Nos Queda La Palabra

junio 18, 2009

la cosa…

 

Bella ciao, “Canciones guerrilleras” . Miguel Ángel Gómez Naharro

O partigiano, portami via,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
O partigiano, portami via,
ché mi sento di morir.

 

La cosa Berlusconi. José Saramago

No veo qué otro nombre le podría dar. Una cosa peligrosamente parecida a un ser humano, una cosa que da fiestas, organiza orgías y manda en un país llamado Italia. Esta cosa, esta enfermedad, este virus amenaza con ser la causa de la muerte moral del país de Verdi si un vómito profundo no consigue arrancarlo de la conciencia de los italianos antes de que el veneno acabe corroyéndole las venas y destrozando el corazón de una de las más ricas culturas europeas. Los valores básicos de la convivencia humana son pisoteados todos los días por las patas viscosas de la cosa Berlusconi que, entre sus múltiples talentos, tiene una habilidad funambulesca para abusar de las palabras, pervirtiéndoles la intención y el sentido, como en el caso del Polo de la Libertad, que así se llama el partido con que asaltó el poder. Le llamé delincuente a esta cosa y no me arrepiento. Por razones de naturaleza semántica y social que otros podrán explicar mejor que yo, el término delincuente tiene en Italia una carga negativa mucho más fuerte que en cualquier otro idioma hablado en Europa. Para traducir de forma clara y contundente lo que pienso de la cosa Berlusconi utilizo el término en la acepción que la lengua de Dante le viene dando habitualmente, aunque sea más que dudoso que Dante lo haya usado alguna vez. Delincuencia, en mi portugués, significa, de acuerdo con los diccionarios y la práctica corriente de la comunicación, “acto de cometer delitos, desobedecer leyes o padrones morales”. La definición asienta en la cosa Berlusconi sin una arruga, sin una tirantez, hasta el punto de parecerse más a una segunda piel que la ropa que se pone encima. Desde hace años la cosa Berlusconi viene cometiendo delitos de variable aunque siempre demostrada gravedad. Para colmo, no es que desobedezca leyes sino, peor todavía, las manda fabricar para salvaguarda de sus intereses públicos y privados, de político, empresario y acompañante de menores, y en cuanto a los patrones morales, ni merece la pena hablar, no hay quien no sepa en Italia y en el mundo que la cosa Berlusconi hace mucho tiempo que cayó en la más completa abyección. Este es el primer ministro italiano, esta es la cosa que el pueblo italiano dos veces ha elegido para que le sirva de modelo, este es el camino de la ruina al que, por arrastramiento, están siendo llevados los valores de libertad y dignidad que impregnaron la música de Verdi y la acción política de Garibaldi, esos que hicieron de la Italia del siglo XIX, durante la lucha por la unificación, una guía espiritual de Europa y de los europeos. Es esto lo que la cosa Berlusconi quiere lanzar al cubo de la basura de la Historia. ¿Lo acabarán permitiendo los italianos?

 

Fuente: El País. com

Vía l El Mundano. Agravio personal de Berlusconi (por Antonio Gómez)

 

Este artículo, con este mismo título, fue publicado ayer en el periódico español “El País”, que expresamente me lo había solicitado. Considerando que en este blog he hecho algunos comentarios acerca de las hazañas del primer ministro italiano, extraño sería no recoger aquí este texto. Otros habrá en el futuro, seguramente, dado que Berlusconi no renunciará a lo que es y a lo que hace. Yo tampoco.

La  cosa Berlusconi. El Cuaderno de José Saramago

 

Escándalo en Italia: una ministra de Berlusconi realiza el saludo fascista en un acto oficial

José María Garrido. el plural.com

 

Berlusconi prepara su último asalto: cercenar la libertad de prensa

Marcos Paradinas. el plural.com

“Mi padre decía que, si uno nace con ganas de hacer el mal, tiene dos posibilidades: la primera, ser delincuente; la segunda, ser fiscal. La tercera era ser dentista, pero como ahora los dentistas usan anestesia (…) en su lugar pongo a los periodistas”. La frase es de Silvio Berlusconi y parece premonitoria. Ahora que ya tiene atada de pies y manos a la Justicia, gracias a la inmunidad que se dio a sí mismo, llega el turno de cercenar la libertad de expresión.

La polémica Ley de Seguridad es un paquete de medidas creado por el ministro de Interior, Roberto Maroni, de la xenófoba Liga Norte.

Recorta la posibilidad de hacer escuchas telefónicas por casos de mafia y corrupción e impone penas de cárcel para los periodistas que informen sobre esas interceptaciones.

La medida ya se conoce en Italia como il bavaglio (la mordaza) y ha provocado que hayan levantado la voz asociaciones de periodistas, jueces, editores… Blogs y movimientos sociales nacen en la red y ya hay grupos de adhesión en Facebook entre los que se encuentran periodistas de alto prestigio como Marco Travaglio, todo un icono del periodismo libre. Pero la ley ya ha sido aprobada en el Congreso y ahora sólo falta que la ratifique el Senado. Quizás, una vez más, la última esperanza quede en el jefe del Estado, Giorgio Napolitano, que puede rechazar firmar la ley. Pero sólo dos veces.

 

“La libertad no es un fin; es un medio para desarrollar nuestras fuerzas.”

Máximo Gorki

 

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5 comentarios »

  1. Saramago puede insultar de la manera más fuerte y sin embargo, a mi me parece siempre que lo dice lleno de amor… Me encanta Saramago, me gusta que nunca tiene miedo de la ternura y la reivindica siempre a viva voz… Gracias por poner esa canción, me ha gustado, la he escuchado en una versión un poco distinta (en castellano), pero me ha gustado más esta porque es un poco más lenta…
    Saludos B. Y mucha suerte.

    Comentario por martin romaña — junio 19, 2009 @ 12:27 am

  2. Si insultar lo interpretamos como el ánimo de herir el amor propio o la dignidad de alguien, o ponerlo en evidencia con palabras o con hechos, comparto esta impresión tuya de que el texto esta lleno de amor, pero amor a Italia. A la cosa hay que pararle los pies y dudo que Saramago haya tenido con este texto intención de humillar a alguien de quien positivamente se sabe que es un sujeto amoral, sin solución.
    Este es el mensaje que (cargado de ternura) considero debiera interiorizar el pueblo italiano.

    Un saludo, m. 😉

    Comentario por La Balaustra — junio 19, 2009 @ 12:33 pm

  3. Si, completamente de acuerdo contigo… Saramago es de esos hombres mundiales, su generosidad es humana, nada tiene que ver con las líneas limítrofes que inventó el hombre en otro tiempo… El amor a Italia, es un amor más grande, es amor al ser humano que merece vivir mejor…
    Saludos…

    Comentario por martin romaña — junio 19, 2009 @ 1:58 pm

  4. La ternura de Saramago están presentes en toda su obra. No me extraña que en este comentario sobre Berlusconi también aparezca junto a su sabiduría habitual. Esta cosa Berlusconi debería leer Ensayo sobre la Ceguera. Justamente como está ciego (ciego de sabiduría, de ternura, de clarividencia) no creo que lo entienda; tal vez el pueblo italiano pueda leérselo un momento antes de partir. ¿Formará el pueblo italiano parte del guión de Ensayo sobre la Ceguera?

    Comentario por alejandra — junio 21, 2009 @ 9:25 pm

  5. Ciegos de sabiduría, de ternura, de clarividencia: esta es la amenaza que se cierne sobre Europa…

    Gracias, Alejandra. Un saludo.

    Comentario por La Balaustra — julio 2, 2009 @ 11:07 am


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