Nos Queda La Palabra

junio 29, 2010

Firme yo como la piedra…

 

“Y siento ganas de llorar o hacer la revolución
cuanto antes.”

Blas de Otero

 

 

Calledelaire

José Menese- José Antonio Rodríguez- María Pagés

“Petenera”

Fragmento de la película “Flamenco” de Carlos Saura

 ¡Ay, ay, ay!
Sentenciado estoy a muerte
si me ven hablar contigo
ya pueden los matadores
“mare” de mi corazon
ya pueden los matadores
a prevenir los cuchillos
Sentenciado estoy a muerte
si me ven hablar contigo

¡Ay! Firme yo como la piedra
tanto tormento y dolor
para que yo no lo sintiera
compañera de mis carnes, ay
para que yo no lo sintiera
celdas en el corazón
¡ay! es menester que tuviera

 

La voz, la voz que cierra y abre las palabras, el cante cortado de perfil, bruscamente. Voz centrada ensanchándose desde dentro, José Menese.

Blas de Otero

 

 Blas de Otero

Fundación Fundazioa

 

 

Cita I Wikiquote (Blas de Otero)

Petenera l Wikipedia (Petenera)

Cita l Wikipedia (José Menese)

 

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junio 25, 2010

… “una cigüeña en Vallecas”.

 

“El cristianismo histórico es lo contrario de lo que fue Jesús.”

J.M. Díez-Alegría

 

Terminada mi modesta exposición, me dirigí (imaginativamente) al Señor, en estos términos:
—Señor Jesús, esto es lo que yo he podido sacar en limpio sobre los intentos de Carlos Marx.

En mi soñado coloquio, Jesús me respondió así:
—Pues mira, hombre, yo te digo de veras que ese Carlos de Tréveris no está lejos del Reino de Dios. Si te encuentras con él, no dejes de darle recuerdos de mi parte.
Esto imagino yo. Otros lo verán de otro modo. Allá ellos.
Pero, por favor, que no digan que baje fuego del cielo sobre nosotros. Ni bombas atómicas.
Ese no es el espíritu de Jesús.

 

Recuerdos a Marx de parte de Jesús.

Rebajas teológicas de otoño.

José María Díez-Alegría

Texto íntegro l Biblioteca Servicios Koinonía

 

¡Oh tarde luminosa!
El aire está encantado.
La blanca cigüeña
dormita volando,
y las golondrinas se cruzan, tendidas
las alas agudas al viento dorado,
y en la tarde risueña se alejan
volando, soñando…
   Y hay una que torna como la saeta,
las alas agudas tendidas al aire sombrío,
buscando su negro rincón del tejado.
   La blanca cigüeña,
como un garabato,
tranquila y disforme, ¡tan disparatada!,
sobre el campanario.

                                    Antonio Machado

 

Fuente l Wikisource

 

 musicamaina

Noche oscura

Juan de la Cruz

 Canciones del alma que se goza de haber
llegado al alto estado de la perfección,
que es la unión con Dios, por el camino
de la negación espiritual.

1. En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

2. A oscuras, y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!
a oscuras, y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

3. En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.

4. Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

5. ¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada:
oh noche que juntaste
Amado con Amada.
Amada en el Amado transformada!

6. En mi pecho florido,
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

7. El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

8. Quedéme, y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

 

Textol Ciudad Seva

 

DÍEZ-ALEGRÍA, José María:  Rebajas teológicas de otoño   (pdf 562 kb)


Esta obra recoge una serie de artículos de temática diversa, teológico-pastoral. Desde el Jesús histórico a María de Nazaret, del Santo Oficio a la infalibilidad papal, del divorcio al aborto. Siempre en una línea liberadora y pregresista, comprometida y crítica, desenfadada y sincera.
 
DÍEZ-ALEGRÍA, José María:  Teología en broma y en serio   (pdf 5.489 kb)


Colección de artículos teológicos pero desenfadados, llenos de profundidad, expresados con lo que mejor combina con el amor: el humor. Dieciocho temas, variados, centrales, claros e incisivo.
 
DÍEZ-ALEGRÍA, José María:  Teología en broma y en serio   (pdf 333 kb)


Versión sólo texto.
 
DÍEZ-ALEGRÍA, José María:  ¡Yo creo en la esperanza! El Credo que ha dado sentido a mi vida   (pdf 560 kb)
La obra más famosa del autor, libro publicado en su momento sin censura eclesiástica, contra la voluntad de sus superiores jesuitas, como un deber de conciencia que el autor estimó estar por encima de cualquier ley eclesiástica de control, publicación que costó al autor la salida de la Compañía de Jesús. Es la primera edición digital del libro, elaborada por los Servicios Koinonía, con permiso y por la voluntad del autor, para ser puesta a disposición pública.

.

Fuente l  Servicios Koinonía

junio 24, 2010

…como el de Kafka o el de Proust.

 

 

Querido Ernesto, entre el temor y el temblor transcurren nuestras vidas, y la tuya no podía ser excepción. Pero tal vez no se encuentre en los días de hoy una situación tan dramática como la tuya, la de alguien que, siendo tan humano, se niega a absolver a su propia especie, alguien que a si mismo no se perdona nunca su condición de hombre. No todos te agradecerán la violencia. Yo te pido que no la desarmes. Cien años, casi. Estoy seguro de que al siglo pasado se le podrá llamar también el siglo de Sabato, como el de Kafka o el de Proust.

 

Fragmento extraído de El cuaderno de Saramago.

©José Saramago 2010

 

“Alejandra” (1966)

He vuelto a aquel banco del Parque Lezama.
Lo mismo que entonces se oye en la noche
la sorda sirena de un barco lejano.
Mis ojos nublados te buscan en vano.

Después de diez años, he vuelto a tí solo,
soñando aquel tiempo, oyendo aquel barco,
el tiempo y la lluvia, el viento y la muerte:
ya todos llevaron, ya nada dejaron …

Entre soledades y hondos dolores
en vagas regiones de negros malvones
estás, Alejandra, por cuáles caminos,
con grave tristeza, oh muerta princesa!

He vuelto a aquel banco del Parque Lezama.
Lo mismo que entonces se oye en la noche
la sorda sirena de un barco lejano.
Mis ojos nublados te buscan en vano.

Ahora tan solo la bruma de otoño.
Un viejo que duerme… las hojas caídas…
El tiempo y la lluvia, el viento y la muerte:
Ya todos llevaron, ya nada dejaron …

 

Letra: Ernesto Sabato
Música: Aníbal Troilo

 

Fuente l Sabato y el Tango, por Ariel Fleischer

                 Asterión XXI

  

Gonzalito200

Canción: Introducción A Héroes Y Tumbas
Autor: Astor Piazzolla
Álbum: Tango Contemporáneo (1963)

 

Luna, luna, tú que miras…

 

Derflugtt

En un pueblito de España

Carlos Gardel

Música: Mabel Wayne
Letra: Rogelio Ferreyra

Dulce canción
que aprendí al pasar,
bella evocación
del que supo amar.
En una aldea de España fue,
donde la escuché
de este modo así…

Vamos, vamos corazón
no me hagas más sufrir,
deja ya en mi pobre pecho
de tanto latir.

Cerca de mí ya no está
la que fue mi amor.
Bajo las estrellas miro
la constelación,
y hay una melancolía
en mi corazón,
porque la estrella
más bella, Señor,
en el cielo de mi vida
la luz se apagó.

Dulce canción
que aprendí al pasar,
bella evocación
del que supo amar.
En una aldea de España fue,
donde la escuché
de este modo así…

Vete junto al mar y lleva
tu triste canción,
brisa que de noche besas
mi amarga ambición.

Triste la aldea quedó
desde que partió.
Luna, luna, tú que miras
has de comprender,
que la luz de tu blancura
llegó a mi dolor.
Dile que vuelva a la aldea,
por favor,
dile que mis pobres ojos
hoy la quieren ver.

 

Letra l Todotango

 

junio 23, 2010

…en los brazos de la imaginación.

 

“Sabremos cada vez menos

qué es un ser humano” 

LIBRO DE LAS PREVISIONES

 

Las intermitencias de la muerte. José Saramago

 

TheGreatPerformers

 Mstislav Rostropovich plays the Prelude from Bach’s Cello Suite No. 6 in D major, BWV 1012. Filmed at the Basilique Sainte Madeleine, Vézelay, Yvonne, France in 1991.

 

 ***

Entré en la obra de Gonzalo Torrente Ballester por su puerta mayor: La saga/fuga de J. B. Mi primera reacción al leerlo, sólo comparable a la que me había causado el Quixote, fue que un libro así no podía existir. A su lado todo me pareció pequeño, insignificante, innecesario, hasta el punto de llegar a decir más tarde que de buena gana daría dos o tres novelas mías a cambio de ser el autor de una obra que considero genial desde cualquier punto de vista que se analice. Cuando en los años ochenta, en Lisboa, pude conocer personalmente a Torrente Ballester esperaba encontrar a un titán, un atlante, una especie de San Sebastián capaz de llevar sobre los hombros el mundo entero. Era todo eso, pero no estaba a la vista. Tenía frente a mí a un hombre precozmente envejecido, medio ciego, bajo, con el cuerpo ladeado, una figura desconcertante que inmediatamente se reveló como el más agudo de los conversadores, sarcástico, brillante, de réplica instantánea como sucedió una noche en Faro ante un auditorio tan numeroso como fascinado. A uno de los presentes, supongo que español, se le ocurrió preguntar: “Don Gonzalo, ¿usted cree en Dios?”. La respuesta fue fulminante: “¿Y a usted qué le importa?”. Tuve todas las razones para ser amigo de Torrente y creo que él fue mi amigo, aunque a la manera un poco distraída con la que pautaba sus contactos con los demás y que creo es también una característica de los gallegos en general. Un día, estando en Lisboa, recibo una carta de una editorial francesa, Actes Sud, en la que se me invitaba a escribir un prefacio para la Saga/fuga. Aún hoy no sé por qué pensaron en mi persona para tan delicado trabajo. No tenía ninguna relación con el editor, ni personal ni profesional, pero la carta no dejaba dudas, venía dirigida a mí y me pedía que escribiese sobre Torrente Ballester. Tal vez nunca, hasta ese momento, había sentido con tanta intensidad lo que significa la responsabilidad de escribir. Me atreví a dejar de lado los habituales tópicos valorativos (falsamente valorativos, diría yo) y me lancé en los brazos de la imaginación. Imaginé, al contrario de lo que parece haberse señalado hasta la consumación de los siglos, que Alonso Quijano no enloqueció, antes dio lugar al otro que él también era, imaginé que la multiplicación de identidades que encontramos en la obra de Pessoa por la construcción de los heterónimos tiene una correspondencia clara en el equilibrio compensatorio establecido entre José Bastida y los semipersonajes que son el elegantísimo inglés Mister J. Bastid, el romántico portugués José Barbosa Bastideira, el bien parecido francés Monsieur Joseph Bastide y, finalmente, el imponente Joseph Petrovich Bastidoff, ruso y anarquista. Acabé el prefacio sentando a Gonzalo Torrente Ballester en un lugar al lado de Cervantes. Y el texto allá se fue para Actes Sud. Curiosamente, Gonzalo y yo nunca hablamos del asunto. Tiempo después, en un congreso en Santiago, leí lo que había escrito y me pareció, por los pequeños movimientos afirmativos de la cabeza, que a Torrente le estaba gustando lo que oía. A partir de ese momento nos volvimos más cercanos. Les visitamos, a él y a su incomparable Fernanda, en La Romana, después fueron ellos a Lisboa, a nuestra casa, y, un recuerdo que nada podrá apagar, estuvimos con ellos, Pilar y yo, en Roma, en la entrega del Premio Unión Latina, fue el extraordinario discurso en el que Torrente habló de los soldados romanos que cada tarde iban a Finisterre para oír cómo el sol caía en el mar. Podía haber sido el principio de la internacionalización de la obra de Torrente Ballester, pero el peso del pasado, esa supuesta y nunca suficientemente aclarada adhesión al franquismo, habrán dificultado la penetración de sus libros en la arena internacional. Otro encuentro inolvidable ocurrió en Santiago con Salman Rushdie y Jorge Amado. Acababan de estar Gonzalo y Fernanda en Lanzarote, que a uno y a otro les deslumbró, los encuentros con amigos nuestros de aquí, las cenas, las comidas, las largas conversaciones, la perra Greta, que se prendó de amor de Gonzalo. Después vino la enfermedad, las preocupaciones de todos nosotros por su estado de salud, que se fue agravando poco a poco, hasta el desenlace. Acompañamos el cortejo fúnebre a pie, como toda la gente, hasta el cementerio de Ferrol, donde la música de Negra sombra hizo la guardia de honor al descenso de Torrente Ballester a la tumba. Se había apagado la luminosa sombra de Gonzalo, había comenzado la sombra melancólica de la memoria. Hasta hoy y para siempre.

 

El sonido del sol al caer en el mar. José Saramargo

Fuente l ELPAÍS.com

                © EDICIONES EL PAÍS, S.L.

 

junio 21, 2010

…a do simples fazer.

 

Ahora y siempre…

….conectados a la bondad del mundo”.

 

Hasta aquí he llegado. Desde ahora en adelante Cuba seguirá su camino, yo me quedo. Disentir es un derecho que se encuentra y se encontrará inscrito con tinta invisible en todas las declaraciones de derechos humanos pasadas, presentes y futuras. Disentir es un acto irrenunciable de conciencia. Puede que disentir conduzca a la traición, pero eso siempre tiene que ser demostrado con pruebas irrefutables. No creo que se haya actuado sin dejar lugar a dudas en el juicio reciente de donde salieron condenados a penas desproporcionadas los cubanos disidentes. Y no se entiende que si hubo conspiración no haya sido expulsado ya el encargado de la Sección de Intereses de EE UU en La Habana, la otra parte de la conspiración.

Ahora llegan los fusilamientos. Secuestrar un barco o un avión es crimen severamente punible en cualquier país del mundo, pero no se condena a muerte a los secuestradores, sobre todo teniendo en cuenta que no hubo víctimas. Cuba no ha ganado ninguna heroica batalla fusilando a esos tres hombres, pero sí ha perdido mi confianza, ha dañado mis esperanzas, ha defraudado mis ilusiones. Hasta aquí he llegado.

Hasta aquí he llegado. José Saramago.

Fuente l ELPAÍS.com (14-04-2003)

                 © EDICIONES EL PAÍS, S.L.

***

 

“Chico Buarque arriesgó mucho, escribió cruzando un abismo sobre un alambre, y llegó al otro lado. Al lado donde se encuentran los trabajos ejecutados con maestría, la de la lengua, la de la construcción narrativa, la del simple hacer.”

Chico Buarque de Holanda. Por José Saramago

 

Fragmento extraído de El cuaderno de Saramago.

©José Saramago 2010

 

 

Chico Buarque y Milton Nascimento

Cálice 

( Chico Buarque – Gilberto Gil)

Pai, afasta de mim esse cálice
De vinho tinto de sangue.
Como beber dessa bebida amarga
Tragar a dor, engolir a labuta.
Mesmo calada a boca, resta o peito
Silêncio na cidade não se escuta.
De que me vale ser filho da santa
Melhor seria ser filho da outra
Outra realidade menos morta
Tanta mentira, tanta força bruta.

Como é difícil acordar calado
Se na calada da noite eu me dano
Quero lançar um grito desumano
Que é uma maneira de ser escutado
Esse silêncio todo me atordoa
Atordoado eu permaneço atento
Na arquibancada pra qualquer momento
Ver emergir o monstro da lagoa

De muito gorda a porca já não anda
De muito usada a faca já não corta
Como é difícil, pai, abrir a porta
Essa palavra presa na garganta
Esse pileque homérico no mundo
De que adianta ter boa vontade
Mesmo calado o peito, resta a cuca
Dos bêbados do centro da cidade

Talvez o mundo não seja pequeno
Nem seja a vida um fato consumado
Quero inventar o meu próprio pecado
Quero morrer do meu próprio veneno
Quero perder de vez tua cabeça
Minha cabeça perder teu juízo
Quero cheirar fumaça de óleo diesel
Me embriagar até que alguém me esqueça

 

Letra: Wikipedia

 

 

De muito gorda a porca já não anda… 

 …cale-se !

 

  

junio 18, 2010

José, ¿a dónde?…

Filed under: Uncategorized — Etiquetas: , — labalaustra @ 1:45 pm

 

 

¿Y ahora, José?
La fiesta se acabó,
la luz se apagó,
el pueblo perdió,
la noche enfrió,
¿y ahora, José?
¿y ahora, usted?
¿Usted que es sin nombre,
que se burla de los otros,
usted que hace versos,
que ama, protesta?
¿Y ahora, José?

Está sin mujer,
está sin discurso,
está sin cariño,
ya no puede beber,
ya no puede fumar,
ya no puede escupir,
la noche enfrió,
no veo el día,
no veo el tranvía,
no veo la risa,
no veo la utopía
y todo acabó
y todo huyó
y todo burló,
¿y ahora, José?

¿Y ahora, José?
su dulce palabra,
su instante de fiebre,
su gula y ayuno,
su biblioteca,
su labranza de oro,
su terno de vidrio,
su incoherencia,
su odio – ¿y ahora?

Con la llave en la mano
quiere abrir la puerta,
no existe puerta;
quiere morir en el mar,
pero el mar se secó;
quiere ir a Minas,
Minas no hay más.
José, ¿y ahora?

Si usted gritara,
si usted gimiera,
si usted tocara
el vals vienés,
si usted durmiera,
si usted se cansara,
si usted muriera…
Pero usted no muere,
¡usted es duro, José!

Solito en lo oscuro
sin teogonía,
cual bachaco,
sin pared alguna
para recostarse,
sin caballo negro
que huya al galope,
¡usted marcha, José!
José, ¿a dónde?

José.  Carlos Drummond de Andrade.

 

Hasta siempre,  queridísimo José…

 

…de las olas que flotaban en el aire.

 
 

 A las guaguas de nuestra almería murciana…

 
 
 
 Cuando escuches el trueno me recordarás
Y tal vez pienses que amaba la tormenta…
El rayado del cielo se verá fuertemente carmesí
Y el corazón, como entonces, estará en el fuego.
Esto sucederá un día en Moscú
Cuando abandone la ciudad para siempre
Y me precipite hacia el puerto deseado
Dejando entre ustedes apenas mi sombra.
 
Ana Ajmátova (1899.1966)

  Visto en ITACA

 ***
  (…)

Malva añadió: 

 – ¿Te gustaría leer libros?

– No … ¿para qué?

– A mí, sí … Mira, he pedido este libro a la mujer del inspector y leo.

– ¿Qué es?

– La historia de san Alejo, un santo varón.

Y muy seria le explicó que un muchacho, hijo de padres ricos y nobles, les abandonó, despreciando el bienestar, y que volvió años después, mendigando y enflaquecido, para vivir en la perrera sin decir nunca, hasta la hora de su muerte, quién era. Terminó preguntando cariñosamente a Iakov:

– ¿Por qué haría eso?

– ¡Quién sabe! -replicó aquél con indiferencia.

Dunas amontonadas allí por el viento y las olas les rodeaban. Llegaba de la pesquería un rumor sordo y confuso. Ocultábase el sol, inundando la playa con reflejos rosados. Las hojas de los sauces se estremecían al soplo de la brisa marina. Malva callaba como si escuchara algo.

– ¿Por qué no has ido a ver a mi padre? -inquirió Iakov.

– ¿Qué te importa?

Iakov cogió una hoja y la mascó. Miraba de soslayo a la moza, y no acertaba a decirle lo que quería.

– Mira, cuando estoy sola y reina esta calma, quisiera llorar o cantar. Pero no sé más que canciones obscenas y me da vergüenza llorar.

Iakov oía su voz agradable y acariciadora; pero aquellas palabras, sin conmoverle, aguijaron su deseo.

– Oye -dijo sordamente acercándose a ella sin mirarla-, oye lo que te he de decir … Soy joven …

– Y tonto, ¡muy tonto! -añadió con convicción Malva, meneando la cabeza.

– ¡Bueno! -prosiguió Iakov, animándose de repente-. ¿Qué necesidad hay de ser listo? Soy tonto, ¡bien! Pero he aquí lo que te pido … ¿Quieres?

– No digas más … No quiero.

– ¿Por qué?

– Porque no.

– No hagas la tonta … (La cogió suavemente por los hombros.) ¡Atiende …!

– ¡Vete, Iakov! -gritó severamente desasiéndose-. ¡Vete!

El mozo se levantó y miró a su alrededor.

– Bueno, dejémoslo. No eres tú la sola mujer de la pesquería … ¿Crees que vales más que las otras?

– ¡Eres un perrillo! -contestó Malva con sosiego.

Se levantó y sacudió el polvo de las sayas.

Volvieron juntos a la pesquería. Andaban lentamente a causa de la arena.

De pronto, cuando estaban ya cerca de la pesquería, Iakov se detuvo bruscamente y la cogió por el brazo.

– ¿Qué sacas de excitarme? ¿Qué ganas con ello?

– ¡Suéltame!

Se desasió, se apartó y de una esquina de la barraca salió Serejka. Sacudió su pelo enmarañado y dijo, amenazador:

– ¿Se pelean? ¡Bueno!

¡Váyanse todos al demonio! -gritó Malva.

Iakov se había plantado en frente de Serejka y le miraba; estában a pocos pasos uno de otro. Serejka miraba a Iakov sin pestañear. Así permanecieron quizá un minuto como dos carneros prestos a lanzarse uno contra otro, y luego se marcharon cada cual por su lado sin hablar palabra.

El mar estaba tranquilo, enrojecido por el sol poniente; sobre la pesquería cerníase un rumor sordo; la voz de una mujer borracha cantaba con alaridos histéricos, palabras sin sentido:

Ta -agarga, matagarga,
Matanitchka se fue,
y azotada y llorosa,
desgreñada quedé

Aquellas palabras, asquerosas como una babosa, corrían en todas direcciones entre las barracas, de las que se exhalaba olor de salmuera y de pescado podrido; y ofendían la melodía deliciosa de las olas que flotaban en el aire.

 (…)

Los vagabundos. Malva. Máximo Gorki

 

Fuente l Biblioteca Virtual Antorcha

 

 

Eran conocidos documentos que probaban la persecución de escritores y artistas por no responder a los cánones del «realismo socialista», entre ellos un decreto de Zdhanov, de 1948, que prohibía la interpretación de las obras de los excepcionales compositores soviéticos de la primera mitad de siglo, en cuya relación figuraban como réprobos Shostakovich, Prokofiev, Katchaturian, Kabalevski, entre otros. Teníamos información, asimismo, de la nómina de escritores malditos, pero la investigación abierta por Vitali Chentalinski en los Archivos de la Lubianka  nos permite un conocimiento mucho más claro de  una política de confrontación con la inteligencia, característica de los regímenes totalitarios. Chentalinski ha examinado los expedientes de Isaak Bábel, Mijaíl Bulgákov, Pável Florenski, Nina Hagen-Thorn, Gueorgui Demídov, Borís Poniak, Osip Mandelshtan, Nikolái Kliúiev, Andréi Platónov, e incluso el de Máximo Gorki, el icono literario del régimen. De esta nómina algunos escritores fueron ejecutados, otros destinados al Gulag —suerte que correría más tarde Solzhenitsin, encarcelado en 1945—, los restantes vieron prohibidas sus obras y vivieron un auténtico calvario en su destierro interior. A pesar de que no colma esta serie la lista de réprobos, pues bastaría recordar el nombre de la poetisa Anna Ajmátova, es suficientemente demostrativa de un rasgo que difícilmente se sustrae a la tipificación de totalitario.
(…)
Cuadernos de Historia Contemporánea
Vol. 24 (2002) 301-315
ISSN: 0214-400-X
Sobre el terror estalinista:
la documentación desclasificada
ANTONIO FERNÁNDEZ GARCÍA
Departamento de Historia Contemporánea
Universidad Complutense de Madrid

 

LUIGUIFRE

 Seré tu Amigo

Bienvenido Granda con la Sonora Matancera

junio 16, 2010

…bienvenidos a esta reflexión conjunta.

 

“Estoy encantado de hablar con los internautas, lo hago cada vez que puedo en mi Facebook y en mi blog pero, desgraciadamente no tengo todo el tiempo que me gustaría, en todo caso, bienvenidos a esta reflexión conjunta.”

Eduard Punset

 

El divulgador científico y presentador del programa de TVE ‘Redes’, ahora en RTVE.es

 

Enlacel Encuentros digitales RTVE.es

 

Actualización l “El ser humano tiene futuro”

“Las preguntas eran no sólo curiosas, sino muy inteligentes y es verdad que la mayoría de ellas se refería no tanto a rebuscar entre nuestros propios intestinos, sino en los de los demás. Muchas gracias y un gran abrazo. Yo lo poco que sé, lo he aprendido escrutando los intestinos de los demás.”

Eduard Punset

    

La vida, en cierta forma, es un saco de reacciones químicas. 

George Whitesides 

Título: “Secretos de la materia y de la vida” – emisión 37 (13/09/2009, 21:00 hs) – temporada 14 (pdf)
Entrevista de Eduard Punset con George Whitesides, premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica y profesor de química en la Universidad de Harvard. Boston, junio de 2009.

 

“…escrutando los intestinos de los demás.”

 

Añado “escudriñar” y “escrutar” en las palabras clave.

Muchas gracias y un abrazo, pues …

 

aun siendo recóndita…

” Ese tal Tarrés,
que camina p’atrás,
escribe del revés
y nunca tiene “prou”.

“Tarrés”. J.M. Serrat

Fuente l  www.jmserrat.com

gnonos

 Fotos :  Liliana Ratti

Che pykasumi

Letra:  Cecilio Valiente Arámbulo 
Musica: José Asunción Flores

Che pykasumi reveve vaekué chehegui rehóvo
oúva ne ange cada pyhare che kéra jopy;
rohayhúgui ai ajepy’apÿva che ne ra’arôvo,
michínte jepépa ndaivevuivéi che mba’embyasy.

Ne añaitégui ndénte aikóva ko’âicha aikove asy
jaikóma rire ku juayhu porâme oñondivete;
resê reveve che rejarei, che motyre’y,
aico cikorey ndavy’amivéi upete guive.

Sin consuelo alguno te sigo queriendo cada amanecer
como sombra voy caminando a solas con mi soledad.
Mis ojos padecen al mirar la casa donde ya no estás.
Corazón transido que me mancha el pecho y me hace sollozar.

Con un leve vuelo de mí te apartaste pequeña torcaz.
Porque no querías que te acariciase el pelo y la piel.
Regresa, te pido, a darme consuelo como sabes tú.
Alivia esta pena que me estruja el ama, Che pykasumi.

MI TORTOLITA

Mi pequeña tórtola que volando leve de mí te alejaste,
tu imagen retorna una y otra noche a oprimirme el sueño.
En razón de amor me desasosiego y estoy esperándote,
aún siendo recóndita es intolerable esta mi dolencia.

Porque eres cruel ando trajinando enfermo y febril;
después de acunar el tibio cariño que juntos vivimos
emprendiste el vuelo: aquí me dejaste, tornándome huérfano,
vagabundo y solo, sumido en tristeza desde aquella vez.

[D.A.R.] – Adaptación castellana: Rubén Bareiro Saguier y J.M. Serrat

Letra l Música del Paraguay

El alcalde de Puertollano, el concejal Luis Pizarro, representantes de la asociación de vecinos Cañamares y Fernando Mozos, presidente de FLAVE, posaban al lado del conjunto escultórico en homenaje a Joan Manuel Serrat

El alcalde de Puertollano, el concejal Luis Pizarro, representantes de la asociación de vecinos Cañamares y Fernando Mozos, presidente de FLAVE, posaban al lado del conjunto escultórico, en homenaje a Joan Manuel Serrat, realizado por los trabajadores del taller mecánico del Ayuntamiento de Puertollano.

Foto l Diario La Comarca de Puertollano

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