Nos Queda La Palabra

Noviembre 30, 2009

Não somos nós os que…

  

Vivem em nós inúmeros,
Se penso ou sinto, ignoro
Quem é que pensa ou sente.
Sou sòmente o lugar
Onde se sente ou se pensa.

Tenho mais almas que uma
Há mais eus do que eu mesmo.
Existo todavia
Indiferente a todos.
Faço-os calar: eu falo.

Os impulses cruzados
Do que sinto ou nao sinto
Disputam em quem sou. Ignoro-os.
Nada ditam
A quem me sei: eu ´screvo.

Fernando Pessoa

 

 

“Ô toi que j´eusse aimée… »

Y ahora una digresión: consideremos

esa variante del amor que nunca

puede llamarse amor.

Son aislados instantes sin futuro.

En la ciudad donde estaré tres días

nos encontramos.

Hablamos cien palabras.

Pero un brillo en los ojos, un silencio

o el roce de las manos que se despiden

prende la luz de la imaginación.

Sin motivo ni causa uno supone

que llegó pronto o tarde y se lamenta

(“No habernos conocido…”).

Y sin quererlo ni saberlo entraste

en un célibe harén de sombra y humo.

Intocable,

incorruptible al yugo del amor,

viva en lo que llamó De Rougemont

la posesión por pérdida.

 

José Emilio Pacheco. De Irás y no volverás, 1969-1972.

 

 “La poesía no es de nadie:

 se hace entre todos” .

Julián Hernández (1893- 1955)

 

Octubre 20, 2009

Ciel ! Amour ! Liberté !

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Sir_John_Everett_Millais
John Everett Millais, Ophelia (1851-1852). Tate Gallery, London

 

Ophélie
Arthur Rimbaud (1854-1891)

I
Sur l’onde calme et noire où dorment les étoiles
La blanche Ophélia flotte comme un grand lys,
Flotte très lentement, couchée en ses longs voiles…
- On entend dans les bois lointains des hallalis.

Voici plus de mille ans que la triste Ophélie
Passe, fantôme blanc, sur le long fleuve noir.
Voici plus de mille ans que sa douce folie
Murmure sa romance à la brise du soir.

Le vent baise ses seins et déploie en corolle
Ses grands voiles bercés mollement par les eaux;
Les saules frissonnants pleurent sur son épaule,
Sur son grand front rêveur s’inclinent les roseaux.

Les nénuphars froissés soupirent autour d’elle;
Elle éveille parfois, dans un aune qui dort,
Quelque nid, d’où s’échappe un petit frisson d’aile:
- Un chant mystérieux tombe des astres d’or.

II
Ô pâle Ophélia ! belle comme la neige !
Oui tu mourus, enfant, par un fleuve emporté !
- C’est que les vents tombant des grands monts de Norwège
T’avaient parlé tout bas de l’âpre liberté;

C’est qu’un souffle, tordant ta grande chevelure,
A ton esprit rêveur portait d’étranges bruits;
Que ton coeur écoutait le chant de la Nature
Dans les plaintes de l’arbre et les soupirs des nuits;

C’est que la voix des mers folles, immense râle,
Brisait ton sein d’enfant, trop humain et trop doux;
C’est qu’un matin d’avril, un beau cavalier pâle,
Un pauvre fou, s’assit muet à tes genoux !

Ciel ! Amour ! Liberté ! Quel rêve, ô pauvre Folle !
Tu te fondais à lui comme une neige au feu:
Tes grandes visions étranglaient ta parole
- Et l’Infini terrible effara ton oeil bleu !

III
- Et le Poète dit qu’aux rayons des étoiles
Tu viens chercher, la nuit, les fleurs que tu cueillis;
Et qu’il a vu sur l’eau, couchée en ses longs voiles,
La blanche Ophélia flotter, comme un grand lys.

 

Ofelia

I
En las aguas profundas que acunan las estrellas,
blanca y cándida, Ofelia flota como un gran lirio,
flota tan lentamente, recostada en sus velos…
cuando tocan a muerte en el bosque lejano.

Hace ya miles de años que la pálida Ofelia
pasa, fantasma blanco por el gran río negro;
más de mil años ya que su suave locura
murmura su tonada en el aire nocturno.

El viento, cual corola, sus senos acaricia
y despliega, acunado, su velamen azul;
los sauces temblorosos lloran contra sus hombros
y por su frente en sueños, la espadaña se pliega.

Los rizados nenúfares suspiran a su lado,
mientra ella despierta, en el dormido aliso,
un nido del que surge un mínimo temblor…
y un canto, en oros, cae del cielo misterioso.

II
¡Oh tristísima Ofelia, bella como la nieve,
muerta cuando eras niña, llevada por el río!
Y es que los fríos vientos que caen de Noruega
te habían susurrado la adusta libertad.

Y es que un arcano soplo, al blandir tu melena,
en tu mente traspuesta metió voces extrañas;
y es que tu corazón escuchaba el lamento
de la Naturaleza ––son de árboles y noches.

Y es que la voz del mar, como inmenso jadeo
rompió tu corazón manso y tierno de niña;
y es que un día de abril, un bello infante pálido,
un loco miserioso, a tus pies se sentó.

Cielo, Amor, Libertad: ¡qué sueño, oh pobre Loca! .
Te fundías en él como nieve en el fuego;
tus visiones, enormes, ahogaban tu palabra.
–Y el terrible Infinito espantó tu ojo azul .

III
Y el poeta nos dice que en la noche estrellada
vienes a recoger las flores que cortaste ,
y que ha visto en el agua, recostada en sus velos,
a la cándida Ofelia flotar, como un gran lis .

 

Fuente l Poemas en francés

 

Teu corpo real que dorme

É un frio no meu ser.

 

Fernando Pessoa

 

Septiembre 19, 2009

blanco ceniciento…

 

Luz, que iluminas la existencia,
luz, que propagas la evidencia,
que disuelves error y oscuridad,
haré de ti, divina esencia,
la augusta luz de la Verdad.

Luz, donde el ojo y donde el pensamiento
casan gusanos y astros, casan aguas y viento,
y hombres y monstruos, goces y dolor,
haré de ti, luz de un momento,
¡la eterna, la divina luz de Amor!

Haré de ti la luz de Amor que ya no es ciega;
la que todo lo anega,
la que todo lo acoge hospitalaria…
La luz que nos deslumbra y que irradia,
de un suspiro, de un ay, de una agonía;
del beso y la plegaria…

La luz, en cuya gloria idealizante
el volcán de los astros rutilante
en oscura ceniza sepulcral;
y el éxito triunfal de la mañana
una humareda pálida y liviana,
desgarrada en los ramos de un zarzal…

La luz que transfigura y que convierte
el César deslumbrante en polvo inerte
y el vagabundo en una Anunciación…
La luz que enciende lágrimas dolidas
en estrellas eternas y floridas,
en jardines de gracia y de perdón.

La luz en donde todo flota inmerso,
la luz Espiritual del Universo,
Sol de todos los soles creador…
Luz de misericordia y esperanza,
luz de infinita bienaventuranza;
mañana que amanece en el Dolor.

¡Oh luz de estrellas, ciega luz corpórea
que, reviviendo, es agua transitoria,
roca y arena, podredumbre y planta,
cáliz aéreo que deshoja el viento,
lumbre de brasas, muerta en un momento,
claro gorjeo, que un instante canta!

¡En mi sangre exaltada y sublimada,
en mi divino ideal crucificada,
a paz suprema llegarás por mí;
que en la luz del Espíritu amoroso
haré que logre perennal reposo
la beata armonía que hay en ti!

 

Oración a la luz  (fragmento) . Abilio Guerra Junqueiro 

 

Fonoteca Municipal de Lisboa 
 100 anos de poesia portuguesa : séc. XIX : do romantismo ao simbolismo

 

Leer…  A Velhice Do Padre Eterno, de Guerra Junqueiro

 

 

73
(CLAROS DE LUNA)

…mojadamente sucio de castaño muerto en los resbalamientos nítidos de los tejados superpuestos, blanco ceniciento, mojadamente sucio de castaño muerto.

 

Libro del Desasosiego. Fernando Pessoa

 

Septiembre 13, 2009

…que nos corre nas veias

 

La sesión de evocación de la obra y de la figura de Jorge de Sena, realizada en el Teatro de S. Carlos de Lisboa el 10 de Julio de 2008, tuvo un título que a esta distancia fácilmente parecerá premonitorio: Jorge de Sena – Un regreso. Para hablar del autor de “Señales de fuego” reunimos allí, además de un representante de la Fundación, para el caso su patrono, a algunas de las personas más cualificadas del pensamiento literario y crítico portugués: Eduardo Lourenço, Vítor Aguiar e Silva, Jorge Fazenda Lourenço y António Mega Ferreira, cuyas intervenciones contaron con la inteligente moderación del ministro de Cultura, José Antonio Pinto Ribeiro. La sala del San Carlos estaba llena hasta el gallinero, lo que demuestra que la premonición, si lo era, estaba siendo compartida por unos cuantos cientos de personas. Hube lectura de poemas por Jorge Vaz de Carvalho y el pianista António Rosado interpretó composiciones sobre las que Sena había escrito. Quien estuvo allí no lo olvidará nunca. Al final la Fundación ofreció a cada uno de los participantes un estuche con llaves: las que deberían abrir las puertas necesarias para que Jorge de Sena regresase definitivamente a su país. No, no fue premonición. Simplemente, lo que tiene que ser, tiene que ser y tiene mucha fuerza. La fuerza de todas las personas, casi un millar, unidas en el mismo pensamiento: que regrese Jorge de Sena, que regrese ya. Regresó, por fin. No sé si somos más ricos. Más conscientes de nuestras responsabilidades, sí. Pocas cosas agradarían tanto a Jorge de Sena.

 

El Cuaderno de Saramago. José Saramago.  El regreso.

 

Vía l elmercuriodigital.com

 

CARTA A MEUS FILHOS SOBRE OS FUZILAMENTOS DE GOYA

Não sei, meus filhos, que mundo será o vosso. 
É possível, porque tudo é possível, que ele seja 
aquele que eu desejo para vós. Um simples mundo, 
onde tudo tenha apenas a dificuldade que advém 
de nada haver que não seja simples e natural. 
Um mundo em que tudo seja permitido, 
conforme o vosso gosto, o vosso anseio, o vosso prazer, 
o vosso respeito pelos outros, o respeito dos outros por vós. 
E é possível que não seja isto, nem seja sequer isto 
o que vos interesse para viver. Tudo é possível, 
ainda quando lutemos, como devemos lutar, 
por quanto nos pareça a liberdade e a justiça, 
ou mais que qualquer delas uma fiel 
dedicação à honra de estar vivo.

 

(…)

Acreditai que nenhum mundo, que nada nem ninguém 
vale mais que uma vida ou a alegria de tê-la. 
É isto o que mais importa – essa alegria. 
Acreditai que a dignidade em que hão-de falar-vos tanto 
não é senão essa alegria que vem 
de estar-se vivo e sabendo que nenhuma vez 
alguém está menos vivo ou sofre ou morre 
para que um só de vós resista um pouco mais 
à morte que é de todos e virá. 
Que tudo isto sabereis serenamente, 
sem culpas a ninguém, sem terror, sem ambição, 
e sobretudo sem desapego ou indiferença, 
ardentemente espero. Tanto sangue, 
tanta dor, tanta angústia, um dia

- mesmo que o tédio de um mundo feliz vos persiga -

não hão-de ser em vão. Confesso que 
muitas vezes, pensando no horror de tantos séculos 
de opressão e crueldade, hesito por momentos 
e uma amargura me submerge inconsolável. 
Serão ou não em vão? Mas, mesmo que o não sejam, 
quem ressuscita esses milhões, quem restitui 
não só a vida, mas tudo o que lhes foi tirado? 
Nenhum Juízo Final, meus filhos, pode dar-lhes 
aquele instante que não viveram, aquele objeto 
que não fruíram, aquele gesto 
de amor, que fariam «amanhã». 
E, por isso, o mesmo mundo que criemos 
nos cumpre tê-lo com cuidado, como coisa 
que não é nossa, que nos é cedida 
para a guardarmos respeitosamente 
em memória do sangue que nos corre nas veias, 
da nossa carne que foi outra, do amor que 
outros não amaram porque lho roubaram.

 

Lisboa, 25/6/1959

 

Jorge de Sena

Poesia II

Lisboa, Edições 70, 1988

 

Fuente l Centro Virtual Camões

 

Nada tereis, mas nada: nem os ossos,
que um vosso esqueleto ha-de ser buscado,
para passar por meu. E para outros ladrões,
iguais a vós, de joelhos, porem flores no túmulo.

 

Jorge de Sena. Camões dirige-se aos seus contemporâneos.

 

 FJSaramago

Metamorfose

Para a minha alma eu queria uma torre como esta,
assim alta,
assim de névoa acompanhando o rio.

Estou tão longe da margem que as pessoas passam
e as luzes se reflectem na água.

E, contudo, a margem não pertenece ao rio
nem o rio está em mim como a torre estaria
se eu a soubesse ter…
uma luz desce o rio
gente passa e não sabe
que eu quero uma torre tão alta que as aves não passem
as nuvens não passem
tão alta tão alta
que a solidão possa tornar-se humana.

 

Fuente l Fundação José Saramago

 

 

“Ditosa Pátria que tal filho teve”…

Os Lusiadas. Luís de Camões

 

 

Agosto 28, 2009

¿Entonces?

 

“El trabajo es un castigo. La Biblia lo dice. Lo impuso Dios y, que sepamos, no lo ha levantado.”

Fernando Fernán Gómez

 
Caín: un misterio.
Lord Byron
ACTO I. ESCENA I.
(Fragmento)
 

Caín. ¿Tú tentaste a mi madre?
Lucifer. No tiento a nadie, sino con la verdad: ¿no fue aquel árbol el árbol del saber? ¿Y no era el árbol de la vida siempre fértil? ¿Fui yo quien le dijo que no comiera de él ?¿fui yo quien plantó lo prohibido al alcance de seres inocentes, curiosos por su propia inocencia? Yo os hubiera hecho dioses y el que os echó, fue porque no debías comer el fruto de la vida, y “llegar a ser dioses como nosotros”. ¿Fue eso lo que les dijo?
Caín. Eso fue, según dicen lo que oyeron entre truenos.
Lucifer. ¿Entonces quién fue el demonio?

 

Leer  Caín: un misterio, de Lord Byron (en inglés)

 

 …

Toda poesía –y la canción es una poesía ayudada- refleja lo que el alma no tiene. Por eso la canción de los pueblos tristes es alegre y la canción de los pueblos alegres es triste.

El fado, sin embargo, no es alegre ni triste. Es un episodio de intervalo. Lo formó el alma portuguesa cuando no existía y deseaba todo sin tener fuerza para desearlo.

El fado es el cansancio del alma fuerte, la mirada de desprecio de Portugal al Dios en que creyó y también lo abandonó.

En el fado los Dioses regresan legítimos y lejanos. Es ese el segundo sentido de la figura del Rey Don Sebastián.

 
El fado y el alma portuguesa. Publicado en Noticias Ilustrado, 2º serie, nº 44, 14/4/1929

 

Fuente l Ensayo Pessoa. Bitácora de  Carlos H. Rasines  

 

Gracias, José.

 

Agosto 26, 2009

¡Come chocolatinas!

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Tabaquería*

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
A parte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.
Ventanas de mi cuarto,
De mi cuarto de uno de los millones en el mundo que nadie sabe
quién es
(Y si supiesen, ¿qué sabrían?),
Dais al misterio de una calle cruzada constantemente por gente,
A una calle inaccesible a todos los pensamientos,
Real, imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
Con el misterio de las cosas bajo las piedras y los seres,
Con la muerte que mancha de humedad las paredes y hace
blancos los cabellos de los hombres,
Con el Destino que conduce la carroza de todo por el camino de
nada.
Estoy hoy vencido, como si supiese la verdad.
Estoy hoy lúcido, como si estuviese por morir,
Y no tuviese más hermandad con las cosas
Que la de una despedida, tornándose esta casa a este lado de la
calle
La hilera de vagones de un tren, y el silbido de una partida
Dentro de mi cabeza,
Y una sacudida de mis nervios y un chirriar de huesos al arrancar.
Estoy hoy perplejo, como quien pensó y halló y olvidó.
Estoy hoy dividido entre la lealtad que debo
A la Tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
Y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.
Fallé en todo.
Como no hice ningún propósito, tal vez todo fuese nada.
El aprendizaje que me dieron,
Descendí por la ventana trasera de la casa.
Fui al campo con grandes propósitos.
Pero allí sólo encontré yerbas y árboles,
Y cuando había gente era igual a la otra.
Me retiro de la ventana y me siento en una silla. ¿En qué he de
pensar?
¿Qué sé yo lo que seré, yo, que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Pienso ser tanta cosa!
¡Y hay tantos que piensan ser la misma cosa que no puede haber
tantos!
¿Genio? En este momento
Cien mil cerebros se piensan en sueños genios como yo,
Y la historia no señalará, ¿quién sabe? ni a uno,
No habrá sino un muladar para tantas futuras conquistas.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay tantos locos deschavetados con
tantas certezas!
Yo, que no tengo ninguna certeza, ¿soy más cierto o menos cierto?
No, ni en mí…
¿En cuántas buhardillas y no buhardillas del mundo
No están en esta hora genios-para-sí-mismos soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas—
Sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas—,
Y quién sabe si realizables,
¿Nunca verán la luz del sol real ni hallaran oídos de nadie?
El mundo es de quien nace para conquistarlo
Y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga
razón.
He soñado más que Napoleón.
He abrazado contra el pecho hipotético más humanidades que
Cristo.
Hice filosofías en secreto que ningún Kant escribió.
Pero soy, y tal vez seré siempre, el de la buhardilla,
Aunque no viva en ella;
Seré siempre el que no nació para esto,
Seré siempre sólo el que tenía cualidades;
Seré siempre el que esperó que le abriesen la puerta al pie
de una pared sin puerta,
Y cantó la cantiga del Infinito en un gallinero,
Y escuchó la voz de Dios en un pozo cegado.
¿Creer en mí? No, ni en nada.
Que me derrame la Naturaleza sobre la cabeza ardiente
Su sol, su lluvia, el viento que me despeina,
Y lo demás que venga si viene o que tenga que venir, o que no
venga.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
Conquistamos todo el mundo antes de levantarnos de la cama;
Pero nos despertamos y él es opaco,
Nos levantamos y es ajeno,
Salimos de casa y es la tierra entera,
Más el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.
(Come chocolates, niña;
¡Come chocolates!
Mira que no hay más metafísica en el mundo que la de los
chocolates.
Mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería.
¡Come, niña sucia, come!
¡Si pudiera yo comer chocolates con la misma verdad con que tú
los comes!
Pero yo pienso y, al quitarles el papel plateado, que es de estaño,
Arrojo todo al suelo, como tiré la vida.)
Pero queda al menos de la amargura de lo que nunca seré
La caligrafía rápida de estos versos,
Pórtico hendido hacia lo Imposible.
Pero al menos dedico a mí mismo un desprecio sin lágrimas,
Noble al menos por el gesto amplio con que arrojo
La ropa sucia que soy, sin motivo, para el decurso de las cosas,
Y me quedo en casa sin camisa.
(Tú que consuelas, que no existes y por eso consuelas,
O diosa griega, concebida como estatua con vida,
O patricia romana, imposiblemente noble y nefasta,
O princesa de trovadores, gentilísima y colorida,
O marquesa del siglo dieciocho, escotada y distante,
O cocotte célebre del tiempo de nuestros padres,
O no sé qué moderno —no concibo bien qué—,
Todo eso, sea lo que fuera, lo que sea, si puede inspirar ¡qué
inspire!
Mi corazón es un balde vacío.
Como invocan espíritus los que invocan espíritus me invoco
Me invoco a mí mismo y nada encuentro.
Me acerco a la ventana y veo la calle con una nitidez absoluta.
Veo las tiendas, veo las aceras, veo los coches que pasan.
Veo los entes vivos vestidos que se cruzan,
Veo los perros que también existen,
Y todo esto me pesa como un condena al destierro,
Y todo esto es extranjero, como todo.)
Viví, estudié, amé y hasta creí,
Y hoy no hay mendigo al que no envidie sólo por no ser yo.
En cada uno miro los andrajos y las llagas y la mentira,
Y pienso: tal vez nunca hayas vivido ni estudiado ni amado ni
creído
(Porque es posible hacer la realidad de todo eso sin hacer
nada de eso);
Tal vez hayas existido apenas, como un lagarto a quien cortan
la cola
Y que es cola más acá del lagarto que se retuerce.
Hice de mí lo que no supe,
Y lo que pude hacer de mí no lo hice.
Vestí un disfraz equivocado.
Me tomaron enseguida por quien no era, y no lo desmentí, y me
perdí.
Cuando quise arrancarme la máscara,
Estaba pegada a la cara.
Cuando la arrojé y me vi en el espejo,
Ya había envejecido.
Estaba borracho, y no sabía vestir el disfraz que no me había
quitado.
Arrojé la mascara y dormí en el vestidor
Como un perro tolerado por la gerencia
Por ser inofensivo
Y voy a escribir esta historia para probar que soy sublime.
Esencia musical de mis versos inútiles,
quién pudiera encontrarte como cosas que yo hice,
Y no quedarme siempre enfrente de la Tabaquería de enfrente,
Pisoteando la conciencia de estar existiendo,
Como un tapete con el que tropieza un borracho
O la esterilla que los gitanos roban y no vale nada.
Pero el Dueño de la Tabaquería se asomó a la puerta y se quedó
en ella.
Lo miro con la incomodidad de la cabeza torcida
Y con la incomodidad de una alma que mal entiende.
Él morirá y yo moriré.
Él dejará el letrero, yo dejaré versos.
Y un día morirá el letrero y también mis versos.
Después morirá la calle donde estuvo el letrero,
Y la lengua en que fueron escritos los versos.
Morirá después el planeta girante en que todo esto sucedió.
En otros satélites de otros sistemas cualquier cosa como nosotros
Continuará haciendo cosas como versos y viviendo debajo de las
cosas como letreros,
Siempre una cosa frente a otra,
Siempre una cosa tan inútil como la otra.
Siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
Siempre el misterio del fondo tan cierto como el sueño del
misterio de la superficie,
Siempre ésta o aquella cosa o ni una ni la otra cosa.
Pero un hombre entró en la Tabaquería (¿a comprar tabaco?),
Y la realidad plausible cae de repente sobre mí.
Me incorporo a medias enérgico, convencido, humano,
Y voy a intentar escribir estos versos en los que digo lo contrario.
Enciendo un cigarro al pensar en escribirlos
Y saboreo en el cigarro la liberación de todos los pensamientos.
Sigo el humo como mi camino,
Y gozo, en un momento sensitivo y adecuado,
La liberación de todas las especulaciones
Y la conciencia de que la metafísica es la consecuencia de una
indisposición.
Después me reclino en la silla
Y sigo fumando.
Seguiré fumando hasta que el Destino me lo permita.
(Si me casase con la hija de mi lavandera
Tal vez sería feliz.)
Visto esto, me levanto de la silla. Me acerco a la ventana.
El hombre salió de la Tabaquería (¿guarda el cambio en el bolsillo
del pantalón?).
Ah, lo conozco: es Esteves sin metafísica.
(El Dueño de la Tabaquería llegó a la puerta.)
Como por un instinto divino, Esteves se volvió y me vio.
Hizo una señal de adiós, le grité ¡Adiós, Esteves!, y el universo
Se reconstruye en mí sin ideal ni esperanza, y el Dueño de la
Tabaquería sonrió.

 

*Álvaro de Campos
Versión de Miguel Ángel Flores
 
Fuente l A Media Voz

 

Agosto 23, 2009

…es de hoy

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Callos a la manera de Oporto
Álvaro de Campos

Un día, en un restaurante, fuera del espacio y del tiempo,
me sirvieron el amor como callos fríos.
Dije delicadamente al jefe de la cocina
que los prefería calientes,
que los callos (y eran a la portuguesa) nunca se comen fríos.

Se impacientaron conmigo.
Nunca se puede tener razón, ni en el restaurante.
No corrí, no pedí otra cosa, pagué la cuenta
y me fui a pasear por la calle.

¿Quién sabe lo que esto quiere decir?
Yo no lo sé y a mí me pasó…
(Sé muy bien que en la infancia toda la gente tuvo un jardín,
particular o público o del vecino.
Sé muy bien que jugar era nuestro único mandamiento
y que la tristeza es de hoy.)

Esto lo sé de sobra,
pero, si pedí amor, ¿por qué me trajeron,
a la portuguesa, callos fríos?

No es un plato que se pueda comer frío
y me lo trajeron frío.
No me quejé, pero estaba frío,
no se puede comer frío pero llegó frío.

 

Julio 3, 2009

…como una lengua antigua que olvidé entre los escombros

 

Jorge Enrique Adoum

Jorge Enrique Adoum

  

 

Despedida y no

 Como un muerto, amor, yo me incorporo,

echo puñados de olvido y grava, tablas

que mordí, piedras, lo que queda de mí

y de las flores que un día me pusieron,

y todo lo que echaron sobre ti para enterrarme:

las embriagueces de la equivocación, toda

la complicidad por amor, todo el amor

que confundí con el silencio, los clavos

que no me dejaban ir hasta tu frente.

Le devuelvo a tu ayer la herencia injusta

que me dejó en los ojos, mi desesperación

hecha de tierra, el llanto que sacaba

su alcohol a las primeras cuerdas del pasillo,

mi angustia que presentía tu preñez, mis raíces

atadas a tu verdad enorme, tu alarido

en la espalda. Ahí quedan mi camastro

con sus sábanas de soledad y de melancolía,

mi empleo, mi patrón, mi desempleo,

mis deudas de aguardiente y aspirina, mis zapatos

llenos de no hay vacantes y costuras,

los almuerzos en que me ponían un libro

abierto sobre el plato, mi espera de la gran

ocasión, de la gran cosa, del gran día.

Aquí comienzo, salgo del rencor como de madre,

me pongo todos los huesos. Yo me voy

de este hotel de pesadumbre a hoy día,

yo me voy a aprender la esperanza como una

lengua antigua que olvidé entre los escombros

de tanto ser caído en el fracaso, pero tengo

con quién hablar, con los que han muerto

por carta y no lo creo y llegan a enseñarme

su boleto, tu recibo hecho pedazos

por la crueldad del día y las ráfagas

del año. Henos aquí, botín de tus edades,

hasta la altura a que has crecido, hasta

la línea del posterior rescate, prisionera

de ti. Almas amontonadas junto al muro,

caras contra la pared para verte por dentro

ese rostro de hermosa que estaba en las medallas,

y agarradas las manos a lápices, fusiles,

herramientas, cucharas:  la batalla

es contigo y el regreso es contigo,

porque has de ser feliz aunque no quieras.

 

Yo me fui con tu nombre por la tierra. Jorge Enrique Adoum.

 

Fuente l edufuturo

 

Junio 13, 2009

Sakyamuni

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…quien pasa las siete puertas, ¿cómo no le dolerá dejar tanto amor? La madre que veló nuestra niñez, y el padre que confiamos nuestros primeros cuidados, el hermano con el que nos sentábamos a la puerta, la hermana que venía a llamarnos al jardín; aquella a la que amamos y fue nuestra esposa y de quien son hijos nuestros hijos y hermanas las esperanzas que tenemos en su fortaleza y en su sabiduría; nuestros hijos, que son nuestra sombra en la carne, nuestra experiencia hecha Vida -todo esto ¿debemos considerarlo como en el humo que en el silencio de la tarde deja lentamente los tejados de las casas y se pierde en el aire; como el vuelo de las aves que no vuelven jamás?.

 

Sakyamuni.  Fernando Pessoa

  

Mayo 19, 2009

…és simplement això: em sobro.

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