Nos Queda La Palabra

Septiembre 22, 2009

…y es distante el otoño

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Te recuerdo como eras
Pablo Neruda

Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

 

Agosto 18, 2009

La noche no quiere venir…

 

Gacela del amor desesperado. Federico García Lorca

 Amancio Prada

La noche no quiere venir
para que tu no vengas,
ni yo pueda ir.

Pero yo iré,
aunque un sol de alacranes me coma la sien.

Pero tu vendrás
con la lengua quemada por la lluvia de sal.

El día no quiere venir
para que tu no vengas,
ni yo pueda ir.

Pero yo iré
entregando a los sapos mi mordido clavel.

Pero tu vendrás
por las turbias cloacas de la oscuridad.

Ni la noche ni el día quieren venir
para que por ti muera
y tú mueras por mí.

 

Fuentel edicionesCaseras

VIEJA 1ª-Está bien que una casada quiera hijos, pero si no los tiene, ¿por qué esa ansia de ellos? Lo importante de este mundo es dejarse llevar por los años. No te critico. Ya has visto cómo he ayudado a los rezos. Pero, ¿qué vega esperas dar a tu hijo ni qué felicidad, ni qué silla de plata?

YERMA.-Yo no pienso en el mañana, pienso en el hoy. Tú estás vieja y lo ves ya todo como un libro leído. Yo pienso que tengo sed y no tengo libertad. Yo quiero tener a mi hijo en los brazos para dormir tranquila, y óyelo bien y no te espantes de lo que digo: aunque yo supiera que mi hijo me iba a martirizar después y me iba a odiar y me iba a llevar de los cabellos por las calles, recibiría con gozo su nacimiento, porque es mucho mejor llorar por un hombre vivo que nos apuñala, que llorar por este fantasma sentado año tras año encima de mi corazón.

VIEJA 1ª-Eres demasiado joven para oír consejo. Pero mientras esperas la gracia de Dios debes ampararte en el amor de tu marido.

YERMA.-¡Ay! Has puesto el dedo en la llaga más honda que tienen mis carnes.

DOLORES.-Tu marido es bueno.

YERMA. – (Se levanta.) ¡Es bueno! ¡Es bueno! ¿Y qué? Ojalá fuera malo. Pero no. El va con sus ovejas por sus caminos y cuenta el dinero por las noches. Cuando me cubre cumple con su deber, pero yo le noto la cintura fría como si tuviera el cuerpo muerto y yo, que siempre he tenido asco de las mujeres calientes, quisiera ser en aquel instante como una montaña de fuego.

DOLORES.-iYerma!

YERMA.-No soy una casada indecente; pero yo sé que los hijos nacen del hombre y de la mujer. ¡Ay, si los pudiera tener yo sola!

DOLORES. – Piensa que tu marido también sufre.

YERMA.-No sufre. Lo que pasa es que él no ansía hijos.

VIEJA 1ª-¡No digas eso!

YERMA.-Se lo conozco en la mirada, y como no los ansía no me los da. No lo quiero, no lo quiero y, sin embargo, es mi única salvación. Por honra y por casta. Mi única salvación.

  Tercer Acto,Yerma,de Federico García Lorca  

 

 “ Federico García Lorca no fue fusilado, fue asesinado. Naturalmente nadie podría pensar que le matarían alguna vez. De todos los poetas de España era el más amado, el más querido, y el más semejante a un niño por su maravillosa alegría. ¿Quién pudiera creer que hubiera sobre la tierra, y sobre su tierra, monstruos capaces de un crimen tan inexplicable?”

Pablo Neruda

 

Fuente l Neruda y los poestas andaluces. Andalucia Comunidad Cultural

 

Julio 12, 2009

por la ternura que nos distes

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Silencio, silencio, silencio…

 

Me gustas cuando callas porque estás como ausente
y me oyes desde lejos y mi voz no te toca,
parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Me gustas cuando callas y estas como distante
y estas como quejándote, mariposa en arrullo,
y me oyes desde lejos y mi voz no te alcanza
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo,
te pareces a la noche callada y constelada
tu silencio, otra estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
distante y dolorosa como si hubieras muerto,
una palabra entonces una sonrisa bastan
y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

 

 

Julio 6, 2009

…un sentido a todo esto.

  

 
“Dinos cómo es un árbol para que no dudemos de que algo en el mundo, fuera de estos muros, sigue luchando contra la infamia, contra la mentira, contra la crueldad demencial de los enemigos de la vida, dinos cómo es y dónde está la justicia para que le arranquemos la venda de los ojos y así pueda ver, por fin, a quienquiera que, de verdad, ha estado sirviendo, pero no nos digan cómo es la dignidad porque ya lo sabemos, porque incluso cuando parecía que no eran nada más que una palabra, comprendimos que era la pura esencia de la libertad en su sentido más profundo, ése que nos permite decir contra la propia evidencia de los hechos, que estábamos presos, pero éramos libres.”

                                                 

 José Saramago. (Prólogo del libro “Decidme cómo es un árbol” de Marcos Ana)

DECIDME-COMO-ES-UN-ARBOL-i0n1200127

http://es.wikipedia.org/wiki/Marcos_Ana

http://decidmecomoesmarcos.blogspot.com/

Marcos Ana (grupo en facebook)

http://marcos-ana.blogspot.com/

http://www.unpremioparamarcosana.org/

 

Ángel y Marina me regalaron el viernes pasado el libro de Marcos Ana “Decidme cómo es un árbol”. Les agradezco el regalo porque me ha permitido conocer un texto prodigioso y recuperar una parte de la historia de mi país contada en primera persona por el autor, un preso político del franquismo al que las más de dos décadas en distintas cárceles fortalecieron en su arraiga convicción del valor supremo de la libertad y la dignidad de los hombres y mujeres. El narrador opta conscientemente, sin embargo, por convertir su peripecia personal en el testimonio de toda una generación y en la voz de cientos de personas a las que les fue arrebatada.

Mis amigos Ángel y Marina, que tuvieron ocasión de conversar con el autor tras asistir a un coloquio recientemente celebrado en La Cabrera, me trasladaron la inmensa humanidad y la fuerza de los ideales que trasmite Marcos Ana. Todo eso se transparenta con nitidez en el libro.

La lectura me ha llevado a reflexionar sobre la enorme contribución que los comunistas españoles han realizado a la historia de nuestro país y, especialmente a la larga lucha por la recuperación de las libertades. En muchas ocasiones, incluso en ámbitos progresistas, he escuchado feroces proclamas anticomunistas, de una ferocidad sólo proporcional a la abismal ignorancia que exhiben sus autores sobre el papel del PCE en la historia de nuestro país. Un partido que cargó sobre sus hombros con la mayor parte del peso de la resistencia contra el franquismo gracias a cientos de miles de hombres y mujeres que llevaron su compromiso con la libertad a sus últimas consecuencias.

Para todos aquellos que alguna vez han escuchado estas soflamas, y más aún para aquellos que las repiten y las esgrimen como arma arrojadiza, es muy aconsejable la lectura de este libro.

Por último, hay una iniciativa en marcha para que se conceda a Marcos Ana el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Si quieres sumar tu firma a esta iniciativa puedes hacerlo pinchando aquí.

 

Decidme cómo es un árbol. Nadie yerra voluntariamente.Bitácora de Manuel Granda

 

Con Marcos Ana vengo sintiendo desde hace hace tanto tiempo que la memoria se confunde. Un vez escribí que a Antonio Machado lo conocía sin conocerlo cuando, siendo un adolescente perplejo, miraba la guerra de España en un mapa que me había fabricado y en el que ponía banderitas de papel según iba avanzando el ejército de Franco, que ganaba siempre, o al menos eso decían las radios de la dictadura de mi país. Entonces también debí de conocer a Marcos Ana porque ya ambos estábamos en el mismo lugar. Luego, mucho más tarde, cuando supe que Marcos Ana preguntaba, y no a gritos, sino directamente a nuestros corazones, tal vez al mío, cómo es un árbol, he de reconocer que no pude decírselo aunque quizá él me oyera y diera por buena la respuesta de que un árbol, amigo mío, es lo que estamos haciendo para que salgas de la cárcel, para que no haya presos políticos, para poder ser, en tu país y en el mío, a pleno pulmón, militantes de todos los partidos, ya sin miedos y sin complejo, seres libres gozando de árboles que crezcan con nosotros, que nos pongan sombra al caer la tarde y nosotros los regaremos cada mañana para que el mundo no se acabe. Eso le decía a Marcos Ana y es probable que me oyera, porque lo poetas conocen lo que no se dice con palabras, pero está y ellos lo saben. Por eso cuando escriben nos hacen más humanos.
Con Marcos Ana, ya digo, vengo sintiendo hace tanto que no se mide por años. A Marcos Ana, que es nombre de hombre y de mujer juntos, le hemos oído las mejores palabras y hemos sido más buenos. ¿A Marcos Ana le falta el Premio Príncipe de Asturias? No: al Premio Príncipe de Asturias le falta Marcos Ana y ese premio nunca estará completo sin el luchador español, el hombre sin rencor que amó la libertad desde la cárcel y que hoy, desde la vida recuperada, sigue honrando la libertad, que no es un concepto sino un modo de estar en el mundo que a todos nos dignifica.
Marcos Ana, Premio Príncipe de Asturias. Cuando oigamos esa proclamación nos saludaremos en la calle, aplaudiremos en las plazas y en las casas y diremos, haciendo sonar las bocinas de nuestros coches, que hemos ganado la batalla contra el olvido y a la inercia, que somos, por fin, protagonistas de la historia, porque somos, hombres y mujeres, dueños de nuestro tiempo y tenemos voz y la usamos. Como estamos haciendo ahora.

José Saramago

 

 José Saramago con Marcos Ana . El blog de Javier López.

 

Hay personas que parecen no pertenecer al mundo y al tiempo en que viven. Marcos Ana es una de esas personas. Como tantos de su generación, arrastrados por prisiones del fascismo español, sufrió lo indecible en el cuerpo y en el espíritu, escapó in extremis a dos condenas a muerte, es, en el mayor sentido de la expresión, un superviviente. La prisión no pudo nada contra él, y fueron 23 los años que estuvo privado de libertad. El libro que acaba de presentar en Portugal es el relato simultáneamente objetivo y apasionado de ese tiempo negro. El título de las memorias, Decidme como es un árbol, no podría ser más significativo. Con el tiempo, la dura realidad de la prisión acaba sobreponiéndose a la realidad exterior, diluyéndose en una imprecisa neblina que es preciso expulsar de la mente cada día que pasa para no perder la seguridad en uno mismo, por más frágil que se torne. Marcos Ana no sólo se salvó a sí mismo, salvó también a muchos de sus compañeros de cárcel, transmitiéndoles ánimo, solucionando problemas y conflictos, como un juez de paz de nueva especie. Firme en sus convicciones políticas, pero sin permitir que su juicio crítico sea afectado, Marcos Ana transmite a aquel que se le aproxima un irreprimible sentimiento de esperanza, como si pensásemos: “Si él es así, yo también lo puedo ser”. Recuperada la libertad, no se quedó en casa para descansar. Volvió a la lucha política, con riesgo de ser nuevamente encarcelado, y dio inicio a un notable trabajo de asistencia y ayuda a los que continuaban en prisión. En España, unos cuantos amigos y admiradores de su singular personalidad (el premio Nobel Wola Soiynka es un de ellos) lo presentamos como candidato al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Nada sería más justo. Y más necesario para mostrarle al pueblo español que la memoria histórica sigue viva.

Marcos Ana. El Cuaderno de Saramago

 

 ”En esta noche central del mundo […] aqui estoy con mi poesía y mi bandera”.

Extracto del discurso del Premio Nobel . Pablo Neruda

 

Teodulfo Lagunero: “Marcos Ana no sólo merece el premio Príncipe de Asturias, sino también el Premio Nobel de la Paz” (Javier Parra. laRepública.es)

 

“He sido testigo de una revolución, hecho la guerra,

he sido hecho prisionero, conocido el hambre,

el trabajo físico hasta el agotamiento, me he fugado,

he estado al borde de la muerte, frecuentado

tanto sacerdotes como incendiarios de iglesias,

apacibles burgueses y anarquistas, filósofos

e iletrados, compartido mi pan con bandidos, …

y sin embargo, en 72 años nunca le he encontrado un sentido a todo esto.”

Extracto del discurso del Premio Nobel. Claude Simon (1913/2005)

 

Julio 3, 2009

…como una lengua antigua que olvidé entre los escombros

 

Jorge Enrique Adoum

Jorge Enrique Adoum

  

 

Despedida y no

 Como un muerto, amor, yo me incorporo,

echo puñados de olvido y grava, tablas

que mordí, piedras, lo que queda de mí

y de las flores que un día me pusieron,

y todo lo que echaron sobre ti para enterrarme:

las embriagueces de la equivocación, toda

la complicidad por amor, todo el amor

que confundí con el silencio, los clavos

que no me dejaban ir hasta tu frente.

Le devuelvo a tu ayer la herencia injusta

que me dejó en los ojos, mi desesperación

hecha de tierra, el llanto que sacaba

su alcohol a las primeras cuerdas del pasillo,

mi angustia que presentía tu preñez, mis raíces

atadas a tu verdad enorme, tu alarido

en la espalda. Ahí quedan mi camastro

con sus sábanas de soledad y de melancolía,

mi empleo, mi patrón, mi desempleo,

mis deudas de aguardiente y aspirina, mis zapatos

llenos de no hay vacantes y costuras,

los almuerzos en que me ponían un libro

abierto sobre el plato, mi espera de la gran

ocasión, de la gran cosa, del gran día.

Aquí comienzo, salgo del rencor como de madre,

me pongo todos los huesos. Yo me voy

de este hotel de pesadumbre a hoy día,

yo me voy a aprender la esperanza como una

lengua antigua que olvidé entre los escombros

de tanto ser caído en el fracaso, pero tengo

con quién hablar, con los que han muerto

por carta y no lo creo y llegan a enseñarme

su boleto, tu recibo hecho pedazos

por la crueldad del día y las ráfagas

del año. Henos aquí, botín de tus edades,

hasta la altura a que has crecido, hasta

la línea del posterior rescate, prisionera

de ti. Almas amontonadas junto al muro,

caras contra la pared para verte por dentro

ese rostro de hermosa que estaba en las medallas,

y agarradas las manos a lápices, fusiles,

herramientas, cucharas:  la batalla

es contigo y el regreso es contigo,

porque has de ser feliz aunque no quieras.

 

Yo me fui con tu nombre por la tierra. Jorge Enrique Adoum.

 

Fuente l edufuturo

 

Enero 6, 2009

Siempre, Chavela.

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La Despedida

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