente

JOSÉ “PEPIN” BELLO

VISITA DE RICHARD WAGNER A BURGOS

Carta de José Bello a Alfonso Buñuel

Introducción y notas de Andrés Ruiz Tarazona

 

© del texto de José Bello : Herederos de José Bello

© de la introducción , notas y apéndice:  Andrés Ruiz Tarazona

© de esta edición:  Amigos de la Residencia de Estudiantes, 2009

ISBN: 978-84-95078-71-1

 

Más información : Residencia de Estudiantes.Publicaciones.

 

Este texto ha sido publicado con autorización expresa de  Andrés Ruiz Tarazona. 
Profundo mi agradecimiento y sincera mi admiración.
 
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