Nos Queda La Palabra

Febrero 9, 2010

El sentido de la vista

 

John Berger: El sentido de la vista
 Notas sobre la pasión que aparecen en el capítulo Una noche en Estrasburgo

 

La persona amada representa el potencial de uno mismo. El potencial de uno mismo para la acción es ser amado una y otra vez por la persona amada. La activa y la pasiva se vuelven reversibles. El amor crea el espacio para el amor. El amor de la persona amada “completa” — como si estuviéramos hablando de una sola acción en lugar de dos — el amor de quien la ama.Con todas las personas de quienes no estamos enamorados tenemos demasiado en común para estar enamorados. Sólo se siente pasión por lo opuesto. No existe camaradería en la pasión. Pero la pasión puede dar el mismo grado de libertad a los dos amantes. Y la experiencia compartida de esta libertad — una libertad que en sí misma es astral y fría — puede dar lugar a que surja entre ellos una ternura incomparable. Una vez tras otra, el despertar de la pasión supone la reconstitución de lo opuesto.Una tercera persona no acierta a ver claramente las modalidades de la oposición. Y lo que es más, éstas resultan continuamente transformadas en la relación subjetiva de los amantes. Cada nueva experiencia, cada nuevo aspecto del caracter del otro que queda desvelado, hace necesario el volver a definir las líneas de la oposición. Es un proceso de imaginación que no tiene fin. Cuando cesa se acaba la pasión. Concebir al ser querido como todo lo que no es uno mismo significa que los amantes forman juntos una totalidad. Juntos pueden ser cualquier cosa, pueden serlo todo. Esto es lo que la pasión promete a la imaginación. Y es en virtud de esta promesa por lo que la imaginación trabaja sin descanso trazando y volviendo a trazar las líneas de la oposición.

Los amantes incorporan el mundo entero a su totalidad. Todas las imágenes clásicas de la poesía amorosa lo confirman. El río, el bosque, el cielo, los minerales de la tierra, el gusano de seda, las estrellas, la rana, el búho, la luna, “demuestran” el amor del poeta.

La poesía expresa la aspiración a esa “correspondencia”, pero es la pasión la que la crea. La pasión aspira a incluir el mundo entero en el acto de amar. El hecho de querer hacer el amor en el mar, volando por el cielo, en esta ciudad, en aquel campo, sobre la arena, entre las hojas caidas, con sal, con aceite, con frutas, en la nieve, etc., no significa que se precisen nuevos estímulos, sino que expresa una verdad que es inseparable de la pasión.

La totalidad de los amantes se extiende, de manera diferente, a fin de incluir el mundo social. Todos los actos, cuando son voluntarios, se llevan a cabo en nombre de la persona amada. Lo que el amante cambia entonces en el mundo es una expresión de su pasión.

Y, sin embargo, la pasión es un privilegio. Un privilegio económico y cultural.

Ciertas actitudes son incompatibles con la pasión. No es una cuestión de temperamento. Un hombre precavido, un hombre ruin, una mujer deshonesta, una mujer letárgica, una pareja siempre malhumorada pueden sentir pasión. Cuando una persona rechaza la pasión en general — o se siente incapaz de seguir una pasión ya nacida, transformándola así en una mera obsesión — es porque se niega a aceptar la totalidad de ésta. En la totalidad del amante — como en cualquier otra — se incluye también lo desconocido; ese elemento de lo desconocido que aparece asimismo evocado por la muerte, el caos, las situaciones extremas. Quienes están condicionados a tratar lo desconocido como algo exterior a ellos mismos, como algo contra lo que tienen que estar continuamente tomando medidas, vigilantes, pueden rechazar la pasión. No se trata de que teman lo desconocido. Todo el mundo lo teme. La cuestión es saber en dónde se sitúa lo desconocido. Nuestra cultura nos anima a localizarlo fuera de nosotros. Siempre. Incluso se considera que la enfermedad es algo que viene de fuera. El localizar lo desconocido como algo que existe ahí fuera es incompatible con la pasión.

La totalidad de la pasión oprime (o socava) al mundo. Los amantes se aman con el mundo. (Al igual se podría decir que con todo su corazon o con sus caricias.) El mundo es la forma de su pasión, y todos los sucesos que experimentan o imaginan constituyen la iconografía de su pasión. Por eso la pasión está dispuesta a arriesgar la vida. Se diría que la vida es tan sólo la forma de la pasión.

Texto l John Berger: El sentido de la vista
               Departamento de Matemática Aplicada a las Tecnologías de la Información (MAT)
               Universidad Politécnica de Madrid
               Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación

 

Palabras clave l Homenaje a John Berger
                                   Fundación Amigos  del Museo del Prado

 

 From I to J. Un homenaje de Isabel Coixet a John Berguer

Es una exposición y un homenaje internacional de la cineasta Isabel Coixet a John Berger.
A partir del libro de John Berger From A to X, en el que una mujer escribe cartas a su marido preso, Isabel Coixet crea una instalación con la colaboración de la arquitecta Benedetta Tagliabue y la complicidad de algunas de las actrices más renombradas del cine actual.
Planteada para ser recorrida en pequeños grupos, la instalación nos sumerge en una atmósfera envolvente donde la luz y el sonido nos llevan sucesivamente por las distintas cartas del libro, que son leídas por prestigiosas actrices y artistas, como Monica Bellucci, Sophie Calle, Patricia Clarkson, Penélope Cruz, Julie Delpy, Isabelle Huppert, Maria de Medeiros, Sarah Polley, Tilda Swinton y Leonor Watling.
Paralelamente podrán verse los retratos fotográficos que Isabel Coixet hizo durante la grabación de las lecturas y una entrevista filmada por ella a John Berger.

El día 11 de febrero, a las 18.00 h, contaremos con la presencia de Isabel Coixet y de John Berger, que presentarán el proyecto.
  • Del 12 de febrero al 11 de abril.
  • Espacios D y E.

Más información

Duración:
12.02.10 – 11.04.10
Precio:
Entrada libre.

 

Fuente l La Casa Encendida

Febrero 6, 2010

«Surge amica mea et veni»

 

 «Cuando iba Jaime Gil de Biedma a Roma solíamos pasear por la Via Apia, donde todavía tengo un amante que me espera (…) Mi enamorado (…) sigue allí, es una estatua».

María Zambrano

 

La llama 

     Asisitida por mi alma antigua, por mi alma primera al fin recobrada, y por tanto tiempo perdida. Ella, la perdidiza, al fin volvió por mí. Yentonces comprendí que ella había sido la enamorada. Y yo había pasado por la vida tan sólo de paso, lejana de mí misma .Y de ella venían las palabras sin dueño que todos bebían sin dejarme apenas nada a cambio. Yo era la voz de esa antigua alma. Y ella, a medida que consumaba su amor, allá, donde yo no podía verla; me iba iniciando a través del dolor del abandono. Por eso nadie podía amarme mientras yo iba sabiendo del amor. Y yo misma tampoco amaba. Sólo una noche hasta el alba. Y allí quedé esperando. Me despertaba con la aurora, si es que había dormido. Y creía que ya había llegado, yo, ella, él… Salía el Sol y el día caía como una condena sobre mí. No, no todavía.

Zambrano, M.:  Diotima de Mantinea, en Hacia un saber sobre el alma, Madrid,
Ed. Alianza, 1989, p. 197

Cita  l  Roma, matria nutricia de María Zambrano

                Por Rogelio Blanco Martínez

                Cervantes Virtual

Texto l  A media voz

Palabras clave l    Algún día en alguna parte l María Zambrano 

.

.

Yo sé que ver y oir a un triste enfada
cuando se viene y va de la alegría
como un mar meridiano a una bahía,
a una región esquiva y desolada.

.

Lo que he sufrido y nada todo es nada
para lo que me queda todavía
que sufrir el rigor de esta agonía
de andar de este cuchillo a aquella espada.

.

Me callaré, me apartaré si puedo
con mi constante pena instante, plena,
a donde ni has de oírme ni de de verte.

.

Me voy, me voy, me voy, pero me quedo,
pero me voy, desierto y sin arena:
adios, amor, adios hasta la muerte.

 

El rayo que no cesa. Miguel Hernández.

 

Foto: Maruja Mallo en su estudio. Madrid, 1936 

 

Imagen l Mujeres en el Arte

 

 

Febrero 5, 2010

…voy a cultivar la tierra

.
http://www.violetaparra.cl/

“La Jardinera”
Violeta Parra

Para olvidarme de ti
voy a cultivar la tierra,
en ella espero encontrar
remedio para mis penas.

Aquí plantaré el rosal
de las espinas más gruesas,
tendré lista la corona
para cuando en mi te mueras.

Para mi tristeza violeta azul,
clavelina roja pa’ mi pasión
y para saber si me correspondes
deshojo un blanco manzanillón.
Si me quiere mucho, poquito, nada,
tranquilo queda mi corazón.

Creciendo irán poco a poco
los alegres pensamientos:
cuando ya estén florecidos
irá lejos tu recuerdo.

Cogollo de toronjil,
cuando me aumentan las penas
las flores de mi jardín
han de ser mis enfermeras.

Y si acaso yo me ausento
antes que tú te arrepientas,
heredarás estas flores:
ven a curarte con ellas.

(1950-1954)

 

Letra l Cancioneros.com

  

A mi niñita dulce, mi pequeña violeta, con todo mi amor…

 

Febrero 4, 2010

…no la deixen parlar.

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jaumequalsevol

Ovidi Montllor – La fera ferotge

Per ordre de l’Alcalde
es fa saber a tothom
que una fera ferotge
del parc s’escaparà.

Es prega a les senyores
compren força aliments
i no surten de casa
fins que torne el “bon temps”.

Tot el que tinga cotxe
que fota el camp corrent,
i se’n vaja a la platja,
a la torre o als hotels.

L’Alcalde s’encarrega,
fent ús dels seus poders,
de la fera ferotge
deixar-la sense dents.

El que això no acompleixca
que no es queixe després
si per culpa la fera
ell rep algun torment.

Jo que no tinc ni casa,
ni cotxe, ni un carret
em vaig trobar aquell dia
la fera en el carrer.

Tremolant i mig mort:
-Ai Déu, redéu, la fera!
I en veure’m tan fotut
em va dir molt planera:

-Xicot, per què tremoles?
Jo no te’n menjaré.
-I doncs, per què t’escapes
del lloc que tens marcat?

-Vull parlar amb l’Alcalde
i dir-li que tinc fam,
que la gàbia és petita,
jo necessite espai.

Els guàrdies que la veuen
la volen atacar,
la fera es defensa,
no la deixen parlar.

Com són molts i ella és sola,
no pot i me l’estoven.
I emprenyats per la feina,
a la gàbia me la tornen.

Per ordre de l’Alcalde
es fa saber tothom
que la fera ferotge
ja no ens traurà la son.

I gràcies a la força
no ha passat res de nou,
tot és normal i “maco”
i el poble resta en pau.

 

Letra l cancioneros.com

 

 

 

Febrero 3, 2010

Esa exactitud azul…

   

    

musicamaina 

Amancio Prada 
La memoria y el mar 
Vida de artista. Canciones de Léo Ferré. 
La marea, en el corazón,
me zarandea como un cisne.
Me muero en cada canción,
de una inocencia al aire libre.
Al fin un barco depende,
de cómo atraque en el puerto.
Mi firmamento se expande,
mil años luz, en lo incierto.

Soy el fantasma de luna,
que sale noches de escarcha.
Para abrazarte en la bruma,
y recogerte en su marcha.
En la almadraba de Julio,
aquel atún solitario.
Que parecía rezar,
con las perlas de un rosario.

Recuerda el perro de mar,
que libramos de condena.
Empeñado en enterrar,
las algas sobre la arena.
Late allí también la vida,
con su pulmón de franela.
Llora el tiempo a la deriva,
frió gris que nos espera.

Me acuerdo de aquellas tardes,
corriendo sobre la espuma.
Como caballos salvajes,
las caricias una a una.
O ángel del placer perdido,
O rumor de aquella cumbre.
Mi deseo y poderío,
son ya nostalgia, de la lumbre.

Diablo de las noches blancas,
en su lento amanecer.
Espada del paraíso,
en el musgo del placer.
Vuelve niña de los valles,
vuelve violín de las parras.
Al puerto donde las calles,
cantan por los camaradas.

O raro perfume salino,
en el fuego de tu herida.
Yo iba ciego a mi destino,
como llama de amor viva.
En el lecho fronda fiera,
al final me sonreías.
El azul de una vidriera,
y tú mi melancolía.

Las conchas de luces vuelas,
bajo mis pies se rompían.
Parecían castañuelas,
sonando por bulerias.
Ten piedad dios de la piedra,
de su sino ornamental.
Cuando el cuchillo florezca,
su pecado original.

Yo notaba palpitante,
la vida que presentía.
Entre láminas de sangre,
de una antigua profecía.
Esa exactitud azul, sobre ese mar,
nunca en calma.
Que me devuelve la luz,
a la memoria del alma.

Ese rumor que allí brota,
ese sol que ahora me ciega.
Estas manos que están rotas,
rumiantes manos de avena.
Ese rumor me persigue,
como un mendigo anatema.
La negra sombra que insiste,
en descifrar mi teorema.

Y como viento de Enero,
viene a golpear a mi puerta.
Ese rumor callejero,
como una música muerta.
Se hundió la mar,
se acabó la arena vaga en la playa.
Como rebaño infinito, la mar pastora me llama,
como rebaño infinito, la mar pastora me llama.

  

Las letras disponibles en musica.com tienen propósitos meramente educativos.
 
Aviso
 
 

Próximo concierto 

  

LOCALIDAD:  Frutillar (Chile)
FECHA: 04/02
LUGAR: Valdivia, Hotel Vila del Río
 

                               Av. España 1025 

                              Tel. (63) 216292

PROGRAMA: Amancio Prada
CICLO: Semanas Musicales de Frutillar
ORGANIZA:
www.semanasmusicales.cl
 

   

Via l www.amancioprada.com 

  

  

 edicionesCaseras 

Jaula en el pecho

Amancio Prada

 .

Tengo en el pecho una jaula,
en la jaula dentro un pájaro,
el pájaro lleva dentro del pecho
un niño cantando
en una jaula
lo que yo canto. 

El viento quisiera ser:
el viento que pasa y deja
un paisaje estremecido en tus ojos
y en el oído el eco.
El eco de una voz
que viene de muy lejos
y muy dentro de ti te canta
que eres tú también el viento cuando pasa. 

Tengo en el pecho una jaula…

La noche quisiera ser:
La noche que con agujas de cristal
teje tus sueños
y el delirio que te enciende
cuando más sola estás
y nada esperas,
contigo a solas soñando
el negro manto de la noche que te envuelve. 

Tengo en el pecho una jaula…

La lluvia quisiera ser.
La lluvia mansa que cae
como un rumor de manzanas
en el desván de tu infancia lejos…
Y las primas jugando a casa casa
Para el ardor del alma
la lluvia fresca en el valle del silencio. 

Pero tengo en el pecho una jaula,
en la jaula dentro un pájaro,
el pájaro lleva dentro del pecho
un niño cantando
Tengo en el pecho una jaula,
en la jaula dentro un pájaro,
el pájaro lleva dentro del pecho
un niño cantando,
en una jaula,
lo que yo canto. 

  

Letra l XX Festival Internacional de Poesía de Medellín

 Fuente l Habitación de infancia. Diario éxtimo.

 

Febrero 2, 2010

…o el moderno Prometeo.

 

Pedro85192

 

Leer Frankenstein, or, The modern Prometheus, de Mary Shelley

 

Febrero 1, 2010

…y lo segundo, poeta.

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pinchaRB

El poeta

Letra y música : Atahualpa Yupanqui

Tú piensas que eres distinto,
porque te dicen poeta
y tienes un mundo aparte,
más allá de las estrellas

De tanto mirar la luna,
ya nada sabes mirar;
eres como un pobre ciego,
que no sabe a dónde va.

Vete a mirar los mineros;
los hombres en el trigal
y cántale a los que luchan
por un pedazo de pan.

Poeta de tiernas rimas:
vete a vivir a la selva
y aprenderás muchas cosas
del hachero y sus miserias.

De tanto mirar la luna
ya nada sabes mirar:
eres como un pobre ciego,
que no sabe a dónde va.

Vete a mirar los mineros
los hombres en el trigal
y cántale a los que luchan
por un pedazo de pan.

Vive junto con el pueblo;
no lo mires desde afuera;
que lo primero es ser hombre
y lo segundo, poeta

De tanto mirar la luna
ya nada sabes mirar:
eres como un pobre ciego,
que no sabe a dónde va.

Vete a mirar los mineros
los hombres en el trigal
y cántale a los que luchan
por un pedazo de pan.

 

Enero 31, 2010

…uma coisa que está comigo.

 

Alberto Caeiro – O amor é uma companhia

El amor es una compañía.
Ya no sé andar solo por los caminos,
porque ya no puedo andar solo.
Un pensamiento visible me hace andar más deprisa
y ver menos, y al mismo tiempo disfrutar de ir viéndolo todo.
Incluso la ausencia de ella es una cosa que está conmigo.
Y ella me gusta tanto que no sé cómo desearla.Si no la veo, la imagino y soy fuerte como los árboles altos.
Pero si la veo tiemblo, no sé que ha sido de lo que siento en su ausencia.
Todo yo soy cualquier fuerza que me abandona.
Toda la realidad me mira como a un girasol con el rostro de ella en el medio.
O amor é uma companhia.
Já não sei andar só pelos caminhos,
Porque já não posso andar só.
Um pensamento visível faz-me andar mais depressa
E ver menos, e ao mesmo tempo gostar bem de ir vendo tudo.
Mesmo a ausência dela é uma coisa que está comigo.
E eu gosto tanto dela que não sei como a desejar.Se a não vejo, imagino-a e sou forte como as árvores altas.
Mas se a vejo tremo, não sei o que é feito do que sinto na ausência dela.
Todo eu sou qualquer força que me abandona.
Toda a realidade olha para mim como um girassol com a cara dela no meio.

10-7-1930
“O Pastor Amoroso”. In Poemas de Alberto Caeiro. Fernando Pessoa. (Nota explicativa e notas de João Gaspar Simões e Luiz de Montalvor.) Lisboa: Ática, 1946 (10ª ed. 1993). pp.100.

Extraído de la bitácora “Un Año con Pessoa”  de Carlos Ciro

  Pessoas de Pessoa    (http://pessoasdepessoa.wordpress.com/)

Versiones
Todas las versiones españolas de textos pessoanos (de y sobre Pessoa) que aparecen en este blog han sido realizadas por el creador del Blog, Carlos Ciro. Los textos originales citados pueden, en general, encontrarse en el dominio público en diversos puntos del ciberespacio

Enero 30, 2010

I’d like to go there now …

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whopfrog

11-11-1967

 

Small Faces

Itchycoo Park

Over Bridge of Sighs,
To rest my eyes in shades of green.
Under dreaming spires,
To Itchycoo Park, that’s where I’ve been.

What did you do there?
(I got high.)
What did you feel there?
(Well I cried.)
But why the tears there?
(Tell you why,)
It’s all too beautiful.
It’s all too beautiful.
It’s all too beautiful.
It’s all too beautiful.

I feel inclined to blow my mind.
Get hung up, feed the ducks with a bun.
They all come out to groove about,
Be nice and have fun in the sun.

I’ll tell you what I’ll do.
(What will you do?)
I’d like to go there now with you.
You can miss out school.
(Won’t that be cool!)
Why go to learn the words of fools?

What will we do there?
(We’ll get high.)
What will we touch there?.
(We’ll touch the sky.)
But why the tears then?
(I’ll tell you why,)
It’s all too beautiful (beautiful).
It’s all too beautiful (beautiful).
It’s all too beautiful (beautiful).
It’s all too beautiful (beautiful).

I feel inclined to blow my mind.
Get hung up, feed the ducks with a bun.
They all come out to groove about,
Be nice and have fun in the sun.

It’s all too beautiful.
It’s all too beautiful.
It’s all too beautiful.

Ha!

It’s all too beautiful (beautiful).
It’s all too beautiful (beautiful).
It’s all too beautiful (beautiful).
It’s all too beautiful (beautiful).
It’s all too beautiful (beautiful).
It’s all too beautiful (beautiful).
It’s all too…

 

Fuente l Letras de canciones ( http://es.mp3lyrics.org/hNm)

 

Enero 29, 2010

…al pequeño dios que se ha creado.

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El talento

Anton Paulovich Chejov

 

 El pintor Yegor Savich, que se hospeda en la casa de campo de la viuda de un oficial, está sentado en la cama, sumido en una dulce melancolía matutina.

     Es ya otoño. Grandes nubes informes y espesas se deslizan por el firmamento; un viento, frío y recio, inclina los árboles y arranca de sus copas hojas amarillas. ¡Adiós, estío!

     Hay en esta tristeza otoñal del paisaje una belleza singular, llena de poesía; pero Yegor Savich, aunque es pintor y debiera apreciarla, casi no para mientes en ella. Se aburre de un modo terrible y sólo le consuela el pensar que al día siguiente no estará ya en la quinta.

     La cama, las mesas, las sillas, el suelo, todo está cubierto de cestas, de sábanas plegadas, de todo género de efectos domésticos. Se han quitado ya los visillos de las ventanas. Al día siguiente, ¡por fin!, los habitantes veraniegos de la quinta e trasladarán a la ciudad.

     La viuda del oficial no está en casa. Ha salido en busca de carruajes para la mudanza.

     Su hija Katia, de veinte años, aprovechando la ausencia materna, ha entrado en el cuarto del joven. Mañana se separan y tiene que decirle un sinfín de cosas. Habla por los codos; pero no encuentra palabras para expresar sus sentimientos, y mira con tristeza, al par que con admiración, la espesa cabellera de su interlocutor. Los apéndices capilares brotan en la persona de Yegor Savich con una extraordinaria prodigalidad; el pintor tiene pelos en el cuello, en las narices, en das orejas, y sus cejas son tan pobladas, que casi le tapan los ojos. Si una mosca osara internarse en la selva virgen capilar, de que intentamos dar idea, se perdería para siempre.

     Yegar Savich escucha a Katia, bostezando. Su charla empieza a fatigarle. De pronto la muchacha se echa a llorar. Él la mira con ojos severos al través de sus espesas cejas, y le dice con su voz de bajo:

     -No puedo casarme.

     -¿Pero por qué? -suspira ella.

     -Porque un pintor, un artista que vive de su arte, no debe casarse. Los artistas debemos ser libres.

     -¿Y no lo sería usted conmigo?

     -No me refiero precisamente a este caso… Hablo en general. Y digo tan sólo que los artistas y los escritores célebres no se casan.

     -¡Sí, usted también será célebre, Yegor Savich! Pero yo… ¡Ah, mi situación es terrible!… Cuando mamá se entere de que usted no quiere casarse, me hará la vida imposible. Tiene un genio tan arrebatado… Hace tiempo que me aconseja que no crea en sus promesas de usted. Luego, aún no le ha pagado usted el cuarto… ¡Menudos escándalos me armará!

     -¡Que se vaya al diablo su mamá de usted! Piensa que no voy a pagarle?

     Yegor Savich se levanta y empieza a pasearse por la habitación.

     -¡Yo debía irme al extranjero! -dice.

     Le asegura a la muchacha que para él un viaje al extranjero es la cosa más fácil del mundo: con pintar un cuadro y venderlo…

     -¡Naturalmente! -contesta Katia-. Es lástima que no haya usted pintado nada este verano.

     -¿Acaso es posible trabajar en esta pocilga? -grita, indignado, el pintor-. Además, ¿dónde hubiera encontrado modelos?

     En este momento se oye abrir una puerta en el piso bajo. Katia, que esperaba la vuelta de su madre de un momento a otro, echa a correr. El artista se queda solo. Sigue paseándase porla habitación. A cada paso tropieza con los objetos esparcidos por el suelo. Oye al ama de la casa regatear con los mujiks cuyos servicios ha ido a solicitar. Para templar el mal humor que le produce oírla, abre la alacena, donde guarda una botellita de vodka.

     -¡Puerca! -le grita a Katia la viuda del oficial- ¡Estoy harta de ti! ¡Que el diablo te lleve!

     El pintor se bebe una copita de vodka, y las nubes que ensombrecían su alma se van disipando. Empieza a soñar, a hacer espléndidos castillos en el aire.

     Se imagina ya célebre, conocido en el mundo entero. Se habla de él en la Prensa, sus retratos se venden a millares. Hállase en un rico salón, rodeado de bellas admiradoras… El cuadro es seductor, pero un poco vago, porque Yegor Savich no ha visto ningún rico salón y no conoce otras beldades que Katia y algunas muchachas alegres. Podía conocerlas por la literatura; pero hay que confesar que el pintor no ha leído ninguna obra literaria.

     -¡Ese maldito samovar! -vocifera la viuda-. Se ha apagado el fuego. ¡Katia, pon más carbón!

     Yegor Savich siente una viva, una imperiosa necesidad de compartir con alguien sus esperanzas y sus sueños. Y baja a la cocina, donde, envueltas en una azulada nube de humo, Katia y su madre preparan el almuerzo.

     -Ser artista es una cosa excelente. Yo, por ejemplo, hago lo que me da la gana, no dependo de nadie, nadie manda en mí. ¡Soy libre como un pájaro! Y, no obstante, soy un hombre útil, un hombre que trabaja por el progreso, por el bien de la humanidad.

     Después de almorzar, el artista se acuesta para «descansar» un ratito. Generalmente, el ratito se prolonga hasta el obscurecer; pero esta tarde la siesta es más breve. Entre sueños, siente nuestro joven que alguien le tira de una pierna y le llama, riéndose. Abre los ojos y ve, a los pies del lecho, a su camarada Ukleikin, un paisajista que ha pasado el verano en las cercanías, dedicado a buscar asuntos para sus cuadros.

     -¡Tú por aquí! -exclama Yegor Savich con alegría, saltando de la cama- ¿Cóma te va, muchacho?

     Los dos amigos se estrechan efusivamente la mano, se hacen mil preguntas…

     -Habrás pintado cuadros muy interesantes -dice Yegor Savich, mientras el otro abre su maleta.

     -Sí, he pintado algo… ¿y tú?

     Yegor Savich se agacha y saca de debajo de la cama un lienzo, no concluido, aún, cubierto de polvo y telarañas.

     -Mira -contesta-. Una muchacha en la ventana, después de abandonarla el novio… Esto lo he hecho en tres sesiones.

     En el cuadro aparece Katia, apenas dibujada, sentada junto a una ventana, por la que se ve un jardincillo y un remoto horizonte azul.

     Ukleikin hace un ligera mueca: no le gusta el cuadro.

     -Sí, hay expresión -dice-. Y hay aire… El horizonte está bien… Pero ese jardín…, ese matorral de la izquierda… son de un colorido un poco agrio.

     No tarda en aparecer sobre la mesa la botella de vodka.

     Media hora después llega otro compañero: el pintor Kostilev, que se aloja en una casa próxima. Es especialista en asuntos históricos. Aunque tiene treinta y cinco años, es principiante aún. Lleva el pelo largo y una cazadora con cuello a lo Shakespeare. Sus actitudes y sus gestos son de un empaque majestuoso. Ante la copita de vodka que le ofrecen sus camaradas hace algunos dengues; pero al fin se la bebe.

     -¡He concebido, amigos míos, un asunto magnífico! -dice-. Quiero pintar a Nerón, a Herodes, a Calígula, a uno de los monstruos de la antigüedad, y oponerle la idea cristiana. ¿Comprendéis? A un lado, Roma; al otro, el cristianismo naciente. Lo esencial en el cuadro ha de ser la expresión del espíritu, del nuevo espíritu cristiano.

     Los tres compañeros, excitados por sus sueños de gloria, van y vienen por la habitación como lobos enjaulados. Hablan sin descanso, con un fervoroso, entusiasmo. Se les creería, oyéndoles, en vísperas de conquistar la fama, la riqueza, el mundo. Ninguno piensa en que ya han perdido los tres sus mejores años, en que la vida sigue su curso y se los deja atrás, en que, en espera de la gloria, viven como parásitos, mano sobre mano. Olvidan que entre los que aspiran al título de genio, los verdaderos talentos son excepciones muy escasas. No tienen en cuenta que a la inmensa mayoría de los artistas les sorprende la muerte «empezando». No quieren acordarse de esa ley implacable suspendida sobre sus cabezas, y están alegres, llenos de esperanzas.

     A las dos de la mañana, Kostilev se despide y se va. El paisajista se queda a dormir con el pintor de género.

     Antes de acostarse, Yegor Savich coge una vela y baja por agua a la cocina. En el pasillo, sentada en un cajón, con las manos cruzadas sobre las rodillas, con los ojos fijos en el techo, está Katia soñando…

     -¿Qué haces ahí? -le pregunta, asombrado, el pintor- ¿En qué piensas?

     -¡Pienso en los días gloriosos de su celebridad de usted! -susurra ella-. Será usted un gran hombre, no hay duda. He oído su conversación de ustedes y estoy orgullosa.

     Llorando y riendo al mismo tiempo, apoya las manos en los hombros de Yegor Savich y mira con honda devoción al pequeño dios que se ha creado.

 

El talento.  A. Chejov ; la traducción del ruso ha sido hecha por N. Tasín

 

Fuente l Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

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