Nos Queda La Palabra

septiembre 5, 2010

Para verte mejor…

 
 
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correligionariou
 
juanorb
 
Nicanor Parra- Defensa de Violeta Parra (fragmento)
 
 
DEFENSA DE VIOLETA PARRA

Dulce vecina de la verde selva
Huésped eterno del abril florido
Grande enemiga de la zarzamora
Violeta Parra.

Jardinera
…………. locera
………………….. costurera
Bailarina del agua transparente
Árbol lleno de pájaros cantores
Violeta Parra.

Has recorrido toda la comarca
Desenterrando cántaros de greda
Y liberando pájaros cautivos
Entre las ramas.

Preocupada siempre de los otros
Cuando no del sobrino
…………………………… de la tía
Cuándo vas a acordarte de ti misma
Viola piadosa.

Tu dolor es un círculo infinito
Que no comienza ni termina nunca
Pero tú te sobrepones a todo
Viola admirable.

Cuando se trata de bailar la cueca
De tu guitarra no se libra nadie
Hasta los muertos salen a bailar
Cueca valseada.

Cueca de la Batalla de Maipú
Cueca del Hundimiento del Angamos
Cueca del Terremoto de Chillán
Todas las cosas.

Ni bandurria
…………….. ni tenca
…………………………. ni zorzal
Ni codorniza libre ni cautiva

solamente tú
………………. tres veces tú
………………………………… Ave del paraíso terrenal.
Charagüilla gaviota de agua dulce
Todos los adjetivos se hacen pocos
Todos los sustantivos se hacen pocos
Para nombrarte.

Poesía
………. pintura
…………………. agricultura
Todo lo haces a las mil maravillas
Sin el menor esfuerzo
Como quien se bebe una copa de vino.

Pero los secretarios no te quieren
Y te cierran la puerta de tu casa
Y te declaran la guerra a muerte
Viola doliente.

Porque tú no te vistes de payaso
Porque tú no te compras ni te vendes
Porque hablas la lengua de la tierra
Viola chilensis.

¡Porque tú los aclaras en el acto!

Cómo van a quererte
…………………………. me pregunto
Cuando son unos tristes funcionarios
Grises como las piedras del desierto
¿No te parece?

En cambio tú
………………… Violeta de los Andes
Flor de la cordillera de la costa
Eres un manantial inagotable
De vida humana.

Tu corazón se abre cuando quiere
Tu voluntad se cierra cuando quiere
Y tu salud navega cuando quiere
Aguas arriba!

Basta que tú los llames por sus nombres
Para que los colores y las formas
Se levanten y anden como Lázaro
En cuerpo y alma.

¡Nadie puede quejarse cuando tú
Cantas a media voz o cuando gritas
Como si te estuvieran degollando
Viola volcánica!

Lo que tiene que hacer el auditor
Es guardar un silencio religioso
Porque tu canto sabe adónde va
Perfectamente.

Rayos son los que salen de tu voz
Hacia los cuatro puntos cardinales
Vendimiadora ardiente de ojos negros
Violeta Parra.

Se te acusa de esto y de lo otro
Yo te conozco y digo quién eres
¡Oh corderillo disfrazado de lobo!
Violeta Parra.

Yo te conozco bien
………………………. hermana vieja
Norte y sur del país atormentado
Valparaíso hundido para arriba
¡Isla de Pascua!

Sacristana cuyaca de Andacollo
Tejedora a palillo y a bolillo
Arregladora vieja de angelitos
Violeta Parra.
Los veteranos del Setentaynueve
Lloran cuando te oyen sollozar
En el abismo de la noche oscura
¡Lámpara a sangre!

Cocinera
…………. niñera
………………….. lavandera
Niña de mano
……………….. todos los oficios
Todos los arreboles del crepúsculo
Viola funebris.

Yo no sé qué decir en esta hora
La cabeza me da vueltas y vueltas
Como si hubiera bebido cicuta
Hermana mía.

Dónde voy a encontrar otra Violeta
Aunque recorra campos y ciudades
O me quede sentado en el jardín
Como un inválido.

Para verte mejor cierro los ojos
Y retrocedo a los días felices
¿Sabes lo que estoy viendo?
Tu delantal estampado de maqui.

Tu delantal estampado de maqui
¡Río Cautín!
…………….. ¡Lautaro!
………………………… ¡Villa Alegre!
¡Año mil novecientos veintisiete
Violeta Parra!
Pero yo no confío en las palabras
¿Por qué no te levantas de la tumba
A cantar
………… a bailar
………………….. a navegar
En tu guitarra?

Cántame una canción inolvidable
Una canción que no termine nunca
Una canción no más
………………………… una canción
Es lo que pido.

Qué te cuesta mujer árbol florido
Álzate en cuerpo y alma del sepulcro
Y haz estallar las piedras con tu voz
Violeta Parra

Esto es lo que quería decirte
Continúa tejiendo tus alambres
Tus ponchos araucanos
Tus cantaritos de Quinchamalí
Continúa puliendo noche y día
Tus toromiros de madera sagrada
Sin aflicción
………………. sin lágrimas inútiles
O si quieres con lágrimas ardientes
Y recuerda que eres
Un corderillo disfrazado de lobo.

Nicanor Parra

 

Fuente l El Wrong Side

                 Nicanor Parra. Pequeña antología

                  (Selección: Mario Meléndez, poeta en residencia del Wrong Side)

***

Décimas, autografía en Verso – Más van pasando los años…

Más van pasando los años
las cosas son muy distintas,
lo que fue vino hoy es tinta,
lo que fue piel hoy es paño,
lo que fue cierto hoy engaño,
todo es penuria y quebranto.
De las leyes de hoy me espanto,
lo paso muy confundí’a,
y es grande torpeza mía
buscar alivio en mi canto.

Han visto la mantequilla,
dicen de que es vegetal
y que de leche animal
fabrican la mostacilla.
Las lineas de las chiquillas
desmáyese el más sereno,
que lo que miran por seno
no es nada más que nilón.
Pregunto con emoción:
¿quién trajo tanto veneno?

En este mundo moderno
no sabe el pobre de queso,
caldo de papas sin hueso
menos sabe lo que es terno.
Por casa, callampa infierno
de lata y lairillos viejos.
¿Como le aguanta el pellejo?
Eso sí que no lo sé,
pero bien sé que el burgués
se pita al pobre verdejo.

Yo no protesto por migo
porque soy muy poca cosa,
reclamo porque a la fosa
van las penas del mendigo.
A Dios pongo por testigo
que no me deje mentir,
no me hace falta salir
un metro juera ‘e la casa
pa’ ver lo que aquí los pasa
y el dolor que es el vivir.

Dispénsenme las chiquillas
si me hei salí’o del tema,
es que esta verdá me quema
el alma y la pajarilla,
que más está la sopaipilla
pa’l pobre ya no hay razones,
hay costras en los corazones
y horchata en las venas ricas,
y claro, esto a mí me pica
igual que los sabañones.

 

 

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julio 15, 2010

¡Palomito de mi alma!

Filed under: Arte, Cultura, Educación, Escultura, Fotografía, Literatura, Uncategorized — Etiquetas: , , — labalaustra @ 7:05 am

 

Foto : Pavel Parmenov

 Actor de circo. Pavel Parmenov
 

Una mujer sin prejuicios
Anton Chejov

Maxim Kuzmich Salutov es alto, fornido, corpulento. Sin temor a exagerar, puede decirse que es de complexión atlética. Posee una fuerza descomunal: dobla con los dedos una moneda de veinte kopecs, arranca de cuajo árboles pequeños, levanta pesas con los dientes; y jura que no hay en la tierra hombre capaz de medirse con él. Es valiente y audaz. Causa pavor y hace palidecer cuando se enfada. Hombres y mujeres chillan y enrojecen al darle la mano. ¡Duele tanto! No hay modo de oír su bella voz de barítono, porque hace ensordecer. ¡El vigor en persona! No conozco a nadie que le iguale.

¡Pues esa fuerza misteriosa, sobrehumana, propia de un buey, se redujo a la nada, a la de una rata muerta, cuando Maxim Kuzmich se declaró a Elena Gavrilovna! Maxim Kuzmich palideció, enrojeció, tembló; y no hubiera sido capaz de levantar una silla en el momento en que hubo de extraer de su enorme boca el consabido «¡La amo!». Se disipó su energía y su corpachón se convirtió en un gran recipiente vacío.

Se le declaró en la pista de patinaje. Ella se deslizaba por el hielo con la grácil ligereza de una pluma, y él, persiguiéndola, temblaba, se derretía, susurraba palabras incomprensibles. Llevaba en el semblante escrito el sufrimiento… Sus piernas, ágiles y diestras, se torcían y se enredaban cada vez que debía describir en el hielo alguna curva difícil… ¿Creen ustedes que temía unas calabazas? No. Elena Gavrilovna le correspondía y ansiaba oír de sus labios la declaración de amor. Morena, menudita, guapa, ardía de impaciencia. El elegido de su corazón había cumplido ya los treinta; su rango no era nada elevado, y su fortuna tampoco tenía mucho que envidiar; pero, en cambio, ¡era tan bello, tan ingenioso, tan hábil! Bailaba admirablemente, tiraba al blanco como un as y nadie le aventajaba montando a caballo. Una vez, paseando con ella, se saltó una zanja que no la hubiera salvado el mejor corcel de Inglaterra.

¿Cómo no amar a un hombre como aquel?

Y él sabía que era amado. Estaba seguro de ello. Pero un pensamiento le hacía sufrir. Un pensamiento que le oprimía el cerebro, que le hacía desvariar, llorar, no comer, no beber, no dormir. Un pensamiento que le amargaba la vida. Mientras él hablaba de su amor, la maldita obsesión bullía en su cerebro y le martilleaba las sienes.

-¡Sea usted mi mujer! -suplicaba a Elena Gavrilovna-. ¡La amo locamente con pasión torturante!

Pero al mismo tiempo pensaba:

“¿Tengo derecho a ser su marido? ¡No, no tengo derecho! ¡Si ella conociese mi origen, si alguien le contase mi pasado, sería capaz de abofetearme! ¡Un pasado infeliz y vergonzoso! ¡Ella, de buena familia, rica e instruida, me escupiría si supiese qué clase de pájaro soy!”

Cuando Elena Gavrilovna se le lanzó al cuello, jurándole amor eterno, él no se sintió feliz. Le atormentaba el dichoso pensamiento… Mientras volvía de la pista a su casa, iba mordiéndose los labios y cavilando:

“¡Soy un canalla! De ser un hombre, se lo contaría todo, ¡todo! Antes de hacerle la declaración debí revelarle mi secreto. ¡Pero como no lo hice, soy un granuja y un infame!”

Los padres de Elena Gavrilovna dieron su consentimiento para el matrimonio. El atleta les gustaba: era respetuoso, y como funcionario hacía concebir grandes esperanzas. Elena Gavrilovna se sentía en el séptimo cielo. Era feliz. En cambio, ¡cuan desdichado era el pobre atleta! Hasta el día de la boda sufrió la misma tortura que en el momento de declararse.

También le atormentaba un amigo que conocía el pasado de Maxim Kuzmich como la palma de su mano…, y que le sacaba casi todo el sueldo.

-Convídame a comer en el Ermitage -le intimaba-. Convídame o lo cuento todo… Y, además, préstame veinticinco rublos.

El infeliz Maxim Kuzmich adelgazó a ojos vistas. Se le hundieron las mejillas, y los puños se le volvieron huesudos. Su idea fija le hizo enfermar. A no ser por la mujer amada, se hubiera pegado un tiro…

“¡Soy un bribón, un canalla! -se decía a sí mismo-. ¡Tengo que contárselo todo antes de la boda! ¡Aunque me escupa en la cara!”

Mas le faltó valor para contárselo. La idea de que después de la explicación tendría que separarse de la mujer amada, era para él la más aterradora.

Llegó el día de la boda. Bendijo el cura a los novios y todo eran felicitaciones y augurios de felicidad. El pobre Maxim Kuzmich recibía los parabienes, bebía, bailaba, reía; pero era horriblemente desdichado: “¡Confiesa, pedazo de animal! Nos han casado pero todavía estamos a tiempo. ¡Aún podemos separarnos!”

Y confesó.

Cuando llegó la hora ansiada y condujeron a los desposados al dormitorio, la conciencia y la honradez se sobrepusieron a todo… Maxim Kuzmich, pálido, tembloroso, aturdido, respirando a duras penas, se aproximó tímidamente a Elena Gavrilovna, y musitó:

-Antes de que nos pertenezcamos… el uno al otro, debo…, debo explicar…

-¿Qué te pasa, Max? ¡Estás demacrado! Te encuentro todos estos días pálido y taciturno. ¿Te sientes mal?

-Yo… debo contártelo todo, Liolia… Sentémonos… Me veo obligado a anonadarte, a malograr tu felicidad…, pero ¿qué otra cosa cabe hacer? El deber ante todo… Voy a contarte mi pasado…

Liolia abrió desmesuradamente los ojos y sonrió:

-Bueno, pues cuéntamelo… Pero acaba pronto, por favor. Y no tiembles de ese modo.

-Yo nací en Tam…, en Tam… bov. Mis padres eran humildes y muy pobres… Y ahora te diré qué clase de elemento soy. Vas a horrorizarte. Espera un poco… Ahora lo verás… Fui un mendigo. Cuando niño vendí manzanas…, peras…

-¿Tú?

-¿Te horrorizas? Pues aún te queda por oír lo peor, querida. ¡Oh, qué desgraciado soy! ¡Cuando se entere usted, me maldecirá!

-Pero ¿de qué se trata?

-A los veinte años fui…, fui… ¡Perdóneme! ¡No me arroje de su lado! ¡Fui… payaso de circo!

-¿Tú? ¿Tú fuiste payaso?

Salutov, en espera de una bofetada, se cubrió la cara con ambas manos. Le faltaba poco para desmayarse.

-¿Tú, payaso?

Liolia se cayó del sofá en que se había tendido. Se incorporó. Corrió de una parte a otra de la habitación…

¿Qué le sucedía? Se llevó las manos al vientre… Por el dormitorio se expandió una risa semejante a una carcajada histérica…

-¡Ja, ja, ja! ¿De manera que fuiste payaso? ¿Tú? Maximka, palomo mío, ejecuta para mí algún número. ¡Demuéstrame ahora que fuiste payaso! ¡Ja, ja, ja! ¡Palomito de mi alma!

Así diciendo se arrojó al cuello de Salutov y le abrazó.

-¡Haz alguna payasada, querido, rico!

-¿Te burlas, desdichada? ¿Me desprecias?

-¡Haz algo para que yo lo vea! ¿Sabes también andar por una cuerda? ¡No te creo!

Mientras hablaba cubría de besos la cara del marido, se apretaba contra él, le hacía mil zalamerías, sin la menor señal de enojo. Y él, desconcertado, sin comprender una palabra de lo que sucedía, accedió de buena gana a los ruegos de su mujer.

Se aproximó a la cama, contó hasta tres e hizo la vela, con los pies para arriba, apoyando la frente en el borde de la cama.

-¡Bravo, Max! ¡Bis, bis! ¡Ja, ja, ja! ¡Eres un tesoro! ¡Hazlo otra vez!

Max se balanceó y, en la posición anterior, saltó al suelo y se puso a andar con las manos…

Por la mañana, los padres de Liolia estaban asombradísimos.

-¿Quién dará esos golpes ahí arriba? -se preguntaban-. Los recién casados deben de estar dormidos. ¿No serán los criados bromeando? ¡Hay que ver el alboroto que arman, los muy tunos!

El padre subió al piso de arriba, pero no encontró allí a nadie de la servidumbre.

Para asombro suyo, comprobó que el ruido provenía del dormitorio de los desposados. Después de permanecer un instante junto a la puerta, la empujó ligeramente con el hombro y la entreabrió. Al mirar al interior por poco se muere del susto: Maxim Kuzmich, en medio de la habitación, estaba ejecutando un arriesgadísimo salto mortal. Y Liolia, a su lado, le aplaudía. Las caras de los dos resplandecían de felicidad.

 

 

Texto l Ciudad Seva

Imagen l Actor de circo. Pavel Parmenov.

                   Licencia RF (fotolia)

 

mayo 31, 2010

…y los cuatro muros de no saber hacer.

 

Sin ilusiones, vivimos apenas del sueño, que es la ilusión de quien no puede tener ilusiones.

Libro del desasosiego. Bernardo Soares.

2

(TRECHO INICIAL)

He nacido en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes habían perdido la creencia en Dios, por la misma razón que sus mayores la habían tenido: sin saber por qué. Y entonces, porque el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes ha escogido a la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino también los grandes espacios que hay al lado. Por eso no he abandonado a Dios tan ampliamente como ellos ni he aceptado nunca a la Humanidad. He considerado que Dios, siendo improbable, podría ser; pudiendo, pues, ser adorado; pero que la Humanidad , siendo una mera idea biológica, y no significando más que la especie animal humana, no era más digna de adoración que cualquier otra especie animal. Este culto de la Humanidad , con sus ritos de Libertad e Igualdad, me ha parecido siempre una resurrección de los cultos antiguos, en que los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales.

Así, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me he quedado, como otros de la orilla de las gentes, en esa distancia de todo a que comúnmente se llama la Decadencia. La Decadencia es la pérdida total de la inconsciencia; porque la inconsciencia es el fundamento de la vida. El corazón, si pudiese pensar, se pararía.

A quien como yo, así, viviendo no sabe tener vida, ¿qué le queda sino, como a mis pocos pares, la renuncia por modo y la contemplación por destino? No sabiendo lo que es la vida religiosa, ni pudiendo saberlo, porque no se tiene fe con la razón; no pudiendo tener fe en la abstracción del hombre, ni sabiendo siquiera qué hacer de ella ante nosotros, nos quedaba, como motivo de tener alma, la contemplación estética de la vida. Y, así, ajenos a la solemnidad de todos los mundos, indiferentes a lo divino y despreciadores de lo humano, nos entregamos fútilmente a la sensación sin propósito, cultivada con un epicureísmo sutilizado, como conviene a nuestros nervios cerebrales.

Reteniendo, de la ciencia, solamente aquel precepto suyo central de que todo está sujeto a leyes fatales, contra las cuales no se reacciona independientemente, porque reaccionar es haber hecho ellas que reaccionásemos; y comprobando que ese precepto se ajusta al otro, mas antiguo, de la divina fatalidad de las cosas, abdicamos del esfuerzo como los débiles del entrenamiento de los atletas, y nos inclinamos sobre el libro de las sensaciones con un gran escrúpulo de erudición sentida.

No tomando nada en serio, ni considerando que nos fuese dada, por cierta, otra realidad que nuestras sensaciones, en ellas nos refugiamos, y a ellas exploramos como a grandes países desconocidos. Y, si nos empleamos asiduamente, no sólo en la contemplación estética, sino también en la expresión de sus modos y resultados, es que la prosa o el verso que escribimos, destituidos de voluntad de querer convencer al ajeno entendimiento o mover la ajena voluntad, es apenas como el hablar en voz alta de quien lee, como para dar objetividad al placer subjetivo de la lectura.

Sabemos bien que toda obra tiene que ser imperfecta, y que la menos segura de nuestras contemplaciones estéticas será la de aquello que escribimos. Pero, imperfecto y todo, no hay poniente tan bello que no pudiese serlo más, o brisa leve que nos dé sueño que no pudiese darnos un sueño todavía más tranquilo. Y así, contempladores iguales de las montañas y de las estatuas, disfrutando de los días como de los libros soñándolo todo, sobre todo para convertirlo en nuestra íntima substancia, haremos también descripciones y análisis que, una vez hechos, pasarán a ser cosas ajenas que podemos disfrutar como si viniesen en la tarde.

No es éste el concepto de los pesimistas, como aquel de Vigny, para quien la vida es una cárcel, en la que él tejía paja para distraerse. Ser pesimista es tomar algo por trágico, y esa actitud es una exageración y una incomodidad. No tenemos, es cierto, un concepto de valía que apliquemos a la obra que producimos. La producimos, es cierto, para distraernos, pero no como el preso que teje la paja, para distraerse del Destino, sino como la joven que borda almohadones para distraerse, sin nada más.

Considero a la vida como una posada en la que tengo que quedarme hasta que llegue la diligencia del abismo. No sé a dónde me llevará, porque no sé nada. Podría considerar esta posada una prisión, porque estoy compelido a aguardar en ella; podría considerarla un lugar de sociabilidad, porque aquí me encuentro con otros. No soy, sin embargo, ni impaciente ni vulgar. Dejo a lo que son a los que se encierran en el cuarto, echados indolentes en la cama donde esperan sin sueño; dejo a lo que hacen a los que conversan en las salas, desde donde las músicas y las voces llegan cómodas hasta mí. Me siento a la puerta y embebo mis ojos en los colores y en los sonidos del paisaje, y canto lento, para mí solo, vagos cantos que compongo mientras espero.

Para todos nosotros caerá la noche y llegará la diligencia. Disfruto la brisa que me conceden y el alma que me han dado para disfrutarla, y no me interrogo más ni busco. Si lo que deje escrito en el libro de los viajeros pudiera, releído un día por otros, entretenerlos también durante el viaje, estará bien. Si no lo leyeran, ni se entretuvieran, también estará bien.

29-3-1930

Libro del desasosiego de Bernardo Soares
Por Fernando Pessoa (*)
Traducción de Angel Crespo

Fuente l Enfocarte.com

 

In Memoriam

 

 

 

abril 7, 2010

…del lado de acá de los montes

 

quiero ver rayos contrayéndose

Miguel Hernández

 

Toyopyonkopyon

Nessun Dorma

Eric Clapton & Jeff Beck
Air Canada Centre
Toronto
February 21, 2010

 

1 
Soneto
 

 

La nave que surcando el Ponto pasa
 ligera y fuerte como viento y peña,

el bravo mar con ocasión pequeña

rompe, sorbe, deshace, ahoga, arrasa.

   La ciudad fuerte o respetada casa

que de tratar las nubes se desdeña,

con breve curso el Tiempo nos la enseña

rota, humilde, asolada, yerma y rasa.

   La ignorancia mortal que se alimenta

de bárbara ambición y se presume

potente, firme, estable, altiva, osada,

   baje la rueda,

que en un punto la muerte la resume

en humo, en polvo, en viento, en sombra, en nada.

 
 [Ms. de Évora, pp. 680-681]
  
  

 Francisco de Quevedo

 

Fuente l Libros del Silencio (Archivo pdf)

Palabras clave l Libros del Silencio (Facebook)

  

Vía l Poesía inédita. Francisco de Quevedo.          Algún día en alguna parte

 

…”cágome en el Amor y en su hermosura.”

Francisco de Quevedo 

 

La lectura de los diarios, siempre penosa desde el punto de vista estético, lo es también con frecuencia desde el moral, aún para quien tenga pocas preocupaciones morales.

(…)

¡Tantos nobles ideales caídos entre el estiércol, tantas ansias verdaderas extraviadas entre la escoria!

 Fernando Pessoa. Libro del desasosiego.

 

marzo 10, 2010

Sobran las palabras…

 

 noelga07

Sobran las palabras – José Larralde

Aprendí a buscarte, nada más
sin saber que estabas
tan adentro mío y más allá
de todo y de nada.

Aprendí a llorarte sin saber
que en cada mañana
bajabas el sol para traer
luces de esperanza.

Qué extraño fue todo, ya lo ves
la vida que pasa
y en la más austera desnudez
sobran las palabras…
(sobran las palabras…)

Qué argumento gris tiene el perfil
de las horas lacias
desglosando lágrimas de atril
de estériles páginas.

Anda suelto el aire en el pinar
borrando nostalgias
qué extraño fue todo a qué llorar
si hoy sé que me amas.

Qué extraño fue todo, ya lo ves
la vida que pasa
y en la más austera desnudez
sobran las palabras…
(sobran las palabras…)

Aprendí a buscarte, nada más
sin saber que estabas
tan adentro mío y más allá
de todo y de nada.

Aprendí a llorarte sin saber
que en cada mañana
bajabas el sol para traer
luces de esperanza.

 

 

…qué extraño fue todo a qué llorar
si hoy sé que me visitáis

Gracias por vuestros 35 000  golpes de click!… 

 

 

Dedicado hoy, especialmente, a aquellos/as que en la red
su esfuerzo y conocimiento comparten,
por bajar el sol y traer luces de esperanza…

 

 

febrero 6, 2010

«Surge amica mea et veni»

 

 «Cuando iba Jaime Gil de Biedma a Roma solíamos pasear por la Via Apia, donde todavía tengo un amante que me espera (…) Mi enamorado (…) sigue allí, es una estatua».

María Zambrano

 

La llama 

     Asisitida por mi alma antigua, por mi alma primera al fin recobrada, y por tanto tiempo perdida. Ella, la perdidiza, al fin volvió por mí. Yentonces comprendí que ella había sido la enamorada. Y yo había pasado por la vida tan sólo de paso, lejana de mí misma .Y de ella venían las palabras sin dueño que todos bebían sin dejarme apenas nada a cambio. Yo era la voz de esa antigua alma. Y ella, a medida que consumaba su amor, allá, donde yo no podía verla; me iba iniciando a través del dolor del abandono. Por eso nadie podía amarme mientras yo iba sabiendo del amor. Y yo misma tampoco amaba. Sólo una noche hasta el alba. Y allí quedé esperando. Me despertaba con la aurora, si es que había dormido. Y creía que ya había llegado, yo, ella, él… Salía el Sol y el día caía como una condena sobre mí. No, no todavía.

Zambrano, M.:  Diotima de Mantinea, en Hacia un saber sobre el alma, Madrid,
Ed. Alianza, 1989, p. 197

Cita  l  Roma, matria nutricia de María Zambrano

                Por Rogelio Blanco Martínez

                Cervantes Virtual

Texto l  A media voz

Palabras clave l    Algún día en alguna parte l María Zambrano 

.

.

Yo sé que ver y oir a un triste enfada
cuando se viene y va de la alegría
como un mar meridiano a una bahía,
a una región esquiva y desolada.

.

Lo que he sufrido y nada todo es nada
para lo que me queda todavía
que sufrir el rigor de esta agonía
de andar de este cuchillo a aquella espada.

.

Me callaré, me apartaré si puedo
con mi constante pena instante, plena,
a donde ni has de oírme ni de de verte.

.

Me voy, me voy, me voy, pero me quedo,
pero me voy, desierto y sin arena:
adios, amor, adios hasta la muerte.

 

El rayo que no cesa. Miguel Hernández.

 

Foto: Maruja Mallo en su estudio. Madrid, 1936 

 

Imagen l Mujeres en el Arte

 

 

febrero 5, 2010

…voy a cultivar la tierra

.
G0parra 
http://www.violetaparra.cl/

“La Jardinera”
Violeta Parra

Para olvidarme de ti
voy a cultivar la tierra,
en ella espero encontrar
remedio para mis penas.

Aquí plantaré el rosal
de las espinas más gruesas,
tendré lista la corona
para cuando en mi te mueras.

Para mi tristeza violeta azul,
clavelina roja pa’ mi pasión
y para saber si me correspondes
deshojo un blanco manzanillón.
Si me quiere mucho, poquito, nada,
tranquilo queda mi corazón.

Creciendo irán poco a poco
los alegres pensamientos:
cuando ya estén florecidos
irá lejos tu recuerdo.

Cogollo de toronjil,
cuando me aumentan las penas
las flores de mi jardín
han de ser mis enfermeras.

Y si acaso yo me ausento
antes que tú te arrepientas,
heredarás estas flores:
ven a curarte con ellas.

(1950-1954)

 

Letra l Cancioneros.com

  

A mi niñita dulce, mi pequeña violeta, con todo mi amor…

 

enero 10, 2010

…bájame la lámpara un poco más

 

The Deep River Boys – Love Me Tender

NZpakeha

 

 Teme el día en el que un tren no te emocione ya….

  

spanishbeatles

 

 

Un joven dijo: Háblanos de la Amistad.

Y él respondió:

Vuestro amigo es la respuesta a vuestras necesidades. Él es el campo que plantáis con amor y cosecháis con agradecimiento. Y él es vuestra mesa y vuestro hogar. Porque vosotros vais hacia él con vuestro hambre y lo buscáis con sed de paz.

Cuando vuestro amigo os hable francamente, no temáis vuestro propio “no”, ni detengáis el “sí”. Y cuando él esté callado, que no cese vuestro corazón de oír su corazón. Porque, sin palabras, en amistad, todos los pensamientos, todos los deseos, todas las esperanzas nacen y se comparten en espontánea alegría.

Cuando os separéis de un amigo, no sufráis. Porque lo que más amáis en él se aclarará en su ausencia, como la montaña es más clara desde el llano para el montañés.

Y no permitáis más propósito en la amistad que el ahondamiento del espíritu. Porque el amor que no busca más que la aclaración de su propio misterio, no es amor sino una red lanzada; y solamente lo inútil es cogido.

Y haced que lo mejor de vosotros sea para vuestro amigo. Si él ha de conocer el menguante de vuestra marea, que conozca también su creciente. Porque ¿qué amigo es el que buscaréis para matar las horas? Buscadlo siempre para vivir las horas. Porque él está para llenar vuestra necesidad, no vuestro vacío.

Y en la dulzura de la amistad, dejad que haya risas y placeres compartidos. Porque en el rocío de las cosas pequeñas el corazón encuentra su mañana y se refresca.
 
 

Khalil Gibrán, El Profeta.

 

…. 

Los cinco bomberos muertos, naturales de Lleida, fallecieron durante la extinción del fuego cuando estaban en una zona de difícil acceso, y después de un cambio súbito de dirección del aire, al quedar rodeados por las llamas.

Dos detenidos por el incendio de Horta de Sant Joan donde murieron cinco bomberos

AGENCIAS   09-01-2010

Fuente l Cadena Ser

….

 

Mi patria son los amigos

Alfredo Bryce Echenique

 

Homenaje a Bambino (Miguel Vargas Jiménez). Nacido en Utrera el 12 de febrero de 1943, fue el más grande en su género. Falleció en su pueblo, en medio del olvido general, el 5 de mayo de 1999.

mballesterosg

  

A Anita madre.

  …pasa sin hacer ruido.

 

 Sueño de amor…

 

Blog de WordPress.com.