Nos Queda La Palabra

abril 26, 2010

…al único amor que no muere.

  

( …) 

“No olvidemos que los “garcilasistas” desconocían todas las lenguas extranjeras, y creían -en serio- que Aleixandre era un camelo.” 

Las cartas boca arriba. Noticia. Gabriel Celaya 

 

 

Al cielo 

El puro azul ennoblece
mi corazón. Sólo tú, ámbito altísimo
inaccesible a mis labios, das paz y calma plenas
al agitado corazón con que estos años vivo.
Reciente la historia de mi juventud, alegre todavía
y dolorosa ya, mi sangre se agita, recorre su cárcel
y, roja de oscura hermosura, asalta el muro
débil del pecho, pidiendo tu vista,
cielo feliz que en la mañana rutilas,
que asciendes entero y majestuoso presides
mi frente clara, donde mis ojos te besan.
Luego declinas, ¡oh sereno, oh puro don de la altura!,
cielo intocable que siempre me pides, sin cansancio, mis besos,
como de cada mortal, virginal, solicitas.
Sólo por ti mi frente pervive al sucio embate de la sangre.
Interiormente combatido de la presencia dolorida y feroz,
recuerdo impío de tanto amor y de tanta belleza,
una larga espada tendida como sangre recorre
mis venas, y sólo tú, cielo agreste, intocado,
das calma a este acero sin tregua que me yergue en el mundo.
Baja, baja dulce para mí y da paz a mi vida.
Hazte blando a mi frente como una mano tangible
y oiga yo como un trueno que sea dulce una voz
que, azul, sin celajes, clame largamente en mi cabellera.
Hundido en ti, besado del azul poderoso y materno,
mis labios sumidos en tu celeste luz apurada
sientan tu roce meridiano, y mis ojos
ebrios de tu estelar pensamiento te amen,
mientras así peinado suavemente por el soplo de los astros,
mis oídos escuchan al único amor que no muere.
 

                                                          

                                                                           Vicente Aleixandre 

Fuente l A Media Voz 

 

 

Vicente Aleixandre
Declaraciones a El País
(1984)
 

En esta casa, desde la que le hablo a Ud., vivo yo desde el año 1927. Siempre digo, como un recuerdo querido, que a esta casa vine siendo un poeta inédito. Después, en ella, he ido haciendo las cosas de mi vida a través de los sucesivos años.
Esta casa tiene un pequeño jardincito, donde yo por las mañanas, con un pequeño capote que tengo para esto, paseo por el jardín y leo un largo rato. Entonces aprovecho y cuido un cedro, no digamos pequeño, porque es muy grande hoy día. Pero yo lo planté hace ya 30 años, y este cedro es un arbolito que era de 30 centímetros cuando yo lo planté y hoy tiene una cantidad de metros inmensa. Lo tenemos que podar constantemente porque, si no, se come y derriba la casa. 

 

Fuente l La soledad de Velintonia. Asunción García Iglesias 
                   Algunos textos sobre Velintonia…
                  Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre 

  

 …”Yo le evoco en aquella primera temporada como una fuerza de primavera metida en la primavera: abril, mayo, junio. Primavera de campo.  En esos casi comienzos de verano, cuando han brotado los árboles y el aire brilla con potestad de cielo y la naturaleza parece poderle a la ciudad, Miguel era más Miguel que nunca. También él, al ritmo natural, semejaba arribado en esa onda de verdad que enverdecía Madrid y lo coloreaba.” 
 Vicente Aleixandre. Evocación de Miguel Hernández

 

Fuente l Vicente Aleixandre. Evocación de Miguel Hernández (pdf)

                  Coetáneos de Miguel Hernández. 

                  Vicente Aleixandre Merlo 

                  ©Fundación Cultural Miguel Hernández   

 

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2 comentarios »

  1. ¡Menudo regalo me acabo de encontrar en este blog. Miguel Hernández Y vicente Aleixandre. Mis dos poetas españoles, con diferencia. De Aleixandre “Espadas como labios” “Pasión por la tierra”. Poemas en prosa, con una delicadeza inconmensurable. De Miguel Hernandez: Perito en Lunas, o cualquiera de todos sus versos sin distinción. Dice Vicente Aleixandre en una de sus citas sobre Miguel:…”Estando enfermo (Aleixandre) durante los meses siguientes a la guerra, y con las necesidades del momento, Miguel acudía a verle y le llevaba naranjas. En el momento justo, allí siempre estaba.
    Gracias por esta entrada y un saludo.

    Comentario por pipermenta — abril 29, 2010 @ 6:46 pm

  2. Me ha encantado recordar a Miguel Hernández y sus naranjas…, y las amables palabras del poeta.

    Al pie de los naranjos crece una planta, que en la huerta llaman “agrillos”, muy ácida,
    agria, que practicamente te paraliza la mandíbula.
    Siempre asocio a Miguel con este recuerdo, no sé por qué…

    Gracias por celebrar esta entrada, en éste tu espacio…

    Un saludo

    Comentario por labalaustra — abril 30, 2010 @ 12:56 pm


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