Nos Queda La Palabra

Junio 9, 2009

…y lo inaceptable.

 

Manuel Rico. Lo inoportuno y lo inaceptable.   El País 06/06/09

Antonio Gamoneda no estuvo especialmente oportuno con sus declaraciones sobre Mario Benedetti durante la rueda de prensa de presentación de Un armario lleno de sombra, su último libro. Cuando todo el país expresaba de forma diversa su condolencia por el fallecimiento del uruguayo, no fue lo más adecuado aludir de forma crítica a su obra. Sobre ello hay unanimidad en la opinión pública. Pero tras subrayar ese hecho, sería conveniente aportar un mínimo de desapasionamiento a la polémica que, a partir de sus declaraciones, se desató. También de rigor intelectual. Lo digo porque al leer las respuestas que, en defensa de Benedetti, reflejaron los medios de comunicación en los días posteriores, pareciera que Gamoneda hubiera desgranado una cadena de insultos y descalificaciones contra el autor de La tregua.

Pero no fue así. ¿Qué dijo el poeta leonés? Transcribo las afirmaciones que reflejaron, de manera coincidente y literal, todos los diarios. Así opinó Gamoneda: “(Benedetti) Era un hombre necesario en el terreno del pensamiento social y en el de la honradez… Aunque yo no comparto su ámbito poético. Fue un ser admirable, pero utilizaba un lenguaje normalizado, el lenguaje de la comunicación coloquial que, aunque lo respeto, no lo comparto”. Hasta aquí, el texto en el que coincidieron todos los medios. Algunos añadieron, con o sin comillas, la afirmación siguiente: “En eso era un poeta menor”.

Revisemos las palabras de Gamoneda: califica a Benedetti de “hombre necesario”, de “ser admirable”, expresiones a las que agrega atributos como la honradez o el compromiso social a la vez que confiesa un sentimiento de respeto hacia él. Y a la hora de valorar su obra, no se sale en ningún momento del juicio literario, por muy polémico que pudiera sonar el término “poeta menor”. No hay más que leerlas con detenimiento para darse cuenta de que no hay ofensa ni afán descalificador, sino delimitación, de manera respetuosa, de diferencias estéticas.

¿Cómo se le respondió? Con una saña no inoportuna, sino inaceptable. Con descalificaciones. Con ofensas. Relevantes personajes del mundo cultural próximos a la estética de Benedetti, comenzando por su editor, más que responder cabría decir, en lenguaje coloquial, que “se despacharon a gusto”. En el fondo y en la forma, la réplica fue desproporcionada, bordeando, incluso superando con creces, la frontera de la intolerancia y del insulto, algo que llama especialmente la atención en intelectuales conocidos por su sensibilidad progresista (al menos, así se reclaman). ¿Es de recibo que Benjamín Prado afirme que “parece que en este país hacer una carrera poética consiste en tener el mismo enterrador que Benedetti y Ángel González, es decir, Antonio Gamoneda”? ¿O que el editor Jesús García Sánchez califique a Gamoneda de poeta “de segunda división” o de “ser sujeto al techo por telarañas”, o haga una gracieta de dudoso gusto afirmando que Benedetti “comparado con Gamoneda es el Barça frente al Alcoyano”?

¿No parece fuera de lugar que Benítez Reyes lo califique de “hombre tosco” (¿¿??) o de “poeta del montón”? ¿Y qué decir de Javier Rioyo, capaz de utilizar en su columna dominical una metáfora con la que compara a los cuervos con el autor de Blues castellano o del Libro del frío: “Los cuervos, esos pájaros blasfemos”, escribe Rioyo. Y continúa: “Se vistan con levita. O con premio Cervantes”, figura que tiene como complemento una descalificación global de Gamoneda sobre la base de atribuir a otro gran poeta, Ángel González, cualidades con las que también cuenta el leonés: huérfano de padre con simpatías republicanas, miembro de la generación silenciada (aunque no fuera, en los años cincuenta, funcionario del Estado) de la posguerra, de familia condenada a la pobreza y al hambre.

En resumen: frente a la referencia de Antonio Gamoneda al lenguaje “normalizado”, o “coloquial” de Mario Benedetti que, aunque respeta, no comparte, la lluvia de andanadas irrespetuosas y groseras (con un punto de clasismo señoritil alguna de ellas) contra él: “enterrador”, “poeta de segunda división”, “hombre tosco”, “poeta del montón”, “cuervo” o “pájaro blasfemo”, “ser sujeto al techo por telarañas”, entre otras, no menos delicadas, que no cito. ¿Hay quien dé más?

En ese contexto, que avergüenza a cualquier observador mínimamente objetivo de nuestra realidad literaria, sorprende que un admirador de la obra del uruguayo como el poeta gallego Méndez Ferrín afirme, coincidiendo en lo esencial, quizá involuntariamente, con Gamoneda, que Benedetti “era una persona amigable, próxima, generosa y muy inteligente; tal vez la poesía no sea su aportación más importante (el subrayado es mío), ya que no hay que olvidar su obra como prosista, ensayista y articulista”, sin que reaccione del mismo modo la sucesión de descalificadores arriba citados. O que el periodista mexicano Alejandro de la Garza, al describir, en la revista digital Milenio.com, su encuentro con Benedetti en 1997, escribiera, el pasado 25 de mayo, lo que sigue: “Fue indulgente y tolerante, aunque se encontraba ya seriamente afectado por el asma y, como siempre, parecía lastrado por una celebridad a la cual nunca se rindió y resultaba notoriamente incómoda para su sencillez de “poeta menor”, como gustaba calificarse”.

Mario Benedetti ha sido uno de los grandes escritores del siglo XX del mundo hispanohablante. Con una obra poética cívicamente comprometida, directa y realista y popular, que ha emocionado -y emociona- a distintas generaciones y que podría haber obtenido con todo derecho el premio Cervantes.

Del mismo modo que Antonio Gamoneda, desde una opción estética distinta, es uno de los grandes poetas vivos de la lírica en castellano del último medio siglo, merecedor, sin duda, del premio que ostenta. Éste ha opinado sobre la poesía de Benedetti destacando su coloquialismo del mismo modo que desde una mirada crítica distinta, se podría calificar, con el mismo nivel de respeto, la de Gamoneda de tendente al hermetismo. Pero de ahí a convertir una inoportunidad, un error si se quiere como el cometido por Gamoneda, en una suerte de apertura de la veda del insulto y la descalificación, hay una considerable distancia que ningún escritor que se precie de demócrata debiera haber recorrido.

Cierto que Gamoneda no es, sobre todo en su última etapa, un poeta transparente. Pero es un poeta intenso, con lectores, con textos cargados de emoción estética y sentimental. ¿Acaso eran sencillos y transparentes poetas como Claudio Rodríguez, el Pepe Hierro del Libro de las alucinaciones, Vicente Aleixandre, Ezra Pound, T. S. Eliot, por citar sólo unos cuantos nombres alejados del realismo?

La propensión de nuestro mundo poético a establecer compartimentos estancos, a la configuración de tribus o sectas irreconciliables es una servidumbre demasiado vieja. Y un obstáculo para que la buena poesía (es decir, su esencia, su proteína) pueda ser gozada más allá de la opción estética de cada cual y de la moda del momento. A ese respecto, me parece ilustrativo el comentario aparecido hace unos días en el blog de un pequeño (y conocido) editor. Reza así: “Mario Benedetti dijo… beno! Antonio Gamoneda me gusta mucho”. Imaginémoslo al menos. Aunque no fuera así.

Manuel Rico es poeta, narrador y crítico literario. Entre sus últimas obras se encuentran Verano (Alianza, 2008) y Espejo y tinta (Bruguera, 2008).

Vía l  Al margen: La polémica Gamoneda-Benedetti.  (Bitácora de Manuel Rico).

 

Mayo 18, 2009

…y esa tristeza que es inevitable.

 

Imagen 009

 

Chau número 3

Mario Benedetti

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres
sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo derrotando imposibles
segura sin seguro
te dejo frente al mar descifrándote
sola sin mi pregunta
a ciegas sin mi respuesta rota
te dejo sin mis dudas pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía
pero tampoco creas a pie juntillas todo
no creas nunca creas este falso abandono
estaré donde menos lo esperes
por ejemplo en un árbol añoso
de oscuros cabeceos
estaré en un lejano horizonte
sin horas en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra
estaré repartido en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen
y ojalá pueda estar de tu sueño
en la red esperando tus ojos
y mirándote.

 

 Defender la alegría como una trinchera
defenderla del caos y de las pesadillas
de la ajada miseria y de los miserables
de las ausencias breves y las definitivas…

…digamos pues que lego para el jueves
las inquietudes que me puso el martes
cambiadas sólo un poco por los sueños
y esa tristeza que es inevitable.

 

Mario Benedetti

En mi corazón, siempre.

 

Seguro que es Troilo.

 

 Bandoneón

Mario Benedetti

Me jode confesarlo
pero la vida es también un bandoneón
hay quien sostiene que lo toca dios
pero yo estoy seguro de que es Troilo
ya que dios apenas toca el arpa
y mal

fuere quien fuere lo cierto es
que nos estira en un solo ademán purísimo
y luego nos reduce de a poco a casi nada
y claro nos arranca confesiones
quejas que son clamores
vértebras de alegría
esperanzas que vuelven
como los hijos pródigos
y sobre todo como los estribillos

me jode confesarlo
porque lo cierto es que hoy en día
pocos
quieren ser tango
la natural tendencia
es a ser rumba o mambo o chachachá
o merengue o bolero o tal vez casino
en último caso valsecito o milonga
pasodoble jamás
pero cuando dios o Pichuco o quien sea
toma entre sus manos la vida bandoneón
y le sugiere que llore o regocije
uno siente el tremendo decoro de ser tango
y se deja cantar y ni se acuerda
que allá espera
el estuche.

 

 

Cantamos porque el río esta sonando
y cuando suena el río suena el río.
Cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino.
Cantamos porque el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo.
Cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos.

 

Por qué cantamos. Mario Benedetti.

 

…cuando esté clareando el día.

 

Milonga de Manuel Flores
Música: Aníbal Carmelo Troilo ·Pichuco·
Letra: Jorge Luis Borges

 Manuel Flores va a morir,
eso es moneda corriente;
morir es una costumbre
que sabe tener la gente.

Y sin embargo me duele
decirle adiós a la vida,
esa cosa tan de siempre,
tan dulce y tan conocida.

Miro en el alba mis manos,
miro en las manos las venas;
con extrañeza las miro
como si fueran ajenas.

Vendrán los cuatro balazos
y con los cuatro el olvido;
lo dijo el sabio Merlín:
morir es haber nacido.

¡Cuánta cosa en su camino
estos ojos habrán visto!
Quién sabe lo que verán
después que me juzgue Cristo.

Manuel Flores va a morir,
eso es moneda corriente:
morir es una costumbre
que sabe tener la gente.

 

 
 
 

Mayo 9, 2009

Lo que natura no da…

 

El Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana esta organizado por el Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca. Está dotado con 42.000 euros y su objetivo es premiar el conjunto de la obra poética de un autor vivo que, por su valor literario, constituye una aportación relevante al patrimonio cultural común a Iberoamérica y España. Los candidatos son presentados por las Academias de la Lengua de los países iberoamericanos, la Real Academia Española y los departamentos universitarios de Filología Hispánica, Filosofía y Literatura. Se entrega en el Palacio Real de Madrid.
1992 Gonzalo Rojas (Chile, 1917)
1993 Claudio Rodríguez (España, 1934-1999)
1994 Joao Cabral do Melo Neto (Brasil, 1920-1999)
1995 José Hierro (España, 1922-2002)
1996 Angel González (España, 1925-2008)
1997 Alvaro Mutis (Colombia, 1923)
1998 José Angel Valente (España, 1929-2000)
1999 Mario Benedetti (Uruguay, 1920)
2000 Pere Gimferrer (Catalunya, 1945)
2001 Nicanor Parra (Chile, 1914)
2002 José Antonio Muñoz Rojas (España, 1909)
2003 Sophia de Mello Breyner (Portugal, 1919-2004)
2004 José Manuel Caballero Bonald (España, 1928)
2005 Juan Gelman (Argentina, 1930)
2006 Antonio Gamoneda (España, 1931)
2007 Blanca Varela (Perú, 1926)
2008 Pablo García Baena (España, 1923)
2009 José Emilio Pacheco (México, 1939)    

 

 Página oficial: Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

Fuentel El Poder de la Palabra

 

José Emilio Pacheco, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

El jurado ha estado integrado por Yago Pico de Coaña (presidente de Patrimonio Nacional),   José Ramón Alonso (rector de la Universidad de Salamanca), Víctor García de la Concha (director de la Real Academia Española) además de los escritores Pablo García Baena, José Saramago, Luis Antonio de Villena, Jaime Siles, José Manuel Caballero Bonald, José Miguel Santiago Castelo y Carmen Posadas; quienes le otorgaron el premio en la edición número XVIII como un reconocimiento a su obra.

Entre los nominados se encontraban el escritor nicaragüense Ernesto Cardenal, la uruguaya Cristina Petri y el español Francisco Brines.

Asimismo figuraban entre los miembros del jurado Pilar Martín-Laborda (vocal asesora de programas culturales del patrimonio nacional), Anunciada Fernández de Córdova (embajadora de España en la República de Eslovenia), Milagros del Corral (directora de la Biblioteca Nacional), Genoveva Iriarte (directora del Instituto Caro y Cuervo), las hispanistas Petra Serien, Marie-Claire Zimmermann y Susana Regazzoni, José Manuel Mendes (director del Instituto del Libro Portugués) y Javier Sanjosé Lera y Mª Ángeles Pérez López (Departamento de Lengua y Literatura de la Universidad de Salamanca).

Fuente l EcoDiario 

 

 MEMORIA
No tomes muy en serio
lo que te dice la memoria.
A lo mejor no hubo esa tarde.
Quizá todo fue autoengaño.
La gran pasión
sólo existió en tu deseo.
Quién te dice que no te está contando ficciones
para alargar la prórroga del fin
y sugerir que todo esto
tuvo al menos algún sentido.
                                          

Fuente   l  A media Voz

Imagen l  ENcontrARTE

 

Lo que natura no da, Salamanca no lo otorga.

 

Mayo 1, 2009

No hay olvido

 

 Universo Benedetti

Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles. 
 benedetti_cervantesvirtual 
Mi pesadilla es siempre el optimismo
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
 pero el futuro aguarda. Es un abismo.
 No me lo digan cuando me despierte.

Con Mario Benedetti,  Blog de la Fundación José Saramago

   

Palabras verdaderas

elortiba

 

 No te salves
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
 

no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas

entonces
no te quedes conmigo.

 

EL “TE QUIERO” A BENEDETTI   Fundación Instituto de la Cultura del Sur

 

Vía l papel en blanco l Mario Benedetti 

 

No necesito ningún arma contra la muerte, porque la muerte no existe. Pero sí hay una: el miedo ante la muerte. Ésa se puede curar.

Hermann Hesse

 

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