Nos Queda La Palabra

marzo 30, 2010

…je suis mauvais, et non méchant.

 

leonocusto2008

Art poétique”
Paul Verlaine

                                                  A Charles Morice

De la musique avant toute chose,
Et pour cela préfère l’Impair
Plus vague et plus soluble dans l’air,
Sans rien en lui qui pèse ou qui pose.

Il faut aussi que tu n’ailles point
Choisir tes mots sans quelque méprise :
Rien de plus cher que la chanson grise
Où l’Indécis au Précis se joint.

C’est des beaux yeux derrière des voiles,
C’est le grand jour tremblant de midi,
C’est, par un ciel d’automne attiédi,
Le bleu fouillis des claires étoiles !

Car nous voulons la Nuance encor,
Pas la Couleur, rien que la nuance !
Oh ! la nuance seule fiance
Le rêve au rêve et la flûte au cor !

Fuis du plus loin la Pointe assassine,
L’Esprit cruel et le Rire impur,
Qui font pleurer les yeux de l’Azur,
Et tout cet ail de basse cuisine !

Prends l’éloquence et tords-lui son cou !
Tu feras bien, en train d’énergie,
De rendre un peu la Rime assagie.
Si l’on n’y veille, elle ira jusqu’où ?

O qui dira les torts de la Rime ?
Quel enfant sourd ou quel nègre fou
Nous a forgé ce bijou d’un sou
Qui sonne creux et faux sous la lime ?

De la musique encore et toujours !
Que ton vers soit la chose envolée
Qu’on sent qui fuit d´une âme en allée
Vers d’autres cieux à d´autres amours.

Que ton vers soit la bonne aventure
Eparse au vent crispé du matin
Qui va fleurant la menthe et le thym…
Et tout le reste est littérature.

L’Art Poétique est la treizième pièce de “Jadis et Naguère” (1884)
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marzo 29, 2010

…una nube cargada de lluvia.

 

Borges, Octavio Paz y Elizondo

 

Réquiem De Junio
(Fragmentos)

VIII

Por Salvador Elizondo

El Tiempo Y El Cadáver
se encontrarán en el espejo.
No digas las palabras
que aprendiste a lo lejos.
Un ángel, mientras duermes,
te ronda con su nube de silencio
y el gato se distiende en tu regazo
como un oscuro y palpitante sexo.
Si aprendes a leer
la palma de tu mano,
podrás imaginarte asesina
sobre un tablero de ajedrez,
pero no sabrás qué decir
cuando te hiera la rosa
y brote de tu dedo
la sangre jubilosa.
Ten presente esto:
la muerte es imprecisa como el gozo.
No repitas tu nombre cerca de la columna.
Ven:
desandemos el camino de la noche;
así confundiremos las etapas.
Llegaremos al puerto en la mañana
y luego navegaremos
sin saber a dónde.
Ven,
caminemos bajo un cielo de junio.

 

 

Texto e imagen  l La Máquina del Tiempo

 

 

La escritura

Escribir novelas ahora, ha dicho Elizondo -y aquí no es en absoluto novedoso-, no significa más que repetir esquemas magníficos, pero agotados, es centuplicar los Tiempos perdidos, las Madamas Bovaríes, los Ulises, los Orlandos. Repetir esas novelas ya no basta, hay que crear nuevas estructuras formales. Una de ellas es la escritura. La escritura sería para la ficción lo que la naturaleza muerta es a la pintura: la creación de objetos delimitados por su propia esencia y que no se refieren nunca a otra realidad que no sea la suya propia, porque son creaciones interiores de la mente, están asentadas en un espacio relativo a ellas, delimitadas y detenidas por su creación misma y sin posibilidad alguna de salir de sí. La luz y el calor de una naturaleza muerta en la que hay copas, caracolas y la plataforma que las sustenta es la luz propia de esas copas, esas volutas pertenecen a las sombras de las caracolas y la plataforma surge de un espacio creado en el instante mismo en que se coloca en la tela. Son objetos puros, fórmulas pictóricas que eligen su propia luz y su propia dimensión espacial y temporal. Las escrituras siguen esas reglas a su modo; el escritor describe, pero no la realidad; si describe algo, ese algo pertenece a aquello sobre lo que su propia realidad se sustenta, porque la escritura encuentra en la mirada del lector la posibilidad de una forma nueva, de un compartir cosas incompartibles, de congelar mundos en hipótesis, de captar la imagen en reflejos, de especular. Por eso Farabeuf es «el reflejo de un rostro en un espejo, un rostro que en el espejo ha de encontrarse con otro rostro» (p. 15)2. La mirada converge en el reflejo porque nunca hay encuentro sino juego de reflejos como el que la palabra así organizada nos librará. Lo policiaco, lo enigmático, no se han de resolver como se resuelven en la novela policial o en la novela gótica, por el descubrimiento del asesino y la develación del cuerpo de la víctima, éstos serán como la palabra escrita, los vehículos de la ceremonia erótica que el libro instituirá. Para aclararlo utilicemos otro de los objetos clave del libro, la fotografía. La mirada en el espejo encuentra otra mirada -no directa, sino en reflejo-; la mirada del que mira la fotografía encuentra muchas miradas que no lo miran, pero él contempla a su vez lo que el ojo fotográfico ha contemplado en el instante del reflejo. Y este instante fragmentado y «congelado» se intenta reproducir en el libro. Pero la aventura de congelar el instante y precisar otro tiempo, se inserta en la palabra que describe objetos, que acude a ruidos, que contempla imágenes especulares y recuerdos y también fotografiar.

Estos reflejos tanto especulares como fotográficos que se acuñan en las palabras acaban conformándose a un ritual erótico y ceremonial: son los objetos de la pasión y la pasión misma. Como en Calderón de la Barca, para quien el libre albedrío y la predestinación concurren al unísono en el juego de metáforas y en los objetos, en Farabeuf la escritura es la ceremonia y los objetos su conducto. En Eco y Narciso de Calderón de la Barca es la voz y luego el espejo quienes destruyen a los pastores -aquí la voz se vuelve la metáfora, pero también se concretiza en objeto-símbolo: la bella Eco canta y enmudece porque el sonido de su voz y el principio de su hermosura despiertan en Narciso la necesidad de contemplar la suya. Las únicas voces y las únicas hermosuras que Narciso ha contemplado son las aves y las fieras, los cielos y los montes. La mirada de Narciso recae en su propio rostro después de mirar a Eco, pero sobre todo después de oírla. Ese reflejo inasible los condena a ambos, Narciso sacrifica su propia imagen y Eco se desvanece en voz y en cuerpo. Voz y hermosura son los vehículos que unidos a la versificación barroca comprueban por igual los opuestos absolutos: predestinación y libre albedrío. En Mayor monstruo del mundo, otra obra del mismo dramaturgo español, Herodes y Mariene se destruyen abandonados al arbitrio de una profecía encarnada en un retrato y en un puñal. Ceremonia y pasión se realizan en el ámbito sobrecargado de la palabra a la que se añade el objeto-símbolo.

En Elizondo esa escritura preside un rito de sacrificio y realiza una ceremonia. El rito acumula objetos, almacena sonidos y se ejecuta en el reflejo; los objetos se presentan reiteradamente como en los dramas calderonianos y su fragmentación significativa se aclara a lo largo del libro cuando van adquiriendo diversas connotaciones y representando nuevas claves para revelarnos poco a poco su simbolismo.

 

2- Cita l Salvador Elizondo, Farabeuf o la crónica de un instante.
              México, Joaquín Mortiz, 1965 (2.ª ed. 1967).

 

Farabeuf: escritura barroca y novela mexicana (fragmento)

Margo Glantz

Artículo íntegro l Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

 

 

La historia según Pao Cheng

Salvador Elizondo

En un día de verano, hace más de tres mil quinientos años, el filósofo Pao Cheng se sentó a la orilla de un arroyo y se puso a adivinar el futuro en el caparazón de una tortuga. El calor y el murmullo del agua, sin embargo, pronto hicieron vagar sus pensamientos. Olvidándose poco a poco de las manchas en la concha de tortuga Pao Cheng comenzó a inferir la historia del mundo a partir de ese momento. “Como las hondas de este arroyuelo –pensó–, así corre el tiempo. Este pequeño cauce crece al fluir; pronto se convierte en gran caudal hasta que desemboca en el mar, cruza el océano, asciende en forma de vapor hacia las nubes, vuelve a caer sobre la montaña con la lluvia y luego desciende otra vez convertido en este mismo arroyo…” Éste era, más o menos, el curso de sus ideas y así, después de haber intuido la redondez de la tierra, su movimiento en torno al sol, la traslación de los demás astros y la rotación propia de la galaxia y del mundo: “¡Bah! –exclamó–, este modo de pensar en las estrellas me aleja de la Tierra de Han y de sus hombres que son el centro inmóvil y el eje en torno al que giran todas las humanidades que existen…” Y al pensar en los hombres volvió a pensar en la historia. Desentrañó, como si estuvieran grabados en el caparazón de la tortuga, los grandes acontecimientos futuros, las guerras, las migraciones, las pestes y las epopeyas de todos los pueblos a lo largo de los milenios. Ante los ojos de su imaginación caían las grandes naciones y nacían las pequeñas que después se hacían grandes y poderosas antes de caer a su vez. Surgieron también todas las razas y las ciudades habitadas por ellas que se alzaban un instante majestuosas y luego caían por tierra para confundirse con la ruina y la escoria de las generaciones. Una de estas ciudades entre todas las que existían en ese porvenir imaginado por Pao Cheng llamó poderosamente su atención; su divagación se hizo más precisa en cuanto a los detalles que la componían, como si esa ciudad encerrara el enigma directamente relacionado con su persona. Aguzó la mirada interior y trató de penetrar todos los accidentes de esa topografía increada. La fuerza de su imaginación era tan grande que se sentía caminar por sus calles; levantaba la vista azorado ante la grandeza de las construcciones y la belleza de los monumentos. Largo rato paseó Pao Cheng por aquella ciudad mezclándose con sus habitantes ataviados con extraña vestiduras y que hablaban una lengua lentísima, incomprensible, hasta que, de pronto, se detuvo ante una casa en cuya fachada parecían estar inscritos los signos de un misterio que lo atraía irresistiblemente. Por una de las ventanas del edificio pudo vislumbrar un hombre que estaba escribiendo. En ese momento Pao Cheng sintió que allí pasaba algo que le interesaba íntimamente. Cerró los ojos y acariciándose la frente perlada de sudor con las puntas de sus dedos alargados trató de penetrar con el pensamiento en el interior de esa habitación en la que el hombre estaba escribiendo. Por un esfuerzo de la imaginación se elevó del pavimento y cruzó el reborde de la ventana que estaba abierta, por la que se colaba una brisa fresca que hacía temblar la cuartillas, cubiertas de incomprensibles caracteres, que yacían apiladas sobre la mesa. Conteniendo la respiración, Pao Cheng se acercó al hombre cautelosamente y se asomó por encima de sus hombros. El hombre no hubiera notado su presencia pues parecía absorto en su tarea de cubrir aquellas hojas de papel con esos signos cuyo significado todavía escapaba al entendimiento de Pao Cheng. De vez en cuando el hombre se detenía, miraba pensativo por la ventana, aspiraba un pequeño cilindro blanco que ardía en un extremo y arrojaba una bocanada de humo azulado por la boca y por las narices; luego volvía a escribir. Pao Cheng miró las cuartillas que yacían en desorden. Comenzó a descifrar las palabras que estaban escritas en ellas y su rostro se nubló. Un escalofrío de terror cruzó, como la reptación de una serpiente venenosa, el fondo de su cuerpo. “Este hombre está escribiendo un cuento”, se dijo. Pao Cheng volvió a leer las palabras escritas sobre las cuartillas. “El cuento se llama -La historia según Pao Cheng- y trata de un filósofo de la antigüedad que un día se sentó a la orilla de un arroyo y se puso a pensar en…” “¡Luego yo soy el recuerdo de ese hombre y si es hombre me olvida moriré!…”

El hombre, no bien había escrito sobre el papel las palabras “…si ese hombre me olvida moriré”, se detuvo, volvió a aspirar el cigarrillo y mientras dejaba escapar el humo por la boca su mirada se ensombreció como si ante él cruzara una nube cargada de lluvia. Comprendió en ese momento que se había condenado a sí mismo, para toda la eternidad, a seguir escribiendo la historia de Pao Cheng, pues si su personaje era olvidado y moría, él, que no era más que un pensamiento de Pao Cheng, también desaparecía.

 

Fuente l Un cuento de Salvador Elizondo 

                La historia según Pao Cheng

                El Portal Poético

Vía l  Para los fans de Salvador Elizondo

          La Sociedad de los lectores Justos ( Facebook)

 

 

marzo 28, 2010

…y van a la canción, y van al beso

 

dinoranoe

Por una senda- Miguel Hernández

Amancio Prada

 

 

Modelo de la declaración de reparación y reconocimiento personal que concede
el Ministerio de Justicia a los represaliados del franquismo.

 

Fuente l Miguel Hernández y 567 represaliados más

                   ELPAÍS.COM

 

 

marzo 26, 2010

Camino de Totana…

 

 K0R0K0T0

Camarón por Bulerías a la guitarra Moraito, Raimundo y Camarón

 “Fiesta Flamenca”

 

 

45.

Mira tan lejos como puedas, hay
espacio ilimitado allá,

cuenta tantas horas como puedas, hay
tiempo ilimitado antes y después.

Mi cita ya ha sido concertada y es
segura,

allí estará el Señor, esperando que yo
llegue en perfectas condiciones

allí estará el gran Camarada, el amante
verdadero que he anhelado.

 

Versión de León Felipe

Canto a mí mismo. Walt Whitman

 

Fuente l A Media Voz

Palabras clave l Paco de Lucía, primer artista español ‘honoris causa’ por la Universidad de Berklee

                               ELPAÍS.COM

.

Tie´mi amor una gitanita

de grandes ojitos negros

que cuando me mira

¡ay!  ¡ toito´se me orvia´ adentro !

                                        A Paco Almazán

 

Con cariño, para Raimundo…

 

Actualización 27.03.10 

Palabra clave l
David Bowie, Sting, Phil Collins, Aretha Franklin, Chick Corea, Rubén Blades, George Benson, Juan Luis Guerra, Duke Ellington, B. B. King, Quincy Jones, Steve Vai , Paul Simon.

 

jazzysbag

Aretha Franklin – It’s My Turn

 

marzo 25, 2010

…en un mundo nuevo

Filed under: Cultura, Literatura, Uncategorized — Etiquetas: , — labalaustra @ 8:24 am

 

III

Antaño,
cuando yo derramaba amargas lágrimas;
cuando, disuelto en dolor, se desvanecía mi esperanza;
cuando estaba en la estéril colina,
que, en angosto y obscuro lugar albergaba la imagen de mí
–solo, como jamás estuvo nunca un solitario,
hostigado por un miedo indecible–
sin fuerzas, pensamiento de la miseria sólo.
Cuando entonces buscaba auxilio por un lado y por otro
–avanzar no podía, retroceder tampoco–
y un anhelo infinito me ataba a la vida apagada que huía:
entonces, de horizontes lejanos azules
–de las cimas de mi antigua beatitud–,
llegó un escalofrío de crepúsculo,
y, de repente, se rompió el vínculo del nacimiento,
se rompieron las cadenas de la Luz.
Huyó la maravilla de la Tierra, y huyó con ella mi tristeza
–la melancolía se fundió en un mundo nuevo, insondable
ebriedad de la Noche, Sueño del Cielo–,
tú viniste sobre mí
el paisaje se fue levantando dulcemente;
sobre el paisaje, suspendido en el aire, flotaba mi espíritu,
libre de ataduras, nacido de nuevo.
En nube de polvo se convirtió la colina,
a través de la nube vi los rasgos glorificados de la Amada
–en sus ojos descansaba la eternidad–.
Cogí sus manos. y las lágrimas se hicieron un vínculo
centelleante, indestructible.
Pasaron milenios huyendo a la lejanía, como huracanes.
Apoyado en su hombro lloré;
lloré lágrimas de encanto para la nueva vida.
–Fue el primero, el único Sueño.–
Y desde entonces,
desde entonces sólo,
siento una fe eterna, una inmutable confianza en el Cielo de la Noche,
y en la Luz de este Cielo: la Amada.

 

Himnos a la noche. Novalis

 

Fuente l Wikisource

 

marzo 24, 2010

…del otro lado de la luna

Filed under: actualidad, Cultura, Educación, Literatura, Música — Etiquetas: , , , , — labalaustra @ 8:02 am

 

«En el principio era la acción

Fausto, Goethe.

 

yavieneelsol

Armando Manzanero y La Barbería del Sur

Contigo Aprendí

Contigo aprendí
que existen nuevas y mejores emociones
contigo aprendí
a conocer un mundo nuevo de ilusiones.

Aprendí que la semana tiene más de siete días
a hacer mayores mis contadas alegrías
y a ser dichoso yo contigo lo aprendí.

Contigo aprendí
a ver la luz del otro lado de la luna
contigo aprendí
que tu presencia no la cambio por ninguna.

Aprendí que puede un beso ser más dulce y más profundo
que puedo irme mañana mismo de este mundo
las cosas buenas yo contigo las viví.

Y contigo aprendí
que yo nací el día en que te conocí.

Autor: Armando Manzanero

.

Letra l http://armandomanzanero.blogspot.com/

.

¡Fascinación!, tienes del amor toda la energía, la capacidad entera de sentir el dolor. Sólo sus placeres maravillosos, sus dulces alegrías están fuera de tu alcance. Yo no podía decir viéndola dormir: es mía por completo, con su hermosura de ángel  y su tierna debilidad. Hela aquí a merced de mi poder, tal y como el cielo la hizo en su misericordia para hechizar un corazón de hombre.

 

Oda de SCHILLER

 

¡Qué vivos están

los cuerpos vivos

cuando muere un amigo!

 

 

marzo 23, 2010

Cuarteto Assai

 

 

gsilot

Canción de la mañana. Edward Elgar

 

Cuarteto Assai

 Lo forman cuatro instrumentistas que han obtenido premios en prestigiosos centros como el conservatorio P.I. Tchaikovsky de Moscú, Real Conservatorio de Madrid, Instituto Superior de Música de La Habana. Han recibido lecciones de maestros de la talla de Dimitri Shebalín, integrante del cuarteto Borodin; S. Petchugin, integrante del cuarteto Schostakovich; así como de M. Rostropovich y J. Starker. Relevantes no solo por su alto nivel expresivo, sino también por su depurada técnica los integrantes del Cuarteto Assai realizan una labor camerística enfocada a cautivar todos los públicos realizando actuaciones en escenarios tan diversos como auditorios nacionales, centros culturales, universidades, museos, e incluso en ocasiones escenarios no convencionales para ofrecer conciertos gratis a comunidades menos favorecidas.

Compaginan su labor camerística con la docencia formando nuevos instrumentistas en academias y conservatorios, como el Conservatorio Superior de San Lorenzo de El Escorial.

El cuarteto Assai ha actuado en todo el territorio español, destacando sus conciertos en el Auditorio Nacional de Madrid, Centro para la Difusión de la Música Contemporánea del Ministerio de Educación y Cultura de Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Museo Cerralbo (ciclo de música romántica de la Fundación Universidad Rey Juan Carlos), Fundación Carlos Amberes, como único representante de España en el 1º ciclo internacional de música de cámara de esta fundación, así como conciertos para la Asociación Filarmónica de Madrid, Comunidad de Madrid, 58º Quincena Musical Donostiarra, Residencia de Estudiantes, con un programa dedicado a la generación del 27, Festival Internacional de Musica de Cámara de Manzanares el Real, Festival Internacional de Cambrils, Auditorio del Museo Guggenheim de Bilbao, Teatro Principal de Valencia, Auditorio Conde Duque de Madrid, Museo Romano de Merida, etc.

El Cuarteto Assai colabora habitualmente con los pianistas Rosa Torres Pardo y Sebastián Marine. Ha estrenado composiciones de Ramón Barce y de José María Sanchez Verdú. Su repertorio incluye obras clásicas, románticas y contemporáneas, con especial énfasis en los compositores españoles. El 11 de abril de 2006 hizo su presentación en Londres con un concierto en el histórico Wigmore Hall, una de las salas de cámara más prestigiosas del mundo.

 

http://www.cuartetoassai.net/

 

Próximos conciertos ( verlos todos )
24 mar 2010 19:30
Basilica de la Virgen Milagrosa Madrid, Madrid
3 abr 2010 12:00
Parroquia del Carmen Madrid, Madrid

 

 www.myspace.com/assaicuarteto

 

 

TAN cercanos, y a veces

qué lejos nos sentimos,

tú yéndote a los muertos,

yo yéndome a los vivos.

                       

                      Cancionero y romancero de ausencias.  M. Hernández

 

 

marzo 20, 2010

Hacia el último cielo…

 

(…)

Tan sólo un breve espacio

De amor esperanzado,

 

Antes que el plazo acabe

De vivir, a tu imagen

 

Tan querida me vuelvo

Aquí, en el pensamiento.

 

Y aunque tú no has de verlas,

Para hablar con tu ausencia

 

Estas líneas escribo

Únicamente por estar contigo.

 

Para ti, para nadie. Poemas para un cuerpo. Luis Cernuda

 

 

 

 Todo esto por amor

Derriban gigantes de los bosques para hacer un durmiente,

Derriban los instintos como flores,

Deseos como estrellas,

Para hacer sólo un hombre con su estigma de hombre.

 

Qué derriben también imperios de una noche,

Monarquías de un beso,

No significa nada;

Que derriben los ojos, que derriben las manos como

             estatuas vacías,

Acaso dice menos.

 

Mas este amor cerrado por ver sólo su forma,

Sus formas entre las brumas escarlata

Quiere imponer la vida, como otoño ascendiendo tantas

             hojas

Hacia el último cielo,

Donde estrellas sus labios dan a otras estrellas,

Donde mis ojos, estos ojos,

Se despiertan en otros.

 

De Un río, un amor (1929). Luis Cernuda.

 

 

Entonces hubo suspiros, tanto más hondos cuanto más ahogados,

y miradas de reojo, tanto más dulces cuanto ocultas,

y rubores, aunque no los rubores de la culpa.

 

Don Juan, C.I. est, est. 74. Lord Byron

 

Pequeños acontecimientos. Rojo y negro. Stendhal

 

 

 

saoriminami

Esta Tarde Vi Llover – Trio Los Panchos

 (Autor: Armando Manzanero)

 

Amigo,  hermano. Compañero

No, no es el amor quien muere. 

 

 

marzo 19, 2010

That’s all that …

Filed under: actualidad, Música — Etiquetas: , , , , , , , — labalaustra @ 1:35 am

 

  rjciccone

George Harrison – Lay His Head

 

Oh what can I tell you
That you don’t know already?…

 

marzo 18, 2010

…a lo inmóvil que vibra.

 

-Emoción-

 

 Los dibujos de G. Celaya

48 estados de ánimo:

         Actividad     Borrachera    Desesperación  Espanto   Hipocresia  Luz   Perspicacia

         Romanticismo     Admiración    Brutalidad   Desilusión   Esperanza    Indiferencia

             Memoria      Pesadilla      Sensualidad      Altivez     Colombina     Dificultad

         Excitación   Indignación     Monotonía     Pierrot   Sorpresa    Arlequín   Chic

Emoción

         Fatiga    Insistencia   Orden  Precisión  Trabajo  Astucia   Confusión  Energía

         Fiebre   Inspiración   Pasión    Rabia    Tranquilidad    Benevolencia   Dejadez

                  Esfuerzo   Franqueza   Intuición   Peligro   Resolución   Voluntad

 

 

En el Origen nada existía sino Atman.
Miró en torno a sí, y sólo se vio a sí mismo.
Entonces tuvo miedo: por eso el hombre tiene miedo cuando
 está solo.
Después pensó: «¿De qué tener miedo, puesto que nada existe
sino yo?»
Pero estaba triste: por eso el hombre está triste cuando está
solo.
Entonces deseó un segundo ser.

                                                                                              Upanishad-Brihadaranyaka.

 

EL AMOR Y LA TIERRA

El amor y la tierra se abrazan sollozando,
y la arcilla y el ansia, y el hombre nuevo nace.
-¿De dónde vienes, dime ; di, amigo, adónde vienes?
(Unos pájaros largos volaban sobre el llano.)

-¿De dónde vienes, dime?
                                                              -De un ansia atormentada,
de vidas que prometen, y duelen, y no brotan,
con un paso cansado y un peso resignado
a reposar tranquilo en tu oscuro silencio.

Tierra, no palpites, guárdame en tu tumba.
Traigo los labios blancos de avidez y de espanto.
Mi dolor es tan grande como aquella esperanza
me dio tanto amor y hoy me pesa tan hondo.

Creía que unos brazos en cruz abren los mares,
que unos ojos dan luz al cielo estremecido,
que unos labios que tiemblan pronuncian ya palabras.
Creía que las cosas nacen sólo del ansia.

Ahora vengo cansado, dulcísimo y sumiso,
con un peso de gritos que no han podido huir,
y te encuentro a ti, tierra, y en tu oscuro latido

perpetúo la angustia que heredé de tus muertos.

El amor y la tierra se abrazaban convulsos;
se abrazaban las ansias palpitantes e informes
y la tierra que sube mojada, espesa y fría
y abandona en mi cuerpo su eternidad sin alma:

su yerta eternidad de extensión desolada,
de cielo en desvarío que no encuentra sus nubes,
de una luz que se sufre como muerte desnuda
que despoja de gritos y sueños confundidos.

-¿De dónde vienes, dime ; di, amigo, adónde vienes?
-De una vida que duele porque ignora sus gritos
vengo a tu muerte, tierra, de eternidad dormida ;
de un correr detenido a lo inmóvil que vibra.

Mis brazos se han abierto con deseo de alas
y hoy abrazan la tierra, cuna y tumba del ansia.
Un hombre nuevo nace sobre otros hombres muertos.
Hombres muertos descansan bajo el hombre que nace.

Voy por el mundo y canto. Voy por el mundo y lloro.
De tanto como amo no comprendo las cosas:
esta vida voraz que me espanta y me llama,
me da dolor y rabia, y me aterra, y me absorbe.

Tierra, guárdame contigo, con tu muerte caliente,
con tu sueño materno de gritos sofocados ;
que un puñado de barro me tapone esta boca
que se abre y se abre, y no encuentra su grito.

Celaya, Gabriel
La soledad cerrada / Rafael Múgica.- San Sebastián: Gráfico-Editora, 1947.- 93 p.; 17 cm.- (Cuadernos de poesía “Norte”)

 

A Gabriel

 

Fuente l Gabriel Celaya

                http://www.gabrielcelaya.com/index.php

     2007 Kultura Zuzendaritza Nagusia – Gipuzkoako Foru Aldundia.

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