Nos Queda La Palabra

octubre 11, 2009

una mentira a medias…

 

“Non, je ne regrette rien”

(Michel Vaucaire,  Charles Dumont)

 

En primer lugar, en lo que concierne a la metrópoli, parece como si el proceso que (aquí)  le hemos aplicado a la política de colonización hubiera sido asesinado por todos los franceses que viven allí. Si leemos determinada prensa, parecería realmente que Argelia estuviera poblada por un millón de colonos con fusta y cigarro, montados en Cadillacs.

Esta imagen de libro de cuentos es peligrosa. Englobar en un desprecio general, o silenciar con desdén, a un millón de nuestros compatriotas, aplastarlos sin distinción bajo los pecados de algunos, no puede sino estorbar, en lugar de favorecer, la marcha hacia delante que se desea. Esta actitud repercute naturalmente en la de los franceses de Argelia. A la hora actual, en efecto, la opinión de la mayoría, y ruego al lector metropolitano que aprecie su gravedad, es que la Francia metropolitana les ha dado la espalda.

Trataré de mostrar en otra ocasión, dedicada a los franceses de Argelia, el exceso de semejante sentimiento. Pero de todos modos existe, y los franceses de allí, reunidos por un amargo sentimiento de soledad, no se separan más que para derivar hacia sueños de represión criminal o de abandono espectacular.

 

 La conciencia limpia. Albert Camus.

 

Fuente original

Albert Camus.  Crónicas argelinas (1939-1958)

© Editions Gallimard, 1958

© de la traducción: Mónica Rubio Fernández, 2006

© Alianza Editorial, S.A. Madrid, 2006

 

Estrechamente unida a ello está la finalidad de lograr la independencia interior, tan lejana del mero desafío de la opinión y creencias de los otros como de la mera adopción de ellas. Esto significaría primordialmente habilitar al paciente para que estableciese su propia jeraquía de valores y la aplicase a su vida real. Respecto a los demás,  supondría un respeto por su individualidad y sus derechos, que sería la base de una verdadera reciprocidad. Coincidiría con los verdaderos ideales democráticos.

Podríamos definir las metas en términos de espontaneidad del sentimiento, una conciencia de sentimiento, ya en el amor o el odio, la dicha o la tristeza, el temor o el deseo. Esto incluiría una capacidad de expresión y de dominio voluntario. Por ser tan vital, la capacidad de amor y de amistad debería ser especialmente mencionada en este contexto: el amor no es dependencia parásita, ni dominio sádico, sino, citando a Macmurray,  “una relación….que no tiene un fin ulterior;  mediante la cual nos asociamos porque es natural que los seres humanos compartan su experiencia; que se entiendan mutuamente, que encuentren alegría y satisfacción en vivir juntos, en expresarse y revelarse los unos a los otros”.

La fórmula más amplia de las metas terapéuticas es la lucha por la sinceridad : carecer de pretensiones, ser emocionalmente sincero, ser capaz de poner toda el alma en nuestros sentimientos, nuestro trabajo, nuestras creencias. Y a esto uno se acerca en la medida en que se resuelven los conflictos.

 

Karen Horney. Nuestros conflictos interiores.

 

Fuente original

Título del original en inglés:  Our Inner Conflicts

© by Editorial Psique

Traducción de J. Martínez Alinari

Impreso en Argentina. 1991.

 

 

"Un vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentira a medias,
de ningún modo es una media verdad." 

Jean Cocteau

 

 

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