Nos Queda La Palabra

diciembre 31, 2010

…la lengua garganta adentro

 

“Hay un aborregamiento de la sociedad actual.  No escribo para agradar. Escribo para desasosegar”.

José Saramago

 

-¿Y qué preparas ahora? -le preguntó a Abel Joaquín un día en que, habiendo ido a ver al niño, se encontraron en el cuarto de estudio de aquél.

-Pues ahora voy a pintar un cuadro de historia, o, mejor, de Antiguo Testamento, y me estoy documentando… -¿Cómo? ¿Buscando modelos de aquella época?

-No; leyendo la Biblia y comentarios a ella.

-Bien digo yo que tú eres un pintor científico…

-Y tú un médico artista, ¿no es eso?

-¡Peor que un pintor científico… literato! ¡Cuida de no hacer con el pincel literatura!

-Gracias por el consejo.

¿Y cuál va a ser el asunto de tu cuadro?

-La muerte de Abel por Caín, el primer fratricidio. Joaquín palideció aún más, y mirando fijamente a su primer amigo le preguntó a media voz:

-¿Y cómo se te ha ocurrido eso?

-Muy sencillo -contestó Abel, sin haberse percatado del ánimo de su amigo-; es la sugestión del nombre. Como me llamo Abel… Dos estudios de desnudo…

-Sí, desnudo del cuerpo… Y aun del alma…

-¿Pero piensas pintar sus almas?

– ¡Claro está! El alma de Caín, de la envidia, y el alma de Abel…

– ¿El alma de qué?

-En eso estoy ahora. No acierto a dar con la expresión, con el alma de Abel. Porque quiero pintarle antes de morir, derribado en tierra y herido de muerte por su hermano. Aquí tengo el Génesis y el Caín de lord Byron. ¿Lo conoces?

-No, no conozco el Caín de lord Byron. ¿Y qué has sacado de la Biblia?

-Poca cosa… Verás -y tomando un libro, leyó-: conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y parió a Caín, y dijo: He adquirido varón por Jehová. Y después parió a su hermano Abel, y fue Abel pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció, andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová y Abel trajo de los primogénitos de sus ovejas y de su grosura. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda, mas no miró propicio a Caín y a la ofrenda…”

-Y eso, ¿por qué? … -interrumpió Joaquín-¿Por qué miró Dios con agrado la ofrenda de Abel y con desdén la de Caín?

-No lo explica aquí…

-¿Y no te lo has preguntado tú antes de ponerte a pintar tu cuadro?

-Aún no… Acaso porque Dios veía ya en Caín el futuro matador de su hermano…, al envidioso…

-Entonces es que le había hecho envidioso, es que le había dado un bebedizo. Sigue leyendo.

– Y ensañóse Caín en gran manera y decayó su semblan­te. Y entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado? ¿Y por qué se ha demudado tu rostro? Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado? ; y si no hicieres bien, el pecado está a tu puerta. Ahí está que te desea, pero tú le dominarás…”

-Y le venció el pecado -interrumpió Joaquín- porque Dios le había dejado de su mano. ¡Sigue!

-“Y habló Caín a su hermano Abel, y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y le mató. Y Jehová dijo a Caín…”

– ¡Basta! No leas más. No me interesa lo que Jehová dijo a Caín luego que la cosa no tenía ya remedio.

Apoyó Joaquín los codos en la mesa, la cara entre las palmas de la mano, y clavando una mirada helada y punzante en la mirada de Abel, sin saber de qué alarmado, le dijo:

-¿No has oído nunca una especie de broma que gastan con los niños que aprenden de memoria la Historia sagrada cuando les preguntan: “¿Quién mató a Caín? “

– i No!

-Pues sí, les preguntan eso, y los niños, confundiéndose, suelen decir: “Su hermano Abel.”

-No sabía eso.

-Pues ahora lo sabes. Y dime tú, que vas a pintar esa escena bíblica… ¡y tan bíblica! , ¿no se te ha ocurrido pensar que si Caín no mata a Abel habría sido éste el que habría acabado matando a su hermano?

-¿Y cómo se te puede ocurrir eso?

-Las ovejas de Abel eran adeptas a Dios, y Abel, el pastor, hallaba gracia a los ojos del Señor, pero los frutos de la tierra de Caín, del labrador, no gustaban a Dios, ni tenía para El gracia Caín. El agraciado, el favorito de Dios era Abel…; el desgraciado, Caín.

-¿Y qué culpa tenía Abel de eso?

-¡Ah! , pero ¿tú crees que los afortunados, los agracia­dos, los favoritos, no tienen culpa de ello? La tienen de no ocultar, y ocultar como una vergüenza, que lo es, todo favor gratuito, todo privilegio no ganado por propios méritos, de no ocultar esa gracia en vez de hacer ostentación de ella. Porque no me cabe duda de que Abel restregaría a los hocicos de Caín su gracia, le azuzaría con el humo de sus ovejas sacrificadas a Dios. Los que se creen justos suelen ser unos arrogantes que van a deprimir a los otros con la ostentación de su justicia. Ya dijo quien lo dijera que no hay canalla mayor que las personas honradas…

-¿Y tú sabes -le preguntó Abel, sobrecogido por la gravedad de la conversación- que Abel se jactara de su gracia? -No me cabe duda, ni de que no tuvo respeto a su hermano mayor, ni pidió al Señor gracia también para él. Y sé más, y es que los abelitas han inventado el infierno para los cainitas porque si no su gloria les resultaría insípida. Su goce está en ver, libres de padecimientos, padecer a los otros…

– ¡Ay, Joaquín, qué malo estás!

-Sí, nadie es médico de sí mismo. Y ahora dame ese Caín de lord Byron, que quiero leerlo.

-¡Tómalo! -Y dime, ¿no te inspira tu mujer algo para ese cuadro? , ¿no te da alguna idea?

-¿Mi mujer? En esta tragedia no hubo mujer. -En toda tragedia la hay, Abel.

-Sería acaso Eva…

-Acaso… La que les dio la misma leche: el bebedizo…

 

Texto íntegro l  Abel Sánchez . Miguel de Unamuno

                             bibliotecasvirtuales.com

 

Anuncios

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: