Nos Queda La Palabra

Noviembre 10, 2009

…dans la santé essentielle

 

raulphotographe

Conte

       Un Prince était vexé de ne s’être employé jamais qu’à la perfection des générosités vulgaires. Il prévoyait d’étonnantes révolutions de l’amour, et soupçonnait ses femmes de pouvoir mieux que cette complaisance agrémentée de ciel et de luxe. Il voulait voir la vérité, l’heure du désir et de la satisfaction essentiels. Que ce fût ou non une aberration de piété, il voulut. Il possédait au moins un assez large pouvoir humain.      Toutes les femmes qui l’avaient connu furent assassinées. Quel saccage du jardin de la beauté! Sous le sabre, elles le bénirent. Il n’en commanda point de nouvelles. – Les femmes réapparurent.      Il tua tous ceux qui le suivaient, après la chasse ou les libations. – Tous le suivaient.      Il s’amusa à égorger les bêtes de luxe. Il fit flamber les palais. Il se ruait sur les gens et les taillait en pièces. La foule, les toits d’or, les belles bêtes existaient encore.      Peut-on s’extasier dans la destruction, se rajeunir par la cruauté! Le peuple ne murmura pas. Personne n’offrit le concours de ses vues.      Un soir il galopait fièrement. Un Génie apparut, d’une beauté ineffable, inavouable même. De sa physionomie et de son maintient ressortait la promesse d’un amour multiple et complexe! d’un bonheur indicible, insupportable même! Le Prince et le Génie s’anéantirent probablement dans la santé essentielle. Comment n’auraient-ils pas pu en mourir. Ensemble donc ils moururent.      Mais ce Prince décéda, dans son palais, à un âge ordinaire. Le prince était le Génie. Le Génie était le Prince. – La musique savante manque à notre désir.

 

Les Illuminations. Arthur Rimbaud

Fuente l Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

La música sabia no acude a nuestro deseo…

 

Octubre 11, 2009

una mentira a medias…

 

“Non, je ne regrette rien”

(Michel Vaucaire,  Charles Dumont)

 

En primer lugar, en lo que concierne a la metrópoli, parece como si el proceso que (aquí)  le hemos aplicado a la política de colonización hubiera sido asesinado por todos los franceses que viven allí. Si leemos determinada prensa, parecería realmente que Argelia estuviera poblada por un millón de colonos con fusta y cigarro, montados en Cadillacs.

Esta imagen de libro de cuentos es peligrosa. Englobar en un desprecio general, o silenciar con desdén, a un millón de nuestros compatriotas, aplastarlos sin distinción bajo los pecados de algunos, no puede sino estorbar, en lugar de favorecer, la marcha hacia delante que se desea. Esta actitud repercute naturalmente en la de los franceses de Argelia. A la hora actual, en efecto, la opinión de la mayoría, y ruego al lector metropolitano que aprecie su gravedad, es que la Francia metropolitana les ha dado la espalda.

Trataré de mostrar en otra ocasión, dedicada a los franceses de Argelia, el exceso de semejante sentimiento. Pero de todos modos existe, y los franceses de allí, reunidos por un amargo sentimiento de soledad, no se separan más que para derivar hacia sueños de represión criminal o de abandono espectacular.

 

 La conciencia limpia. Albert Camus.

 

Fuente original

Albert Camus.  Crónicas argelinas (1939-1958)

© Editions Gallimard, 1958

© de la traducción: Mónica Rubio Fernández, 2006

© Alianza Editorial, S.A. Madrid, 2006

 

Estrechamente unida a ello está la finalidad de lograr la independencia interior, tan lejana del mero desafío de la opinión y creencias de los otros como de la mera adopción de ellas. Esto significaría primordialmente habilitar al paciente para que estableciese su propia jeraquía de valores y la aplicase a su vida real. Respecto a los demás,  supondría un respeto por su individualidad y sus derechos, que sería la base de una verdadera reciprocidad. Coincidiría con los verdaderos ideales democráticos.

Podríamos definir las metas en términos de espontaneidad del sentimiento, una conciencia de sentimiento, ya en el amor o el odio, la dicha o la tristeza, el temor o el deseo. Esto incluiría una capacidad de expresión y de dominio voluntario. Por ser tan vital, la capacidad de amor y de amistad debería ser especialmente mencionada en este contexto: el amor no es dependencia parásita, ni dominio sádico, sino, citando a Macmurray,  “una relación….que no tiene un fin ulterior;  mediante la cual nos asociamos porque es natural que los seres humanos compartan su experiencia; que se entiendan mutuamente, que encuentren alegría y satisfacción en vivir juntos, en expresarse y revelarse los unos a los otros”.

La fórmula más amplia de las metas terapéuticas es la lucha por la sinceridad : carecer de pretensiones, ser emocionalmente sincero, ser capaz de poner toda el alma en nuestros sentimientos, nuestro trabajo, nuestras creencias. Y a esto uno se acerca en la medida en que se resuelven los conflictos.

 

Karen Horney. Nuestros conflictos interiores.

 

Fuente original

Título del original en inglés:  Our Inner Conflicts

© by Editorial Psique

Traducción de J. Martínez Alinari

Impreso en Argentina. 1991.

 

 

"Un vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentira a medias,
de ningún modo es una media verdad." 

Jean Cocteau

 

 

Septiembre 21, 2009

…melancholicos esse

  

Te quiero

 
Te quiero.

Te lo he dicho con el viento
jugueteando tal un animalillo en la arena
o iracundo como órgano tempestuoso;
              
te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;
              
te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;
              
te lo he dicho con las plantas,
leves caricias transparentes
que se cubren de rubor repentino;
              
te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
              
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta;
más allá de la vida
quiero decírtelo con la muerte,
más allá del amor
quiero decírtelo con el olvido.

 

La realidad y el deseo. Luis Cernuda

 

Fuente l A media voz

  

Aristóteles ait: omnes ingeniosos melancholicos esse .

 

Fuente l Lecciones sobre metafísica de lo bello.   Arthur Schopenhauer

 

Agosto 25, 2009

En torno a Galileo…

 

Tenemos miedo a nuestra vida que es soledad y huimos de ella, de su auténtica realidad, del esfuerzo que reclama, y escamoteamos nuestro auténtico ser por el de los otros, por la sociedad. Pero esta sociedad no es la compañía efectiva de que en otra jornada hablé: aquélla, por ejemplo, la compañía o sociedad que intenta ser el amor, que era el ensayo de unir mi soledad, la autenticidad de mi vida, a la soledad de otro -que era fundir dos soledades como tales en una como soledad de dos. Mas esta sociedad a que me entrego implica que previamente he renunciado a mi soledad, que me he embotado y cegado para ella , que huyo de ella y de mi mismo para hacerme “los otros”.

Mis opiniones consisten en repetir lo que oigo decir a otros. Pero ¿quién es ese o esos otros a quienes encargo de ser yo? ¡Ah! , nadie determinado: ¿ quién es el que dice lo que se dice? ¿Quién es el sujeto responsable de ese decir social, el sujeto impersonal del se dice? ¡Ah!, pues…la gente. Y la gente no es éste ni aquél- la gente es siempre el otro que no es precisamente éste ni áquél-, es el puro otro, el que no es nadie. La gente es un yo irresponsable, el yo de la sociedad- o social. Y al vivir yo de lo que se dice, y llenar con ello mi vida, he sustituido el yo mismo que soy en mi soledad por el yo-gente  – me he hecho “gente”- en vez de ser mi auténtica vida me la desvivo alterándola.

 

Leer texto completo En torno a Galileo. José Ortega y Gasset

Noviembre 28, 2008

Venga, chaval. Desembucha.

                                                             Rabos de lagartija

Areté 2000  areté 2000

 No comprendo para qué se necesita calumniar.

Si se quiere perjudicar a alguien lo único

que hace falta es decir de él alguna verdad.

Nietzsche

 
A menudo me siento un superviviente, un fantasma. Creo que todos lo somos un poco, supervivientes de nuestra infancia y nuestra juventud. La infancia y la adolescencia es la época en que se conforma la personalidad, en este caso la personalidad literaria, y después cargamos ya para siempre con ese fardo de ilusiones cumplidas a medias, o torcidas o muertas.
Confesiones de un fantasma, Juan Marsé

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