Nos Queda La Palabra

enero 11, 2009

Guerra

Filed under: Uncategorized — Etiquetas: , , , , , , — labalaustra @ 10:54 am

Miguel Hernández

Todas las madres del mundo,
ocultan el vientre, tiemblan,
y quisieran retirarse,
a virginidades ciegas,
el origen solitario
y el pasado sin herencia.
Pálida, sobrecogida
la fecundidad se queda.
El mar tiene sed y tiene
sed de ser agua la tierra.
Alarga la llama el odio
y el amor cierra las puertas.
Voces como lanzas vibran,
voces como bayonetas.
Bocas como puños vienen,
puños como cascos llegan.
Pechos como muros roncos,
piernas como patas recias.
El corazón se revuelve,
se atorbellina, revienta.
Arroja contra los ojos
súbitas espumas negras.

La sangre enarbola el cuerpo,
precipita la cabeza
y busca un hueco, una herida
por donde lanzarse afuera.
La sangre recorre el mundo
enjaulada, insatisfecha.
Las flores se desvanecen
devoradas por la hierba.
Ansias de matar invaden
el fondo de la azucena.
Acoplarse con metales
todos los cuerpos anhelan:
desposarse, poseerse
de una terrible manera.

Desaparecer: el ansia
general, creciente, reina.
Un fantasma de estandartes,
una bandera quimérica,
un mito de patrias: una
grave ficción de fronteras.
Músicas exasperadas,
duras como botas, huellan
la faz de las esperanzas
y de las entrañas tiernas.
Crepita el alma, la ira.
El llanto relampaguea.
¿Para qué quiero la luz
si tropiezo con tinieblas?

Pasiones como clarines,
coplas, trompas que aconsejan
devorarse ser a ser,
destruirse, piedra a piedra.
Relinchos. Retumbos. Truenos.
Salivazos. Besos. Ruedas.
Espuelas. Espadas locas
abren una herida inmensa.

Después, el silencio, mudo
de algodón, blanco de vendas,
cárdeno de cirugía,
mutilado de tristeza.
El silencio. Y el laurel
en un rincón de osamentas.
Y un tambor enamorado,
como un vientre tenso, suena
detrás del innumerable
muerto que jamás se aleja.

 
Fuente I Biblioteca Digital Ciudad Seva
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4 comentarios »

  1. […] Guerra,  Miguel Hernández […]

    Pingback por “Cambio y Reforma” « Desde La Balaustra — enero 11, 2009 @ 11:33 am

  2. Es impactante, vívida, genial, como es él…
    “La sangre recorre el mundo
    enjaulada, insatisfecha” La sangre siempre ha recorrido el mundo, Gaza es otro rincón más, pero que fin de año estarán pasando los pobrecillos…

    Comentario por Nieves — enero 11, 2009 @ 4:23 pm

  3. Grande¡ Miguel Hernández…

    Después, el silencio, mudo
    de algodón, blanco de vendas,
    cárdeno de cirugía,
    mutilado de tristeza.

    Comentario por Alguien — enero 16, 2009 @ 7:14 pm

  4. El silencio. Y el laurel
    en un rincón de osamentas.

    Sublime, sí. Sin lugar a dudas.

    Comentario por La Balaustra — enero 19, 2009 @ 10:00 am


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