Yaciendo, vestida con níveas telas
ondeando sueltas a los lados
-cayendo sobre ella las ligeras hojas-
a través de los susurros nocturnos
navegó río abajo hacia Camelot:
Y yendo su proa a la deriva
entre campos y colinas de sauces,
oyeron cantar su última canción,
a la Dama de Shalott.
Escucharon una tuna, lastimera, implorante,
tanto en voz alta voz como en voz baja,
hasta que su sangre se fue helando lentamente,
y sus ojos se oscurecieron por completo,
vueltos hacia las torres de Camelot;
Y es que antes de que fuera llevada por la corriente
hacia la primera casa junto a la orilla,
murió cantando su canción, la Dama de Shalott.
The Lady of Shalott, Alfred Tennyson

“murió cantando su canción… ”
Me gusta como suena, casi como un propósito de vida…
Muchos saludos B.
Suerte!
Comentario por martin romaña — agosto 7, 2009 @ 5:41 am
Sí. Un propósito de vida…siempre que la letra que acompañe a la melodía no sea errada.
Me encantó tu poeta. No sé que decir.
Gracias,m. Suerte y abrazos también.
Comentario por La Balaustra — agosto 9, 2009 @ 9:11 pm