Nos Queda La Palabra

julio 31, 2010

…zieht uns hinan.

 

  ¡Qué dificil es
cuando todo baja
no bajar también!

                      Antonio Machado

 

Fuente  l Wikisource (¡Qué difícil es…)

 

 s006221

Liszt: Faust Symphony (Final Chorus)

 

Alles Vergängliche
ist nur ein Gleichnis;
das Unzulängliche,
hier wird’s Ereignis;
das Unbeschreibliche,
hier ist es getan;
das Ewigweibliche
zieht uns hinan.
Todo es transitorio
es solo una aproximación;
que puede ser alcanzado
viene a pasar;
lo que nadie puede describir,
esta aquí consumada;
la Femineidad Eterna
llevándonos arriba.

                                                                      Sinfonía Fausto. Franz Liszt

.

Fuente l Wikipedia (Sinfonía Fausto)

.

CORO MÍSTICO.— Todo lo perecedero no es más que figura. Aquí lo Inaccesible se convierte en hecho; aquí se realiza lo Inefable. Lo eterno-femenino nos atrae a lo alto.

 

Fausto.  Johann Wolfgang von Goethe.

 

Fuente original

 Johann Wolfgang von Goethe

Fausto

Edición de Manuel José González y Miguel Angel Vega

Traducción de José Roviralta

© Ediciones Cátedra S.A., 1991

 

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julio 30, 2010

We all shine on…

.

Juicio propio

Por Fundação José Saramago

 

Soy cada vez menos proselitista. Que vaya cada uno donde pueda con sus propios medios: guías y gurús son malas compañías.

Jornal do Brasil, 27 enero 1994

 

Esta entrada fue publicada el a las Julio 29, 2010 y está archivada bajo las categorías Otros Cuadernos de Saramago. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0. Tanto comentarios como pings de momento quedan cerrados.

 

Fuente l Otros Cuadernos de Saramago

.

jigowatts

 Instant Karma – John Lennon

 

 

julio 18, 2010

…que sólo es apariencia del tiempo que lo habita.

 

II

Contemplas
los despojos de un siglo que murió entre placeres. Todavía
el hedor de sus sótanos y el rumor de sus fiestas
incendian las ciudades.
Ved el espacio en llamas, la combustión del aire: los edificios
de los cuarteles y de las catedrales; el fulgor del dinero
y su oleaje sobre el horizonte; ved
el corazón de piedra
de la ciudad, sus inmensas fortunas
trasladas de una página a otra de la Historia por los mismos esclavos.
Todavía se adoran en los templos sus dioses, y las leyes
-incluso las que nos ofrecieron libertad-, conocedoras
de que nuestras costumbres seguirían haciéndonos cautivos, son las mismas. 

(…)

El temblor del silencio. Sepulcros de la luz. Diego Jesús Jiménez.

 

Fuente l A Media Voz

 

***

Ayer, la Cuarta de El País acogía una reflexión que escribí hace algunas semanas a propósito del Año Camus, de su legado y de la Europa de la crisis. En el artículo subrayaba el lugar que hoy ocupan los todopoderosos mercados y lo lejos que sus objetivos se encuentran del sustrato civil, moral, crítico y transformador de la obra del escritor franco argelino. El “lugar de los mercados” imponiéndose, en el cincuentenario de la muerte de Albert Camus, al “lugar de la palabra”. Curiosamente, en la víspera, yo regresaba de otro “lugar de la palabra”: venía del poema y de la reflexión sobre el poema. De un lugar y de un acontecimiento de los que quedan grabados en la memoria y en el corazón para siempre.

 

Seguir leyendo…

 

Texto íntegro l Priego 2010: lugar de la palabra, lugar del homenaje.

                                AL MARGEN, por Manuel Rico Rego

 

 

“Si el hombre fracasa al querer conciliar la justicia y la libertad fracasa en todo”

Albert Camus

 

julio 17, 2010

…tengo voz de bandoneón.

 

ElCachafaz09

“Arrabalera”

Música: Sebastián Piana
Letra: Cátulo Castillo

Mi casa fue un corralón
de arrabal bien proletario,
papel de diario el pañal,
del cajón en que me crié…
Para mostrar mi blasón,
pedigree modesto y sano.
¡Oiga, che!… ¡Presénteme…
¡Soy Felisa Roverano,
tanto gusto, no hay de que!…

¡Arrabelera,
como flor de enredadera
que creció en el callejón!
¡Arrabalera,
yo soy propia hermana entera
de Chiclana y compadrón!…
Si me gano el morfi diario,
qué me importa el diccionario
ni el hablar con distinción.
Llevo un sello de nobleza,
soy porteña de una pieza,
tengo voz de bandoneón.

Si se le da la ocasión,
de bailar un tango arrespe,
encrespe su corazón,
de varón sentimental.
Y al revolear mi percal,
márqueme su firulete,
que en el brete musical
se conoce, la gran siete,
mi prosapia de arrabal.

 

 

…in your sweet dreams

 

(…)

La hermosura que el haber vivido

Pudo ser, unirá al alma

La muerte así, en un presente inmóvil,

Como el fauno en su mármol extasiado

Es uno con la música.

.

E iremos por el prado a las aguas, donde olvido,

Sin gesto el gozo, muda la palabra,

Vendrá desde tu labio hasta mi labio,

Fundirá en una sombra nuestras sombras.

.

El éxtasis. De Vivir sin estar viviendo. Luis Cernuda

.

Atticus70

Billie Holiday & Her Orchestra – Please Keep Me In Your Dreams

(NewYork, January 12, 1937)

Please keep me in your dreams
in your sweet dreams let me hold you
when through your window
the breeze comes swingin’
it’s just bringin’ this love song that i’m singin’
please keep me in your dreams
my kiss it seems must have told you
my heart you’ll borrow until tomorrow
so please keep me in your dreams

 

 

julio 16, 2010

Es mejor vivir así…

 

 Burgueses
Nicolás Guillén

No me dan pena los burgueses vencidos.
Y cuando pienso que van a darme pena,
aprieto bien los dientes, y cierro bien los ojos.  

Pienso en mis largos días sin zapatos ni rosas,
pienso en mis largos días sin sombrero ni nubes,
pienso en mis largos días sin camisa ni sueños,
pienso en mis largos días con mi piel prohibida,
pienso en mis largos días Y

 No pase, por favor, esto es un club.
La nómina está llena.
No hay pieza en el hotel.
El señor ha salido.

 Se busca una muchacha.
Fraude en las elecciones.
Gran baile para ciegos.

 Cayó el premio mayor en Santa Clara.
Tómbola para huérfanos.
El caballero está en París.
La señora marquesa no recibe.
En fin Y

 Que todo lo recuerdo y como todo lo recuerdo,
¿qué carajo me pide usted que haga?
Además, pregúnteles,
estoy seguro de que también
recuerdan ellos.

 

Fuente  l Ciudad Seva

 

Annecysavoie

Compay Segundo y sus Muchachos

Es mejor vivir así
(Ángel Ortega Gómez)

Yo no sé
qué me está pasando
que no dejo un momento
de pensar en ti.
Yo no sé
qué será de mi
si no estoy junto a ti.

Es mejor vivir así,
locamente enamorado
este amor que yo he encontrado
que me hará vivir feliz.

Sé que estoy lejos de ti
y no te puedo olvidar.
Sé que en tu corazón
hay un lugar para mi.
Y te acordarás de aquella flor
que yo sembré para ti
cuando un dia te di
mi corazón

julio 15, 2010

…sin querer torno a chorar.

 

“Mis críticas son ligeras y sin hiel, porque no la hay en mi corazón, y la detesto en literatura.”

Fernán Caballero

 

  Campanas de Bastabales,           
  cando vos oio tocar,  
  mórrome de soidades.  
     

                                – I –

     Cando vos oio tocar,  
  campaniñas, campaniñas,  
  sin querer torno a chorar.  
     
     Cando de lonxe vos oio,  
  penso que por min chamades,  
  e das entrañas me doio.  
     
     Dóiome de dor ferida,  
  que antes tiña vida enteira,  
  i hoxe teño media vida.  
     
     Solo media me deixaron  
  os que de aló me trouxeron,  
  os que de aló me roubaron.  
     
     Non me roubaran, traidores,  
  ¡ai!, uns amores toliños,  
  ¡ai!, uns toliños amores.  
     
     Que os amores xa fuxiron,  
  as soidades viñeron…  
  de pena me consumiron.  
     

                        – II –

     Aló pola mañanciña  
  subo enriba dos outeiros,  
  lixeiriña, lixeiriña.  
     
     Como unha craba lixeira,  
  para oír das campaniñas  
  a batalada pirmeira.  
     
     A pirmeira da alborada  
  que me traen os airiños  
  por me ver máis consolada.  
     
     Por me ver menos chorosa,  
  nas súas alas ma traen  
  rebuldeira e queixumbrosa.  
     
     Queixumbrosa e retembrando  
  por antre a verde espesura,  
  por antre o verde arborado.  
     
     E pola verde pradeira,  
  por riba da veiga llana,  
  rebuldeira e rebuldeira.  
     

                             – III –

     Paseniño, paseniño,  
  vou pola tarde calada,  
  de Bastabales camiño.  
     
     Camiño do meu contento;  
  i en tanto o sol non se esconde,  
  nunha pedriña me sento.  
     
     E sentada estou mirando  
  como a lúa vai saíndo,  
  como o sol se vai deitando.  
     
     Cal se deita, cal se esconde,  
  mentras tanto corre a lúa  
  sin saberse para donde.  
     
     Para donde vai tan soia,  
  sin que aos tristes que a miramos  
  nin nos fale, nin nos oia.  
     
     Que si oíra e nos falara,  
  moitas cousas lle dixera,  
  moitas cousas lle contara.  
     

                                – IV –

     Cada estrela, o seu diamante;  
  cada nube, branca pruma;  
  triste a lúa marcha diante.  
     
     Diante marcha crarexando  
  veigas, prados, montes, ríos,  
  donde o día vai faltando.  
     
     Falta o día, e noite escura  
  baixa, baixa pouco a pouco,  
  por montañas de verdura.  
     
     De verdura e de follaxe,  
  salpicada de fontiñas  
  baixo a sombra do ramaxe.  
     
     Do ramaxe donde cantan  
  paxariños piadores  
  que ca aurora se levantan.  
     
     Que ca noite se adormecen  
  para que canten os grilos  
  que cas sombras aparecen.  
     

                              – V –

     Corre o vento, o río pasa;  
  corren nubes, nubes corren  
  camiño da miña casa.  
     
     Miña casa, meu abrigo:  
  vanse todos, eu me quedo  
  sin compaña, nin amigo.  
     
     Eu me quedo contemprando  
  as laradas das casiñas  
  por quen vivo suspirando.  
  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  
     Ven a noite…, morre o día,  
  as campanas tocan lonxe  
  o tocar da Ave María.  
     
      Elas tocan pra que rece;  
  eu non rezo, que os saloucos,  
  afogándome parece  
  que por min tén que rezar.  
  Campanas de Bastabales,  
  cando vos oio tocar,  
  mórrome de soidades.

 

Fuente l Cantares gallegos. Rosalía de Castro

                 Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Cita l Wikiquote

*

raulphotographe

Amancio Prada: Trovadores, Místicos y Románticos.
Rosalía de Castro: “Campanas de Bastabales

 

“Elas tocan pra que rece;
eu non rezo, que os saloucos,
afogándome parece
que por min tén que rezar.”

 

 

¡Palomito de mi alma!

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Foto : Pavel Parmenov

 Actor de circo. Pavel Parmenov
 

Una mujer sin prejuicios
Anton Chejov

Maxim Kuzmich Salutov es alto, fornido, corpulento. Sin temor a exagerar, puede decirse que es de complexión atlética. Posee una fuerza descomunal: dobla con los dedos una moneda de veinte kopecs, arranca de cuajo árboles pequeños, levanta pesas con los dientes; y jura que no hay en la tierra hombre capaz de medirse con él. Es valiente y audaz. Causa pavor y hace palidecer cuando se enfada. Hombres y mujeres chillan y enrojecen al darle la mano. ¡Duele tanto! No hay modo de oír su bella voz de barítono, porque hace ensordecer. ¡El vigor en persona! No conozco a nadie que le iguale.

¡Pues esa fuerza misteriosa, sobrehumana, propia de un buey, se redujo a la nada, a la de una rata muerta, cuando Maxim Kuzmich se declaró a Elena Gavrilovna! Maxim Kuzmich palideció, enrojeció, tembló; y no hubiera sido capaz de levantar una silla en el momento en que hubo de extraer de su enorme boca el consabido «¡La amo!». Se disipó su energía y su corpachón se convirtió en un gran recipiente vacío.

Se le declaró en la pista de patinaje. Ella se deslizaba por el hielo con la grácil ligereza de una pluma, y él, persiguiéndola, temblaba, se derretía, susurraba palabras incomprensibles. Llevaba en el semblante escrito el sufrimiento… Sus piernas, ágiles y diestras, se torcían y se enredaban cada vez que debía describir en el hielo alguna curva difícil… ¿Creen ustedes que temía unas calabazas? No. Elena Gavrilovna le correspondía y ansiaba oír de sus labios la declaración de amor. Morena, menudita, guapa, ardía de impaciencia. El elegido de su corazón había cumplido ya los treinta; su rango no era nada elevado, y su fortuna tampoco tenía mucho que envidiar; pero, en cambio, ¡era tan bello, tan ingenioso, tan hábil! Bailaba admirablemente, tiraba al blanco como un as y nadie le aventajaba montando a caballo. Una vez, paseando con ella, se saltó una zanja que no la hubiera salvado el mejor corcel de Inglaterra.

¿Cómo no amar a un hombre como aquel?

Y él sabía que era amado. Estaba seguro de ello. Pero un pensamiento le hacía sufrir. Un pensamiento que le oprimía el cerebro, que le hacía desvariar, llorar, no comer, no beber, no dormir. Un pensamiento que le amargaba la vida. Mientras él hablaba de su amor, la maldita obsesión bullía en su cerebro y le martilleaba las sienes.

-¡Sea usted mi mujer! -suplicaba a Elena Gavrilovna-. ¡La amo locamente con pasión torturante!

Pero al mismo tiempo pensaba:

“¿Tengo derecho a ser su marido? ¡No, no tengo derecho! ¡Si ella conociese mi origen, si alguien le contase mi pasado, sería capaz de abofetearme! ¡Un pasado infeliz y vergonzoso! ¡Ella, de buena familia, rica e instruida, me escupiría si supiese qué clase de pájaro soy!”

Cuando Elena Gavrilovna se le lanzó al cuello, jurándole amor eterno, él no se sintió feliz. Le atormentaba el dichoso pensamiento… Mientras volvía de la pista a su casa, iba mordiéndose los labios y cavilando:

“¡Soy un canalla! De ser un hombre, se lo contaría todo, ¡todo! Antes de hacerle la declaración debí revelarle mi secreto. ¡Pero como no lo hice, soy un granuja y un infame!”

Los padres de Elena Gavrilovna dieron su consentimiento para el matrimonio. El atleta les gustaba: era respetuoso, y como funcionario hacía concebir grandes esperanzas. Elena Gavrilovna se sentía en el séptimo cielo. Era feliz. En cambio, ¡cuan desdichado era el pobre atleta! Hasta el día de la boda sufrió la misma tortura que en el momento de declararse.

También le atormentaba un amigo que conocía el pasado de Maxim Kuzmich como la palma de su mano…, y que le sacaba casi todo el sueldo.

-Convídame a comer en el Ermitage -le intimaba-. Convídame o lo cuento todo… Y, además, préstame veinticinco rublos.

El infeliz Maxim Kuzmich adelgazó a ojos vistas. Se le hundieron las mejillas, y los puños se le volvieron huesudos. Su idea fija le hizo enfermar. A no ser por la mujer amada, se hubiera pegado un tiro…

“¡Soy un bribón, un canalla! -se decía a sí mismo-. ¡Tengo que contárselo todo antes de la boda! ¡Aunque me escupa en la cara!”

Mas le faltó valor para contárselo. La idea de que después de la explicación tendría que separarse de la mujer amada, era para él la más aterradora.

Llegó el día de la boda. Bendijo el cura a los novios y todo eran felicitaciones y augurios de felicidad. El pobre Maxim Kuzmich recibía los parabienes, bebía, bailaba, reía; pero era horriblemente desdichado: “¡Confiesa, pedazo de animal! Nos han casado pero todavía estamos a tiempo. ¡Aún podemos separarnos!”

Y confesó.

Cuando llegó la hora ansiada y condujeron a los desposados al dormitorio, la conciencia y la honradez se sobrepusieron a todo… Maxim Kuzmich, pálido, tembloroso, aturdido, respirando a duras penas, se aproximó tímidamente a Elena Gavrilovna, y musitó:

-Antes de que nos pertenezcamos… el uno al otro, debo…, debo explicar…

-¿Qué te pasa, Max? ¡Estás demacrado! Te encuentro todos estos días pálido y taciturno. ¿Te sientes mal?

-Yo… debo contártelo todo, Liolia… Sentémonos… Me veo obligado a anonadarte, a malograr tu felicidad…, pero ¿qué otra cosa cabe hacer? El deber ante todo… Voy a contarte mi pasado…

Liolia abrió desmesuradamente los ojos y sonrió:

-Bueno, pues cuéntamelo… Pero acaba pronto, por favor. Y no tiembles de ese modo.

-Yo nací en Tam…, en Tam… bov. Mis padres eran humildes y muy pobres… Y ahora te diré qué clase de elemento soy. Vas a horrorizarte. Espera un poco… Ahora lo verás… Fui un mendigo. Cuando niño vendí manzanas…, peras…

-¿Tú?

-¿Te horrorizas? Pues aún te queda por oír lo peor, querida. ¡Oh, qué desgraciado soy! ¡Cuando se entere usted, me maldecirá!

-Pero ¿de qué se trata?

-A los veinte años fui…, fui… ¡Perdóneme! ¡No me arroje de su lado! ¡Fui… payaso de circo!

-¿Tú? ¿Tú fuiste payaso?

Salutov, en espera de una bofetada, se cubrió la cara con ambas manos. Le faltaba poco para desmayarse.

-¿Tú, payaso?

Liolia se cayó del sofá en que se había tendido. Se incorporó. Corrió de una parte a otra de la habitación…

¿Qué le sucedía? Se llevó las manos al vientre… Por el dormitorio se expandió una risa semejante a una carcajada histérica…

-¡Ja, ja, ja! ¿De manera que fuiste payaso? ¿Tú? Maximka, palomo mío, ejecuta para mí algún número. ¡Demuéstrame ahora que fuiste payaso! ¡Ja, ja, ja! ¡Palomito de mi alma!

Así diciendo se arrojó al cuello de Salutov y le abrazó.

-¡Haz alguna payasada, querido, rico!

-¿Te burlas, desdichada? ¿Me desprecias?

-¡Haz algo para que yo lo vea! ¿Sabes también andar por una cuerda? ¡No te creo!

Mientras hablaba cubría de besos la cara del marido, se apretaba contra él, le hacía mil zalamerías, sin la menor señal de enojo. Y él, desconcertado, sin comprender una palabra de lo que sucedía, accedió de buena gana a los ruegos de su mujer.

Se aproximó a la cama, contó hasta tres e hizo la vela, con los pies para arriba, apoyando la frente en el borde de la cama.

-¡Bravo, Max! ¡Bis, bis! ¡Ja, ja, ja! ¡Eres un tesoro! ¡Hazlo otra vez!

Max se balanceó y, en la posición anterior, saltó al suelo y se puso a andar con las manos…

Por la mañana, los padres de Liolia estaban asombradísimos.

-¿Quién dará esos golpes ahí arriba? -se preguntaban-. Los recién casados deben de estar dormidos. ¿No serán los criados bromeando? ¡Hay que ver el alboroto que arman, los muy tunos!

El padre subió al piso de arriba, pero no encontró allí a nadie de la servidumbre.

Para asombro suyo, comprobó que el ruido provenía del dormitorio de los desposados. Después de permanecer un instante junto a la puerta, la empujó ligeramente con el hombro y la entreabrió. Al mirar al interior por poco se muere del susto: Maxim Kuzmich, en medio de la habitación, estaba ejecutando un arriesgadísimo salto mortal. Y Liolia, a su lado, le aplaudía. Las caras de los dos resplandecían de felicidad.

 

 

Texto l Ciudad Seva

Imagen l Actor de circo. Pavel Parmenov.

                   Licencia RF (fotolia)

 

julio 12, 2010

…que es el pan de mi vida.

 

Hoy el amor es muerte,

y el hombre acecha al hombre.

Miguel Hernández

 
LA NOCHE EN LA ISLA
 
Toda la noche he dormido contigo
junto al mar, en la isla.
Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño,
entre el fuego y el agua.
 
Tal vez muy tarde
nuestros sueños se unieron
en lo alto o en el fondo,
arriba como ramas que un mismo viento mueve,
abajo como rojas raíces que se tocan.
 
Tal vez tu sueño
se separó del mío
y por el mar oscuro
me buscaba como antes,
cuando aún no existías,
cuando sin divisarse navegué por tu lado,
y tus ojos buscaban lo que ahora
-pan, vino, amor y cólera-
te doy a manos llenas
porque tú eres la copa
que esperaba los dones de mi vida.
 
He dormido contigo
toda la noche mientras
la oscura tierra gira
con vivos y con muertos,
y al despertar de pronto
en medio de la sombra
mi brazo rodeaba tu cintura.
Ni la noche, ni el sueño
pudieron separarnos.
 
He dormido contigo
y al despertar tu boca
salida de tu sueño
me dio el sabor de tierra,
de agua marina, de algas,
del fondo de tu vida,
y recibí tu beso
mojado por la aurora
como si me llegara
del mar que nos rodea.

 

 

Fuente l Los versos del Capitán. Pablo Neruda.

                 Ciudad Seva

 

raulphotographe

Paco Ibañez interpreta a Pablo Neruda.
Pablo Neruda: “Para mi corazón basta tu pecho…”

 

“…eternamente en fuga como la ola.”

 

…sin ser el dios verdadero

 

“La poesía es la religión original de la humanidad”

Novalis

 

Parìs, Francia. 02-12-1969
Paco Ibáñez. Luis de Góngora: “Déjame en paz, amor tirano…”
 

13402
reproducciones
 raulphotographe | 14 de octubre de 2007

París, Francia. 02-12-1969
Paco Ibáñez. Francisco de Quevedo: “Es amarga …

 

 …un acto de justicia.
 
 
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